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su patriotismo, como por su desprendimiento (1).

VIII.

Las nuevas infaustas seguian, entre tanto, llegando unas en pos de otras.

La situacion se empeoraba cada dia.

En vista de ello, la audiencia declaró el reino en peligro, mandando enarbolar el estandarte real para que todos acudiesen a su defensa.

El siguiente documento va a hacernos saber de qué manera se ejecutaba aquel solemne acto.

"Yo Manuel de Toro Mazote, escribano público i del número i cabildo de la noble i mui leal ciudad de Santiago de Chile i su jurisdiccion por el Rei Nuestro Señor, certifico i hago fe cuanto ha lugar en derecho i puedo que hoi lo de marzo del año de 1655 por haber sabido los señores presidente i oidores de la real audiencia de este dicho reino por cartas que han tenido del señor doctor don Juan de Huerta, oidor de la dicha real audiencia i visitador de las reales cajas, que asiste en la ciudad de la Concepcion, i del maestre de campo Juan Fernández, veedor jeneral, cabil. do i oficiales reales de la dicha ciudad, del alzamiento jeneral de los indios naturales de este reino; i que tenian tres mil de ellos cercado en la estancia de Buena Esperanza al señor gobernador don Antonio de Acuña i Cabrera; i se sabía el fin que habia tenido el real ejército que habia entrado a tierras del enemigo con tres mil indios que estaban por amigos; i asimismo que habian llevado los fuertes de Colcura, San Pedro i otros; i

(1) Libro de actas del Cabildo de Santiago, sesion de 23 de febrero de estaba recojida la jente de la ciudad de Concepcion a fuerte i debajo de una palizada; que habian asolado las estancias de la Concepcion, i pasado a cuchillo, a fuego i a sangre, todos los que habian cautivado i preso; quemado las de Maule; llevádose los ganados; i en los incendios, comprendido las comidas i bastimentos; que estaban conspirados con todos los naturales del reino; i se temia la total ruina dél, sin poderse comunicar de unas partes a otras sin notable riesgo; por lo cual, dichos señores presidente e oidores mandaron enarbolar el real estandarte i hacer otras muchas prevenciones, que se han hecho i van haciendo, i socorros de jente i municiones. I en su cumplimiento, el dicho dia, entre las cinco i seis de la tarde, con acompañamiento de los vecinos, compañías de a caballo e infantería del batallon de esta ciudad, en una esquina de la plaza de ella, se enarboló el dicho real estandarte con toda veneracion; i quedaron en su guarda los señores alcaldes maestre de campo don Francisco Arévalo Briceño i don Jerónimo Hurtado de Mendoza, que lo son ordinarios de esta ciudad, i otras personas del dicho cabildo, habiéndose dado órden se continuase la dicha guarda, mientras estuviese el dicho real estandarte enarbolado por los del dicho cabildo con la demas que conviniese de las compañías que entran i salen de la guardia del dicho batallon. I queda enarbolado en nombre de Su Majestad; i para que conste, de pedimento del jeneral don Juan Rodulfo Lisperguer, procurador jeneral del reino que está nombrado para ir a pedir socorro para la defensa del al excelentísimo señor virrei del Perú, di el presente en el dicho dia, mes i año.—Manuel de Toro Mazote.

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dir socorro mano que está nombreuer, procurador

su patriotismo, como por su desprendimiento (1).

VIII.

Las nuevas infaustas seguian, entre tanto, llegando unas en pos de otras.

La situacion se empeoraba cada dia.

En vista de ello, la audiencia declaró el reino en peligro, mandando enarbolar el estandarte real para que todos acudiesen a su defensa.

El siguiente documento va a hacernos saber de qué manera se ejecutaba aquel solemne acto.

"Yo Manuel de Toro Mazote, escribano público i del número i cabildo de la noble i mui leal ciudad de Santiago de Chile i su jurisdiccion por el Rei Nuestro Señor, certifico i hago fe cuanto ha lugar en derecho i puedo que hoi 10 de marzo del año de 1655 por haber sabido los señores presidente i oidores de la real audiencia de este dicho reino por cartas que han tenido del señor doctor don Juan de Huerta, oidor de la dicha real audiencia i visitador de las reales cajas, que asiste en la ciudad de la Concepcion, i del maestre de campo Juan Fernández, veedor jeneral, cabildo i oficiales reales de la dicha ciudad, del alzamiento jeneral de los indios naturales de este reino; i que tenian tres mil de ellos cercado en la estancia de Buena Esperanza al señor gobernador don Antonio de Acuña i Cabrera; i se sabía el fin que habia tenido el real ejército que habia entrado a tierras del enemigo con tres mil indios que estaban por amigos; i asimismo que habian llevado los fuertes de Colcura, San Pedro i otros; i

(1) Libro de actas del Cabildo de Santiago, sesion de 23 de febrero de

estaba recojida la jente de la ciudad de Concepcion a fuerte i debajo de una palizada; que habian asolado las estancias de la Concepcion, i pasado a cuchillo, a fuego i a sangre, todos los que habian cautivado i preso; quemado las de Maule; llevádose los ganados; i en los incendios, comprendido las comidas i bastimentos; que estaban conspirados con todos los naturales del reino; i se temia la total ruina dél, sin poderse comunicar de unas partes a otras sin notable riesgo; por lo cual, dichos señores presidente e oidores mandaron enarbolar el real estandarte i hacer otras muchas prevenciones, que se han hecho i van haciendo, i socorros de jente i municiones. I en su cumplimiento, el dicho dia, entre las cinco i seis de la tarde, con acompañamiento de los vecinos, compañías de a caballo e infantería del batallon de esta ciudad, en una esquina de la plaza de ella, se enarboló el dicho real estandarte con toda veneracion; i quedaron en su guarda los señores alcaldes maestre de campo don Francisco Arévalo Briceño i don Jerónimo Hurtado de Mendoza, que lo son ordinarios de esta ciudad, i otras personas del dicho cabildo, habiéndose dado órden se continuase la dicha guarda, mientras estuviese el dicho real estandarte enarbolado por los del dicho cabildo con la demas que conviniese de las compañías que entran i salen de la guardia del dicho batallon. I queda enarbolado en nombre de Su Majestad; i para que conste, de pedimento del jeneral don Juan Rodulfo Lisperguer, procurador jeneral del reino que está nombrado para ir a pedir socorro para la defensa dél al excelentísimo señor virrei del Perú, di el presente en el dicho dia, mes i año.—Manuel de Toro Mazote.

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Al dia siguiente, 2 de marzo, se presentó en casa del oidor mas antiguo doctor don Nicolas Polanco de Santillana un soldado que llegaba a todo escape de la ciudad de Concepcion.

El soldado entregó al oidor una carta rotulada a la audiencia, i otra dirijida al mismo señor Polanco de Santillana.

El señor Polanco de Santillana abrió el pliego que se le enviaba; i al leer su contenido, se quedó atónito, estupefacto.

I en efecto, habia motivo para ello, porque lo que se le anunciaba era mas estraordinario que el terremoto del 13 de mayo.

En Chile, i sobre todo en la América, se habian visto otros cataclismos de la naturaleza, mas o ménos semejantes al mencionado; pero nunca en este país se habia presenciado algo parecido a lo que anunciaba la carta que el oidor tenia en sus manos.

Aquel era un suceso a que costaba trabajo prestar crédito.

En confirmacion de lo que referia la carta, el soldado mensajero presentó al señor Polanco de Santillana un pasaporte o salvoconducto que le habia sido espedido por Don Francisco de la Fuente Villalobos, gobernador i capitan jeneral del reino de Chile por dejacion que de este cargo ha hecho el señor don Antonio de Acuña i Cabrera.

El oidor leia i releia, i no podia salir del asombro.

Al fin recomendó al soldado, bajo la amenaza de las mas severas penas, que guardase el mayor sijilo sobre todo lo que habia ocurrido; i que hasta

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