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"Despues que el prusiano Pauw trabajó nueve o diez años como un escarabajo para formar su pelotilla de cuanto malo habian dicho de la América i habitantes sus tiranos, escribia el mejicano Miers en 1813, los españoles han dado en regodearse con esta putrefaccion para echárnosla en cara como si todavía fuésemos los antiguos indios" (1).

Las aseveraciones de Pauw contra las facultades naturales de los americanos eran completamente inexactas, como no tardó en manifestarlo la esperiencia en la tremenda lucha de la gran revolucion de 1810, que hizo aparecer con brillo en la escena pública a tantos ilustres criollos, los cuales adquirieron en aquellas circunstancias difíciles merecido renombre, sea como estadistas, sea como militares.

Aunque estremadamente exajeradas, eran sin embargo mucho mas aproximadas a la realidad, las observaciones que Pauw hacía relativas al cultivo intelectual de los hispano-americanos.

Ese cultivo era, o por demas insignificante, o ninguno.

Numerosos son los hechos indudables que he consignado en esta misma obra, de los cuales consta que la metrópoli ponia los mas serios embarazos para que los criollos se ilustrasen, no solo cuando niños, sino tambien cuando adultos.

Las escuelas i los colejios que habia, sobre ser mui pocos, estaban pésimamente organizados.

Se ponia toda especie de trabas a la impresion o a la circulacion de escritos.

La discusion pública de cualquiera clase era completamente desconocida.

(1) Servando Teresa Miers, Historia de la Revolucion de Nueva España por el doctor José Guerra, prólogo.

Así, no era nada estraño que los dominios hispano-americanos hubieran producido mui pocos individuos en el gremio de los aspirantes a literatos o sabios.

En consecuencia, este antecedente podia aducirse, no contra la intelijencia natural de los criollos, sino contra el pésimo réjimen social bajo el cual vivian.

La impaciencia misma con que soportaban la injustificable desigualdad que se habia establecido entre ellos i los españoles-europeos, es la mejor manifestacion de que estaban mui distantes de encontrarse en la degradacion intelectual que suponia Pauw.

XIX.

En los últimos tiempos de la dominacion española, los colonos reclamaban sus derechos, no solo en nombre de los principios de la justicia, sino tambien como el cumplimiento de un pacto espreso i solemne.

Llamo la atencion sobre la siguiente cita de un escritor de la época de la revolucion, el cual espone perfectamente este aspecto legal de la euestion.

"Los conquistadores desde Colon, que cooperó con la octava parte de los gastos para ir a descubrir las Indias, la conquistaron a su propia costa, como consta de las historias. Aun prohibieron espresamente las leyes que se hiciese alguna poblacion, conquista o descubrimiento a costa del rei (1). Los que se proponian hacerlo contrataban con el soberano, quien reservándose el alto dominio, cedia lo demas a los conquistadores i

(1) Recopilacion de Indias, libro 4. título 1, lei 17.

sus hijos (1). Así cuando por las primeras leyes de Indias, se les quisieron quitar los esclavos i enconmiendas, se opusieron con mano armada como contra una violacion de sus contratos con el rei, quien entró en nuevos compromisos i acomodamientos (2). Las leyes de Indias están llenas de encargos a los virreyes i amplias facultades para recompensar i hacer mercedes a los conquistadores, descubridores i primeros pobladores (3). Concédeseles muchas, i las de ser preferidos en los premios i encomiendas (4). A sus hijos i descendientes los hace hijosdalgo, i personas nobles de linaje i solar conocido, i manda que por tales sean habidos i tenidos, i les concede todas las honras i preeminencias que deben haber i gozar todos los hijosdalgo i caballeros de estos reinos de Castilla, segun fueros, leyes i costumbres de España (5). I mandan a los virreyes que de éstos, al reves de lo que practican, compongan la parte decente de su familia, la única que puede i debe ser empleada" (6).

Tal era lo que escrbia en 1813 el mejicano don Servando Teresa Miers en la Historia de la Revolucion de Nueva España, que dió a la estampa bajo el seudónimo de José Guerra (7).

Una de las principales causas que hicieron estallar la gran revolucion de 1810 fué el anhelo de hacer desaparecer esta injustificable inferioridad en que la metrópoli habia colocado a los criollos.

(1) Recopilacion de Indias, libro 4. título 3, lei 1.

(2) Garcilaso, Comentarios Reales, parte 2, libro 4, capítulos 3. i 4.

(3) Recopilacion de Indias, libro 4, título 6, leyes 4 i 7.

(4) Recopilacion de ludias, libro 4, título 6, lei 6 i otras. (6) Recopilacion de Indias, libro 4, título 6, lei 6.

(6) Recopilacion de Indias, libro 3, título 3, lei 31.

(7) Servando Teresa Miers, Historia de la Revolucion de Nueva España, por el doctor José Guerra, libros 5 i 14.

CAPITULO III.

EL PRESIDENTE IBA5EZ I EL MARQUES DE CORPA.

Noticias que se encuentran en los cronistas e historiadores nacionales acerca de los proyectos contrarios a la metrópoli que se atribuyeron al presidente Ibáñez i al marques de Corpa.—Temores que concibe el gobierno español de que la Inglaterra i la Holanda, i aun algunos chilenos, intentasen separar a Chile de la metrópoli, aprovechándose de las perturbaciones ocurridas en la monarquía con motivo del fallecimiento de Carlos II.—Procedimientos irregulares i codiciosos del presidente Ibáñez.—Levantamiento de algunas guarniciones de la frontera.—Castigo de los amotinados.—El rei desaprueba los procedimientos que se siguieron para imponer este castigo.—Fallo pronunciado en el juicio de residencia del presidente Ibáñez.—Plan atribuido al marques de Corpa para hacer que el reino de Chile negase la obediencia al rei Felipe V, i providencias que se dictaron para impedir su ejecucion i castigar a su presunto autor.

Se ha visto que el punto céntrico a que iban a parar todos los resortes de la dominacion española en el nuevo mundo era la persona del monarca.

Así debe comprenderse con facilidad que cualquier trastorno dinástico produjese perturbaciones en las comarcas hispano-americanas.

I efectivamente fué lo que sucedió.

En dos ocasiones hubo mudanza de dinastías en la Península; i en las dos sobrevinieron conmociones en la América Española.

Tanto los trastornos orijinados en la metrópoli a principios del siglo XVIII por el motivo mencionado, como los causados a principios del siglo XIX, alteraron la quietud de las colonias.

Ha llegado la oportunidad de que examinemos el efecto que produjo especialmente en Chile la sustitucion de la casa de Borbon a la de Austria.

El 1° de noviembre de 1700, falleció Cárlos II, el Hechizado o el Imbécil, el último de los descendientes directos de Fernando el Católico, i del emperador Cárlos V.

Se disputaron su sucesion Felipe de Borbon, nieto de Luis XIV de Francia, el cual triunfó al fin tomando el nombre de Felipe V, i Cárlos, archiduque de Austria, que pretendia ser proclamado rei de España bajo el nombre de Cárlos III.

Esta guerra memorable hizo concebir respecto de Chile proyectos que hasta ahora no han sido suficientemente estudiados, i que tienen conexion inmediata con la materia de esta obra.

Me parece conveniente principiar por recordar lo que los escritores nacionales han referido acerca de esos curiosos planes.

El primero que de ellos habla es el cronista don Pedro de Córdoba i Figueroa, escritor de la primera mitad del siglo XVIII.

Hé aquí los pasajes de su obra, que hacen al asunto.

"El sarjento jeneral de batalla don Francisco Ibáñez, de la órden de Santiago, fué el que sucedió a don Tomas Marin de Poveda, i trajo dos sobrinas, la una casada con el marques de Corpa, caballero de singulares méritos i de profunda erudicion (bien lo manifiesta la obra que dió a luz),

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