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de muchos de los indios que los soldados habian llevado consigo para que les sirviesen en el viaje. Pero esta resistencia, como las que hubo ántes,

0 las que hubo despues, sea de palabra, sea por vias de hecho, no evitaban el que los gobernadores recurriesen al principal arbitrio que habia para proveer de hombres, caballos i víveres al ejército de la frontera, esto es, al de imponer contribuciones a los habitantes del norte, i especialmente de Santiago.

I debe tenerse entendido que la porfiada oposicion a estas repetidas i gravosas exij encias de personas, de dinero i de mercancías nacia, no solo de la mala voluntad propia de todo contribuyente a quien se esplota en exceso, sino tambien, i mui particularmente, de la estremada pobreza i falta de recursos en que el país se encontraba, aun un siglo despues de haber sido ocupado por los españoles, segun aparece de la siguiente esposicion que copio de un informe sobre el estado de Chile, pasado por la audiencia al rei en 1639, apoyándose en las declaraciones de diez personas de las mas espertas, celosas i calificadas de la ciudad de Santiago:

"Parece a esta audiencia (aunque con puntualidad no lo tiene ajustado) que el número de españoles que hai en todo este reino, incluyendo las provincias de Cuyo, que cae de la otra parte de la cordillera, i de Chiloé, que es ultramarina, será de hasta setecientos u ochocientos hombres repartidos entre ocho ciudades, que alguna dellas no tiene diez españoles; i el de los indios encomendados, cuatro mil i quinientos poco mas o ménos; i el de los negros esclavos, mas de dos mil.

"I que el ramo de peste i contajio de sarampion

1 viruelas que ha corrido, i se va continuando en estas partes, ha hecho, i hace en ellas tanto estrago en los naturales i esclavos, que se va sintiendo su grande disminucion i menoscabo, particularmente en el servicio de las casas, desavío i desamparo de las haciendas del campo, con que se tiene por cierto va en declinacion, i descaecerá cada dia mas la labranza i crianza, miembros principales de los caudales deste reino; i por hallarse empeñados los vecinos i moradores desta ciudad de Santiago, cabeza de todo él, en sumas tan excesivas de principal i corridos de censos i deudas sueltas, que pasan, segun se muestra por papeles, de mas de dos millones de pesos de a ocho reales, i por la continua vejacion que tanto les aflije con bajar todos los años de las fronteras de la guerra, i divertirse por las ciudades i partidos, gran cantidad de soldados, como ellos dicen, a pertrecharse, llevándoles parte del servicio i de los caballos; por estas causas, se tiene jeneralmente por trabajoso i miserable el estado presente en la paz de las cosas deste reino.

"I que por estar tan poco habitado de españoles, i tan disipado de naturales, si de él se hubiese de proveer el real ejército de jente, sería dejar las casas sin habitadores, los campos sin labranza, i las mujeres, niños, viejos, ecleciásticos e impedidos en poder i al albedrío de indios i de negros, jente poco segura i mal contenta; pero que en caso inescusable, como Vuestra Majestad lo tiene resuelto, es mui justo que todos asistan al comun peligro, i que en las necesidades ordinarias, se hagan levas de jente voluntaria, i se lleve por fuerza por algun tiempo la que se halla resuelta, mal entretenida i ocupada, atendiendo siempre a la necesidad del tiempo i del estado, en conformidad de cédulas reales".

La resistencia de los españoles del norte para contribuir con sus personas i bienes al sostenimiento de la guerra de Arauco fué tanta, i tan fundada, i sus reclamaciones a la corte tan enérjicas i reiteradas, que precisamente hacia la época en que G-arcía Oñez de Loyola estaba empeñado por este motivo en su lucha con los vecinos de Santiago, el rei espedia una cédula para que se les obligase a salir en persona a campaña solo en casos mui apurados.

"El Rei. Don Martin García de Oñez i Loyola, caballero del orden de Calatrava, mi gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile, ola persona en cuyo cargo fuere el gobierno de ellas. He sido informado que los vecinos i moradores de esas provincias están necesitadísimos por tener sobre sí cuarenta i cuatro años de guerra, i que es mucho lo que pierden en uno que falten de sus casas i haciendas, i que convendria aliviarlos de este trabajo proveyendo que no fuesen llevados a él, sino que se hiciese la guerra con la jente de ella, i la que se enviare; i que ellos ayudasen con los bastimentos que buenamente pudiesen a moderados precios o de gracia. I habiéndose platicado sobre ello en mi consejo de las Indias, deseando que los vecinos i moradores de esas provincias sean relevados de lo susodicho, he tenido por bien, i os mando que procureis escusarlos i relevarlos de la guerra cuanto fuere posible, i no los compelais a ir a ella sino én casos forzosos, i que no se puedan escusar, i que acomodeis las cosas de manera que no falten bastimentos para la espedicion de la guerra. Fecha en San Lorenzo a 15 de octubre de 1597.— Yo el Príncipe.—Por mandado del Rei Nuestro Señor (Su Alteza en su nombre), Juan de Ibarra García."

X.

Resulta de lo que precede que los indómitos araucanos, con su heroica decision, no solo habian logrado defender el territorio que habitaban, sino tambien hacer correr a los españoles el riesgo de verse obligados a abandonar todo lo que habian ocupado en el norte de Chile.

"I por remate desta historia, dioe el capitan Mariño de Lovera al concluir su crónica, advierto que es mucho de ponderar el teson i ánimo de los indios, pues nunca se ha visto que ninguno de ellos se rinda a español, dejándose de rendir, aunque muera en la demanda; i así los que cojen son a pura fuerza, i no pudiendo ellos defenderse. Acontece tenerse un indio con dos o tres españoles armados, i no rendírseles hasta morir. Porque lo que mas sienten entre todos sus trabajos es servir a jente estranjera; i por evitar esto sustentan la guerra de casi cincuenta años a esta parte; i han venido en tanta disminucion, que donde habia mil indios, apénas se hallan ahora cincuenta; i por esta causa está la tierra mui adelgazada, pobre i miserable, i finalmente sin otro remedio si no la esperanza del cielo" (1).

Un cronista posterior a Mariño de Lovera, Luis Tribáldos de Toledo, asienta que si los araucarnos, miéntras el gobernador don Juan de Jara Quemada procuraba aplacar con todas las tropas del reino el alzamiento de Arauco, "se hubieran ido, como pudieron con mucha facilidad, a las tierras i poblaciones españolas, no hubieran tenido

(1) Mariño de Lovera, Crónica del reino de Chüe, libro 3, capítulo 42.

dificultad en arruinarlas todas hasta Santiago, sin que ninguna cosa se lo impidiese".

I luego añade que "con estos milagros se estaba viviendo hacía muchos años en aquel reino" (1).

Es mui digno de consideracion que esto mismo afirmaba el citado gobernador don Juan de Jara Quemada en carta al rei fecha 28 de enero de 1617. "Si una junta tan grande como la de ahora, o la mitad mérios, dice, nos diera lado, i se viniera, como pudiera con mucha facilidad, a nuestras tierras, fuera bastante a arruinarlas todas hasta Santiago, sin que hubiese cosa que se lo estorbase; con estos milagros se ha vivido de muchos años a esta parte, i no ha sido pequeño el presente por haber concurrido mayores causas para ello".

"Por lo que he visto en la ocasion presente, agrega Jara Quemada aludiendo a este inminente peligro, puedo afirmar por infalible que Dios milagrosamente se ha servido de guardar este reino con su poderosa mano, cegando a estos enemigos los sentidos".''

XI.

La larga i encarnizada guerra de Arauco habia enjendrado otra amenaza seria contra la dominacion española en Chile, la cual merece mencionarse.

Esa amenaza pro venia de la creacion del ejército permanente, que en tiempo de don Alonso García Ramon, por ejemplo, ascendia mas o ménos a mil quinientos hombres, i que por indicacion del mismo gobernador, el rei mandó aumentar hasta

(1) Tribáldos de Toledo, Vista jeneral de las continuadas guerras: difícil conquista del gran reino provincias de Chile.

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