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CAPITULO XX.

Dichoso desenlace de la empresa. — El cabildo de la Concepcion reprueba el sistema colonizador de Valdivia. — Funda este el pueblo de Angol, ó d« los Confines. Mineraje. — Arribo de dos buques del Perú. — Expedicion del sur á las órdenes de Francisco de Villagra. — Sabe Valdivia la insurreccion de los Araucanos. — Carácter de este alzamiento. — Desavenencias filtre los Indios á propósito de la eleccion de un toqui — Restablece Colocolo la armonia y hace que el nombrado sea Caupolican. — Calidades y mérito de este cacique. — Su ardid para lomar la plaza de Arauco, y suceso fatal que produjo. — Marcha contra la de Tucapel y la asedia. .— Estado desesperado de la guarnicion. — Abandona esta la plaza y se retira á Puren.

(1552—1553.)

Conquistado el Tucuman y las Pampas limítrofes al Chile propiamente dicho, sin duda iba Valdivia á verse dueño absoluto de todo el círculo que el virey del Perú le tenia señalado por límites de su gobierno, y con una como soberanía secundaria, cuya dominacion alcanzaba muchedumbre de tribus, que la diferencia de usos y costumbres mantenia separadas. Como de todas sus empresas saliera segun habian sido los deseos, como á su imperiosa voluntad todo parecia ceder sin grande esfuerzo, en fin, como la fortuna le continuara risueña sus veleidosos favores, llegó á formar tan exajerado juicio de sus armas, y del valor de su jente, que se figuró indestructible su poder, afirmado para siempre jamas, y en su loca fantasía ya no rayaba sino la posibilidad de

dar á sus dominios esa respetable importancia que otros paises de América tenian adquirida (1).

Por desgracia pecaba de muy grave su sistema de colonizacion, y tenia que acarrear en su dia un gran cúmulo de tribulaciones, porque establecidos los pueblos á largas distancias unos de otros, el amparo recíproco habia de ser tardo, difícil, acaso imposible ; pero nada de esto se tomó en cuenta, deslumbrado como le tenian los repetidos triunfos, y la bien figurada sumision de los naturales. ¡Mil Españoles cuando mas, diseminados en tan yasto territorio, donde pululaban hombres así de temer en consideracion al número, como por su salvaje y característica osadía !... ; No debió reparar el gobernador que su poder disminuia cuanto mas terreno abrazaba, porque necesitaba desmembrar sus fuerzas, y por tanto debilitarlas ? En tal caso viera las funestas consecuencias á que arriesgaba el pais, sobre todo si despertando los Araucanos corrian reclamando con feroz imperio esa santa é independiente libertad que en sus pechos habia visto grabada Valdivia , en mas de una ocasion.

No eran de este temple los indíjenas de la parte norte, y por consiguiente tampoco habia causa para temerlos, aunque Michimalonco proseguia tenaz en su empeño de recobrar la independencia, y no anduvieran olvidados los horrores que en la Serena cometiera; porque al cabo,

(1) El felice suceso, la victoria ,

La fama i posesiones que adquirian,
Los trajo á tal sobervia y vanagloria ,
Que en mil leguas diez hombres no cabian.
Sin pasarles jamas por la memoria
Que en siete pies de tierra al fiu avian
De venir á caber sus binchazoves,
Su gloria vana, i vanas pretensiones.

(ARAUCANA DE ERCILLA. Canto primero.;

si todo esto no fuera digno de un absoluto desprecio, no pedia á lo sumo sino una prudente vijilancia ; pero los Indios del sur merecian distinto trato : su aguerrida continencia, sus manejos, su porte siempre equívoco, harto daban en que entender; demasiado recordaban lo que anteriormente habian hecho; y con ello dijeron tambien al entendimiento de los hombres que sabian pensar, todo cuanto eran capaces de hacer. Inquieto y receloso hubo de sentirse el mismo Valdivia respecto á este particular, siendo de atribuir á su recelo el aglomeramiento de pueblos que puso en este pais activo y belicoso, como para estrechar y encadenar mejor á sus hijos, pues que en el resto de la nacion las poblaciones eran tan raras que casi se mantenia desierta.

Con elojio hablaramos del sistema colonizador de Valdivia á verle sobrado número de brazos para poblar, y poner sus pueblos bien guarnecidos : en tal caso la conquista de todo el pais y la dominacion de la arrogante Araucania eran ciertas, seguras; pero sin esa condicion locura el aspirar á tan grandioso fin. Del Perú venian algunos refuerzos, mas de tarde en tarde; la madre patria estaba muy distante para esperar en los que ella pudiera suministrar; debió pues Valdivia usar de las armas existentes en Chile concentrándolas en un solo punto; cuyo círculo hubiera podido abrir poco a poco labrando con cautela y prudencia una dominacion tan fácil de hacer, como de conservar. Y tal fue el parecer de muchas personas de viso y de sano juicio, solo que este dictámen no podia aunarse con la indole inquieta y ambiciosa del gobernador, empeñado en hacer sus conquistas tanto y mas sonadas en el continente europeo como ya lo eran las que Cortés y Pizarro habian acabado. Así es que le

jos de reconcentrar fuerzas, fue à desmembrarlas plantando nuevas colonias en el seno mismo de la orgullosa é indómita Araucania.

Dictadas las reformas administrativas en Santiago, y determinado un extenso reglamento de policía, que hubo de someter á la aprobacion de la audiencia real del Perú, se puso Valdivia en camino para la Concepcion, donde entró á fines de 1552. En los primeros dias de enero de 1553, ya tenia á su disposicion cuanto creyó serle de necesidad para penetrar en el interior del pais, y levantar nuevos pueblos, cuya conservacion y defensa le parecia asegurada en un corto número de hombres, á los cuales se les distribuian grandes suertes de tierra y algunos Indios, pues esto era, en verdad, lo que mas querian los colonos, y en ellos fundaban sus mayores esperanzas. Como el cabildo de la Concepcion conociera à fondo la indole y el carácter de los naturales, no titubeó un instante en abrirse con el gobernador diciéndole, cuan inconducente le parecia la fundacion de nuevas colonias, y las desgracias a que se los exponia ; pues que dispersos los habitantes en destacamentos tan pequeños, su resistencia habia de ser sumamente debil, é imperfecta , dado que se los atacara con teson. Estas observaciones, hijas de un temor fundado, tambien las apoyaron varios militares de nota, mas en nada rebajaron la resolucion de Valdivia, cuya entereza no dejó de escocer á los concejales considerándose desdeñados.

El gobernador partió, pues, á la ejecucion de su plan caminando contra el curso del Biobio, y quedó sumamente encantado al descubrir la famosa vega de Angol, pues le parecia no haber visto nunca tan hechicera perspectiva , ni lugar mas á propósito para un nuevo estable

HISTORIA

cimiento ó pueblo, bajo el nombre que el mismo sitio llevaba , y que mas tarde se llamó Angol, ó los Confines. Fue el primer edificio, segun costumbre, un fortin; en seguida vino la distribucion de terrenos entre las personas que habian de componer esta colonia ; y por fin, la eleccion de concejales, pareciendo en estos el ya recordado licenciado las Peñas, que la fatalidad llevaba errante de pueblo en pueblo.

Vuelto Valdivia á Concepcion para terminar el reglamento concerniente al mejor estar y trato de los Indios, por los cuales siempre sintiera un solícito interes, se le anunció el descubrimiento de ricas minas de oro en los oteros inmediatos á Confines; y ya se beneficiaban tambien las de Quilacoya con fundadas esperanzas de buenos rendimientos, solo que los trabajos iban lentos y sin constancia, y por lo mismo de muy poca monta los frutos; pero en ello no hacian los colonos sino conformarse con las órdenes del gobernador, opuesto siempre al beneficio de los mineros, en tanto que no llegaran á verse las colonias con seguro porvenir, y sólidamente establecidas (1).

Con todo, ansioso de ver prosperar el pais que por suyo contaba, considerando que á este fin convenia multiplicar los brazos europeos, pero que para atraérselos eran necesarias prendas que pregonasen la riqueza del suelo, y le diesen reputacion en el continente, dió de mano á su natural repugnancia, ordenando se echasen los moradores á la explotacion de las minas, ó en

(1) «E como al presente no se saca oro sino en esta ciudad de Santiago é la » Serena, atento á que no consiento se saque tan presto en las demas que tengo » pobladas á causa de asentar é cimentar bien los naturales, é que los vecinos se » perpetuen en hacer sus casas é darse á sembrar é criar, por enoblecer la tierra » para su perpetuacion, etc. »

(Carta de Valdivia á Carlos V.)

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