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cion establecida para cada uno de ellos de mandar decir anualmente doscientas misas rezadas i de dar de limosna siete monedas en todos los viérnes del año.

En la mayor parte de los mayorazgos chilenos se leian obligaciones iguales o parecidas.

De esta manera don Juan Nicolas de Aguirre aseguró por muchos años el bienestar de su familia i el brillo de su apellido.

Posteriormente, sin embargo, arrepintióse de haber constituido el vínculo i pretendió anularlo.

Cuando ya era anciano, i le quedaban pocos años de vida, don Juan Nicolas contrajo segundas nupcias con una cuñada de su primojénito, doña Antonia Balbontin de la Torre, la cual era hija del español don Pedro Balbontin de la Torre, oriundo de las montañas de Burgos, i de la señora chilena doña Agustina Caldera i Sobarzo.

La novia recibió en arras de su marido la cantidad de 8,000 pesos, i mas tarde una donacion de 20,000 por instrumento otorgado ante el escribano Justo del Aguila.

Tan grande era la confianza que la señora Balbotin de la Torre inspiraba a don Juan Nicolas, que éste, próximo a morir, le dió poder para que testara en su nombre.

El marques de Montepío fué sepultado en la iglesia de Santo Domingo en el mes de mayo de 1772; i con fecha 3 de junio, en nombre de él, otorgó testamento la viuda, ante el escribano público Santiago de Santibáñez (1).

(1) Ante el mismo Santibáfiez fué estendido el poder para testar, a 22 de abril de 1772.

En este documento se leia el párrafo que sigue: «I ántes de firmar declaro, escribia la señora Balbontin, haberme comunicado el dicho marques, mi marido, que, habiendo hecho varias reflexiones i consideraciones con la señora doña Ignacia Diaz i Aséndegui, su primera mujer que fué, sobre la fundacion del mayorazgo del tercio i quinto de sus bienes, por justas causas que para ello tuvieron, habian acordado alterarlo i destruirlo para que no surtiese efecto alguno; cuya resolucion se habia verificado con la division i particion hecha del referido tercio i quinto entre sus hijos iherederos necesarios...>

Como puede comprenderse, esta grave declaracion, por terminante que fuera, no produjo resultados, pues los fundadores del vínculo se habian obligado por escritura pública a no revocarlo, i ni siquiera a intentarlo, «aunque por derecho les fuera concedido» (1).

Don Manuel Ignacio de Aguirre habia muerto sin descendientes en vida de su padre i tocaba el mayorazgo a su hermano don José Santos.

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Don Juan Nicolas pagó tributo a la vanidad de su tiempo comprando un título de Castilla, de los cuatro que el rei habia autorizado para vender durante el gobierno de Ortiz de Rozas.

La majestad de Fernando VI deseaba que con el

(i) Véase el Apéndice. La señora Balbontin sobrevivió a su marido mas de 40 años, i fué sepultada en la iglesia de San Agustin a 30 de marzo de 1817. Archivo de la parroquia del Sagrario.

producto de estas ventas se fundaran nuevos pueblos en el territorio araucano.

Cada uno de los indicados títulos se pagaba con la suma de 20,000 pesos en dinero, con la cual quedaban perpetuamente redimidos los derechos de lanzas i de media anata (1).

En los antedichos términos el rei de España, por cé dula de 8 de febrero de 1755, concedió a don Juan Nicolas de Aguirre i a sus descendientes el título de marques de Montepío.

Es probable que si no se hubieran ofrecido en venta a los chilenos aquellos títulos, don Juan Nicolas no hubiera solicitado tal distincion; pues él debia tener la conciencia de que no la merecia, ni por ascendencia noble, ni porque hubieran sido sus abuelos conquistadores de América, ni por haber éstos ejercido altos empleos públicos, como los de virreyes, oidores o capitanes jenerales.

El mismo, por lo demas, no era sino un comerciante afortunado i honorable, de quien se espresaba así en 1762 don José Perfecto de Salas:

(1) Barros Arana, Historia Jeneral de Chile, tomo 6.0, pájinas 198 i 199, nota 5. .

El distinguido historiador don Benjamin Vicuña Mackenna, tataranieto de don Juan Nicolas, ha exhibido una prueba fehaciente de la manera como su antepasado adquirió el título de marques, o sea, el documento por el cual los tesoreros de Santiago certifican que en 29 de enero de 1756 Aguirre entregó al real erario «la cantidad de veinte mil pesos de a ocho reales por la merced de dicho titulo de marques, que le confirió, segun órdenes de Bu Majestad, dicho señor presidente (don Manuel de Amat) para los fines del fomento i creacion de dichas poblaciones sobre el rio de Biobio». Vicuña Mackenna, que conservaba orijinal en su poder esta certificacion, la publicó integra en su Historia de Santiago, tomo 2.0, pajina 89, nota 1.

<El marques de Montepio. Hombre bueno; de consejo; de capacidad, juicio i virtud. No es amigo de desperdiciar lo que le ha costado su sudor, i por eso tiene malquerientes, algunos sin razon.>

A pesar de este espíritu económico que hacia notar el asesor del virrei del Perú, don Juan Nicolas habia fundado en 1745 una beca en el Convictorio de San Francisco Javier, sostenido por los jesuitas, (1) i en el año 1758 debia vincular su apellido a una grande obra de beneficencia, que justificaba, por otra parte, la denominacion de su título nobiliario.

Concibió entónces el proyecto de establecer un hos picio para pobres, que sirviera al mismo tiempo como asilo de arrepentidas i casa de espósitos, en un terreno de su propiedad, que era una manzana entera, ubicada entre las actuales calles de Huérfanos (bautizada así por la fundacion del marques), Agustinas, San Martin i Manuel Rodríguez.

Despues de haber construido los edificios indispensables, los cuales consistian en dos casas, una para inválidos i otra para mujeres arrepentidas i niños espósitos, el marques se dirijió a la real audiencia para que comisionara a uno de sus ministros con el objeto de que visitara el edificio, i pudiera así informar el tribunal al rei sobre la conveniencia de dar ausilio al establecimiento.

(1) Esta fundacion consta en una escritura pública estendida ante el escribano Juan Bautista de Borda en 18 de noviembre de 1745. En el mencionado instrumento el padre Miguel de Ureta, rector del Convictorio, se da por recibido dela cantidad de 1,600 pesos de a ocho reales que don Juan Nicolas de Aguirre entregaba en sus manos a fin de que con los intereses se mantuviera i enseñara en aquel colejio a un alumno de su familia.

Así se hizo, i el informe del oidor don José Clemente de Traslaviña fué completamente satisfactorio para el marques.

Este no solo habia edificado el local sino que tambien lo habia provisto de algunos muebles i utensilios.

En el inventario que mandó levantar el oidor Traslaviña aparecian cincuenta cujas, o catres de madera, diez telares para tejer bayetas, todas las mesas del comedor de la casa de arrepentidas, i la madera necesaria para hacer los demas muebles que faltaban.

Don Juan Nicolas habia instalado tambien un oratorio o capilla con los fondos de un legado que para este efecto dejó en su testamento un caballero natural de Valencia (1).

Tal entusiasmo despertó en la ciudad el proyecto del benéfico marques i tanta necesidad habia de una casa de huérfanos que ántes aun de que estuvieran concluidos los edificios fueron abandonados hasta veinticinco niños en el zaguan de la casa de habitacion del fundador, como éste lo hizo saber en su oficio a la real audiencia.

La majestad de Cárlos III, por real cédula de 23 de enero de 1761, autorizó la fundacion, manifestó su agradecimiento a don Juan Nicolas de Aguirre, confióle el gobierno de la casa por todos los dias de su vida, i asignó para el sostenimiento de ella la cantidad de mil pesos anuales (2).

(1) La presentacion de Aguirre ala real audiencia, el informe del oidor Traslaviña i el inventario correspondiente fueron publicados por don Benjamin Vicuña Mackenna, en su interesante libro Los Medicos d&Antaño. Santiago, 1877.

(a) Archivo de la Capitanía Jeneral, volúmen 723.

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