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justa libertad de conducir y vender sus ganados. Descenderemos á los obstáculos y trabas que encuentra constantemente nuestro Comercio.

Persuadido el Rey de las ventajas que podría sacar esta Provincia del Comercio por el Río de San Juan exportando por él los preciosos y ricos frutos de que abunda y en atención á la distancia de más de trescientas leguas de Guatemala, se sirvió por su R.1 cédula de 26 de febrero de 1796 habilitarlo en la clase de menor. Posteriormente se han expedido varias R.s órdenes encargando los pregresos del mismo Comercio, y últimamente nro. desgraciado y Augusto Monarca Don Fernando Séptimo (el cielo nos le vuelva) por su R.1 orden de 31 de Marzo de 808, no sólo encarga el fomento y progreso del Comercio de San Juan sino que manda se forme en las Riveras del Río una población de trescientos vecinos para ausiliarlo. Las anteriores órdenes de libertad de derechos solamente le señalan el medio por ciento de abería para con su producto construir Barracones, limpiar el Río y facilitar por todos los medios el Comercio; y lexos de que hayan tenido efecto tan benéficas disposiciones han encontrado trabas y extropiezos. Los productos del medio por ciento de abería se han extrahido de estas Provincias para las de Guatemala, sin invertir en obgetos de su establecimiento el más pequeño valor, y el Río permanece con los obstáculos antiguos sin limpiarle, facilitar su navegación ni prestar el más pequeño auxilio, demandándolos con la mayor urgencia y necesidad, por que las crecidas corrientes llevan consigo Bancos de arena que arrojándolos en el Puerto pueden cegarlo, haciéndose mayores las dificultades de la subida del Río por las palizadas que las mismas corrientes conducen, y exparciéndose sus aguas, por no limpiarle, lleva menos fondo, exponiéndose á barar los Buques que le transitan, sin poder alijarlos, po1 que inundadas las orillas no hay donde depositar la Carga. Estos y otros embarazos, fáciles de superar, llegarán al grado de hacerle innavegable y de cegar el Puerto por el estudiado abandono con que se le mira, por que se persuade el Comercio de Guatemala que facilitándose el de este Puerto decaerá el que hace por el Golfo y Omoa. De este principio dimanan los obstáculos que han puesto repitiendo informes contra el Comercio por San Juan, ponderando dificultades y abultando Contrabandos.

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De ahí nacen los perjuicios que han experimentado los Comerciantes con la indefensión del Puerto, donde se llevaron los Ingleses en la Guerra con su Nación un Cargamento é incendiaron otro los Sambos de la montaña del Norte. Este es el origen de las Competencias entabladas por aquella Capitanía General con esta Intendencia sobre el conocimiento de las arribadas y causas de Comisos, declarada en fabor de la Intendencia conforme al Código de este nombre, y ésta es finalmente la causa de que no hay expedición por San Juan, por justa y lexítima que sea, que no padezca atrasos, perjuicios y menos cabos, como sucedió con varios de algunos vecinos de Granada, que implicad.s en costosas actuaciones y embargados sus efectos fueron al fin absueltos, pagando más de diez mil pesos de Costas. Y ésta también será la de haberse recientemente prohivido por aquel Capitán General la introdución que por estos Puertos se hacía de efectos introducidos por R.s órdenes en el Nuevo Reyno de Granada y la de haber recargado de derechos, con varios títulos, sobre el medio que había hasta el once por ciento mandado últimamente pagar, y lo será de la última ruina de este Comercio, en lugar de que fomentándolo traería la abundancia y la riqueza, no sólo á estas Provincias sino á las de Guatemala, haciendo por ellas el Comercio que hacen por los insanos y distantes puertos del Golfo y Omoa.

Es, pues, evidente la necesidad de separar estas Provincias de aquéllas, ya sea por la aparente oposición de intereses ó ya sea por la inmensa distancia é imposibilidad de administrarlas. De lo contrario es necesario celebrar los funerales al Comercio y agricultura de estas Provincias, y un hielo mortal de desaliento se apoderará de sus habitantes que fundan las esperanzas de sus progresos en la separación.

Un triste convencimiento de esta verdad les ministra lo ocurrido en ocasión de promover las siembras de Tabaco de la Nueva Segovia. Ya hemos ponderado á V. A. la opulencia de las minas de este partido, desconocida ciertamente en los anales de la mineralogía; pues los habitantes de Segovia y toda esta Provincia suspiran con más ansia por la siembra del Tabaco, persuadidos de poseer en ella una más sólida y verdadera riqueza, y miran con dolor prohibido y proscripto el cultibo de una planta con que la naturaleza los combida á la opulencia, sobre que se crió en la Capitanía General un largo y costoso expediente, sin poder recabar la permisión de cultibar este Arbusto para conducirlo á Lima, de donde lo pedían con preferencia á todo otro Tabaco, por haberlo encontrado superior á los otros que examinaron y remitieron de Guatemala en su lugar otro de inferior calidad, sobre que se quejó aquel Virreynato por no ser el que solicitaba. El Cultibo sólo de esta planta es capaz por sí de enrriquecer esta Provincia y dejar los más cuantiosos ingresos á la Hacienda pública. Y en vano ha declarado V.A. serlo libre el de cuanto la naturaleza produce, por que con cruel mano se arranca y procura extinguir esta preciosa producción. Una autoridad Superior en esta Provincia hubiera promovido sin ribalidades el Cultibo del Tabaco, impulsara el de otras muchas producciones y fomentara el Comercio por el Norte, por San 5uan y Matina, y con el Sur por el Realearo y Punta de Arenas; y esta Provincia en el día no cediera en opulencia á ninguna de la Monarquía, como sucederá á la vuelta de pocos años si V.A. tiene la dignación de erigirla Capitanía General y ponerle Aud.a Territorial, estableciéndose como por consecuencia una Intendencia en Costa Rica. La integridad y demás cualidades del Gefe que se ponga deja á cubierto cualquiera siniestra impresión contra estas Provincias, y el Patriotismo, valor, luces y virtudes del que se destine prometen los mayores progresos. ¡Qué día tan grande para las Provincias de León y Costa Rica. Formaría época en sus anales y gravarían indeleblemente en los senos más ocultos del Corazón gracia tan importante y favor tan relevante; contarían este momento por el primero de su felicidad y dél partirían velozmente al colmo de la dicha. Aquí se exalta la imaginación y se exparce en los bastos espacios de la posibilidad. ¿Qué grado de riqueza sería inaccesible á estas Provincias con una mano Superior que eficazmente promoviese su prosperidad? Todo el Comercio de la América Meridional, por sus Puertos de Sur con la Península é Islas, podría hacerse por esta Provincia más fácilmente que por ninguna otra parte. Y ella con sus minerales abundantes, sus ricas producciones y sus preciosas maderas, se elevaría á la grandeza.

No dilate, pues, V. A. un don tan inestimable y de tanta utilidad. La única dificultad que se presenta es la de la dotación de los Magistrados que deben crearse, pero ésta es de fácil expedición. Por lo pronto puede sacarse de un siete por ciento que se imponga á los efectos que se introduzcan por los Puertos, siendo extrangeros, y un cuatro, si son nacionales, sobre el medio de abería, aboliendo lo que con otros nombres están establecidos; y si el Comercio se hace como en Panamá y otros puntos directamente con las Colonias, como lo representará por separado esta Diputación, puede establecerse el diez de salida del dinero y quince de entrada, con lo que se lograría estraer frutos y menos numerario y un grueso ingreso para la Hacienda pública. Este producto bastaría para las dotaciones de los Magistrados y Capitán General, mientras con actividad promovía el Comercio, restablecía una Casa de rescate en Scgovia y un Cuño que con auxilios corres.pondientes á los ricos minerales no cesaría de acuñar moneda, y fomentaba la Siembra de Tabaco para conducirlo á Lima, donde lo apetecen; de todo lo que se sacaría, no sólo lo necesario para las atenciones de estas Provincias, sino un considerable sobraste para el Estado.

La Diputación se lisongea alcanzar de la Paternal bondad de V. A. lo que tan ardientemente desean estas Provincias; y se persuade que cuanto se haga en su beneficio, sin concederle esta necesaria y justa solicitud, serán pasos retrógrados en su felicidad, y no duda un momento que atendidas las benéficas y liberales ideas de que se halla poseído V. A. y con respecto á la realidad y certeza de cuanto lleva expuesto, se sirva erigir la Capitanía General y Aud.a en esta Provincia é Intendencia en la de Costa Rica, como se lo Suplico rendidamente.

Dios gue. y prospere la importante vida de V. A. muchos años, como la Cristiandad ha menester. León de Nicaragua, Marzo 23 de 1814. = Serenísimo Señor=Juan Baut.a Gual=Juaq.n 1Arechavala=Dom.° Galarza=Pedro Chamorro = Vicente Agüero = José Carmen Salazar= Lic.do Juan Fran.co Aguilar, Secretario.

El jefe político de Nicaragua y Costa Rica apoya la proyectada erección de una audiencia y capitanía general en las provincias de su mando. — Año de 1814 (t).

Excelentísimo Señor = Dirijo á V. E. la adjunta representación en que pide á la Regencia del Reino esta diputación provincial se erija Audiencia y Capitanía General en esta Ciudad, Capital de las dos Provincias de Nicaragua y Costa Rica, que comprehende su distrito, y en la segunda se cree Intendencia, costeándose los sueldos de los empleos con los arbitrios que propone.

Es cierto y nada ponderado cuanto se dice de las riquezas descubiertas en las entrañas de la tierra y de las preciosas producciones en la superficie y en los espaciosos lagos; y también lo es que la dependencia de Guatemala sirve de rémora á su felicidad y que como un grave peso sobre las dos Provincias las sumerge en la miseria, pudiendo ser muy útiles á esa Madre Patria; pero debo exponer á V. E. la principal causa.

Cuando esta Intendencia, con una Contaduría Mayor, no esté sujeta á la otra Capital sino á S. A. y á la Dirección General de Hacienda pública, como la de la Habana, entonces la agricultura, minas, industria, Comercio, artes y ciencias prosperarán. He firmado como Presidente la representación, mas no opino que haya otro Intendente en Costa Rica, cuyo número de almas no llega á treinta y nueve mil; pero sí es necesario se ponga en Cartago, su Capital, un Ministro Tesorero, dotado con cuatrocientos pesos anuales y casa pagada, y á sus órdenes un Oficial escribiente con doscientos cincuenta pesos, y que ambos tengan título de S. A. ó de la Dirección General. Lo mismo digo de la Ciudad de Granada, donde desembarcan los

(1) Archivo General de Indias. —Estante 101, cajón 3, legajo 6.

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