Imágenes de páginas
PDF
EPUB

grafos, tranways, gas, de navegacion, etc., cuya renta periódica de oro emigra á los directorios de ultramar para ser alli repartidas en dividendos á sus accionistas. Es la deuda de un país pagando á otro país los intereses en forma de dividendos, si bien es menos onerosa porque es compensatoria ó indirectamente reproductiva como instrumento impul sivo y movilizador de la produccion y del comercio que fomenta.

Si todos los capitales que constituyen nuestro déficit de deuda extranjera, es decir, de la crisis, hubiesen tenido aquella aplicacion económica, el papel fiduciario lejos de estar gravado por aquel déficit igual á su desvalorizacion, estaria al nivel, puesto que el producto de dichos capitales cubriría su renta, como se cubre la de los emplea los en la industria y el comercio, sin que hayan habido epidemias ni quiebras que hayan perturbado su rendimiento.

Cualesquiera que sea una deuda y el abuso del crédito, económicamente aplicado y por consiguiente reprüductivo, no pueden operar una crisis monetaria de desvalorizacion, sino por el abuso de su aplicacion anti-económica, es decir improductiva, cuyo déficit pagadero en oro gravita sobre el papel.

La parte de la crisis originada por el lujo tiene su remedio natural y dietético en las altas tarifas aduaneras, que al mismo tiempo que disminuyen la importacion improductiva de aquel y desvalorizadora de la moneda; protegen á ésta y á la industria nacional en los artículos que ella puede producir, cuya proteccion lebe tainbien extenderse á la nacionalizacion de todas las sociedades comerciales que hacen sus negocios en el país, tributario de ellas cuando su administracion se hace como la de una colonia en la metrópoli extranjera. Es hoy ya de suprema necesidad a la altura á que llegado nuestro progreso y éxito de todas las enpresas que ya se costean por sí solas, aclimatarlas y nacionalizarlas definitivamente, imponiendo á los futuros establecimientos la condicion de constituirse como sociedades argentinas é in corporando así en ellas la participacion de capitales y per

sonas argentinas, que les impriman un interés nacional, y no exclusivamente extranjero.

Pagándose los dividendos en el país mismo y con su mo. neda, disminuiría la exportacion del oro, pues el mismo premio que tendrían que pagar lus fuertes rentistas ó empresarios extranjeros, los induciría á capitalizar su renta, invertirla en el pais, ó esperar situaciones de cambio favorable para percibirla, mientras que los capitales argentinos paralizados en los depósitos, ó maniobrando vertiginosamente en el juego de depreciacion de la moneda de papel, tendrían en aquellas empresas un verdadero canal de irrigacion fecundante de la industria y del comercio. Fuera de aquel no solo son improdaetivos, sino tambien perjudiciales.

Como consecuencia del sistema proteccionista, la proteccion alcanza a todas las instituciones comerciales que la requieren, sin perjuicio de retirarla cuando ha dejado de ser necesaria, por haber llegado a su virilidad, como lo hizo Inglaterra, no solo con sus tarifas aduaneras, sino tambien con su cabotaje, cuyo ejemplo debería tenerse presente entre nosotros. A este objeto me permito trascribir las ideas que sugerí en mi Memoria al Ministerio sobre “El Código de Comercio de Portugal á proprósito de la Reforma del Código Argent'no“.

“ Es tambien ya tiempo de que la bandera argentina esti“ mulada por las ventajas y privilegios de una legislacion “ protectora, ocupe su rango prominente en el tráfico de ca“ botage de las costas fluviales y marítimas de la República. 4 Ellas están ocupadas por las banderas extranjeras, cuyos “ colores dominantes en el interior de nuestra casa debilitan “ la vocacion y el espíritu marítimo nacional, acostumbrado

á mirar la marina como un monopolio extranjero. Es ver4 dad que no podemos reservar el cabotage á nuestra ban3 dera, despues de los Tratados de Libre Navegacion de los u rios sin esa reserva, pues la impaciencia externa de rom“ per el último resto del sistema colonial que los tenía clau. u surados, nos hizo caer en el extremo opuesto, confirmando “ la teoría de Spencer, que la humanidad para vencer un 6 extremo necesita apoyarse en el otro. Pero una legislacion “ protectora del cabotage con bandera nacional, y parte de

la tripulacion argentina, puede restablecer la balanza y “ Ja vocacion de marinos argentinos que tripulen nuestros “ buques mercantes y de guerra, abriendo nuevos horizontes “ en esta carrera tan notable y rica de porvenir para un “ país como el nuestro, que representa despues del Brasil, “ la mayor suma de costas fluviales y marítimas navegables 6 de la América del Sud. La marina es un baluarte pode“ roso de riqueza y de poder en la paz y en la guerra. Los

marinos hacen las flotas, y no las flotas á los marinos.

4 Fué para alcanzar ese poder y esa mision trazada en la “ posicion y configuracion del territorio, que la Inglaterra al “ abolir el acta de Navegacion de Cromwel, á que debió su “ supremacia marítima, reservó por el bill de 1850 para el 46 pabellon inglés el cabotage de todas las posesiones de la 6 Gran Bretaña.

“ Recien en 23 de Marzo de 1854, fué abolido aquel pri“ vilegio, cuando la Inglaterra que hacia el comercio exte6 rior de todos los pueblos y de todos los mares, no tenía

que temer preponderancia alguna de banderas extranjeras en su navegacion interior. Fué por el contrario para pene. trar en la de los otros países á título de reciprocidad, que

decretó la abolicion de aquel privilegio, invocándola para u obtener igual favor alcanzado en sus tratados con la Ceru deña y la Toscana, y en concesiones particulares de la Sue“ cia en 26 de Agosto de 1854; de Noruega en 1.o de No“ viembre de 1854; de Rusia en 2 de Abril de 1854; y de “ la República Argentina en el Tratado de libre navegacion “ de los rios de 11 de Marzo de 1854.“

VI.

Creo conveniente completar este Informe sobre la materia de tarifas y sistema proteccionista de este país, con él de sus Bancos por su semejanza con el de los nuestros, y la utilidad que puede resultar del estudio comparado de sus puntos de afinidad y diferencia para aplicar un criterio seguro la de sus resultados respectivos.

Cuando la cuestion bancaria Argentina ha alcanzado su periodo álgido de una crisis que prima todas las cuestiones de actualidad absorbida por aquélla, podrá ser muy útil una rápida y concisa exposicion del mismo sistema de Bancos garantidos de Suiza, que aunque muy inferiores á los nuestros en la elasticidad de sus recursos y su crédito, cuya fuente es la colosal prosperidad que los alimenta y es alimentado por ellos, viven sin embargo de su propio crédito, y sin descuento alguno de curso legal ni forzoso.

Siendo ambas instituciones del mismo sistema de Bancos garantidos, y con todas las ventajas de las fuentes de riqueza que lo alimentan á nuestro favor, un cuadro comparado de ambos terdrá la importancia de despejar y revelar la diagnosis de la causa, general y generadora del mal, que como en muchas enfermedades, es más bien el efecto de la intemperancia del paciente mismo, y del remedio violento y extraordinario aplicado á pasto como alimentacion ordinaria, que de una verdadera enfermedad de su organismo, exuberante y rico de vitalidad hasta hacer frente á dicho mal, cuya causa debe ser conocida y corregida gra lualmente para que no se esterilicen ó debiliten los efectos de una reforma radical y defini. tiva.

Ese cuadro mostrará que, si esa causa crónica y general coincide con la crisis de los Bancos argentinos en la misma medida de su intensidad, como la causa y el efecto; la ausencia de esa causa anómala é intemperante, coincide tambien con la solidez de los Bancos garantidos de Suiza, libres de aquella doble perturbacion del sistema económico y bancario, que ha reducido el billete fiduciario de los primeros á menos de su valor nominal, sin que su cartera, su caja, ni su capital, hayan sufrido pérdidas, ni quiebras que desnivelen su activo, y su pasivo. Este es el criterio comercial con que debe ser estudiada y examinada la crisis, para encontrar su verdadera causa, no en la region sana, sino en la region enferma, cuyo organismo de vitalidad natural, se encuentra transitoriamente perturbado por otro de vitalidad artificial. En el estudio comparado consagraremos nuestra atencion á ilus. trar ese punto. Conviene pues, comenzar por el elemento de comparacion de los Bancos Suizos garantidos, señalando sus fuentes de afinidad y de diferencia.

VII.

El sistema bancario de Suiza es de Bancos libres garantidos, bajo la inspeccion controladora del Gobierno Federal; y fundados en algunos cantones por sus gobiernos respectivos, y en otros por sociedades particulares, funcionando todos indis. tintamente como otras tantas casas de comercio, y sus billetes como las firmas de las mismas sin curso ni crédito forzoso, sino el alcanzado por la capacidad y honradez de su administracion, que es y debe ser la única fuente de crédito, porque es la más eficaz formada y controlada por la corfianza pública.

De este modo la administracion de un Banco, como la de una casa de comercio, porque él es el comercio del crédito, es hecha para merecer la confianza del público que la alimenta; pues una vez que deje de merecerla, se cierra y liquida como toda Casa de comercio, sin poder imponer al público el recibo de sus billetes ó pagarés á cargo de sus tenedores ó acreedores, como no puede iinponérsele la compra y recibo de sus mercaderias.

Está definitivamente reconocido que el curso forzoso no es

« AnteriorContinuar »