Imágenes de páginas
PDF
EPUB

la puntualidad con que se ejecutaron las medidas al intento por el ordenadas.

Así acercados ya los dos bandos, ambos parecian obrar con igual prudencia , ambos con la misma actividad, entrando en sucesivos reencuentros, mas o menos sostenidos, y por tanto de mayor ó menor importancia ; hasta que ya por fin se allegó á una funcion que puso en completa derrota la columna revolucionaria , cuyos cabezas quedaron casi todos prisioneros, siéndolo tambien el mismo Pizarro, y decapitado poco despues en el Cusco con el tan famoso cuanto alentado Carvajal.

En esta accion, que volvió el Perú á la obediencia de la corona de Castilla, se habia distinguido Valdivia de muy lucida manera, así con su propia persona, como con el tino que en todas sus disposiciones desplegara; y harto lo habia reparado el virey la Gasca, pues que para premiar debidamente tan relevantes servicios, usando de las facultades que de S. M. tenia, confirmó á Valdivia en el gobierno de Chile, y le aseguró interpondria toda su autoridad para llegar con mas aceleramiento al logro de los socorros con que aquel pensaba regresar á su colonia.

Oportunas eran, en efecto, las circunstancias. Durante la discordia civil habian tomado las armas muchísimos aventureros, cuya existencia entre tantos bandos, pudiera con el tiempo poner en peligro la tranquilidad del pais; pues si bien no pocos debian haber quedado contentos, ó con los empleos, ó con el repartimiento de fincas que del nuevo virey recibieron, para otros no hubo nada, y tras estos se echó Valdivia tratando de llevárselos para poblar el Chile, donde tan necesarios se hacian los brazos.

Llegó, por consiguiente, á enganchar unos ochenta soldados de caballería , que fueron mandados á Atacama , en cuyo punto se reunirian los víveres necesarios para la jente que debia pasar por tierra á la colonia de Santiago; determinacion juiciosa con la cual pensaba suplir á la escasez , si acaso los Indios llegaban á ocultar sus frutos, como era de temer, dado que la tropa no pudiera llegar al pais antes de la recoleccion. Tenia ademas Valdivia un capitan en Arequipa encargado de cumplir por su parte cuantos enganchamientos pudiera, y esperarle en esta ciudad; otro capitan habia pasado con igual comision á las Charcas, aunque prevenido de trasladarse á Atacama con los reclutas que lograra ; y como se viera abastecido de todo cuanto su posicion le permitiera ejecutar en favor de Chile, pasó al instante á los Reyes, compró dos buques de la marina real y uno mercante, y puso en ellos cuantos enseres y colonos ad. quiriera desde que, con este solo intento, se habia ausentado del Cusco. Bien pensó embarcarse en uno de aquellos bajeles, para ir a la mira de sus súbditos, pero pareciéndole demasiado larga la navegacion, hubo de confiárselos al capitan Jerónimo de Alderete, y él marchó por tierra para Arequipa, de donde salió diez dias despues con la jente que allí habia reunido su comisionado.

Es de reparar el estado turbulento á que redujo, en aquella época las provincias meridionales del Perú, el concurso de esos aventureros, ociosos, y dados, despues de la paz, á todo jénero de excesos y de tropelías. So pretexto de pertenecer a las filas que Valdivia formaba para marchar á la conquista de Chile, se creian autorizados para recorrer el pais, causando atrocidades sin ciento, exacciones pecuniarias, á que ningun derecho

tenian, en fin, injusticias que, á fuerza de repetidas, pusieron al virey en la dura necesidad de ordenar que el jeneral Pedro de Inojosa, con diez arcabuceros, se inquiriese con dilijencia de la conducta del gobernador de Chile, y le hiciera volver á Lima , si pareciere resultar delincuente. A pocos dias de haber salido Valdivia de Arequipa , le alcanzó el comisionado del virey la Gasca , y expuesto el objeto de su mision, debieron ser bastantes los descargos del acusado, puesto que vemos como este continúa tranquilo su camino hasta llegar á Tacna , y parece, á fines de setiembre de 1548, en la pequeña aldea de Atacama, entre toda la jente que él y sus capitanes habian podido reclutar.

Como quiera, mal recibió el virey el resultado de la mision de Inojosa. Se le habia asegurado que un gran número de descontentos y partidarios de Pizarro habian concebido el proyecto de asesinarle, no menos que al obispo, al maestre de campo y á los capitanes que le seguian ; y marchar despues á robar la tesorería real de las Charcas, proclamar á Valdivia jefe del Perú, y dar por tierra con las nuevas ordenanzas, oríjen de tantas turbulencias y de tan desastrosas discordias (1). En una palabra, se le habia dicho tambien que el gobernador no anduvo distante de aceptar tan desleal ofrecimiento, y que si no aprobaba las vejaciones y delitos de los que

(1) He aqui como se explica Valdivia en carta al emperador Carlos V. « Con » certificar á V. M. estaba la tierra tan vidriosa quando volví i la gente tan endia» blada por los muchos descontentos que havia por no haver paño en ella para » vestir á mas de á los que el Presidente vistió, que intentava mucha gente de » lustre, aunque no en bondad, de matar al presidente, é mariscal, é á los ca» pitanes, é obispos que le seguian, i muertos salir á mí i llevarme por su » capitan por robar la plata de V. M. que estava en las Charcas, i alzarse con » la tierra como en lo pasado, i si no lo quisiese hacer de gradio compelerme » por la fuerza á ello, ó matarme, etc.)

le seguian , harto parecia tolerarlos con su indiferencia é inaccion.

Decidido , pues, el virey á contener tamaños desórdenes, de acuerdo con la real audiencia, ofició á Valdivia encomendándole regresase á Lima para responder a los numerosos cargos contra él resultantes; y el mismo Inojosa tuvo que pasar con esta orden á Atacama , donde el gobernador acababa de llegar. Sumiso respondió este al emplazamiento del virey, aunque sus oficiales querian que le desobedeciera, y marchó inmediatamente con Inojosa para Arequipa, en donde, como se les dijera que una de las galeras destinadas á trasladar viveres á Chile iba a dar la vela, resolvieron aprovechar esta ocasion ; embarcáronse, y al cabo de diez dias arribaron al Callao, á cuyo punto concurrió tambien el virey en persona. .

En la audiencia particular que con el majistrado supremo tuvo Valdivia , ocurrieron cargos que este trató de barajar y desvanecer con toda la entereza de su carácter; pero no por ello dejó de comparecer ante la sala , y convincentes y claras debieron ser sus réplicas, pues se nota que al cabo de un mes de semejante suceso, marcha ya el gobernador para Arequipa , en donde cayó gravemente enfermo. Repuesta su salud , pasó á Arica para embarcarse en uno de sus bajeles dispuesto á salir para Chile, lo que se verificó tres dias despues, por complacer al virey, que encargaba á Valdivia se ausentase con la posible presteza de aquellas rejiones, para que de una vez acabasen los extravíos de sus soldados (1).

(1) Diego Fernandez dice en su historia del Perú que en nombre de Valdivia se cumplieron los tantos desórdenes como en aquella época sufrieron las provincias meridionales; que el fue causa de todos los excesos, y que mientras su

Partió, pues, de Arica el gobernador el 24 de enero de 1549, llevándose unos doscientos hombres, con muy pocos abastecimientos y en un bajel tan averiado que hacia agua por todos los costados, causando por lo mismo una travesía sobre penosa, llena de riesgos, aunque no fue de larga duracion para la época, puesto que en abril, ó sea á los dos meses y medio de navegacion , ya estaba la jente en el territorio chileno con un contento indeci

ble, por verse libre de tantas incomodidades y del grave · peligro en que el bajel la tenia.

Y tiempo era tambien de abordar á tierra, porque varias familias que tan solo dejaron el Perú, huyendo de los disgustos, de las vejaciones y desastres de las guerras civiles, traian su salud tan descalabrada que, á durar mas la navegacion , acaso perecieran. En cuanto al gobernador, hecho como estaba desde su niñez á todo jénero de privaciones, a todos los contratiempos que en la milicia ocurren , poco le abatia el peligro, y menos la mala condicion de los mantenimientos; pero anhelaba tanto y mas que nadie el arribo al pais, cuyo estado le interesaba conocer al instante, como que ya le consideraba de su propia pertenencia , y contaba comenzar en llegando la conquista de las ricas y deliciosas provincias del sur, últimamente descubiertas.

residencia en Lima para responder á la acusacion contra sí mismo resultante, un gran número de personas vinieron de Chile para quejarse á la audiencia de las exacciones violentas á que las habia compelido á su salida de Valparaiso ; lo cual habia agravado sobremanera la posicion del gobernador. No conocemos escrito ninguno que apoye semejante aserto. El libro del cabildo no señala ni un solo indicio de culpabilidad contra Valdivia ; sin embargo si con atencion y criterio se examina la correspondencia que este personaje mantuvo con Carlos V, harto se descubre, como ya se ha dicho en las notas precedentes, para suponer que si no era la violencia lo que le procuraba los recursos, no bay duda que los demandaba con imperiosa autoridad.

« AnteriorContinuar »