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agradecido á lo mucho que al gobierno de Chile, y á sus dignos y dichosos administrados debo, permítaseme afirmar, sin viso de vanidad, que esta obra, si acaso hubiera debido caber á manos mas diestras que las mias, de ningunas saliera tratada con mas apego, con el atento esmero que me he impriesto en satisfaccion de la confianza pública.

Sin duda traeré yo noticias y opiniones que se apartarán mucho de las que otros historiadores han consagrado, pero no por ello se apresure la crítica, que si, careciendo de los documentos orijinales que la fortuna ha traido á mis manos, se vieron los escritores en la dura necesidad de repetirse, de aceptar, unos tras otros, los mismos errores, las propias preocupaciones, de estas y de aquellos trataré de huir á beneficio de la señalada ventaja.

Sea muestra de esta verdad la administracion de D. Pedro Valdivia, una de las mas interesantes ciertamente, y la que menos conocida anda; porque poseo copia integra de la correspondencia que con Carlos V siguió aquel caballero, copia que fue sacada fielmente de las cartas orijinales, trasladadas, con otros documentos, desde Simancas á Sevilla, donde existen hoy, y que guardó muchos años el célebre Muñoz.

Cuando se compara el contexto de esos preciosos manuscritos con otros que de Chile y del Perú he traido, no se sabe cual es de mas sentir si los varios anacronismos que se advierten, ó el asiento de algunos hechos inverisimiles, y otros lijeramente in

terpretados. Se nos dice, por ejemplo, que al resolver Valdivia su expedicion contra Chile, el renombre militar de que gozaba su persona le atrajo un sinnúmero de soldados, que entusiasmados corrian de todas partes para venir á engrosar las filas : la verdad es que si llegó á reunir aquel jefe unos ciento y cincuenta Españoles, todavia fue muy á duras penas, y con el sacrificio, no solamente de todo su caudal , sino de crecidas cantidades que hubo de tomar prestadas. Asientan los historiadores que Valdivia llevó, pasando á Chile, el mismo camino que Almagro, trepando por las encrestadas cordilleras de Copiapo, y de aqui hacen materia para pintar detalladamente dificultades, riesgos, infortunios, etc., etc., porque así se lo figuró la imajinacion de los primeros autores; el hecho es que Valdivia pasó á Chile siguiendo las costas , atravesando el desierto de Atacama.

Encarécense de tal suerte los tesoros de Chile, se dan tan subidos colores á la desmedida ambicion de Valdivia que aun hoy dia cuentan candidamente los biógrafos, como los Indios, apoderados de la persona de aquel, le hicieron tragar el oro derretido para ver si así descansaba su hartura: asercion ridícula, pueril, y sobre todo mal avenida con los nobles sentimientos de Valdivia , afanado constantemente en la colonizacion, en el auje de la agricultura, en la prosperidad de todo el pais, que á ella atendió cuidadoso desde que entró á gobernarle. Sí que de vez en cuando se le vió beneficiar algunas minas, pero el producto de ellas pasaba á manos del rey, ó se consumia en la adquisicion de reclutas y de colonos que á propósito se solian filiar en el Perú; pero no se crea que era tan considerable ese producto: el oro entonces no andaba muy abundante, y pruébalo el siguiente aviso que á Carlos V se le dió, desde la Concepcion, en 15 de octubre de 1550. — « Partió este » barco llevando los que en él iban mios y de parti» culares casi sesenta mil pesos, que á ir á otra parte » que al Perú eran gran cosa, pero, como aquella » tierra ha sido y es tan próspera é rica de plata , » estimarian en poco aquella cantidad, y acá tenía» mosla en mucho por costarnos cada peso cien gotas » de sangre, y doscientas de sudor. »

Con otros muchos testimonios pudiera yo argüir, no solamente del gobierno de Valdivia, si tambien del de Garcia de Mendoza, de cuyo sujeto guardo varias comunicaciones; pero presumo haber dicho aquí cuanto era menester para quedar á cubierto de los tiros que una crítica inadvertida pudiera asestar contra mí, á querer apadrinar hechos con demasiada lijereza sentados, y sin atenta y averiguada procedencia recibidos.

Tras lo expuesto ya no me resta sino notar que el desempeño material de esta vasta y variada tarea no es, ni debe ser obra de un solo hombre. Yo me reservo la direccion , sí : trataré cuantas materias parezcan por su naturaleza de mi propia incumbencia , todas las que por su nimiedad demanden detenido exámen y escrupulosas investigaciones, con el apego, el teson, el constante querer que solo puede sentir quien pone en el compromiso sus intereses y su honra personal; todo lo demas queda á cargo de personas las mas científicas de la Francia y del éstranjero, cada cual en su propia especialidad. Son, en jeneral, miembros de la academia, y este solo título me dice de antemano cual esmero, cual mérito ostentarán todas mis publicaciones.

Gran parte le queda que hacer al pincel para el mayor lucimiento y triunfo de esta importante empresa, así es que de entre los tantos injenios como en esta capital han contribuido á la ilustracion de esas magníficas ediciones salidas á luz en estos últimos tiempos, los mas acreditados estan conmigo.

Para la version castellana tengo la pluma de D. Pedro Martinez Lopez , sujeto cuyos conocimientos literarios andan ya consignados en todas sus obras de enseñanza, unas adoptadas por la Direccion jeneral de estudios de Madrid , otras por el Consejo real de esta universidad de Paris , para los colejios de su inspeccion. Sin duda responderá dignamente á las exijencias del público, y su decir mantendrá el carácter de orijinalidad que le distingue , y que tanto cuadra con las esperanzas que el patriotismo chileno ha puesto en esta su obra.

Con el texto irán cuantos retratos pueda lograr de los personajes á quienes mas o menos directamente debe Chile su prosperidad y su esplendor, que en obrar así respondo al grito de mi corazon, ansioso de probar su desprendimiento, su constante anhelo por que desaparezca de esta grande empresa toda máxi

ma de especulacion, aunque enormes sean los sacrificios, que, al fin, yo los considero como debido tributo del sincero culto que desde mi niñez rindo respetuoso á las ciencias.

El cuadro de la civilizacion chilena en las diferentes épocas de su historia, le reservo para la introduccion jeneral de la obra, y habrá de precederle, como es justo, una lista de todos los suscriptores, ya que reconozco que á sus esfuerzos se debe la consecracion de este monumento nacional.

CLAUDIO GAY.

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