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ran estas partidas podria saberse con exactitud a cuánto ascendió el beneficio líquido de la empresa.

Aunque la buena sociedad de Santiago conocia perfectamente los pormenores del negocio i sentia plena confianza en la honorabilidad de García de Huidobro, éste no se vió libre de la maledicencia.

En voz baja aseguraban i repetian en casas i calles que él atendia solamente a su ganancia, i se estaba enriqueciendo con perjuicio manifiesto del rei i de los habitantes de este pais.

Tales calumnias llegaron en mas de una ocasion a oidos del soberano; pero ellas fueron siempre desmentidas por los gobernadores de Chile.

La memoria del caballero castellano que arrostró inmensas dificultades para fundar en esta tierra una obra de reconocida utilidad, se presenta ante la historia con brillo i pureza inmaculados.

No debe, pues, atribuirse a la tenaz campaña de los envidiosos la resolucion que en el año 1770 tomó el rei CárlosIII de incorporar a la corona la Casa de Moneda. La causa de esta determinacion se encuentra en el espíritu de reforma i de progreso que caracteriza a aquel gobierno.

Segun los buenos principios administrativos, todo establecimiento público debe hallarse siempre en manos del Estado.

Por lo demas, el rei dió manifiesta prueba de su confianza en la rectitud de García de Huidobro concediéndole el empleo de tesorero de la nueva Casa por todos los dias de su vida, sin perjuicio de pagarle los gastos que habia hecho en la instalacion de la Casa de Moneda, o bien, si esto no podia efectuarse desde luego, los intereses del cinco por ciento sobre el capital invertido (1).

García de Huidobro correspondió a esta actitud del soberano con un desinteres i una jenerosidad que sorprendieron tanto en Chile como en España, aunque eran cualidades propias de su carácter.

No solo se dispuso a obedecer inmediatamente la voluntad real sino que ofreció por propio impulso sus esclavos para que sin estipendio alguno sirviesen en la nueva Casa por el término de seis meses e instruyeran durante este tiempo a los obreros (2).

Este rasgo, por lo demas, no fué aislado en la vida de García de Huidobro. En el año de 1767 habia hecho donacion de mil trescientos pesos i en 1770 habia obsequiado diez mil para los gastos de la guerra contra los indios (3).

A sus espensas reconstruyó tambien en 1754 la iglesia de San Isidro, la cual servia de parroquia en el barrio del sur de la ciudad (4); i algunos años mas tarde consiguió comunicar con la Alameda la calle que lleva el nombre de aquel santo (5).

Tales actos de desprendimiento se ven pálidos, sin embargo, al lado de la fundacion de la Casa de Moneda, cuyas benéficas consecuencias principiaron a sentirse desde luego en nuestro pais.

Ganó con ella el comercio i el público en jeneral, porque ya no hubo escasez de numerario.

(1) Apéndice, número 1.

(2) Apéndice, número 3.

(3) Apéndice, número 3.

(4) Vicuña Mackenna, Historia de Santiago, tomo 2.', pajina 111.

(5) Medina, Cosas de la Colonia, pajina 36.

Ganó la minería, porque desde entónces los metales se vendieron a un precio equitativo.

Ganó el rei, porque se aumentó en poco tiempo, de un modo considerable, el producto de las contribuciones.

Ganó el empresario, como que fué el projenitor de una de las familias mas ricas de la sociedad colonial.

En la real cédula de 1.° de octubre de 1743, García de Huidobro habia recibido el encargo de formar un proyecto de ordenanzas de minas, pues la práctica habia manifestado que las ordenanzas del Perú ofrecian dificultades en Chile.

Con el objeto de cumplir esta comision, de cuyo feliz éxito debia alcanzar gran provecho la Casa de Moneda, García de Huidobro hizo visitar por individuos de su confianza los diferentes minerales, i despues de estudio prolijo i concienzudo presentó a Ortiz de Rozas un trabajo tan completo que no pudo ménos de ser aprobado por este gobernador.

Las nuevas Ordenanzas fueron publicadas en Lima en el año 1757 i estuvieron en vigor por espacio de treinta i un años (1).

Al honroso título de fundador de la Casa de Moneda, García de Huidobro pudo, en consecuencia, agregar el de lejislador de las minas del pais.

La majestad de Cárlos III reconoció en varias cédulas espedidas de su mano estos eminentes servicios, i el

(1) Barros Arana, Historia Jeneral de Chile, tomo 6.0, pajina 185. Puede tambien consultarse sobre estas ordenanzas la obra de don Miguel Cruchaga titulada Estudio sobre la organizacion económica i la hacienda pública de Chile,tomo II, pajinas 17 i siguientes.

gobierno de la república ha tenido la satisfaccion de pagar a los descendientes de García de Huidobro las deudas en dinero no satisfechas por el gobierno español.

VII

Desde su regreso de la Península don Francisco García de Huidobro habia sido reconocido en su carácter de alguacil mayor de la real audiencia; pero, en cambio, este alto tribunal, por sentencia de 5 de setiembre de 1747, declaró incompatible aquel cargo con el de correjidor de Aconcagua, que don Francisco, como ántes se ha visto, habia comprado al rei por la suma de mil pesos.

En la cédula de nombramiento se disponia que, a falta del agraciado, podria ejercer el empleo antedicho una de estas tres personas: quien contrajera matrimonio con doña Isabel María de Morandé i Solar, cuñada de don Francisco; o bien, el marido de doña Margarita de Fuentes i Solar, la cual era prima hermana de la anterior; o bien, por último, un sobrino de don Francisco, traido por este de España, que respondia al nombre de Manuel García de Huidobro (1).

Evidentemente, en prevision de que a él se le negara el derecho para desempeñar el correjimiento, don Francisco habia querido asegurarlo en individuos de su familia.

(1) No fué don Manuel el único sobrino que acompañó a García de Huidobro a Chile; pues tambien consta que vinieron con él otros tres: don Francisco Antonio de la Torre i García de Huidobro, don José de Saravia i García de Huidobro, i don Ubaldo García.

Por desgracia, no le fué fácil encontrar, entre las tres personas designadas por el rei, una que pudiera servir el empleo por el término de cinco años que abarcaba el nombramiento.

Doña Isabel María de Morandé i Solar manifestó firme resolucion de no casarse, pues profesó en el monasterio de Agustinas.

Doña Margarita de Fuentes i Solar, cuyo marido era el segundo llamado, no habia contraido matrimonio a la fecha en que don Francisco debia presentar un reemplazante para el correjimiento.

Solo quedaba el sobrino don Manuel, i éste prestó juramento de buen desempeño del cargo a 25 de enero de 1748.

Empezaba a ejercer sus funciones cuando le sorprendió la muerte, en la plenitud de la vida, ántes de que terminara el año.

¿Qué hacer en este caso?

Don Francisco no se dió por derrotado i buscó marido para doña Margarita de Fuentes, en la cual estaba su último recurso.

Una buena dote ha sido siempre infalible talisman para encontrar novio.

Antes de mucho tiempo, don Francisco habia concertado el matrimonio de la prima hermana de su mujer con el comerciante español don Jerónimo de Rosales.

Por escritura pública otorgada ante Juan Bautista de Borda, con fecha 2 de setiembre de 1748, García de Huidobro ofreció a su compatriota Rosales en nombre de doña Margarita de Fuentes i Solar una dote de 11,644 pesos, para ayuda de las cargas del matrimonio.

En esta dote, que se componia de esclavos, vestidos,

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