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particularmente la de cada localidad; en una palabra, se ha de descorrer tambien el interesante cuadro donde luzcan los usos, las inclinaciones y costumbres de los tan altivos cuanto intrépidos Araucanos, que idólatras de su libertad é independencia, y merced á su heróico valor, han sabido guardar intactas hasta el dia sus rústicas instiliciones, y con ellas su hereditaria dignidad. Ya se vé si es inmenso el campo que me propongo recorrer, y á cuyo fin he de llegar; que asi me lo anuncia mi propia conciencia, mas que á primera vista parezca presuncion del amor propio...; Ojalá yo lo logre con el tino que la obra exije y merece!

Como quiera, cumple aqui uma lijera resena de mis viajes , una abreviada enumeracion de los materiales que han de formar el cuerpo de este vasto edificio; todo muy oportuno para disipar cualquier recelo, la mas leve desconfianza que alzarse pudiera contra hechos dignos ciertamente de igual fé, del justo crédito que a mí mismo me mereren.

Ya se ha dicho cual fue conmigo el puntoso porte del gobierno de Chile desde que notara el celo, la conciencia, la escrupulosa atencion, con que yo emprendi, en cuanto llegué á Santiago, la visita de aquel pais, reuniendo y copiando cuantos objetos de historia natural lograba ver: buscando, ademas, en los archivos, las noticias estadísticas que habian de llevarme al exacto conocimiento del suelo donde me hallaba, y de semejante patrocinio fue consecuencia el recomendarme oficial v eficazmente á todas las autoridades provinciales, aventajando así sobremanera mi posicion, siendo ademas motivo para que desde mis primeras pruebas distinguiera yo, no tan solo la valía del favor, si tambien los preciosos resultados que me esperaban al fin de la carrera; pero no tarde en tropezar con inconvenientes harto hechos para desalentar al hombre mas resuelto y tenaz.

Falto, en efecto, de instrumentos para determinar todos los fenómenos físicos que en aquellas rejiones ocurren, mal podia yo armonizar mis ensayos de historia natural, ni por consiguiente apreciar la influencia directa del clima en la distribucion y forma de los seres animados, ni sus relaciones recíprocas ó de dependencia. ¿Qué hacer? Atravesar segunda vez los mares, y procurarse en Europa todo cuanto para este jénero de trabajo se hacia de absoluta necesidad. No era pequeño el sacrificio, pero ni me faltó aliento para cumplirle, ni le doy por mal empleado; ántes merecí a esta medida, y á la noble jenerosidad del gobierno chileno (1), el hacerme con una hermosa y rica coleccion de instrumentos de física y de meteorolojia , debidos á la habilidad de los primeros artistas de Paris, ejecutados bajo la direccion de varios académicos, comparados con los del real observatorio; lo cual, sobre realzar su precio, dió a todos mis cálculos. un órden enteramente comparativo, conduciéndome á descubrimientos dignos , en verdad, de la mayor confianza. Esplicaré mi idea.

(1) En Chile es de uso jeneral el adjetivo Chileno, pero la academia española dice Chileño.

De vuelta á Chile en 1833, restablecí, como era natural, mis tareas con el mayor ahinco, aunque siguiendo estrictamente un plan trazado esta vez de acuerdo con varios sabios de Paris, plan que consistia en recorrer una por una las nueve provincias de que consta la república, asentar sucesivamente en cada cual de las capitales mi observatorio, y recojer, de concierto con algunas personas intelijentes, una serie de observaciones siete y ocho veces repetidas por cada dia, y ademas renovadas, rectificadas sin cesar, durante mi permanencia en un mismo punto.

Escusado decir que de semejante tarea no podia resultarme sino el estudio perfecto del clima local, pero ni tenia tampoco otro objeto : para adquirir el de la jeografía, y de la naturaleza, convenia veredear por toda la provincia, cualquiera que fuese la estacion, ora trepando con atento y detenido empeño hasta vencer las mas encumbradas montañas, ora midiendo paso á paso el lecho de los rios desde su oríjen hasta su confluencia recíproca, alzando , por supuesto, la fiel delineacion de todos ellos; y esto es cabalmente lo que yo he cumplido, sacando , si se me permite la voz, el escuadreo del pais en todas direcciones, con el fervor, con la constancia y el entusiasmo propios de la juventud; al paso que las muchas personas que me acompañaban reunian el gran número de plantas, de animales y de minerales que tengo destinados para un tratado muy completo de la historia natural de Chile. Gracias debo á aquellos intelijentes auxiliares, pues

con ahorrarme ese trabajo material, pude darme resueltamente al de investigacion, hasta fijar la altura de los lugares visitados, indagar con fruto la sucesion de animales y vejetales , à medida que mas se adelanta hacia la cresta de las cordilleras; distinguir los límites; hacer un gran número de observaciones de física terrestre con efectos dignos de induciones filosóficas sobre el conjunto de la naturaleza animada de aquella privilejiada rejion, y que servirán , ademas, de complemento á esta obra, ó mejor de adorno, traido como de intento contra la aridez y el fastidio de las descripciones científicas, con términos cuyo colorido la hagan parecer pintoresca á par que literaria.

He experimentado atentamente las costumbres de los animales ; la virtud medicinal de los vejetales, y la utilidad que de ellos puede reportar la industria; las curiosidades naturales del pais, los lugares cuyos acontecimientos políticos son dignos de nota; y todo ello vendrá en la historia detallada de ciudades, y aldeas, al relatar el estado de su comercio é industria segun las diferentes administraciones, y sus respectivos períodos; pues poseo do'cumentos para entrar con alguna confianza en todas esas materias.

Intrincado, molesto, parecerá semejante trabajo, pero muy precioso, muy útil, cuando de él ha de resultar tambien la publicacion de una historia política de Chile, á contar desde que allí arribaron los Españoles hasta el fin de la guerra de la independencia, época gloriosa de la rejeneracion social, prin

cipio de vida, de actividad, de intelijencia, y asiento perenne de la existencia civil y gubernativa de aquella república, alzada desde entonces al merecido rango de nacion libre é independiente.

No le faltará á esta parte descriptiva el interés que de suyo pide, ántes abundarán en ella los elementos sociales, políticos yrelijiosos, que se desprenden de infinitos materiales cuya autenticidad descansa en veinte y dos manuscritos históricos recojidos en el mismo Chile y en las repúblicas vecinas, en una multitud de documentos que el gobierno chileno tenia archivados, otros que provienen de familias tan distinguidas cuanto han sido cautas y curiosas, y aun en muchas reales cédulas orijinales.

No sin fruto he pasado tres meses en Lima reconociendo los archivos, y apuntando cuanto tuvo relacion con Chile miéntras su dependencia de aquel vireinato; y por si algo pudiera faltar , todavia es fortuna el haberme procurado gran número de códices existentes en ciertas bibliotecas de Paris , principalmente en la del señor Ternaux-Compans, dueño de una baraja de obras sobre la América, de inestimable precio, quien con fino y jeneroso desprendimiento las deja á mi entera disposicion.

Esto, sobre facilitar el curso de mis confrontaciones , y resolver dudas, me ayudará á dar con acierto la idea jeneral y fundada de cada una de las secciones en el propio curso de su respectiva introduccion.

En una palabra, rico en materiales, sumamente

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