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gas de los Zambos y Mosquitos, por los daños que les hacen aprisionando mucho número de ellos para venderlos á los Ingleses, para lo cual se introducen por las bocas que llaman del Toro y Río de la Estrella, internándose á la montaña; que con esta Conquista se haría comunicable ese Reyno y su última Provincia de Costa Rica con las de Veragua y Alange de Tierra Firme, ventaja que ha sido el obgeto de mi R.1 atención, explicada en diferentes R.s Cédulas expedidas desde el principio de este Siglo; que siendo los Chánguenes rayanos á los Talamancas y unos mismos, los Misioneros de uno y otro Reyno, dependientes del Colegio de Guatemala, distante 20 días de camino desierto, parecía conforme esforzarseá vencer los escollos de la Conquista de Talamanca, que en su concepto eran mucho menores que los que se proponían para la de aquellas Provincias de su cargo, que había conseguido sin la menor desgracia, no obstante que sus Indios Chánguinas, Doraces y Gualacas se hacían más temibles que los Talamancos; con lo cual se lograrían mis R.s intenciones, la felicidad espiritual de tantas almas, el aumento de pueblos y vasallos tributarios y un seguro y ventajoso comercio terrestre, con las utilidades y riquezas que ofrece un país tan rico en perlas, tinta de Púrpura y otros diferentes frutos. En este estado se recibió una representación del Guardián y Discretorio del Colegio de Christo Crucificado de esa Capital, de 9 de Enero de 1778, exponiendo que aunque á su solicitud le fué encargada por R.1 Cédula de 8 de Julio de 1770 la conquista y reducción de los Indios Guaymíes, Chánguenes, Donazasy Dolegas de la Provincia de Veraguayla. emprendieron con ardiente zelo, les era imposible continuarla por falta de operarios, pues de 22 Religiosos que componían su Comunidad, los 9 se hallaban imposibilitados por su abanzada edad y achaques y sólo quedaban trece con regular salud para los exercicios del Claustro, Misiones por todas las provincias y demás urgentes obligaciones del Instituto, á que se agregaba el impedimento de la distancia de más de 600 leguas de esa Capital, la falta de medios para mantener los Religiosos en aquellas reducciones por la escasez de limosnas que experimentaba, suplicando me dignase relevarle de ellas, encomendándolas á otros del Reyno de S." Fe que las tuviesen más á mano y con las proporciones que faltaban á ese Colegio, dejándole sólo las tres que tenía en Guatemala, Talamanca, Terraba, Lean y Mulia, en las Provincias de Costa Rica y Comayagua; sobre cuyo incidente tuve á bien mandar se pidiesen informes, como se hizo por R.s Cédulas de 13 de Noviembre de 1779 á mi Virrey del Nuevo Reyno de Granada y á esa mi R.1 Audiencia, reencargando á ésta evacuase sin la menor demora el que la estaba pedido por la de 8 de Julio de 1770 acerca de la proyectada expedición de la Provincia de Talamanca, con expresión del estado de ese Colegio de Christo Crucificado, número de sus Individuos y sus circunstancias; y en su cumplimiento manifestó el mencionado Virrey en carta de 22 de Junio de 1780, con referencia á los expedientes causados en aquel Gobierno desde principio de este Siglo sobre la reducción de los mencionados Indios de Veragua, que de abandonarla los Misioneros de ese Colegio era de temer su total ruina, por no ser fácil encontrar Religiosos que tuviesen el conocimiento práctico que se requiere de la calidad del territorio, distancia de los lugares, carácter y particulares costumbres de los referidos Indios, con lo demás conducente á su pacificación, y que por otra parte ignoraba hubiese Religiosos en el distrito de aquel Virreynato que con más comodidad y menos distancia pudieran encargarse de tan útil empresa, por que en el Reyno de Tierra Firme y Provincias de Panamá, l reragua y Portovelo ninguna tenía competente número de Individuos, y aun en Santa Fe, en que residían las principales Cabezas de sus Provincias, se lamentaban las de Santo Domingo, S.n Agustín y San Fran.c0 de que carecían de los precisos para las funciones de su instituto y Misiones que les estaban encargadas, prescindiendo de los excesivos costos de mar y tierra con que se gravaría mi R.1 Erario. Sucesivamente se recibió una representación de esa Audiencia, de 6 de Octubre de 1780, en que dió cuenta con dos testimonios de los motivos que habían retardado el informe relativo á la expedición proyectada, ofreciendo evacuarle luego que el Gobernador de Costa Rica la remitiese el Mapa y demás noticias que para mayor instrucción le había pedido, y que entre tanto remitía dos estados de ese Colegio, en lo material y formal, comprensivos de las Misiones é individuos ocupados en ellas; considerando muy justa su Solicitud de que se le relevase de las que servía en la Provincia de Veragua, tanto por la gran distancia de esa Capital como por la dificultad de mantener su comunidad número competente de Misioneros para tantas atenciones. Posteriormente, con otra representación de 6 de Marzo de 1782, acompañó esa misma Audiencia cinco testimonios, los tres relativos á lo ocurrido en la reducción de los Gentiles de Talamanca desde la representación que hizo á ese Superior Gobierno el Visitador Fr. Fran.co Xavier Ortiz en el año de 1754, las invasiones hechas en los pueblos de tabagra, fundación del de Garavito y translación de éste y del de S.n Fran." de Térraba á otro sitio más cómodo, las entradas á la montaña para sacar los Indios huídos y Juntas celebradas en los años de 57 y 67, con los informes tomados en el particular, las solicitudes de los Misioneros de ese Colegio para que se les encargasen las Reducciones de Buruca, Atirro y Tucurrique, en que entendían los observantes de la Provincia de San Jorge de Nicaragua, mediante á que hallándose situadas al pie de las montañas de Talamanca harían más accesible la Conquista; y los otros dos comprensivos de las diligencias practicadas en cumplimiento de la citada R.1 cédula de 8 de Julio de 1770 y demás expedidas posteriormente; y con referencia á estos documentos y principalmente al informe que hizo á ese Ayuntamiento el Gobernador de Veragua D.n Félix Francisco Vejerano, de que queda hecha mención, manifestó que según la experiencia que tenía de ese Reyno y de otros de la América, creía como únicos medios para la conquista, conservación y aumento de las Misiones, el de las armas y R.1 Hacienda y que sin ellos se sacrificaban los misioneros inútilmente, pues lejos de adelantarlas se atrasaban cada día por las incursiones de los bárbaros, imposibilidad de resistirlos en los Pueblos de las Fronteras y su atrevimiento que crecía con los buenos sucesos de sus piraterías; que aunque se persuadía que el evangelio podía estenderse sin la fuerza armada, conocía también que los medios naturales no se oponían á su alta virtud, habiendo recurrido muchas veces la Iglesia á los Príncipes Christianos para obligar á los Infieles á que lo oyesen, defender á los Predicadores y Neófitos de las hostilidades de sus Naciones, á quienes se debía proporcionar toda comodidad y buen tratamiento para que abrazasen con gusto la fe y viviendo contentos en ella llamasen á otros; que aunque las Leyes prevenían lo que se debía hacer con ellos, regularmente se obserbaban mal y tarde, y aun cumpliéndose puntualmente eran muchas veces cortos los auxilios, añadiendo tenía por muy conveniente el que me dignase mandar que los Sínodos de los Misioneros se pagasen sin otra formalidad que la atestación del Guardián de hallarse empleados en el S.t° Ministerio, pues además de ser constante el buen uso que hacían de ellos, como que los gastaban comúnmente en fabor de la misma misión, escaseando en sus personas los auxilios que pudieran producirles, aparentando los Ministros de R.1 Hacienda en estas y otras iguales ocasiones más zelo que el común de sus oficios, solían mortificarlos con formalidades muy gravosas para la cobranza de lo que justamente se les debe por sus Apostólicos afanes; y finalmente, que los Colegios de Propaganda eran sumamente útiles, por cuyo conocimiento y el de la distancia de las Misiones del Gobierno de Costa Rica á esa Capital, reproduxo la Audiencia el informe hecho en 6 de Octubre de 1780 acerca de lo mucho que importaba el que se fundase otro Colegio en Veragua, con encargo á los Gobernadores de que distingan y protejan con particular atención á unos Religiosos tan beneméritos, según se había mandado en repetidas ocasiones. Visto todo en mi Consejo de las Indias, con lo que en su inteligencia y de los antecedentes del asunto informó la Contaduría general y expuso mi Fiscal y consultándome sobre ello en 3 de Agosto del corriente año, sin embargo del poco progreso que hasta ahora se ha hecho en la conversión de los Indios de la Provincia de Talamanca por su natural inconstancia y perversas inclinaciones, he resuelto que en el día se proceda seriamente á extender su Conquista, así por lo mucho que interesa sacarlos de los errores del Gentilismo en que yacen envueltos como para conservar los Pueblos ya conversos y libertarlos de las incursiones con que repetidas veces se han visto afligidos; y que á este fin se adopte el medio que propusieron el Muy Reverendo Arzobispo que fué de esa Diócesis D.n Fran.co Josef de Figueredo, el Guardián y Discretorio del mencionado Colegio y el expresado vro. antecesor D.n Pedro de Salazar en sus respectivos informes de 27 de Agosto de 1761, 28 de Mayo de 63 y 5 de Julio de 66, reducido á que en las tres Capitales de las tres Reducciones se reclute en cada un año y en e^ tiempo más oportuno el número de Soldados que se considere á propósito para que entren con los Misioneros á los montes, junten los Indios y á los que fueren de una misma Nación, lengua y parcialidad los pueblen en los sitios en que haya aguages y todas las demás comodidades necesarias para su subsistencia; pero practicándose la recluta con la mayor reflexión y de suerte que la gente que se estraiga de cada población no haga falta en ella para su defensa en el caso de una invasión; y que la dirección de esta tropa haya de correr, no solamente á cargo de los Misioneros sino también del sugeto que en calidad de Gefe haya de comandarla, procediendo éste de acuerdo con los Religiosos, cuyo dictamen, como más instruidos en la disposición y circunstancias del terreno y carácter de los Indios, podrá conducir mucho para el acierto, ya que por su profesión Religiosa no sean aparentes para que se les confíe el mando de la tropa y sí la intervención y el cuidado de la distribución de los caudales que para ello se libren, omitiendo en la cuenta que dieren de su inversión reparos frivolos é insubstanciales; en cuya inteligencia os ordeno y mando deis las providencias convenientesá que tenga cumplido efecto esta mi R.1 resolución. Y mediante á que otro de los motivos que han embarazado el adelantamiento de esta Conquista han sido las dificultades y reparos puestos por los Ministros de Real Hacienda en la satisfacción de los Sínodos y gastos hechos por los Misioneros para atraer á los Indios, vestirlos y establecerlos en pueblos, fabricarles Casa é Iglesia y demás que el Colegio expuso en el año de 1763 estársele debiendo, cuyas partidas no exigen la proligidad de comprobantes que las de otra naturaleza, os ordeno igualmente dispongáis se satisfaga á los Misioneros del Colegio todo lo que justamente se les estuviere debiendo, bastando para la paga de Sínodos la atestación del Guardián de hallarse empleados los Religiosos en el Santo Ministerio, en consideración al zelo que han manifestado en sus Apostólicos afanes; pero declarando, como declaro, que los Misioneros no deben ni pueden ser removidos sin anuencia de ese

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