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NUMERO 2.

LEGACION ARGENTINA.

LEGACION IMPERIAL DEL BRASIL.

Montevideo, Setiembre 9 de 1859.

A Su Señorla el Sr. D. Mariano Baudrix, Encargado de Ne . gocios de la Confeleracion Argentina.

La nota que el Sr. D. Mariano Baudrix, Encargado de Negocios de la Confederacion Argentina, dirige en 6 del corriente mes al Ministro Residente de S. M. el Emperador del Brasil, fue entregada en esta Legacion cuando el abajo firmado habia asumido la di. reccion de ella, como Encargado de Negocios interino, en consecuen. cia de ausentarse de esta República el mencionado Ministro. Cum. ple por tanto, al abajo firmado, contestar á esa nota como pasa á hacerlo.

Por medio de ella llama el Sr. D. Mariano Baudrix la atencion del Ministro del Brasil hácia incidentes ocurridos aquí, y sobre todo en Buenos Aires, que S. S., ligándolos á la cuestion de la neu tralidad de Martin Garcia, piensa que, si fuesen mal interpretados, podrian discordar con las relaciones existentes entre el Brasil y la Confederacion Argentina; y por eso pide esplicaciones tendentes á disipar las impresiones que puede por ventura sufrir su Gobierno.

Cualesquiera que sean esos incidentes, cualquiera que sea la parte que en ellas haya tenido el Sr. Pereira Pintos, Cónsul General de S. M. en Buenos Aires y en la Confederacion Argentina, cree el abajo firmado que el Gobierno de la misma Confederacion, siendo informado por el conducto competente de lo que hubiere ocurrido, no hesitará un momento en convencerse de que ni su dignidad, ni sus intereses se hallan comprometidos por el procedimiento, cualquiera que él sea, de aquel Cónsul General. En cuanto a lo

á que aquí ocurrió relativamente á la Escuadra de la Confederacion, cree tambien el abajo firmado, que el Sr. Baudrix no habrá visto en la intervencion del Ministro de S. M., sinó el deseo de contribuir para que se evitase un conflicto en el puerto de Montevideo y se mantuviese la neutralidad que la República ha adoptado, y conviene á los intereses tanto del Brasil como de la Confederacion Argentina.

Tambien á este respecto está el abajo firmado persuadido, de que el Gobierno Argentino informado como en el otro punto, no recibirá impresiones que no esten en armonía con la manera como el Ministro del Brasil comprende la amistad que liga á los dos Gobiernos, y el interes con que el del Brasil procura cultivarlas.

El abajo firmado aprovecha esta oportunidad para ofrecer á S. S. las protestas de su mas distinguida consideracion.

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A S. S. el Sr. D. Ignacio de Avellar da Silva, Encargado de Negocios de S. M. I. en el Estado Oriental del Uruguay.

El Encargado de Negocios de la Confederacion ha recibido la nota del Sr. Barbosa da Silva, Encargado interinamente de la Legacion de S. M. el Emperador del Brasil en esta Repùblica, fecha 9 del presente, en contestacion á la del infrascrito del 6 del mismo, dirigida á solicitar alguna esplicacion respecto de la negociacion promovida

por

el Cónsul Brasilero en Buenos Aires, y en la que la prensa de aquella Ciudad revela conformemente que habian sido puntos de discusion y aun de convenio, los buques de guerra Argentinos surtos en Montevideo, y la clausura para ellos de los puertos Orientales.

De la nota de la Legacion Imperial deduce el infrascrito, que el Sr. Barbosa da Silva, no está en disposicion ó en aptitud de proporcionarle los informes que el que firma habria deseado poder trasmitir à su Gobierno.

El infrascrito queda impuesto de la seguridad que tiene el Sr. Barbosa, de que el Gobierno Argentino bien informado de todo lo que ha ocurrido, no hesitará un momento en convencerse de que ni su dignidad, ni sus intereses han sido comprometidos. Y se apresurará à remitirle para la resolucion conveniente, copia de toda esta correspondencia, ya que no le es posible obtener otros informes, que

el infrascrito estaba en el caso de solicitar de la Legacion á cargo del Sr. Barbosa, por la participacion que parece haber tenido ella en los últimos incidentes de la negociacion, promovida en Buenos Aires por el Cónsul de S. M. Imperial.

El infrascrito ofrece al Sr. Barbosa las consideraciones de su distinguido aprecio.

MARIANO BAUDRIX.

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El infrascrito, Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Relaciones Esteriores, cumple con las órdenes recibidas del Exmo. Sr. Presidente de la República, dirigiendo al Sr. Dr. D. Luis J. de la Peña, Ministro Secretario de Estado para igual Departamento de la Confederacion Argentina, la presente nota, hacia la cual llama la mas seria atencion de S. E.

El Gobierno de la República que tan injusta y alevosamente fuè agredido y mal tratado en época no muy lejana, en que peligraba el orden interno de este país, por las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, bajo la administracion de D. Valentin Alsina, participó de la justa satisfaccion con que el Gobierno de la Confederacion vió terminada la lucha que tenia dividida a la familia Argentina, por la incorporacion de aquella Provincia al seno de la Nacion de que era parte integrante.

Persuadíase de que la declaracion consignada en el Pacto solemne de 10 de Noviembre ùltimo, satisfaciendo definitivamente las aspiraciones politicas del Gobierno Argentino y los justos motivos que le habian inducido á procurar por la vía de las armas la solucion de la Integridad Nacional, removià al mismo tiempo la causa de la constante inquietud y alarma en que la conducta desleal y agresiva de las autoridades de Buenos Aires, habian colocado al Gobierno de la República, amenazando por ese medio, mas de una vez, la paz y el bienestar de la misma Confederacion.

Confiaba ademas el Gobierno Oriental, que el nuevo orden de cosas creado por el pacto de Noviembre, posteriormente á la caida de la administracion del Dr. Alsina, tan fatal para este país, contri. buiría naturalmente á que la política de Buenos Aires se asimilase, en cuanto fuere posible, à la politica ilustrada y benévola que con tanto empeño se ha cultivado entre la República y la Confederacion Argentina, de la cual se declaraba la misma Provincia ser parte integrante.

Esta confianza que razones obvias inspiraban á la República, le • hacian esperar un acto público cualquiera de parte de aquella, que le manifestase haber recobrado un amigo perdido que sinceramente deseaba reanudar las relaciones de leal amistad que unieron siempre á ambos Estados.

Pero el Gobierno de la República ha sufrido en este punto una nueva y triste decepcion.

Para el Gobierno de la República, el Pacto de Union de 10 de Noviembro último, que tantas esperanzas le hizo concebir, lejos de variar radicalmente, como lòjico era que variase, la situacion preexistente entre la República y la Provincia de Buenos Aires, no ha producido en ella la minima alteracion favorable.

Y esta circunstancia que, dada la situacion preexistente ya men. cionada y la anormalidad en que se mantenia la Provincia de Buenos Aires, tendria antes de ahora fácil esplicacion, es estremadamente anómala é intolerable despues de la declaracion consignada en el pacto de Noviembre, que devuelve al seno de la Nacion Argentina, por tantos títulos amiga leal y sincera de la Nacion Oriental, esa misma Provincia, formando parte integrante de la gran familia Nacional.

El infrascrito, cumple, pues, con el penoso deber de hacer á S. E. esta declaracion.

Ningun acto ha sucedido al pacto de Noviembre que tranquili. ce, pero que ni aun modifique en lo minimo la alarmante situacion anterior á él.

La hostilidad está todavía latente, y nada se ha hecho por parte del Gobierno de Buenos Aires para remover la causa de ella y los elementos que mas adelante pueden alimentarla..

Lejos de eso, lo; enemigos declarados del Gobierno de este pais, los enemigos de su tranquilidad y de su paz, que durante la lucha con la Confederacion fueron admitidos por el Gobierno de Buenos Aires, por considerarlos mas aparentes al servicio de su causa y á sus soñados planes sobre el Estado Oriental, continúan formando parte del ejército de aquella Provincia, 6 en posiciones oficiales de importancia.

Entre ellos, hay militares de alta graduacion y oficiales que per. dieron su carácter de tales en la República, por haber tomado parte activa en la rebelion que la agito en los años de 1857 y 1858, y que, como bien lo sabe el Gobierno Argentino, fué fomentada y organizada por el Gobierno de Buenos Aires en aquella época.

Conservándose en las posiciones oficiales que merecieron de las autoridades de Buenos Aires, posteriormente a los sucesos mencionados, aquellos demagogos no han cesado de acechar la oportunidad favorable para lanzarse al territorio de la República en la esperanza de provocar nuevamente el desórden y la guerra civil, con los me. dios y con la ayuda que para ello podrian disponer de parte de las

autoridades de Buenos Aires; y quizá lo hubieran conseguido, si anuncios repetidos no hubieran puesto al Gobierno del infrascrito sobrela alert a, para rechazar y castigar cualesquiera tentativas de este género.

Conservándose aun esos demagogos irreconciliables con el so siego de este pais, en la misma actitud que antes tenian y con los mismos medios y la misma influencia que les da su carácter militar en el ejército de Buenos Aires, continúan siendo para el Gobierno Oriental y para el orden y bienestar de la República, una amenaza viva y permanente, un peligro capaz quizá de envolverla de improviso en la anarquia y la lucha sangrienta que tan profundos males han dado que lamentar á sus hijos.

Nuevos anuncios llegan al conocimiento del Gobierno, de una proyectada invasion sobre el territorio del Estado. No es probable, en vista de la situacion mantenida despues del recordado pacto de Noviembre, que el Gobierno de Buenos Aires adopte medida alguna tendente á remediarla, ni á inspirar al Gobierno de la República la confianza necesaria sobre tan grave negocio.

Entretanto, el Gobierno del infrascrito que considera uno de sus primeros deberes el mantenimiento de la paz y de los beneficios que ella va produciendo al país, tendría mucho que reprocharse sinó hubiese dado paso alguno para cumplir esos deberes, asegurándoles todas las garantías necesarias contra la posibilidad de nuevos y perjudiciales trastornos.

Es en estas convicciones que el infrascrito ha recibido órden del Exmo. Sr. Presidente para trasmitir al Gobierno de la Confederacion Argentina, por el intermedio de S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores, las consideraciones anteriormente espuestas, encareciéndole la necesidad de que por quien corresponda se espidan las ordenes oportunas para la internacion de los Gefes Orientales emigrados, á que la presente nota alude, á puntos de la Confederacion, desde donde no pueda presentárseles facilidad alguna para entrar en el territorio de la República, y sean conservados bajo la observancia de las autoridades competentes.

El infrascrito prescinde de estenderse en otras razones para persuadir á S. E. el Sr. Dr. Peña de las conveniencias que aconsejan la medida reclamada.

El espíritu ilustrado de S. E. le hará ver que ella es conciliable á la vez con las prácticas internacionales adoptadas en casos análo. gos, y con los mas claros principios del Derecho de Gentes positivo, como con los mismos intereses pacificos de la Confederacion Argentina

Interpretando los sentimientos del Exmo. Sr. Presidente de la República, el infrascrito antes de cerrar la presente nota, debe mani. festar á S. E. cuánto confia aquel magistrado en que penetrado el Gobierno Argentino de la necesidad de adoptar una resolucion seme

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