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la Santa Unción á los moribundos y que en este dilatado Valle no hay más Yglesia que en esta Villa Vieja de Heredia; pero también es cierto que en ninguna de las tres referidas Villas estarían sus vecinos tan dispuestos para hacer su Yglesia como lo están los de este Valle. Combida la abundancia y fertilidad del terreno, la multitud de familias que lo desean y piden con ansia; y por relación adjunta veeráV. S. Ilustrísima que, sin esperanzas alegres, en pocos años podrá ser la población más grande de Costarrica.

En medio de este valle están situados cinco Barrios habitados y cultibados de los vecinos de Casa abierta contenidos en la relación que acompaño, y son los Barrios de la Alajuela, Siruelas, Targuás, Puás y Río Grande. Los fertilizan dos ríos llamados Siruelas y Alajuela, con tanta facilidad que sin puentes, presas ni Calzadas va el agua toda por donde quieran llevarla. El temperamento es sanísimo, el terreno fertilísimo y franquea las mejores y más cercanas maderas para la fábrica de las Casas. Ninguna cosa es más interesante al estado que las poblaciones, y en parte alguna será tan fácil y con tanta brevedad hecha como en el sitio que llevo demarcado. Éste lo han elegido los mismos vecinos que conmigo y este memorial se presentan y con las mayores ansias piden á V. S. Ilustrísima el remedio de su desamparo.

Como poco prácticos en estos negocios no han conseguido su fin, aunque lo han solicitado muchas veces. Acudieron á Guathemala ante el muy Ilustre Señor Presidente y Vice real Patrono para obtener su permiso; pero como pobres y dispersos por todo el Valle, ni se han podido para acordarse en el asunto, ni han podido costear los gastos necesarios para practicar las diligencias precisas.

Con la ocasión de ser preciso á V. S. Ilustrísima pasar por este sitio para volverse á la Capital de León, esperan estos Pobres su Consuelo, por que tocará visiblemente lo que es difícil de explicarse con la pluma; y yo como su Cura y que tanto interés debo tener en el bien espiritual y temporal de estos feligreses, ruego rendidamente á V. S. Ilustrísima que por un efecto de su bondad y por las entrañas de nuestro Señor Jesucristo se digne hacer mansión dos ó tres días en aquel paraje para confirmar á todas las personas que por retiradas y pobres no han podido pasar á efectuarlo en esta Villa. Con este motivo tocará palpable cuanto expongo en este memorial. Veerá V. S. Ilustrísima un ormiguero de almas derramadas, ó por mejor decir, arrastradas para buscar su alimento en este Valle. Le llamo ormiguero por la multitud ó confusión, que es tan grande que nunca se ha podido en los padrones concertar el número fijo de Vivientes, y de esto nace la variedad que en ellos continuamente se encuentra. En unos resultan doce mil personas, en otros catorce y quince mil, y en el que ahora se ha formado para las confirmaciones resulta que pasan de diez y ocho mil las personas Vivientes. Entre tantas parece imposible que algunas no se aprovechen del pasto Espiritual de la Doctrina de V. S. Ilustrísima y de el bien espiritual que tenga por conveniente dejar dispuesto para el aprovechamiento de estos pobres.

A V. S. Ilustrísima pido y suplico se digne atender á los clamores de estos desvalidos feligreses que esponen por medio de su Cura, que postrado humildemente á V. S. le ruega que los atienda, quedando en la obligación de pedir á nuestro Señor guarde la importante vida de V. S. Ilustrísima muchos años. Villa Vieja, á diez y ocho días del mes de Septiembre de mil setecientos ochenta y dos años.=Ilustrísimo Sor.=Beso la mano de V. S. Ilustrísima su atento Súbdito y Capellán=Juan Manuel López del Corral.

En la Santa visita de Villa Vieja, á veinte y dos días del mes de Septiembre de mil setecientos ochenta y dos años, el Ilustrísimo Señor Don Esteban Lorenzo de Tristán, Obispo de Nicaragua y Costarrica, mi Señor, habiendo visto el pedimento y memorial que antecede dijo que debía mandar y mandó que se reciba Información de testigos prácticos fidedignos y que tengan cabal conocimiento del Valle de Eredia y de los vecinos que habitan en los cinco barrios que en dicho memorial se expresan, los que se examinen sobre los puntos contenidos en el pedimento del Cura de Villa Vieja, para en su vista proceder á lo que haya lugar.

Y así mismo mandó S. S. Ilustrísima que sin embargo de los muchos días que en esta dicha Villa ha confirmado, por el Cura Don Juan Manuel del Corral se avise á los vecinos de dichos Barrios que para alivio y consuelo de los feligreses que por su desnudez y pobreza no han podido venir á confirmarse á esta Yglesia, S. S. Ilustrísima pasará personalmente á practicarlo á dicho Valle y al mismo tiempo á reconocer las ventajas y proporciones que ofrezca para extablecer en él Yglesia ayuda de Parroquia que socorra la necesidad de tantas almas, y poder con toda verdad y conocimiento informar de su urgente necesidad al Muy Ilustre Señor Presidente Don Matías de Gálvez, Vice real Patrono de este Reyno, y que en su vista dé la licencia necesaria según las Leyes del R.1 Patronato. Y por este su auto así lo proveyó y firmó S. S. Ilustrísima, de que yo su Secretario y Notario mayor de Visita doy fe.=Esteban Lorenzo, Obispo de Nicaragua=Ante mí=Francisco de Paula Soto, Secretario, Notario mayor de Visita.

En el mismo día mes y año, yo el Secretario notifiqué é hice saber el auto que antecede á Don Juan Manuel del Corral, Cura de Villa Vieja, quien entendido dijo que avisaría á los vecinos del Valle para que estuviesen prevenidos y se confirmasen cuando S. S. Ilustrísima pase personalmente á ejecutarlo. Esto respondió, y lo firmo: doy fe. =Soto, Secretario.

En el Valle de Villa Vieja de Heredia, á diez días del mes de Octubre de mil setecientos ochenta y dos años, el Ilustrísimo Señor Don Esteban Lorenzo de Tristán, Obispo de Nicaragua y Costarrica, mi Señor, estando en el barrio que llaman de La Alajuela, á donde comparecieron los vecinos que tienen Casa abierta en dicho barrio y así mismo los que la tienen en los Barrios de Targuás. Siruelas, Puás y Río Grande, que circundan y rodean el llano y espacio de tierra que hay entre los dos Ríos llamados de La Alajuela y Siruela, mandó S. S. Ilustrísima comparecer ante sí á Lorenzo Loria, Alcalde á prevención de dicho Valle, de quien por ante mí el Secretario y Notario recibió juramento, que hizo á Dios nuestro Señor y una señal de ^ en forma de derecho, bajo el cual ofreció decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado; y siéndolo por el tenor del pedimento que está por Cabeza de estos autos dijo lo siguiente:

1. Preguntado si tiene pleno conocimiento de las familias que habitan y pueblan estos cinco barrios, dijo que siendo como es Alcalde á prebención de dicho sitio, por razón de su oficio y por haber vivido toda su vida con Casa abierta en el de La Alajucla tiene cabal noticia y conocimiento de todos los vecinos de Casa abierta que hay en los cinco barrios, y que le parece que poco más ó menos serán doscientos y cincuenta, los cuales cultiban sus tierras y tienen sus ganados que, aunque no son muchos, con ellos lo van pasando y criando sus hijos, y responde.

2. Preguntado si el terreno es saludable, fértil y abundante de frutos, dijo que en toda la provincia no hay terreno tan fértil y abundante para todos los frutos y especialmente para la Cría de ganados y Caña dulce para los trapiches, por lo blando del temperamento, que ni es frío ni caliente, y también por que tiene dos Ríos que lo rodean, el uno el de La Alajuela, que con toda su agua se puede regar todo el terreno, y el otro el de Siruelas, que por la parte de abajo puede igualmente regar como el antecedente; de lo que resulta lo saludable del terreno, por que las aguas son de Sierra, delgadas y provechosas para todos los habitantes, como por la experiencia se conoce, y responde.

3. Preguntado si los vecinos de estos Barrios están bien administrados por su Cura de Villa Vieja ó que si necesitarán de otro Párroco para que pueda administrar el Valle, dijo que su Cura y sus Coadjutores administran bien á todos sus vecinos, especialmente á los moribundos, y que ninguno se han muerto sin Sacramentos siempre que los han llamado; pero no obstante todos los vecinos desean tener una Yglesia en el Centro del Valle para su Socorro Espiritual, poder oir Misa entre año, confesar y comulgar; por que todos en la provincia saben que la mayor parte de estos Vecinos viven con mucha pobreza y que no pueden vestirse para parecer en la Villa, y que por esto en todo el año ni van á ella ni oyen Misa ni se confiesan; y que para cumplir con la Yglesia andan buscando ropa prestada, y como no todos la pueden encontrar muchísimas se quedan sin cumplir con la Yglesia; y sabe el testigo son muchísimas las personas á quienes les sucede este trabajo, por que están desnudas y no encuentran quien les preste ropa para ir á la Villa; y también sabe que por esta razón hay muchas mugeres y algunos hombres, desde quince á veinte años de edad, que desde que se bautizaron no han visto la Yglesia ni han oído Misa ni se han confesado ni cumplido con la Yglesia; y si todos éstos tuvieran una Yglesia ó ayuda de Parroquia en medio del Valle, donde todos los vecinos saben su pobreza y desnudez, sin vergüenza irían á Misa y se confesarían, oirían la Doctrina, y con facilidad, para poco rato, las más pobrecitas encontrarían quien les prestase ropa, mantilla ó pañuelo con que cubrirse la Cabeza, y cumplirían á su tiempo con los preceptos de la Yglesia y no se verían tantas almas en el desamparo que se ven, y responde.

4. Preguntado que con qué fondos se ha de levantar la Yglesia que piden los vecinos siendo éstos tan pobres como lleva dicho, dijo que los pobres concurren con su trabajo personal, que los vecinos que tienen algún posible, que en estos cinco Barrios son más de ciento, darán reses para que puedan comer los trabajadores, y que las maderas están á la puerta, en el barrio de Puás, los Texares lo mismo y que ningún material hay que traerlo de fuera, por lo que en un mes, poco más ó menos, estará levantada la Yglesia; y que todos los vecinos se obligan á mantener al Padre que les diga la Misa y explique la Doctrina, dándole por ahora la limosna de dos pesos por cada Misa y que se pueda mantener con ella el día que venga á decirla, y así mismo la Cera, vino y Ostias, que todo vendrá á importar al año doscientos pesos, que repartidos entre todos los vecinos les toca á menos de peso, y por este corto extipendio temporal tienen el alivio de que siempre han estado pereciendo y han solicitado varias veces, así de los Señores Obispos como del Señor Presidente de Goathemala, y por su pobreza y ningún valimiento no han podido gastar lo necesario ni traer la licencia; y que ahora, como S. S. Ilustrísima ha visto y les ha oído á todos sus vecinos, uno por uno, todos están prontos á obligarse á lo que lleva dicho, y responde.

5. Preguntado cuál será el mejor sitio conveniente

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