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ferencia: que suelen usar en sus eltunes o enterramientos, à que dan nombre de iglesia, cuatro o seis cruces medianas, i una grande en el coyagh o lugar destinado para las juntas solemnes, a la cual deshonran con las borracheras i excesos que en ellas cometen a presencia del sagrado instrumento de nuestra redencion; que tienen alguna noticia de que hai un Dios criador de todo i remunerador, pero tan confusa que puede fundarse bastante duda de sí tienen o nó verdadera fe; i que parece creen la necesidad del bautismo, pues suelen pedir con instancia a los pasajeros que les bauticen sus hijos, pero igualmente confusa i apreciada que las demas verdades católicas. De manera que mas bien que el nombre de cristianos, cuadra a todos ellos el de bárbaros bautizados, que da a los tales la sagrada congregacion del Santo Oficio en un decreto de 3 de mayo de 1703, citado a este mismo intento por la Santidad del santo Benedicto XIV en su bula que empieza: Postremo mente, espedida a 27 de febrero de 1747, siendo tan jeneral esta ignorancia i barbarie, que aun en la mision de la plaza de Valdivia, la mas floreciente de todas, no se halló un solo indio que supiese lo necesario, necesitate precepti, i no llegaron a ocho personas las estaban medianamente instruidas en lo necesario, necesitate medii, para salvarse".

que

Los jesuitas i sus amigos atribuyeron el mal éxito de las misiones que Luis de Valdivia habia fundado en Arauco, i que la Compañía administró por mas de un siglo, al cruel tratamiento que los españoles daban a los indios, a las encomiendas, a las mitas, al servicio personal, a los tributos.

Véase como se espresaba en 22 de diciembre de 1752 don Joaquin de Villarreal en un largo informe pasado al rei, esponiéndole su dictámen so

bre varios proyectos que se habian presentado para "contener i reducir a la debida obediencia los indios del reino de Chile"; debiendo advertirse que Villarreal se apoyaba en numerosos i abultados espedientes de las autoridades civiles i eclesiásticas de este país, que habia examinado con prolijidad.

"De aquí nace (de los motivos que acabo de enumerar), decia, el horror que los araucanos tienen a la sujecion i reduccion a pueblos. Miran con espanto la desolacion de los pueblos de la Mocha, Talcamávida, Santa Juana, Santa Fe i San Cristóbal, que se componian de indios amigos siempre fieles a los españoles. No ignoran el estado deplorable de los indios encomendados, i de los otros que vivian en nuestras tierras; (al presente es mui rara o ninguna la encomienda que llegue a tener la cuarta parte de indios que tenia ahora cien años); i por eso repugnan todos la sujecion i reduccion a pueblos. I viviendo ellos tan dispersos, uno en una quebrada, otro en un cerro, a dos o tres leguas de distancia, no es posible que los misioneros les den el cultivo espiritual con la frecuencia que se requiere, siendo los distritos de las misiones tan dilatados, que corren mas de cincuenta i sesenta leguas, como dice el obispo de la Concepcion" (1).

Indudablemente las rapiñas ejecutadas en los bienes i las crueldades perpetradas en las personas de los indios eran obstáculos mui serios para llegar a amansarlos i reducirlos, aunque fuera a medias.

Pero obviados esos inconvenientes, todavía las misiones no habrian prosperado.

(1) Villarreal, Informe a Fernando VI, números 228 i 229.

Antes de lograrlo, habia que demostrar a los indios que no eran temibles, habia que imponerles por la fuerza para persuadirlos de que a ellos tampoco les era lícito entregarse al pillaje i al asesinato, al salteo de los individuos i al saqueo de las ciudades.

I en seguida, habia que crear centros de poblacion para que fuesen agrupándose en torno de ellos, i estuviesen de este modo preparados para recibir los beneficios del cristianismo i de la civilizacion.

Los fuertes i las guarniciones militares eran indispensables para que la relijion, la industria i el comercio ejerciesen sus saludables influencias.

Solo a la sombra del recinto fortificado i artillado, podian levantarse la iglesia, la escuela, el granero, el molino, el taller.

La poblacion indíjena no podia ser dominada pacíficamente, sino por una numerosa poblacion cristiana, capaz de defenderse por sí misma.

Unos cuántos misioneros no eran suficientes por sí solos para trasformar a Arauco.

El plan de Luis de Valdivia habia sido una quimera.

Los mismos jesuitas, aleccionados por riencia, habian tenido que reconocerlo.

la espe

CAPITULO V.

LA OCUPACION DE VALDIVIA POR LOS HOLANDESES.

Ordenanza de Felipe IV para abolir en Chile el servicio personal.-Malos tratamientos aplicados a los araucanos.-Restablecimiento legal de la esclavitud impuesta a los araucanos.-Temor de un alzamiento de los indios pacíficos de Santiago i comarcas inmediatas.-Exijencias del presidente Lazo de la Vega para que los vecinos de la ciudad mencionada fuesen con sus armas i caballos a la guerra de Arauco.-Desavenencias que por este motivo tuvo con la audiencia.-Reales cédulas relativas a este asunto.-Nuevas e infructuosas tentativas para mejorar la condicion de los indios pacíficos.-El marques de Báides hace la paz con los araucanos.—Primeras espediciones de los holandeses al mar Pacífico. -Temor de que pensasen en ocupar a Valdivia, i órden del monarca para que se fortificara este punto de Chile.-Dudas que se suscitaron sobre la posibilidad del proyecto atribuido a los holandases, e inconvenientes que se pusieron para la fortificacion de Valdivia.-Publicaciones hechas en Holanda para estimular a los holandeses a la conquista de Valdivia.-El monarca español suspende la órden de repoblar i fortificar a Valdivia.-Espedicion de Brouwer. -Medidas tomadas por el virrei del Perú i el presidente de Chile para espulsar a los holandeses.-Repoblacion i fortificacion de Valdivia por los españoles.-Halagüeñas esperanzas que hizo concebir la realizacion de aquella obra.-Verdaderos resultados que produjo.

I.

Hemos visto que al ausentarse de Chile el padre Luis de Valdivia en 1621, dejaba el problema de la guerra de Arauco poco mas o méños en

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