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« de los dispersos me colocan en la imposibilidad de dar cuenta a V. S. « de la heróica resistencia que el primer cuerpo de ejército, bajo el mando del « valiente i resoluto coronel don Miguel Iglesias hizo en la villa de Chorrillos, « la que propiamente puede decirse quedó encerrada en un circulo de fuego.

« Sin embargo, debo manifestar a V. S. que las fuerzas que quedaron ora ganizadas del segundo cuerpo de ejército, a las que habia dado órden que marcha« sen sobre Chorrillos, coadyuvaron a la resistencia tenaz que alli se hacia. « Pedido por S. E. el Jefe Supremo el batallon Zepita núm. 29, entró por la calle « de Lima (Chorrillos) dirijiéndole el arrojado coronel D. Isaac Recabárren, i aunque « acometido por varios puntos, peleó con desicion hasta quedar completamente « destruido. Apoyabale el Ancachs núm. 23, que tambien esperimento, como el « Jauja n. 23, grandes perdidas, todo sin haber conseguido desalojar al enemigo.

« El coronel Suárez se retiró; pero como conservase organizado e integro el « batallon Concepcion, le ordené que ensayase con el i con los restos del Jauja i otros « cuerpos nuevamente sobre Chorrillos. Asi lo hizo, i una vez mas, fué rechazado. « En tal situacion i viendose acometido por las fuerzas enemigas en distinctas direc« ciones, se replegó sobre el Barranco ..

« (Parte oficial citado, transcrito en El comercio de Lima de 15 de enero de « 1884. ) »

« 6.° Que si requiriesen alguna mayor corroboracion los partes oficiales « transcritos, ella no podria buscarse, en concepto del Tribunal, sino en las relaciones « historicas de estos sucesos, hechas con espiritu de alta imparcialidad por testigos « oculares i desinteresados en la contenda; .

« 7.° Que entredichos testigos, el que reune mayor grado de autoridad por « su caracter de neutral i por sus conocimientos i preparacion tecnica en su relato, « es el teniente de navio de la marina Franceza Mr. Le Léon, diputado por los « jefes de la esquadra estranjera, surta en la bahia del Calláo, para seguir los « movimientos i operaciones de los ejércitos belijerantes, a cuyo efecto se incorporó « en el Estado Mayor del de Chile ;

< 8.° Que el referido Mr. Le Léon describe el combate de Chorrillos, en « su opusculo titulado : « Souvenirs d'une mission à l'armée Chilienne. » Paris. · Librairie militaire de L. Boudin i C.* 1883, como sigue :

« Paj. 67 (obra citada) « Pendant ce temps se livrait dans Chorrillos « un combat acharné des deux côtés. Les Péruviens font un tir nourri des « terrasses et des fénêtres. Les Chiliens enfoncent les portes, pénètrent la « baionette en avant, ou mettent le feu. Personne ne demanda quartier, tant « la lutte est vive. L'attaque est obligée parfois de suspendre sa marche; on « avance de rue en rue, de maison en maison. Plus d'un groupe préfère s'a« bimer dans les flammes, malgré les propositions faites par le commandant « de l’Esmeralda. Les défenseurs d'une maison tuent même un officier Péruvien « prisonnier envoyé pour leur dire de se rendre. Mais, assaillis de tous côtés a par les flammes et les balles, les Péruviens ne peuvent continuer la ré«sistance.

« Vers la fin du combat, un train venant de Miraflores avec des troupes « et des canons en position de tir, dut retrograder sous le feu des bateries « Chiliennes. ,

a I, mas adelante, pajina 69:

« La lutte soutenue dans Chorrillos fut fatale à cette charmante ville, « malgré les effors du général en chef, qui s'installe au centre du plus beau « quartier, dans l'esplendide hôtel d'un ancien président du Pérou. Des piquets « de cavalerie essayent de faire sortir de la ville les trop nombreux soldats « dispersés après la victoire, mais c'est en vain.

« L'incendie que personne ne peut combattre, s'étend avec rapidité au « milieu des constructions légères et sèches. De la terrasse du quartier général, « nous voyons les flammes, poussées par la brise du large s'avancer comme des « vaguer à l'assaut de notre demeure; on aprend que les dépôts de cartouches et a d’obus se trouvent dans le voisinage. Il n'y a plus à hésiter. A 8 h. 1/2 du « soir, nous remontons à cheval malgré la fatigue qui nous accable et nous a suivons le général en chef à la recherche d'un autre asile du côté de la a campagne.

« C'est un spectacle terrible qui restera profondément gravé dans la mémoire « de tous ceux qui l'ont vu. Les maisons embrasées s'écroulent avec fracas éclairant « des cadavres á monceaux des cadavres à moitié carbonisés.

a On entend parfois siffler dans le cortège des balles lancées au hasard par des soldats errants.

« Pendant toute la nuit retentissent des coups de feu. Les cartouches repandues

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« dans les maisons crépitent ; les obus éclatent au milieu des brasiers ; on dirait une « nouvelle bataille.

« Trois jours après, l'incen lie durait encore, dévorant les derniers groupes de « constructions. Il restait à peine deux ou trois belles maisons isolées.

a L'une delles, propriété française, fut préservée au prix des efforts constants « et grâce au concours amical des chefs chiliens. »

« 9.° Que como resúmen de los documentos públicos i autenticos que quedan a enunciatios, pueden establecerse las siguientes conclusiones:

« A.- Que la ciudad de Chorrillos fue el sitio de un combate encarnizado ;

«B. — Que no fué el jefe del ejercito invasor chileno quien elijiera el radio « de esa poblacion para convertirla en campo de batalla sino el gobierno del Perú, a quien la preparó i fortificó con este objeto ;

« C.- Que en el asalto i ocupacion de Chorrillos, el ejército chileno tuvo que a vencer la resistencia que se le oponia por los defensores de la ciudad, parapetados a en los diversos edificios públicos i privados que servian de centros de la hostili«dad del ataque;

«D. — Que como medio de vencer aquella resistencia fué menester al ejército in« vasor incendiar algunas de las construcciones i edificios de la ciudad convertidas « en centro de aglomeracion de las fuerzas militares peruanas defensoras de la plaza.

« E.- Que una vez prendido el fuego en los primeros edificios atacados, el « incendio se propagó con rapidez sobre todos los ambitos de la poblacion, merced a a la calidad de los materiales lijeros i secos que formaban aquellas construca ciones ;

«F.- Que encerrada la ciudad en « un circulo de fuego », segun la espresion « del teniente de navio frances M. Le Léon, era natural e indispensable que el incendio « se mantuviese durante tres dias consecutivos i ganase poco a poco todo el peri« metro de la poblacion hasta no dejar en pié sino dos o tres casas aisladas.

« 10.° Que siendo, por lo tanto, exactos y efectivos los daños causados a la Lima « Railways Company en sus edificios i estaciones de Chorrillos i Buen Pastor, tales « daños no pueden imputarse a la responsabilidad de un belijerante que toma por « asalto i a viva fuerza una plaza fortificada.

a 11.° Que los actos consecuenciales de una medida de hostilidad lejitima, « son tambien lejitimos;

« 12.° Que aun admitiendo que la catástrofe de Chorrillos pudo limitarse o a restrinjir-se en sus efectos, si el ejército de Chile se hubiese dedicado despues del « combate a salvar las propiedades que las lamas no habian consumido hasta ese « instante, no por esto podria sortenerse, dentro de las prescripciones del derecho a internacional teórico, positivo i prático que este fuese un deber perfecto del belia jerante por cuya omision fuere responsable para con terceros;

« 13.° Que mucho mas insostenible seria semejante tésis, aplicada al caso a concreto de que se trata, si se toma en consideracion que el ejército asaltante de « Chorrillos debia preocuparse preferente i esclusivamente de la nueva batalla que « tuvo que librar cuarenta i ocho horas mas tarde en la segunda linea fortificada de « Miraflores ;

« 14.° Que consta del parte oficial del señor jeneral en jefe del ejército chileno, a concordante tambien en este punto con el relato del marino francez señor Le « Léon, que en la tarde de 13 de enero de 1881, dia del combate de Chorrillos, se a hizo patrullar la poblacion por gruesos piquetes de caballeria con el propósito de a recojer los numerosos grupos de soldados dispersos que pudieran entregarse a

ciertos excesos propios de la excitacion de la lucha i de la confusion i trastornos « de aquellos momentos;

« 15.° Que si, apesar de la oportuna adopcion de estas medidas precautorias, « se cometieron algunos delitos asilados o individuales, lo cual es posible i aun « probable que aconteciera, semejantes actos, por su propio carácter i natua raleza, no podrian, en evento alguno, afectar la responsabilidad del Gobierno de Chile;

« 16.° Que analizadas a la luz de estos antecedentes las seis declaraciones

temoniales producidas por el reclamante, no es dable atribuirles mérito alguno a para destruir, mediante a ellas, la verdad de un suceso reciente i de alta notoriea dad, que ha sido descrito con caracteres precisos i bien definidos en documentos púa blicos oficiales, emanados de ambos belijerantes, o en narraciones históricas de a personas responsables, autorizadas e imparciales;

« 17.° Que tampoco son inconciliables en el fondo las declaraciones de fs — con la a verdad histórica evidenciada de los sucesos a que se refieren, por cuanto bien « pudiera ser cierlo, como lo espresan los testigos del memorialista, que la estacion « principal i la del Buen Pastor de Chorrillos estuvieran ardiendo en algunos de los « dias 14, 15 o 16 de enero de 1881, sin que por esto pudiera establecerse una solu« cion de continuidad entre el comienzo de los incendios producidos por el combate « del 13 de enero i su propagacion i mantenimiento natural e indispensable « durante los dias posteriores subsiguientes;

« 18.° Que no hai, por lo demas, acuerdo o conformidad alguna entre los « propios dichos de los testigos del reclamante acerca de la fecha inicial precisa a de los incendios, por cuanto los unos ( Juan Scott i William Long, en sus atesta« ciones de f. 163 i f. 165) la fijan en el dia 16 de enero a las 2 P. M., mientras « que los otros (Gumecindo Torres i Tomas La Guerra, en sus declaraciones testimo« niales prestadas ante el Vice Consul Ingles de Lima a f. 172 i f. 173) anticipan en « dos dias cabales esa misma fecha i la fijan en el 14 de aquel mismo mes, entre « 9 i 10 P. M.;

« 19° Que la condicion personal de los testigos cuyas declaraciones se analyzan, « no seria en ningun evento mui la vorable para prestar fé a su testimonio aun « cuando fueran concordantes i verosimiles, porque algunos de ellos, como Scott i « Long, tienen un interes propio comprometido en el exito de esta causa, ya que « son tambien reclamantes contra el Gobierno de Chile con motivo de las mismas

destrucciones de incendios de Chorrillos, i los otros, Gumecindo Torres, chanchero « de oficio i Tomas La Guerra, sastre, son personas desconocidas a cuyos dichos no a podria atribuirse una importancia bien caracterizada para modificar la fisionomia « propia i general de un acontecimiento narrado con caracteres i detalles distintos « por personas autorizadas e imparciales ;

« 20° Finalmente que tanto el derecho teórico i positivo como la jurisprudencia « internacional de Tribunales analogos al presente, ha sido constante en rechazar la « responsabilidad de un belijerante por los daños consecuenciales causados a una a ciudad tomada por asalto, habiendose llegado hasta establecer como doctrina « uniforme en los conocidos casos de Columbia que el Gobierno federal de los Estados « Unidos no debia indemnizacion por el saqueo e incendio verificado en la nocho a del 17 de febrero de 1865 de la capital de la Carolina del Sur, no obstante de que « dicha ciudad fué rendida i ocupada sin combate por las fuerzas del jeneral « Sherman en la mañana de aquel mismo dia.

« ( Tribunal Arbitral Anglo-Americano, caso n. 236 de David Jacobs i • nums. 190, 249, 294, 296 i 325.)

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