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pidiesen á las viudas contraer segundo matrimonio,

No se presenta menos árdua la defensa del cánon 75 del Concilio cuarto Toledano, que tanto ha llamado siempre la atencion a los políticos de España y otros reinos, en el que sobre someterse en cierto modo al: Concilio la eleccion de los monarcas, arregla tambien la sucesion de la Corona, prescribe personas determinadas, prefiere y señala líneas, y, lo

que es todavia mas notable, conmina con el destronamiento a los Reyes criminales. Claro es que hallándose tan estendidas las facultades de los Concilios con respecto á los monarcas, no lo estarán menos respecto de los clérigos y bienes eclesiásticos;, y asi es que en el Concilio Toledano tercero notamos ya el cánon 13, que prohibe á los clérigos bajo escomunion comparecer ante los jueces seglares, cuya doctrina en un sentido tan lato contradice á la que el Gobierno actual previene en las causas civiles y criminales de cierta calificacion: Si de las

personas nos transferimos a las cosas, vemos al instante al canon 19 del referido Concilio Toledano tercero, que declara por bienes propios y. legitimos los pertenecientes a las Iglesias, con prohibicion absoluta de atentar contra ellos. En seguida ocurre el cánon 33 del cuarto Concilio Toledano'; que confirma la misma doctrina, añadiendo que, en el caso de caer en indigencia las familias de los que hubiesen donado bie.. -nes á la Iglesia, se repartan caritativamente en:

ha

tre los sucesores legítimos; - siendo de advertir á este propósito, que el cánon 15 del sesto Toledano concede .Ja misma inmunidad á las donaciones hechas á la Iglesia por los Reyes. No son menos terminantes los Concilios Tarraconense", Ilerdense, &c., en los que se ponen á salvo los bienes de los Obispos intestados, y mucho mas si hubiese precedido testamento; cánones enteramente contrarios á la práctica actual de Espolios, tan lucrativa á la Corona.

13. Sería interminable recopilar los muchos y varios cánones que acreditan la libertad de la antigua Iglesia hispana y su absoluta independencia del Gobierno, pues

basta decir, que biéndolos repasado todos nuevamente uno por uno antes de redactar está esposicion, no he dado nunca con ninguna escepcion en la materia. El único cánon que exige de justicia alguna esplicacion, á saber, el 6. del: Concilio doce Toledano, no ofrece tampoco la menor dificultad bien entendido, pues si alguna vez la han movido ciertos escritores de partido, ha consistido en que, confundiendo la cuestion y complicándola con otras de política , .la envolvieron en oscuridades para los que no son profesores. En el referido cánon se prescribe, que dejando á salvo los privilegios de cada diócesis, sea licito á los Arzobispos de Toledo instituir á los Obispos electos por los Reyes; de lo que han querido deducir los indicados autores el derecho

que ahora nos competiria para seguir la misma disciplina.- Pero esta opinion lan in

fundada tiene contra sí una razon en general, que

colocaria al Gobierno en el embarazo mas peligroso dejándola reconocida, por cuanto si por una causa ú otra nos habríamos de gobernar por los cánones de la coleccion hispana, sería preciso admitir con el cuestionado, y es el 6. del Concilio doce Toledano, los olros muchos antes referidos, y por consiguiente vendria á tierra todo el edificio levantado

por

las Cortes. Este caso no puede llegar nunca, porque los Obispos saben bien los trámites que han de guardarse y las autoridades que han de intervenir para innovar una disciplina; y si me he valido de la indicacion ha sido

para destruir de una plumada toda la apariencia de las disertaciones de los novadores, pues en cuanto á lo demás suscribo sin discrepancia á lo que el Cardenal Cienfuegos, mi metropolitano, consultó á V. M. en 27 de julio de 1837 en las palabras siguientes : « Los Obispos de España ni piden ni aun desean una reforma tan violenta; y están muy lejos de creer que esté en su mano el hacerla , dando el debido lugar á la autoridad, muy respetable ciertamente, del Concilio doce de Toledo. Esta augusta congregacion, cuando formó el cánon 6:o diciendo

que

lícito en lo sucesivo al Arzobispo de Toledo instituir Obispos en las provincias a todos los que eligiere la autoridad real, no se escedió de sus facultades, primero, porque concurriendo á la formacion del cánon todos los Obispos del reino, como alli mismo se lee, se entiende clara

sea

mente que los metropolitanos cedieron del derecho que les daba el Concilio de Nicea para ordenar los Obispos de sus respectivas provincias, segundo, porque el Concilio de Toledo no mandaba sino que permitia esta variacion, licitum maneat deinceps, y eso sin perjuicio del derecho de cada provincia; lo tercero, porque en aquel tiempo no existia la reserva hecha despues a la Silla apostólica, no solamente en fuerza del derecho de su primacía, sino con la aprobacion de toda la Iglesia católica, que en sus Concilios, y especialmente en el de Trento, la tiene reconocida. De aqui se infiere que la Iglesia de Españía no pudiera hoy restablecer aquella disciplina ; pues ¿con qué derecho se atribuye á la autoridad temporal una facultad (de que carecen aun los Obispos) en una materia puramente espiritual.”

14. Por desgracia desde el mencionado Concilio hasta la entrada de los moros no pasaron

diez у

ocho años, en cuyo corto periodo apenas pudo hacerse ensayo de la prerogativa Real, ni menos conocerse si las diócesis puestas á salvo por el canon se conformaban ó no con otra práctica. Esto lo saben bien nuestros. adversarios , y no

; y no ignoran que los privilegios desusados, mucho mejor los que nunca fueron puestos en ejecucion, claudican de nulidad en todos los tribunales contenciosos, y mas habiendo sido concedidos contra ley, pues a esta clase odiosa les para perjuicio el tiempo impidiéndoles la prescripcion. Con todo, en igual

mas que

de mastrarse dóciles á la voz de la razon y consagrar sus talentos á su justa causa , los emplearon en inventar nuevos subterfugios, introduciéndose en los archivos de las catedrales y conventos, para presentarse luego muy ufános con algunos pergaminos de nombramientos hechos por los Reyes anteriores al Concilio doce Toledano; pensamiento que pareceria increible pudiese preocupar tanto á unas personas distinguidas por sus luces, si no se supiera á ló. que arrastra la política. ¿Por ventura no se hallan atestados los archivos de mil elecciones de Obispos efectuadas por el clero antes de aquella época? Y si al clero no le ampara su antiguo derecho ordinario tratándose de contraerlo á la presente disciplina , ¿qué fuerza podrán Hlevar consigo cuatro pergaminos de escepciones descifrados por anticuarios pensionistas? Mas bien inferiria un crítico juicioso, dejando á cada parte en su lugar, que las escepciones provendrian de haber cedido el clero á los Reyes su derecho en ciertos casos especiales, como en otra materia diferente se está practicando ahora cuando los cabildos remiten la eleccion de sus doctores médicos al Proto-medicato. Pero ¿qué necesidad tenemos de envolvernos en estas disputas de memoria, pudiendo reducirse la cuestion' á un dilema el mas sencillo, que no admite réplica: ninguna, y va fundado en los Concilios de España?

Existen en efecto: en la Colección dos cánones 1.0 y 8.0 del segundo Bracarense, que

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