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LEY IV.

LEY IX. D. Felipe II en Madrid á 7 de noviembre de 1567.

El mismo en San Lorenzo á 18 de julio de 1597. Que precisamente se hallen en las visitas dos oidores.

Que los oidores en las visitas de cárcel, puedan deTodos los dias que conforme á eslas leyes,

terminar sobre sentencias mandadas ejecular, sin ordenanzas y estilo de las audiencias se hubieren

embargo de suplicacion. de visitar las cárceles, vayan dos oidores á hacer

Habiéndose ordenado que los oidores no cola visita y no menos, pena de cieo inil marave

nozcan en visitas de cárcel de negocios senlendis al que faltare, si no se hallare escusado por

ciados en revista, y solo provean sobre solturas enfermedad ú otro justo impedimenlo, y asi se

los alcaldes del crimen, determinan que sus senejecute,

tencias de vista se ejecuten sin embargo, y si las LEY V.

partes su plican de la sentencia ó ejecucion, sin El mismo allí á 17 de diciembre de 1568.

mas conocimiento de causa las confirman, falQae en la visita de cárcel de Lima y Méjico

tando el recurso y equidad de los oidores, y reci. concurran tres jueces.

beo los presos mucho agravio denegada una insa Mandainos que en la visita de la cárcel real |

cia, en que pudieran hacer sus descargos y conde nuestras audiencias de Lima y Méjico se ha

seguir la piedad de que se suele usar con ellos en

la sentencia de revista: Declaramos que hallánllen todos los alcaldes juntos, y no nenos de tres;

dose los oidores en visita de cárcel, si se hubiey cuando sucediere que algunos estén enferinos ó ausentes, los dos oidores que entraren en su lu

ren mandado ejecutar algunas sentencias de visgar visiten juntamente con el alcalde ó alcaldes

ta pronunciadas por los alcaldes, y los casos no que quedaren, de forma que siempre sean tres, y

fueren tales que conforme á derecho se paedan hagan lo que son obligados conforme a las orde.

eje cutar, sin embargo de su plicacion, y estando nanzas de audiencias.

pendientes puedan los oidores suscitar la instan

cia que conforine á derecho faltare. LEY VI.

LEY X. D. Felipe III en Valladolid á 3 de abril de 1610.

D. Felipe II en Madrid á 29 de mayo de 1594. Que el corregido en visita de carcel tenga su lugar.

Que acabada la visita general voten los oidores en Si concurricre el corregidor con la audiencia

el ucuerdo los negocios y causas. en visita de cárcel, désele su lugar (2).

El virey y oidores de Lima y Méjico, acaLEY VII.

bada la visita general, no se queden en la sala D. F clipe III en Madrid á 20 de junio de 1567, y del crimen, ni ordenen a los alcaldes que se leá 26 de agosto de 1571. D. Felipe ill en Lisboa á 7 | vanten de los estrados, y desp-jen, y si tuvieren de octubre de 1619. D. Felipe IV en Madrid á 28 de

que deliberar y resolver algunas causas civiles, mayo de 1621.

el virey y oidores se vuelvan á su acuerdo y voQue en los casos graves de visita se consulte con el

ten los negocios y causas que se ofrecieren, como virey y audiencia.

se practica en nucstras audiencias de Valladolid Los oidores que fueren a visitar las cárceles,

y Granada. guarden nuestras leyes reales y especialmente los de Lima y Méjico, con los que se hallaren pre

LEY XI. sos por los alcaldes del crimen; y si ocurriere algan caso grave extraordinario ó escandaloso, dén | El inismo allí á 24 de agosto de 1569. D. Felipe III cuenta al virey, el cual avise á la audiencia en

allí á 24 de enero de 1610. su acuerdo, y se pa lo que siente de aquella causa; Que los oidores no suellen en visita de circel d los y habiéndose todos informado y entendido la ver- presos por el presidente y oidores sin su acuerdo: dad del hecho, los oidores que fueren de visita

ni á los del tribunal de cuentas. estéo advertidos de lo que deben hacer.

Los oidores que fueren a visitar las cárceles LEY VIII.

de las audiencias no suellen a los presos que en

ellas estuvieren por órdeo del presidente y oiD. Felipe II allí á 31 de diciembre de 1592, y á 21 de | dores, si no fuero con acuerdo y parecer del prejunio de 1595.

| sidente y los desnas oidores jantos: pi los presos Que los oiilores de Lima y Méjico no conozcan de por los tribunales mayores de cuentas.

negocios sentenciados en revista. Orderamos que los oidores de Lima y Mé

LEY XII. jico en las visitas de cárcel, no conozcan de negocios senteociados en revista por alcaldes del | D. Felipe II en el Escorial á 4 de julio de 1570. Don crimen, y los dejen ejecutar sus sentencias sin

| Felipe III en Madrid á 24 de marzo de 1621. embargo de cualquier costumbre introducida , y Que en Méjico visiten dos oidores las coirceles de que solaineule provean en visita lo que tocare à

indios los sábudos. solturas, si están bien o mal presos los que se

En la ciudad de Méjico se ha estilado qne hallaren en las cárceles y no procedan à senten

dos oidores, nombrados por el virey, visilan las ciar à nirignno.

cárceles de indios presos , cada sábado, dividién

dose el uno a la que llaman de Méjico, y el otro (2) Por real cédula de 18 de julio de 1731, tiene

á la de Santiago: Mandamos que por ser negoasistencia el corregidor a las visitas en Chile y otras

cios de poca calidad y breve despacho asi se ciudades, por lo que se manda darle asiento.

guarde y cumpla.

LEY XIII.

| ro que le prestó, estando en su casa y servicio,

y si el acreedor despues le conviniere por emD. Felipe II, Ordenanza 86 de Audiencias en Toledo, á 25 de mayo de 1596.

prestido, y el indio no taviere de que le pagar, Que los oidores visitadores de indios vean y

no se lo entregueo para que le sirva en pago de reconozcan los testigos.

la deuda. Ordenamos que los oidores cuando visitaren

Si los indios estuvieren presos por borrachos, las cárceles de indios, vean y reconozcan las de

aunque sea por lercera , cuarla y mas veces, los posiciones de testigos y no visiten por relacion.

castigarán como mejor les pareciere, y por esta

causa en ninguna forma condenarán al indio á LEY XIV.

servicio: y lo mismo harán con los presos por D. Felipe II en Madrid á 20 de junio de 1567.

amancebados, sin embargo de cualesquier ordeQue la forma de despachar en visita á los indios

nanzas que en estos casos dispongan lo contrario, presos por deudas, que se han de entregar á sus

aunque esten confirmadas por Nos, que si neceacreedores.

sario es cuanto á esto las derogamos, quedando De las visitas de cárcel hechas por los oido

en su fuerza y vigor para lo demas. res, ha n resultado inconvenientes en daño y per

| Si algun indio mayormente casado ý oficial, juicio de los indios, dándolos á servicio por deu

estaviere preso por delito, castigaenlo conforme das civiles à otras personas que á sus acreedores,

| á sa culpa sin condenarle á servicio, dejándole por mas tiempo que el necesario para pagar las

ganar la vida con su oficio, y vivir con su muger, deudas y depositándolos entretanto que sus cau

si el delito no fuere grave y de tal calidad que sas civiles ó criininales, aunque leves se deler

les parezca resolver de otra forma segun derecho. minaban: y Nos queriendo proveer sobre lo sa

Si algunos indios estuvieren presos por causa sodicho lo que mas.convenga á nuestro servicio,

| civil ó criminal, no los manden depositar entre bien y conservacion de los indios, mandamos que

tanto que las causas se concluyen, porque de esto si algun indio estuviere preso por deuda y por no

resulta quedarse por determinar, y pondrán mutener con que pagar se hubiere de entregar á sa

cha diligencia para que con toda brevedad se acrcedor para que le sirva, guarden los oidores

prosigan y acaben como de pobres y miserables las leyes de estos reinos de Castilla, que sobre

personas. esto disponen y entre uen alindio al misino acree

Si algun indio se diere á servicio en los cador, para que le sirva el tiempo que pareciere

sos sosodichos, harán que en el libro de la vie necesario á pagar la deuda : y si el acreedor no

sita de la cárcel se asiente su nombre, y el lo quisiere recibir ni servirse de el en pago, le

acreedor a quien se da á servicio, y el tiempo que mande soltar y no permitan que para este efec

se mandó que le sirva, y el dia que se le entreto se venda á otra persona alguna

ga, y el precio que le está señalado por su salario. Si el iodio despues de ser entregado á su acree

Cuando alguno de los oidores visitare las cárdor, para que sirva se huyere antes de haber

se!es , si por los procesos pareciere la inocencia ó cumplido el tiempo porque le fue dado, y le tor

culpa de los indios presos, determinará sus cadnaren á prender, harán que sea vuello á poder

sas, sin remitirlas al oidor que hubiere mandade del acreedor y que le acabe de servir , conforme

prender al indio, pues de hacer lo contrario real asiento primero que con el se hubiere hecho,

sulta tanta dilacion en sus negocios. sin novedad alguna , y no se pueda vender o dar à otra persona, si el acreedor no le quisicre co

. LEY XV. TO dicho es.

D. Felipe III en San Lorenzo á 27 de octubre de 1616. Cuando hubieren de dar algun indio à servi

D. Felipe IV á 4 de mayo de 1648. cio en los casos permitidos, tendrán mucha cuen

Que los oidores no suelten ni den esperas á los ta de saber y entender, qué oficio tiene el indio,

casado presos por ausentes de sus mugeres.. v qué habilidad y soficieoc'a, informándose asi

Los oidores ro sgelien en vis'ta de crcel á mismo de lo que ganan compomente los oficiales

los presos por estar ausentes de sus mugeres, des. de aquel oficio, para que entendido lo ono y lo

pues de baberse ejecutoriado por los alcaldes del otro, den y señalen al indio el salario que justa

crimen de Lima y Méjico, que vengan a estos mente hubiere de haber por su servicio, y con

reinos, ó pasen donde residieren sus mogeres á forme á esto vaya desquitando y pagando su

hacer vida maridable, ni les den esperas. deuda. Si el indio que esta viere: preso, conforme à

LEY XVI. la cantidad de la deuda que debe, y al salario y jornal que le fuere señalado, pudiere pagar con

El mismo en Madrid á 26 de noviembre de 1630. un mes ú otro cierto tiempo de servicio, no le Que en las visitas de cdcel no sean sueltos los presos obliguen á que sirva mas de lo que fuere nece

por alcabalas y derechos reales. sario á la paga de su deuda.

En las visitas de cárcel generales y particuSi en los casos susodichos se hubiere entre

| lares que hicieren los vireyes, presidentes, oigado algan indio en servicio de su acreedor por

dores y alcaldes no saelten presos por deudas de cierto tiempo, y el acreedor durante el le prestàre algunos dineros para efecto de perpeluarle

alcabalas, aunque sea por encabezamientos, ni

otros derechos reales (3). en su servicio, coino lo suelen y acostumbran hacer, y el indio hubiere acabado de servir a su acreedor el tiempo porque le sue entregado, há

(3) A no ser que sea por el nacimiento del prín

cipe, en que se deben soltar los que no tuvieren los gan!e sacar de su poder, aunque no haya servis

delitos que expresa la cédula de 8 de setiembre do el siempo correspondiente al valor del dine- | de 1707.

LEY XVII.

para que esto les obligae á concluir sas causas. D. Felipe II en Toledo á 29 de mayo de 1596. Don

Y mandamos que en todas las audiencias haya Fclipe III en Barcelona á 8 de junio de 1599. En sala de relaciones, ó en la del crimen donde la Ventosilla á 20 de octubre de 1611. D. Carlos II y la hubiere, se schale un dia cada semana, para ver reina gobernadora.

ly determinar cun brevedad y sumariamente las Que los presos por pena de ordenanza, no sean suelo tos sin depositarla, y haya en las audiencias sala de

dichas causas , y que en ellas no haya revista. relaciones de estas causas.

Y es nuestra voluntad que asi se practique en Algunos presos por los corregidores y justi

todas las de esta calidad, que fueren del distrito cias ordinarias pretenden moderacion de las pe

de cada audiencia, aunque se esten siguiendo, y nas, que por derecho pertenecen a nuestra cáina que los presidentes y oidores no sentencien en las ra, é ioterponen apelacion á las audiencias, don visitas de cárcel los pleitos delinitivamente, y de en visita de cárcel consiguen soltura en Ga

solo tralen en ellas si los presos lo están justa ó do, quedándose las causas sin sentenciar en frau. | injustamente, y guarden las leyes de este título. de de nuestra cámara : Ordenamos que los trans Que los vireyes dejen a los alcaldes ejercer ligresores de ordenanzas no sean sueltos en fiado, bremente, y no suelten sus presos, ley 34, sin depositar á lo menos ante todas cosas la pena, tif. 17, lib. 2.

TITULO OCHO.
De los delitos y penas , y su aplicacion.

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LEY PRIMERA

lar atencion procoren averiguar los que comelen El emperador D. Carlos y la princesa gobernadora este delito, castigando con todo rigor á los delinen Valladolid á 10 de mayo de 1554. D. Carlos Il y cuentes, conforme à las leyes de nuestros reila reina gobernadora.

nos de Castilla, pues tanto importa al servicio Que todas las justicias averiguen y castiguen los de Dios y ejecucion de la justicia,

delitos. Ordenamos y mandamos á todas nuestras jus

LEY IV. ticias de las Indias, que averiguen y procedan al El emperador D. Cárlos y el príncipe gobernador en castigo de los delitos, y especialmente públicos,

Valladolid à 10 de setiembre de 1548. atroces y escandalosos contra los culpados, y gaar.

Que en el delito de adulterio se guarden las leyes sin dando las leyes con toda precision y cuidado, sin

diferencia entre españoles y mestizas. omision ni descaido asen de sa jurisdiccion, poes

En el delito de adulterio procedan nuestras asi conviene al sosiego público, quietad de aque

justicias contra las mestizas, conforme a las leHlas provincias y sus vecinos.

yes de estos reinos de Castilla, y las guarden

como disponen respecto de las mugeres españolas. LEY II.

LEY V.
El emperador D. Carlos y el príncipe gobernador en
Valladolid á 23 de octubre de 1543.

El mismo en Barcelona á 14 de setiembre de 1519.

El mismo y el príncipe gobernador en Valladolid Que se guarden las leyes contra los blasfemos. |

á 14 de abril de 1515. D. Cárlos Il y la reina Por la ley 25, tit. 1, lib. 1 de esta Recopi

gobernadora. lacion està ordenado lo conveniente sobre pro- | Que la pena del marco y otras pecuniarias, impueshibir los juramentos y la pena que incorren los tas por delitos, sean al doblo que en estos reinos de que joran el nombre de Dios en vano. Y porque

Castilla. conviene que los blasfemos sean castigados con- Mandamos que la pena del marco contra los forme á la gravedad de sa delito, mandamos que amancebados y las otras pecuniarias, impuestas las leyes y pragmáticas de estos reinos de Casti por leyes de estos reinos de Castilla á los olros lla que lo prohiben, y sos penas sean guardadas, | delincuentes, sean y se entiendan al doblo en los y ejecutadas en las Indias con todo rigor, como de las Indias, excepto en los casos que por leyes alli se contiene.

de esta Recopilacion fuere señalada cantidad cierLEY III.

ta, en que se guardará lo dispuesto (1). El emperador D. Carlos y la emperatriz gobernado

LEY VI. ra eu Toledo á 24 de agosto de 1529. D. Carlos II y El emperador D. Cárlos y la emperatriz gobergado. la reina gobernadora.

ra en Madrid á 26 de junio de 1536.
Que sean castigados los testigos falsos.
Somos informado que en las Indias bay mo.

Que á los indios amancebados no se lleve la pena

del marco. chos testigos falsos, que por may poco interés

En algunas partes de las Indias se lleva la pe. se perjaran en los pleitos y negocios que se ofre

na del marco á los indios amancebados como en es. cen, y con facilidad los hallan cuanto se quierea aprovechar de sus deposiciones; y porque este delito es en grare ofensa de Dios nuestro Señor y

(1) Sobre delitos de esta clase, ó cuando se trate

de estupro, debe lenerse presente la cédula de 31 de nuestra , y perjuicio de las partes: Mandamos á

mayo de 1801, en que se ha mandado que nunca se las audiencias y justicias, que con may partico- ' ponga en la cárcel á los acusados por aquel delito. TOMO II.

83

los reinos de Castilla , y no conviene castigarlos, dan oficios, con calidad de qne sirvan en los con. con tanto rigor ni penas pecuniarias: Ordena. / ventns á otras ocupaciones ó ministerios de la mos á puestras justicias, y encargamos à los pre República, y no á personas particulares como lados cclesiàsticos, que no les impongan ni ejecu. está resuelto. Otrosí ordenamos, que habiéndose ten tales penas, y las hagan volver y restituir. de imponer á los indios pena de destierro, no LEY VII.

pase del distrito de la ciudad cabeza de provinD. Felipe II , Ordenanza 117 de Audiencias. Bu

cia, á que su pueblo fucre junto si no interviToledo à 25 de mayo de 1596.

nicre mucha causa , segun el arbitrio del juez y Que no se prenda muger por manceba de clérigo,

calidad del delito. fraile ó casado, sin informacion.

LEY XI. Los alguaciles no prendan á ninguna moger D. Felipe II alli á 30 de enero de 1580. por manceba de clérigo, fraile ó casado, sin pre

Que los condenados á galeras, sean enviados á ceder informacion por donde conste del delito.

Cartagena o Tierra-Firme.
LEY VIII.

Todos los delincuentes que por sus delitos con'D. Felipe III en Madrid á 10 de octubre de 1618. denaren á galeras las audiencias, corregidores y Que las justicias apremien d las indias amancebadas

justicias de las Indias, especialmente en el Perú y ii irse á sus pueblos á servir.

Nuevo Reino, sean enviados á las provincias de Ordenanos que si hubiere sospecha de que

Cartagena ó Tierra-Firme, cuando alli las hubiealgunas indias viven amancebadas, sean apre- | re, para que sirvan como los demas forzados (3). miadas por las justicias á que se vayan á sus pueblos ó á servir, seðalàndoles salario compe

· LEY XII. tente (2).

El emperador D. Carlos y la princesa gobernadora LEY IX.

en Valladolid á 5 de setiembre de 1555. D. Felipe II en Madrid á 14 de julio de 1564. En Que se gasle de penas de cámara lo necesario para Galapagar á 15 de evero de 1568.

conducir los presos del Perú. Que no se pueden traer estoques, verdugos ó espadas

Los presos que fueren enviados del Perú á de mas de cinco cuartas de cuchilla.

Tierra Firine condenados á galeras, destierra per. Mandamos que ninguna persona de cualquier

petuo de las Iodias y otras pedas, dirigidos á calidad y condicion que sea , paeda traer ni trai.

estos reinos de Castilla, es nuestra voluntad que ga cstoque, verdugo ó espada de mas de cinco

sean aviados y mantenidos en Tierra-Firme de cuartas de vara de cuchilla ; y el que lo trajere,

penas de cámara, el tiempo que alli estuvieren, y incorra por la primera vez en pena de diez du- |

el presidente y gobernador ordene que los inaescados y diez dias de cárcel, y perdido el estoque, í

tros de los navios los traigan á buen recaudo, y verdugo ó espada : y por la segunda sea la pena

den para sa malalotaje lo que pareciere necesario, doblada, y un año de destierro de la ciudad, vi- | y aca se les pagaeae Ila ó lugar donde se le tomare y fuere vecino, y

no los tuvieren de donde convenga (4).
la pena pecuniaria y armas sa sodichas aplicamos
al juez ó alguacil que las aprehendiere.

LEY XIII.
LEY X

D. Felipe II en San Lorenzo á 31 de julio de 1584. El emperador D. Carlos y la emperatriz gobernado

Que los galeotcs enviados de estos reinos d las gale. ra en Valladolid á 3 de junio de 1555. D. Felipe II

ras de las Indias, sean remitidos cumplido el

tiempo. y la princesa gobernadora allí á 23 de mayo de 1559. D. Felipe III en Madrid á 10 de octubre de 1618.

Ordenamos, que los galeoles enviados de esOrdenanza 54.

tos reinos para servir en las galeras de nuestras Que los indios puedan ser condenados á servicio

Indias, acabado el tiempo' de su condenacion, no personal de conventos y república.

se consientan ni permitan quedar en aquellas parEstando prohibido por la ley 5, tit. 12. lib. | tes y sean luego remitidos à España. 6, que los indios sean condenados por sus delitos en servicio personal de personas particulares, se ha

LEY XIV. reconocido que es beneficio y conveniencia de los D. Felipe III allí á 13 de octubre de 1600. indios, por excusarles otras penas mas gravosas Que los alcaldes y justicias no condenen á gentiles y de mayor dificultad en su ejecucion, y que

hombres de galera. conviene permitirlo con algunas circunstancias y Está ordenado que en nuestras galeras no se calidades; y habiendo advertido que como para l hagan condenaciones para servir de gentiles-hom. ellos no hay galeras, ni fronteras, ni destierro á bres, porque son de poco servicio, y inucho cui• estos reinos de Castilla, ni suele ser pena la de ) dado en guardarlos de que se ausenten. I mana azotes , y que las penas pecuniarias les son soma- | damos a todos nuestros alcaldes, jueces y justicias mente gravosas , ba parecido que en algunos ca. que asi lo cumplan, y no hagan estas condenaciosos donde no hay impuesta pena legal, conven nes é impongan pepas correspondientes a los drá condenarlos a servicio personal: Ordenamos delitos. y inandamos que los vireyes, presidentes , audieocias y gobernadores (y no otros jueces ioferiores) los puedan condenar en algon servicio temporal y no perpétuo, proporcionado al delito (3) Por real orden de 25 de enero de 754 se baen que sean bien tratados, ganen dineros ó apren

bia revocado, y por cédula de 16 de abril de 58 se manda observar

(4) Pero se les debe enyiar con los autos de la (2) Véase la ley 73, tit. 11, lib. 1.o

| causa, segun real orden de 15 de diciembre de 1767

LEY XV.

| ante Nos, puédalo ejecutar el gobernador, y déle D. Felipe II en Madrid á 17 de julio de 1572. En San los autos cerrados y sellados, y por otra via nos Lorenzo á 25 de setiembre de 1595

envie copia para que seainos informado, y esta Que los jueces no moderen lus penas legales y de resolucion no sea sin muy gran causa (5). ordenanzu.

LEY XIX. Nuestras audiencias, alcaldes del crimen, go

El mismo en Toledo á 19 de mayo de 1525. bernadores, corregidores y alcaldes mayores mo

Que los tenientes de gobernadores no puedan deran las penas en que iocurren los jugadores y

exlrañar de la lierra. otros delincuentes, y por esta causa no se casti

Pónese ana cláusula en los títulos de gobergan los delitos y excesos como conviene. Y por

nadores, por la cual se les dá facultad para que que no les pertenece el arbitrio en ellas, sino sa

si les pareciere conveniente, echen de la tierra cjecucion, mandamos que no las moderen, y guar

algunos hombres inquietos sin embargo de apela. den y ejecuten las leyes y ordenanzas conforme

cion. Y porque lo pretenden practicar sus te. à derecho, que esta es questra volun'ad.

nienles y oficiales, y no se ha de extender á otros LEY XVI.

ministros inferiores , maudamos que no lo eje. D). Felipe IV en Madrid á 25 de agosto de 1664.

calen otros que nuestros gobernadores por sus Que las justicias guarden las leyes y ordenanzas en propias personas. la ejecucion de las penas aunque sean de muerte.

LEY XX. Habiendo tenido por bien de resolver que los

D. Felipe II en Aranjuez á 30 de noviembre de 1568. vireyes, presideoles, corregidores, gobernadores,

D. Carlos II y la reina gobernadora. alcaldes mayores y ordinarios, y otros jueces y

Que se guarde la ley 61, lit. 3, lib. 3, sobre extrañar justicias de las Indias, no pudiesen ejecutar sen

de las Indias a los que conviniere. lencias de muerte en españoles ó iodios, sin co

Los vireyes y presidentes gobernadores guarinunicarlo priinero con las audiencias de sus dis

den lo resuelto por la ley 61, lit. 3, lib. 3, y extritos y con acuerdo de ellas, pena de muerte, de

trañen de sus provincias á los que conviniere al que fué nuestra voluntad exceplaar a los vireyes

servicio de Dios nuestro Señor y nuestro, paz y y presidentes, cuyo celo, obligaciones y digni

quietud pública, que no residan en aquellos reidad nos dieron motivo para exceptoarlos de esta

nos, sin embargo de que bayan obtenido perdon regla: ahora por justas causas y consideraciones

de sus delitos, remitiéndonos la causa para que sobre los iuconvenietes que resultarían de esta re

examioemos sa justificacion. solacion, en perjuicio de la vindicta pública, es nuestra voluntad y mandamos á los vireyes, pre.

LEY XXI. sidentes, jaeces y justicias de nuestras Indias Oc. D. Felipe III en Aranjuez á 29 de abril de 1603. Don cidentales, Islas y Tierra-Firme, que en todas las Felipe IV en Madrid a 27 de enero de 1531. causas de cualquier calidad que scan, contra cua Que á los desterrados á Filipinas no se licencia lesquier españoles, indios, mulatos y mestizos, para salir, durante el tiempo de su destierro go observen y guarden lo dispuesto por ordenanzas

cumplan la condenacion. de las Indias y leyes de estos reinos de Castilla,

A los que van condenados por delitos a las que tratan de las penas y conminaciones que se Filipinas, dan licencia los gobernadores de aque. deben imponer á los delincuentes, y que ejecu.

llas Islas para que se vuelvan, y porque con esta len sus seulencias aunque sean de inuerte, ea la

causa andan muchos foragidos ocultos de los jueforma que en ellas y conforme á derecho se con

ces que los desterraron, mandamos á los gobertiene, adıninistrando justicia con la libertad que

nadores que por ningun caso les den licencia para conviene.

que vuelvan á Nueva España ni vayan al Perú LEY XVII.

durante el tiempo de sa destierro; y si fuere la n. Fclipe III en Madrid á 10 de diciembre de 1618. condenacion de galeras ú otros servicios, la ha

Que los jueces no compongun delitos. gan cumplir. Mandamos á los presidentes, oidores, jueces

LEY XXII. y justicias que no hagan composiciones en las cau

D. Felipe II en Santaren á 15 de junio de 1581. sas de querellas ó pleitos criininales, si no fuere

Que no apliquen condenaciones a la paga de personas en algun caso may particolar, à pedimento y

particulares. voluntad conforme de las partes; y siendo el caso de tal calidad que no sea necesario dar satis. Nandamos, que nuestras audiencias no aplifaccion á la causa pública por la gravedad del quen condenaciones a la paga de personas pardelito ó por otros fines, estando advertidos que ticulares, y apliquen las que hicieren à gastos de no ejecularse asi, se hacen los rcos liceacio de justicia y estrados generalmente, y en estos hasos y osados para atreverse en esta confianza, á gan sus libranzas conforınc á derecho, sio tolo que no harian si se administrase justicia con car en pepas de cámara. rectitud, severidad y prudencia.

LEY XVIII. El emperailor D. Cárlos y la cimperatriz gobernado- | (5) Por cédula de 30 de enero de 1685 se ordenó es. ra en Ocaña á 25 de enero de 1531.

to mismo. Y por real cédula de 12 de agosto de 1775, Que habiéndose de extrañar á algunos, se remitan

se extrañó a la Sala del Crínen de Lima que no hubie

se remitido autos cuando desterró á D. N. Manrique los autos de la causa.

por toda su vida á Orán el año de 1759, y se mandag Si hubiere algun caballero ó persona tal, que

rehacer, y al virey que esté á la mira de su cumpliconvenga extrañar de las lodias y preseutarse , miento.

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