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Bando del gobernador D. Tomás de Acosta sobre la jura del rey Fernando VII.—Año de 18og (1)

Don Tomás de Acosta, Teniente Coronel de los reales ejércitos, Gobernador y Comandante General por S. M. de esta provincia de Costa Rica y en ella subdelegado nato de Yntendente y económico de guerra, &. Por cuanto por varios motivos que se consultaron á la superioridad no se ha podido hasta ahora determinar día para proceder á la proclamación de nuestro católico monarca el Señor Don Fernando Séptimo (que Dios guarde); no obstante de no haberse recibido contestación á las dudas consultadas, como este gobierno se hallase con orden del Real y supremo Consejo de las Yndias y del M. I. S. P., Gobernador y Capitán General de este reino para verificarlo, no permitiendo su obediencia y celo más demora ni el amor y fidelidad de estos vasallos más espera: Por tanto y para que todos tengamos aquel debido júbilo que exalta el corazón de los buenos españoles en estas ocasiones, he resuelto se practique la jura la tarde del quince del corriente con la solemnidad y pompa posible, y al mismo tiempo con el buen orden, decoro y tranquilidad pública que corresponde, para lo cual se previene y manda lo siguiente: I, o El citado día I 5 por la mañana habrá misa solemne en la Yglesia mayor de esta ciudad, con sermón y Tedéum en acción de gracias al Todo Poderoso, á cuya función asistirán los cuerpos de cabildo y militar con los demás sugetos particulares de esta ciudad, como corresponde. 2.o Habrá iluminación general en esta ciudad las noches del sábado 14 y domingo I 5 próximos, la que cada uno procurará hacer con el mayor lucimiento y esmero, como preludio de la celebridad de los siguientes días; y las

(1) Archivos. Nacionales de Costa Rica.—Sección Histórica.

rondas ó patrullas que saldrán desde las oraciones cuidarán de que no haya el menor desarreglo por las calles. 3.o Desde las dos de la tarde del precitado día 15 no cesarán por la ciudad las patrullas y por los campos ó arrabales las rondas de sus celadores, para evitar todo desorden y conducir á la cárcel ó cuartel á los que lo causen; debiéndose cerrar los estanquillos desde las dos de aquel día y no vender una gota de aguardiente bajo la pena de cinco pesos de multa para la Cámara. 4.o A las tres de la tarde estarán á la puerta de la casa de gobierno las justicias de los pueblos Laborío, Cot, Quircot y Tobosi con sus varas y las músicas de ellos. 5.o A las 4 saldrá de dicha casa la comitiva, compuesta de los Señores Oficiales y particulares á caballo, por este orden: marchará primero y á pie el portero de Cabildo, quien cuidará de que las músicas y justicias de los citados pueblos le sigan de esta forma: la música y justicia de Quircot, después la de Tobosi, seguidamente la de Cot, detrás la de Laborío, y cerrará la música del batallón. 6.o Seguirá el Señor Gobernador con los Señores Alcaldes, Coronel, Sargento Mayor y los oficiales y particulares, según sus empleos, por la calle de Don Miguel Guzmán á la puerta de la sala Capitular, donde se hallará el Alcalde provincial D." Manuel Marchena, único Regidor de este Ayuntamiento, para recibir el acompañamiento y entregar la real insignia al Señor Gobernador, quien por defecto de Alférez real hará la proclamación. 7.o Recibida aquélla se continuará por el orden dicho por la calle de la sacristía de la parroquia hasta la esquina de D.a Encarnación Trinidad, y girando á la derecha se marchará hasta la esquina de la capilla mayor de San Francisco; de allí, tomando á la derecha, se seguirá por las calles del viacrucis hasta San Nicolás, de donde se irá á la plaza mayor, en la que estará el tablado para hacer la jura, al cual se dirigirá todo el acompañamiento, y poniendo pie á tierra el Señor Gobernador y los sugetos nombrados para hacer de reyes de armas, subirán éstos al tablado donde en alta voz se pronunciará la jura. 8.o Concluida ésta y puestos á caballo los que se apearon, se dará vuelta á la plaza y se volverá á entregar y poner la real insignia donde estaba antes.

9.o Las calles que van espresadas estarán con el mayor aseo y posible adorno.

Y para que llegue á noticia de todos y que ninguno alegue ignorancia, ordeno y mando se publique por bando en la forma ordinaria en los portales de cabildo y lugares acostumbrados. Fecho en Cartago, á los siete días del mes de Enero de mil ochocientos nueve, en este papel por no haberlo del correspondiente bienio.=Thomás de Acosta= Por mandado de S. S. = José Stos. Lombardo, Escribano público, de Cabildo y gobierno.

En ocho días de dicho mes y año se publicó por bando en la forma prevenida: doy fe.=Lombardo.

compran el tabaco al mismo precio que fuera de esta Provincia, siendo así quel Rey no tiene costo casi ninguno en conducirlo á estas tercenas ó estanquillos, como lo tiene para los de fuera; que este desembolso les es tanto más doloroso quanto que saven que en la Havana y Veraguas no hay estanquillos; y que siendo esta Provincia la que lo provee á S. M. á más baxo precio, por su suma pobreza y no tener otro renglón ó ramo de comercio, merece ser mirada con más benignidad. Esto es lo que me hace decir que la supresión de los estanquillos sería del agrado de estos habitantes, dexando á los cosecheros del tabaco la libertad de venderles todo el que no quisiese la Factoría. Así también cesará el contrabando y otros desórdenes á que por una parte los compele la miseria y por otra la costumbre de fumar desde sus tiernos años, obligando ésta á muchos á privarse de lo necesario para comprar tabaco. Quitados los estanquillos y permitiendo á los cosecheros la venta del tabaco de desecho en los mismos distritos donde se cosecha, utilizarían aquéllos hasta la última oja y el consumidor lo compraría más barato, porque no haviendo más compradores que el Rey y los vecinos, surtido el primero de lo mejor, quedaba para éstos lo despreciable, que precisamente lograrían á muy baxo precio, que es lo que acomoda á su pobreza; y si hubiese algún pudiente que apeteciese del superior lo compraría en la Factoría: esto mejoraría la suerte de cosecheros y consumidores. Que no se sigue perjuicio al Erario es evidente, por que el costo que regularmente ha tenido la renta de tabacos para la compra de este fruto y surtimiento de esta Provincia y la de León de Nicaragua a sido de ocho á doce mil pesos anualmente, y su entrada, en el distrito sólo de esta Factoría, de diez á doce mil; por consiguiente le ha quedado de ganancia lo producido en toda la Provincia de León de Nicaragua, que por ser más extensa y poblada que ésta será por lo menos del duplo. Esto prueba claramente dos cosas: la primera que aunque se supriman en Costarrica los estanquillos y se permita á los tabacaleros la venta en ella de lo que no reciba la Factoría, no por eso dexa de quedarle mucha utilidad á la Renta; y la segunda que solamente esta Factoría ha dado á la renta como dos mil pesos más al año de lo que ha desembolsado. Luego, Por mí y por los papeles de estos archibos conosco que siempre fué pobre Costarrica, y por los de R. Haza se convence que nunca tubo comercio directo con la metrópoli, y también que el corto y fútil que ha tenido y tiene por tierra con las Provincias circunvecinas no es bastante para sacarla de su miseria, pudiendo aseverar á V. M. que ninguna está más indigente en toda la monarquía, pues aquí se ven gentes vestidas de corteza de árboles y otras que para ir alguna vez á la Yglesia alquilan ó piden prestada la ropa que han de vestir. Esto es ciertísimo, aunque incomprehensible al que no lo palpa, y por lo mismo sólo el que tiene las cosas presentes puede hablar con propiedad sobre el lamentable estado de Costarrica y modo de mejorarlo. Este es, Señor, el objeto mío, el que pide la paternal atención de V. M., el que implora su R. beneficencia, y la que por mi débil órgano solicitan más de cincuenta mil Vasallos que tiene V. M. en esta Provincia, muy prontos á sacrificar sus vidas y pobreza en sostenimiento de la Religión, de nuestra legítima Rl. dinastía y de nuestra amada Patria; para lo qual propongo los proyectos siguientes, Suplicando á V. M. humildemente que si alguno requiere más explanación, se digne manifestármelo para satisfacer mediante el conocimiento local y personal que me aciste.

PROYECTO SOBRE TABACOS

Presindiendo de si sería más útil al Rey y al Vasallo abolir la Renta del tabaco y dexar este fruto en la clase de los demás comerciables, por no ser de mi resorte este punto, y contrayéndome precisamente á lo que puede hacer florecer esta Provincia, digo que la supresión de los estanquillos, como está en la Havana y en la Provincia de Veraguas, confinante con ésta por el Sur, sería del agrado de estos habitantes, mejoraría su suerte y no perjudicaría al Erario.

Desde que ingresé en este mando oigo lamentar á estos vecinos que haciéndose aquí las siembras de tabaco que consume esta Provincia y la de León de Nicaragua, y no pagando S. M. este fruto á más de dos pesos la arroba, les es sencible pagarlo en los estanquillos á seis reales la libra, resultando á la Renta tan considerable ganancia; que ellos

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