Imágenes de páginas
PDF
EPUB

duerma á cubierto de la inclemencia del despoblado, sin más instrumentos que sus machetes ni otros materiales que las varas, ramos y ojas de los montes, que en breve rato disponen y entretegen con tal arte que resiste á las lluvias más porfiadas y al granizo más grueso. Además, si hay Río, Laguna ó Mar inmediato, van muy presto á traer pescado para su pasagero, por que son muy sagaces en este exercicio y el de la Caza de todo género de animales, en tanto que á él deben su quotidiano alimento, pues los Indios tienen muy poco ganado, sin embargo de que en los Pueblos de las Reducciones de este Colegio se han fundado Hatos, consumiendo en ellos gran parte de los Sínodos que reciben los Misioneros y otras limosnas que adquieren para fincar un seguro recurso de Carnes, no sólo para sus alimentos sino también para los enfermos y darla á los Indios siquiera en los tiempos de Pascua y en las fiestas de los Pueblos. Hablando de la conversión de los Gentiles, aunque no intento elogiar la diligencia y celo activo de los Padres Misioneros, debo decir que no se omite ocasión que parezca favorable para reducirlos á la verdadera religión, pues por lo menos se hacen dos ó tres entradas á lo interior de las Montañas en cada año, emprendiendo á pie el camino de nueve ó diez días por entre riscos y precipicios hasta llegar á sus Palenques, en donde se les habla con las palabras más eficaces procurando atraerlos con regalos de avalorios, hachas, machetes y otras cosas que son de su agrado, conducidas cada año de Guatemala en importe de seiscientos, ochocientos y aun de mil pesos. Es verdad que la mayor parte de estos efectos de la tierra y de Castilla se invierten en los Indios de los pueblos, á quienes se socorre en lo posible con remesas de dinero para Compras de Ganado y Fábrica de Iglesias; pero no es menos cierto que todo contribuye al intento de reducir los Gentiles, á quienes es manifiesto el amor, el buen trato y el esmero con que se les asiste en los Pueblos; y después de todo perseveran obstinados en sus errores y embrutecidos en sus Costumbres. Los 3icaques y los Cavecras, que están al cargo de los Misioneros de Luquigiie y Orosí, tienen una muy grande aversión á los pueblos, de manera que jamás se acercan á ellos siquiera de paseo, como suelen hacerlo otros Indios Gentiles. Hasta ahora no se ha descubierto la causa motiva de semejante repugnancia, sin embargo se conjetura con bastante fundamento que los primeros se alejan de la comunicación de los Sacerdotes por que comercian la zarza, el Cacao y otros producciones de la Montaña con los vecinos de la Provincia de Comayagua, quienes les conducen los machetes, hachas, Carnes, &., cuando van á sus Palenques por efectuar su Comercio, y no necesitando los Indios de los Padres Misioneros para surtirse de las cosas que apetecen ni habiendo otros que les hablen de Religión, naturalmente han de profesar aversión á los Pueblos en donde se persuaden privados de toda su libertad. Esto mismo sucede á los Cavecras con el recurso á Matina y otros parages donde adquieren la Sal, los Perros, las Flechas, &., á cambio de sus Mastates, Mochilas y Granos; y aunque de verdad les cuesta precio lo que recibirían de valde por mano de los Padres Misioneros, quieren sin embargo adquirirlo de aquella suerte para que siempre se verifique que el hombre corrompido se inclina á lo malo y huye de lo bueno.

Los Térrabas y los Talamancas, en cuya reducción trabajan los Misioneros de Térraba y Guadalupe, se hallan casi en el mismo estado, con esta diferencia que los primeros, conocidos también por Indios del Norte, tienen cuatro Parcialidades, á saber, Chunomo, Brusí, Drogó y Churquín; y aunque antes residían en la cima de las Montañas en donde se lograba convertir muchos, como sucedió el año de 1785 que se formó de ellos el Pueblo de Guadalupe, de presente se han reunido los más á la parcialidad de Churquín que habita cerca del Mar; y con el Comercio de los Ingleses que vienen de la Isla de San Andrés á la Pesca del Carey en la de Bocatoro, se hallan surtidos de lo que necesitan en las Montañas y tan enamorados de los Ingleses que al tiempo de la Pesca se bajan al mar por ellos y se olvidan entonces de los Parientes que tienen en los pueblos, á quienes solían visitar con frecuencia. Pero no es éste sólo el perjuicio que ocasiona el Comercio de los Ingleses, sino que también los Indios convertidos se huyen de los pueblos por el mismo motivo, y los que no se quedan apóstatas vuelven surtidos de estampados, Polveros, chelecos, chupas, Espejos, Frascos, Tazas de loza fina, Espadines, Sombreros y otras vagatelas que arrebatan la afición de estos miserables. De que resulta que los Misioneros no pueden ofrecer estas cosas á los Gentiles para aliciente de su comunicación, como que ellos las adquieren por otra mano; y si alguno, movido de las eficaces persuasiones, determina venirse de las Parcialidades á los Pueblos, se lo impiden los otros como sucedió este año, que habiendo reducido el P. Fr. Francisco Echevarría diez de estos Infieles que se venían gustosos á Guadalupe, salieron al Camino los rebeldes y se los quitaron dejándole solamente un Christiano que reconquistó esta vez. Los Talamancas, que se nombran también Biseytas, siempre han mostrado su dura cerviz al yugo suave de la Christiandad, aunque á veces profieren algunas palabras que al parecer dejan esperanzas de su conversión, pero vanas en efecto y que la esperiencia ha enseñado que no nacen del Corazón, conjeturándose de aquí que estos Indios necesitan ser compelidos á la manera de aquellos rebeldes que refiere S.o Lucas en el Cap. o 14 de su Evangelio. Persuade esto un hecho acontecido por los años pasados de 1742 y 1743, en los que hizo algunas entradas con gente y armas el Maestre de Campo Don Francisco Fernández de la Pastora, Gobernador de Costa Rica, logrando sacar suficiente número de Indios para formar el pueblo de los Tres Ríos, distante tres leguas de aquella Ciudad, los que catequizaron los Misioneros de este Colegio hasta ponerlos capaces de ser gobernados por los ordinarios eclesiásticos, como se verificó; notándose que en la primera entrada sacó 123 personas de ambos sexos y en la segunda 314, de los cuales solamente I44 salieron forzados y los restantes voluntarios. De suerte que casi en valde se cansarán los Misioneros, por que no están los Indios en estado de oir con docilidad y reverencia las verdades Católicas que deben moverlos á dejar sus irracionables costumbres, si no son obligados á ponerse en civilidad por una fuerza que los conduzca á esperimentar las ventajas que les resultan de su conversión, pues aunque al principio saldrán temerosos, después perseverarán voluntarios en los Pueblos, reconociendo el beneficio que se les dispensó por medio de la coacción.

[graphic]

Fundado en estos principios y en vuestra R. Cédula de 19 de Noviembre de 1787 que habla del asunto, procedió vuestro Presidente D." José Domás y Valle á librar sus Despachos el año pasado de 1794, á efecto de que los Gobernadores de Costa Rica y Comayagua franquearan los ausilios oportunos para verificar las entradas á las Parcialidades Gentiles, á la manera que lo practicó el citado Maestre de Campo D." Fran.oo Ferno de la Pastora; pero las actuales circunstancias de la Guerra no han permitido la execución de aquellas saludables providencias, como todo consta del expediente instruido con vista del Fiscal de vuestra R. Aud.a Y es cuanto por ahora se ofrece informar á V. M., cuya C. R. P. guarde Dios los muchos años que la Christiandad ha menester. Nueva Guato, 3 de Noviembre de 1797.= Señor=Fr. Fran.oo Reygada.

Estado que tienen las Reducciones de Indios que son á cargo del Colegio de

la Nueva Guatemala

[ocr errors][merged small]
« AnteriorContinuar »