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de Toro Zambrano, don Domingo José de Toro i Guzman.

A la señora Herrera de Toro le tocó esvincular las propiedades, de acuerdo con la lei de 1852; e impuso a censo sobre fincas seguras la cantidad de 121,875 pesos, al cuatro por ciento anual (1).

(1) En estas actuaciones la señora Herrera agregó a su apellido paterno los de Aguila i Rojas, cumpliendo así la voluntad de la fundadora del mayorazgo.

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APÉNDICE

MAYORAZGOS

27

Número i

Relac1on De Los Mér1tos 1 Serv1c1os De Don Josef AnTon1o DE ROXAS, CAPITÁN DE CABALLERÍA DEL NÚMERO

1 Batallon De La C1udad De Sant1ago, En El Re1no De Ch1le.

Por diferentes documentos que se han exhibido en esta secretaría del Perú consta que el referido don Josef Antonio de Roxas es natural de la ciudad de Santiago de Chile, de edad de treinta años, hijo lejítimo del jeneral don Andres de Roxas i la Madriz, rejidor perpetuo de aquel cabildo, i de doña María Mercedes Urtugurem i Calderon, familias por ámbas líneas de conocida calidad i distincion.

Que, habiéndose inclinado desde su tierna edad a servir en la milicia, sentó plaza de cadete en una de las compañías de infantería de las que guarnecen la plaza de Santa Juana en las fronteras de aquel reino, i se dedicó con particular esmero al estudio de las matemáticas, las que cursó con conocido aprovechamiento en aquella real Universidad de San Felipe.

Que, siendo gobernador i capitan jeneral del mencionado reino de Chile don Manuel de Amat, atendiendo a la buena conducta, intelijencia i calidad del espresado don Josef Antonio de Roxas, le confirió el empleo de capitan de caballería de los del número i batallon de la ciudad de Santiago de Chile, i le despachó el título correspondiente en cuatro de agosto de mil setecientos cincuenta i nueve.

Que el mismo don Manuel de Amat, cuando pasó a Lima a ejercer aquel virreinato, llevó en su compañía al referido don Josef Antonio de Roxas, i, por la satisfaccion que tenia de sus arreglados

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procederes i esperiencias militares, le nombró por ayudante real de su persona (cuyo empleo se hallaba vacante por dejacion que de él habia hecho don Manuel Gallegos, conde de Casa-Dávalos), i le despachó el título en treinta de octubre de mil setecientos sesenta i uno.

Asimismo consta que el mencionado don Josef Antonio de Roxas sirvió el correjimiento de la provincia de Lampa, i que le ejerció a satisfaccion de aquel superior gobierno, como lo acreditan tres cartas del virrei del Perú, sus fechas veinticuatro de abril, treinta i uno de julio i seis de agosto de mil setecientos sesenta i seis, dándole en las dos primeras gracias en nombre de su Majestad por la actividad i celo que manifestaba al real servicio, en el donativo gracioso de dos mil pesos que remitió a Lima, los quinientos por su parte, i los otros mil i quinientos que exijió de los vecinos de aquella provincia, i aprobándole en la tercera las disposiciones i providencias que dió para sosegar las inquietudes i alborotos que ocurrieron en su tiempo en las provincias de Chucuito i Puno; resultando igualmente de los autos de la pesquisa i residencia que se tomó al referido don Josef Antonio de Roxas del tiempo que sirvió este correjimiento (cuya residencia se aprobó por la real audiencia de la Plata), que desempeñó exactamente su obligacion en el uso de este empleo, poniendo la mayor atencion en el cumplimiento de las reales órdenes i en la utilidad i beneficio del bien público, celando i castigando los pecados i escándalos públicos, esmerándose en que los indios fuesen bien instruidos i doctrinados en los misterios de nuestra santa fe católica, i tratados con la mayor paz i equidad, como lo certificaron los curas doctrineros i principales caciques de aquel distrito, ponderando el singular desinteres, acierto, equidad, justicia i cristiandad con que dicho don Josef Antonio de Roxas gobernó aquella provincia; i que en los alborotos i sublevacion de las provincias de Chucuito i Puno acudió personalmente con mas de setecientos hombres, costeados de su propio caudal, i se debió a sus acertadas providencias i disposiciones el sosiego i quietud de aquellos moradores.

Finalmente consta que, habiendo llegado a manos del espresado don Josef Antonio de Roxas un ejemplar de la ordenanza de su Majestad en que se prescribe la formacion, manejo de arma i evoluciones que se debe establecer i observar en la infantería de su real ejército, i, deseando propagar esta obra para facilitar la instruccion militar de los batallones i rejimientos de milicias de aquel reino.

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