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á todos sus partidarios, como que nada le motivara sino el consejo de la mas vil y vergonzosa envidia.

Pedrarias, al contrario, celebraba con hipócrita reserva esta injusta muerte, que , cubierta con el manto de un procedimiento legal, le descartó de un hombre sumamente respetable en el pais, pudiendo de este modo hacer de su único capricho la suprema ley de la administracion, y tal fue ella que no paró hasta desvastar y aniquilar aquellas ricas y hermosas rejiones, para trasladar en seguida la colonia sobre la costa occidental del istmo, dando fundamento á la ciudad de Panamá.

El malhadado Balboa habia afirmado en diferentes ocasiones, apoyándose en datos harto dignos de aprecio, que aquella era la puerta por donde habia de pasarse para llegar al pais de la verdadera riqueza ; y como los colonos oyeran, en llegando á Panamá, que los naturales confirmaban esta misma voz con la mas hidalga é inocente franqueza, pronto se hizo la colonia el emporio de un crecido número de aventureros que, para contentar su codicia , comenzaron á proyectar nuevas empresas. Ninguna de las tantas como se empeñaron siguiendo la costa del sur, ninguna correspondió al deSco; mas no por ello se enfriaron las esperanzas, ni se postró el valor, sobre todo entre aquellos hombres cuyo querer y hacer fueron tan tenaces y enteros durante la conquista del nuevo mundo; antes salen tres, verdaderamente extraordinarios, que dueños de harto caudal, ni temen aventurarle, ni presumen tampoco que todo el imperio del Perú pueda resistir á sus esfuerzos : fueron estos atrevidos, Francisco Pizarro, Diego Almagro, y Fernando de Lucas.

Admira el que estos tres sujetos vean en sí mismos el conjunto de cuantos elementos son de contar para conducir á feliz término cualquier empresa, por extraordinaria y difícil que pudiera parecer. Era el primero hijo noto de un hidalgüelo; ni aun leer sabia , lo que no se ha de extrañar pues que pasó toda su juventud siendo un triste porquero. No podia acusar mejor oríjen el segundo, borde tambien hallado en la piedra de la villa de Almagro, cuyo nombre hubo de apropiarse, y criado de limosna , hasta que con la edad se le pudo dsatiner á las armas. En cuanto al tercero, un clérigo de Panamá, con escuela de primeras letras abierta, y algun viso en la colonia, bastara su dignidad sacerdotal. Desde luego dieron estos hombres principio a su colosal proyecto pasando á sentar en auténtica y legal forma, que Pizarro, como el de menos peculio, se encargaria de la parte activa y mas arriesgada de la empresa, es decir, de la conquista del Perú; que Almagro conduciria á Pizarro socorros de soldados y de municiones de todo jénero, cuando menester se hiciera , y volveria á Panamá con cuantos productos fueran rindiendo los descubrimientos; enfin, que Lucas permaneceria constantemente en la colonia , manteniendo relaciones amistosas y de interés con las autoridades, y procurándose medios para acudir á todas las necesidades de la expedicion; siendo de notar que este contrato, sobre ser autorizado por el mismo gobernador Pedrarias, recibió una sancion solemne por medio de las graves ceremonias de nuestro venerable y sagrado culto.

Tras esas prevenciones, Pizarro se echó en un bajel, y seguido de ciento y catorce soldados , pasó al reconocimiento del rico y misterioso pais, siempre en direccion del sud, y tomando tierra á medida que mas avanzaba ; porque le importaba ver el terreno, y entrar en relaciones con los naturales, como que ellos solos podian ministrar datos de donde inferir las disposiciones que á la empresa convinieran.

Ni el pais presentaba un aspecto halagüeño, ni los habitantes se mostraron serviciales; siendo de un carácter altivo y belicoso, vieron indignados la imprudente audacia de aquellos advenedizos , comprendieron que no podia ser otro su ánimo sino el hostilizarlos, y ni la trastienda , ni la táctica, ni la superioridad de las armas españolas, pudieron resistir al bizarro ímpetu de los Indios; viéndose Pizarro en la necesidad de abandonar el campo, y marchar precipitadamente á refujiarse en Chinchama, no muy distante de Panamá.

Ya en esto, andaba tambien Almagro la costa del sud; llevaba un refuerzo de sententa hombres, y, no pudiendo dar con su socio, vino precisamente a tomar tierra al punto de donde aquel saliera tan malparado; pero los Indios le recibieron con no menos indignacion, y aunque de Almagro fuera la victoria , forzoso le fue embarcarse con pérdida de algunos muertos, y no pocos heridos, siendolo él mismo de un flechazo que le saltó un ojo; suceso grave en un hombre de avanzada edad, y en un pais tan cálido. Tan mal trato, tanto disgusto, y viendo por otra parte cuan inútilmente rejistraba las aguas, dió vela para Panamá , perlongando siempre, y esto le procuró descubrir el asilo de Pizarro, sirviendo de singular consuelo á aquellos intrépidos emprendedores, que los reveses, las privaciones, y mas que todo, las enfermedades, traian ya rendidos.

Fue resultado de este encuentro que Almagro se llegase á Panamá por mas refuerzos, porque no podia abandonarse la conquista de un pais, donde la ilustracion de los naturales era un seguro testimonio de imponderables tesoros; pero no obtuvieron los esfuerzos de aquel sino ciento y diez nuevos reclutas, los cuales, con treinta que solo le quedaban á Pizarro de los ciento ochenta y cuatro recibidos, habian de enseñorearse de aquella vasta y opulenta monarquía. Así aparejada la presuncion de ambos jefes, no temieron echarse segunda vez por entre breñas, malezas y balsares, y en medio de habitantes demasiado numerosos para subyugados, y harto escasos de oro para pensar en alejarse de ellos sin sentimiento; pero no tardaron las enfermedades en cargar sobre la columna expedicionaria , hasta que convencidos Pizarro y Almagro de la impotencia de sus fuerzas para acabar el jigantesco proyecto, resolvieron retirarse á la isleta de Gallo. Volvió Almagro á Panamá en busca de nueva jente. Entre los Españoles que en Gallo quedaran con Pizarro , habia muchos descontentos , y escribieron bajo mano á sus amigos, pintándoles lo desesperado de su posicion , y pidiendo con encarecimiento concurriesen en toda dilijencia á sacarlos de ella ; de este modo el gobernador Pedro de los Rios, que habia sucedido á Pedrarias, fue noticioso del aprieto en que sus compatriotas se veian, y lleno de paternal compasión, acudió inmediatamente, no solo prohibiendo que Almagro cumpliese nuevos enganches, sino que hizo que el correjidor Tafur pasase á Gallo, y recojiese cuantos individuos desearan volver a la colonia.

En poco tuvo Pizarro esta medida : perseverante y tenaz en sus proyectos, pasó á calmar la inquietud de sus súbditos con ricas y pomposas ofertas fiadas al porvenir, y cuando se apercibiera que la incredulidad mantenia la indecision, despues de haber trazado una línea con la punta de su espada , dijo en imponente acento que « solo quien se resolviese á pasarla pareceria digno de » quedar á su lado. » Trece individuos lo ejecutaron, y la historia ha recojido sus nombres; todos los demas marcharon á Panamá dando al cuadro de los nuevos paises tintas demasiadamente lóbregas.

Pizarro y sus trece compañeros quedaron en la isla Gorgona, en tanto que el socio Almagro regresaba con fuerzas suficientes para emprender por tercera vez la invasion del grande imperio, pero seis meses de cruel é impaciente espera, entre muchos padecimientos, y comestibles de muy triste condicion, pusieron á aquellos hombres en la dura necesidad de atender á sus vidas, trasladándose á la colonia , y como no tuvieran embarcacion, empezaron á construir una como balsa : ya la tenian concluida cuando les llegó un bajel que el compasivo Pedro de los Rios les enviaba con órden terminante de volver á Panamá. Mas incentivo tenian para Pizarro las tierras meridionales, y por tanto, ya con estudiadas lisonjas, ya con inventadas exajeraciones, no paró hasta ganar la voluntad del capitan del buque, llevándole camino del sud hasta dar en Tumbes, donde tanto fue de admirar la cultura de los naturales, como la abundancia de oro que poseian en joyas, en vajilla , en otros mil objetos de servicio, de que hicieron los Españoles no mala provision, y por consiguiente motivo para volver al pais, así como se procuraran en Panamá los medios de ejecutarlo.

Mucho encareció Pizarro las riquezas del pais que acababa de descubrir , y sobrado argüian de ellas los tazones, los vasos, y objetos preciosos de oro que consigo llevara ,

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