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que se asegure, de palabra i por escrito, que el principal móvil de su viaje fué la contratacion de la Casa de Moneda.

Nada está, sin embargo, mas lejos de la verdad; i así lo demuestra la circunstancia de que el emprendedor castellano solicitó del rei otras mercedes, que le costaron gruesas sumas de dinero, ántes de que aceptara aquel negocio.

Elocuente prueba de su alma bien puesta, es el cariño que siempre manifestó por su lugar patrio.

Una vez en Europa volvió a residir por algun tiempo al lado de su familia, en Quecedo, donde le elijieron, en 1740, contador del estado noble, i, en 1742, rejidor de los caballeros hijosdalgos (1).

García de Huidobro tenia en España cuatro hermanos casados: un hombre, llamado Juan, i tres mujeres, llamadas Manuela, María i Lorenza (2).

Si se atiende a los empleos que trató de conseguir i obtuvo, parece indudable que don Francisco García de Huidobro pensó consagrarse en Chile al comercio con el rio de la Plata.

Por real cédula de 18 de junio de 1740 (3), Felipe V le nombró alguacil mayor de la audiencia de nuestro pais, i con fecha 26 de julio del mismo año, le concedió el correjimiento de Aconcagua.

Este último empleo lo compró al rei en la cantidad de mil pesos (4).

El cargo de alguacil mayor de la real audiencia, se

(1) Apéndice, número 3.

(2) Apéndice, número 2.

(3) Apéndice, número 3.

(4) Archivo de la real audiencia de Chile.

gun cálculos de García de Huidobro, debia darle respetabilidad en Santiago, como correspondia a su persona i a la familia de su mujer; i el correjimiento de Aconcagua ponia bajo su guarda la puerta de comunicacion entre Chile i las provincias trasandinas.

Felizmente su buena estrella le deparó un porvenir mas alto que el de simple mercader de carne negra o de telas de seda.

Antes de partir de España García de Huidobro pretendió la cruz de la órden de Santiago, i, despues de rendir las pruebas de estilo, consiguió esta distincion en 1742.

En estas circunstancias, don Tomas de Azúa, apoderado del cabildo de la capital de Chile, entre otros objetos, para solicitar del rei la creacion de una casa de moneda, propuso a García de Huidobro la fundara a su costa, prometiendo apoyarle ante el monarca.

Cuando la ciudad de Santiago aun no cumplia cincuenta años de existencia, ya su cabildo empezó a pedir con instancia que se estableciera una casa de amonedacion.

A principios del siglo XVIII, i sobre todo despues del terremoto de 1730, esta necesidad llegó a ser urentísima, no solo por la estraordinaria escasez de moneda, sino tambien por el abatimiento de la minería.

Los dueños de minas se veian obligados casi siempre a vender sus metales a mui bajo precio, i no recibian, por lo tanto, del comercio el estímulo correspondiente para estender sus labores.

Las ventajas que estaba destinada a producir una casa de moneda saltaban, puede decirse, a la vista. Desde el mismo dia en que ella empezara a funcionar habria

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suficiente numerario para las transacciones, grandes o pequeñas; i los mineros recibirianen cambio de sus metales un precio equitativo, el cual daria nueva vida a la esplotacion de las vetas de oro i plata.

Desgraciadamente el proyecto del cabildo de Santiago fué combatido en las salas del monarca por un poderoso adversario, el virrei del Perú don José Antonio de Mendoza, marques de Villa García, quien hizo presente las gruesas sumas de dinero que habrian de invertirse en la instalacion de la casa i la poca o ninguna seguridad de beneficio para la corona.

Recordaba ademas el astuto cortesano que en época anterior la misma gracia concedida a la ciudad del Cuzco habia quedado sin efecto, despues de haberse gastado considerable caudal, por falta de provecho.

El marques de Villa García, que se empeñaba así en defender los intereses de la casa de moneda de Lima, alcanzó momentáneamente la victoria.

Los esfuerzos combinados de don Tomas de Azúa i de García de Huidobro hicieron, sin embargo, que en definitiva triunfara la justicia.

García de Huidobro habia emprendido un exámen prolijo de todos los antecedentes del negocio propuesto por Azúa; i, despues de balancear los datos favorables i adversos, habia resuelto aceptarlo.

Con mirada perpicaz, habia comprendido que, aunque eran grandes los costos de la empresa, éstos serian indemnizados con exceso en atencion a la cantidad de oro que anualmente se estraia de los minerales de Chile.

Una vez que obtuvo la palabra de García de Huidobro, Azúa dirijió al rei un memorial breve, pero per suasivo, en el cual, despues de hacer un resumen de las principales razones que aconsejaban la creacion de una casa de moneda en nuestro pais, presentaba la oferta, ventajosísima a la corona, puesto que el real erario no aventuraba nada, de instalar la mencionada casa por cuenta particular (1).

Los fundamentos del informe contrario del marques de Villa García caian por tierra despues de esta proposicion.

Así lo comprendió la majestad de Felipe V, i, confiando en la honorabilidad i buen juicio de García de Huidobro, mandó fundar la Casa de Moneda de Santiago por real cédula de 1.° de octubre de 1743, en las condiciones propuestas.

Esta es una fecha notable en la historia colonial de Chile.

La creacion de la Universidad de San Felipe habia independizado a este pais del monopolio intelectual del Perú.

El establecimiento de la Casa de Moneda debia libertarlo de su tiranía económica.

(1) El memorial de Azúa ha sido publicado por don José Toribio Medina, primero en su Biblioteca Hispano-Chilena, tomo 3.0, pajinas 298 i 299, i últimamente en su importante obra Las monedas chilenas, pajinas 9 i 10. En la relacion que hago del establecimiento de la Casa de Moneda en Chile he aprovechado todos los datos i documentos que Medina ha dado a luz en este último libro, i siento especial satisfaccion en declararlo. Igualmente me han sido de grande utilidad las noticias biográficas que suministra sobre García de Huidobro en la Primera Parte de la citada obra.

Contra lo que habria sido de esperarse, el apoderado del cabildo de Santiago, en vez de batir palmas por su triunfo, lo deploró sinceramente; porque disminuyó su influencia en negocios que le interesaban de una manera personal.

Don Tomas de Azúa jestionaba entónces en la corte el nombramiento en propiedad de su hermano don Pedro para el obispado de Concepcion.

No debia conseguirlo. El rei propuso para aquella mitra a don José de Toro Zambrano, primo carnal del padre del conde de la Conquista.

Don Pedro de Azúa, en compensacion, fué elejido arzobispo de Santa Fe de Bogotá.

A estos hechos aludia don Tomas en carta dirijida a su hermano desde Madrid, con fecha 8 de febrero de 1745, en los términos que siguen:

«Huidobro, por el memorial que hice como apoderado, logró el cuño. El marques (de Villa García, virrei del Perú) lo habrá sentido, i yo mas, pues, habiendo logrado Huidobro el ingreso de un ministro todo a su favor, no es mucho desconcertase otras ideas. >

García de Huidobro, entretanto, habia desplegado estraordinaria actividad para cumplir con las obligaciones contraidas.

Segun la real cédula de 1.° de octubre, no solo debia construir a sus espensas la Casa de Moneda, sino tambien proveerla de todos los instrumentos i herramientas ne

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