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patriotismo, fué lo que nos movió á todos y cada uno de los electores de partido para hacer la elección de este sujeto benemérito, y esperamos que V.E. se sirva aprobarla.

Dios, etc. Cartago, I.o de Septiembre de 1813.=Juan de Dios de Ayala=Rafael Arnesto=Rafael José de la Rosa=Juan Manuel Zamora=Manuel García Escalante= Manuel Alvarado=Exmo. Señor Presidente y Señores de la Junta Preparatoria.

Peticiones de los comerciantes y ayuntamientos de Costa Rica para que se permita el comercio de esta provincia con la de Panamá, prohibido por el capitán general de Guatemala. El gobernador D. Juan de Dios de Ayala apoya esta gestión ante las cortes.—Año de 1813 (0.

Señor Gobernador Xefe Político = Los del comercio de este partido de Costa Rica que abajo se nominarán, por si y á nombre de los demás Comerciantes, en la mejor forma que haya lugar en derecho ante V. S. parecemos y decimos que habiéndose publicado por bando la superior determinación del Exmo. Señor Capitán General de tres de Julio anterior, relativa á prohivir el comercio que hace este partido con la plaza de Panamá, de donde se esportan los géneros de algodón que en virtud de R.1 permiso se introducen de la Isla de Jamaica, habiendo oído S. E. al efecto al Tribunal del Consulado, el de Cuentas y Administración de Alcavalas, con cuyas exposiciones, lo relativo del expediente instruido con motivo del arribo al Puerto de Punta de Arenas de las embarcaciones Mercedes y S.n José y Las Ánimas, procedentes de dicha plaza, declaró S. E., no sólo la prohibición del Comercio sino también que de la introdución de los efectos en los citados Buques, comprados y registrados en Panamá, paguen, á más de los derechos ordinarios, el de Estranjería que sin duda alguna satisfacieron en Panamá al tiempo de su importación; por cuyas razones, hablando con el debido respeto, y las demás que espondremos en nuestro favor y el general, no podemos menos de suplicar de la indicada superior resolución, por sernos sumamente gravosa y opuesta á nuestra libertad civil, propiedad y demás derechos que nos competen y nos franquea nuestra Sabia Constitución

(1) Archivo General de Indias.—Estante 100, cajón 3, legajo 19.

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que solemnemente hemos jurado, como á las Soberanas intenciones del Congreso Nacional que incesantemente trabaja para felicitarnos. Es constante, Señor Gobernador, que la única esportación de los víveres y frutos que produce este país es la que hace á Panamá por el puerto de Punta de Arenas, distante treinta y cinco ó cuarenta leguas de camino fraguoso de esta Cabezera, por cuyas razones y la larga distancia que hay de Puerto á Puerto se hacen crecidos gastos para transportarlos, y de aquí es la ninguna utilidad que se adquiere en su venta y sólo se logra alguna en el retorno de los géneros de algodón que allí compramos, por los mismos frutos, su producido ó al fiado; de lo que se évidencia que quitándole, como se intenta, á este Partido, el más infeliz de la provincia de Guatemala, el único arbitrio que tiene para su subsistencia, tocaría en la última miseria. Numerario no tiene alguno ni por donde le entre; sus frutos y produciones no son esquisitos y de consiguiente de ningún aprecio en el partido de Nicaragua, en donde abundan los mismos; con que con semejantes limitaciones ¿de qué modo se promoverá la agricultura, la industria y el Comercio de los pueblos cuando hasta se nos limita tener trato y contrato con una plaza Española y fiel y aun nuestros mismos hermanos? A la verdad, Sor. Gobernador, no alcanzamos ni podemos comprender la virtud de esta providencia, pues si se consulta al aumento del Erario público, diga el Receptor de Alcavalas cuanto ha tenido esta renta desde que se comercia con la plaza de Panamá; si al bien particular de estos vecinos, cuántos que yacían en la miseria se ven en prosperidad, los que no estaban sino adeudados con el Comercio de Guatemala y León; y por último, si el Comercio de Panamá es benéfico á todos estos habitantes, espónganlo los Nobles Ayuntamientos, á quien suplicamos áV.S. pida informes sobre el particular y que con el que diesen se sirva elevar esta nuestra instancia á la Superioridad, á fin de que se sirva mandar rebocar, por contrario imperio, la citada determinación, por ser así conforme y arreglado á Justicia que imploramos de S. E. Juramos en forma, y lo necesario, &.=Camilo de Mora= Félix de Bonilla=José Rafael de Gallegos=José Ana Ximénez= Manuel Marchena

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—Fran. Castro=José de la Asención Mora = Rafael Taboada=Gregorio Reyes=José Salvatierra = Mauricio Salinas de Almengola = Juan José Zamora = Antonio Reyes=Juan Francisco Franco = Nicolás Carazo=Juan Pablo Ximénez.

Informen á continuación los Ayuntamientos Constitucionales de esta Ciudad, Valle Hermoso y Erédia, con anuencia de sus Síndicos, y lo mismo ejecutará la Receptoría de Alcavalas, y fecho, vuelva á este Gobierno. Así lo proveo, mando y firmo yo Don Juan de Dios de Ayala, Caballero de la orden de Santiago,Capitán de los R.s exércitos, Gobernador Xefe Político de este partido de Costa Rica, á los catorce días del mes de Agosto de mil ochocientos trece años, actuando con testigos por falta de Escribano, lo que certifico.= Ayala = José Antonio Echandi = Lorenzo Hidalgo.

Sor. Gobernador Xefe Político = El Ayuntamiento Constitucional de esta Ciudad de Cartago, con anuencia de sus Síndicos, ha visto lo representado por los Comerciantes de este partido de Costa Rica, quienes Suplican de la Superior determinación del Exmo. Sor. Capitán General, de tres del pp., que prohive el Comercio que hacen de sus frutos estos habitantes con la plaza fiel de Panamá, de donde esportan algunos géneros de Algodón de los que allí se introducen en virtud de real permiso; y en consecuencia del anterior decreto de V. S. en que previene informen sobre el particular así este Ayuntamiento como los de Valle Hermoso y Eredia y Receptoría de Alcavalas, cumpliendo pues este Cuerpo por su parte, por lo mandado por V. S. como lo ha acordado en acta de este día, y deseando llenar los deberes de su obligación en que se ha constituido é imperiosamente le impone el artículo trescientos veinte y uno de la Sabia Constitución que solemnemente hemos jurado guardar y hacer guardar, hablando con respeto debe decir que la orden del Exmo. Sor. Superintendente y Capitán General de esta provincia de Guatemala debe ser obedecida, pero en ninguna manera cumplida ni executada en este partido, pues de lo contrario tocaría Costa Rica en la última miseria. Prohivido como se intenta el Comercio de Panamá tendría Costa Rica, como antes lo hacía, que surtirse de efectos comprados en León, á cuyos Comerciantes venden los Guatimaltecos con regular ganancia y haciendo la misma aquéllos con el agregado de los trasportes de doscientas leguas de tierra, se hacía un sacrificio con los Carta. ginenses; y así se veía con el mayor horror que un Corte de alto que en Guatemala vale cuando más dos pesos, aquí se vendía por seis ú ocho; la gerga comprada allí á real la vara, acá se vende por seis, y así todo lo demás; lo que no sucede desde que se comenzó el trato con la plaza de Panamá, de donde con facilidad se visten los pobres más barato, así de los géneros de algodón como de lanas de Lima que allí se compran, no sólo á dinero efectivo sino logrando la venta ó cambio de los frutos que produce este país, única esportación que de ellos puede hacerse. Lo que no sucede en León ó Guatemala, en donde precisamente se ha de emplear á fuerza de numerario, por no haber renglón alguno de estimación y mucho menos de utilidad que trasportar allí; de lo que se evidencia que indispensablemente, para emplearse en Guatemala ó León, se ha de conducir moneda entalegada; y siendo así que aquí no hay alguna ni por donde le entre, se verán estas gentes en la precisión de hacer uso para cubrirse de las cortezas martajadas que llaman mastate, como lo hacían antes cuando estaba el Comercio sujeto á la Capital y León de Nicaragua, en cuyo tiempo no se veían otros adelantamientos que individuos adeudados con aquellos Comerciantes, los que hoy con otros muchos están en prosperidad; y lo que es más estar ya los labradores en el uso de su exercicio, cogiendo gustosos el fruto de su infatigable trabajo, sin que se vean precisados, como antes, á sembrar limitadamente para su gasto por no haber exportación para lo sobrante. Para tomar esta superior determinación dice S. E. ha oído al efecto al Tribunal del Consulado, al de Cuentas y administración de Alcavalas, mas no se ha oído, como era debido, é esta pequeña, pero muy fiel y muy leal parte de la Monarquía; y así, sin citar ni oir á Costa Rica, se in

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