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i dona Tadea, que casó con el hermano del marques" (1).

"I pues que dejamos en Chile al gobernador don Francisco Ibáñez, terminarémos la última escena de la trajedia de su vida. Hallábase en Madrid el marques de Corpa; i cuando entró el emperador Cárlos VI en aquella villa imperial, reconocióle por rei; i a su egreso, salió con otros muchos; puede ser que esto fuese mas compulso que voluntario, i el rei despues le reintegró sus honores i bienes. El presidente don Juan Andres Ustáriz (sucesor de Ibáñez) con presura mandó embarcarle con la marquesa i su hermana para la ciudad de los Reyes, mirándolos como infidentes en caso de venir escuadra inglesa al Mar Pacífico, como se recelaba, sin figura de juicio que precediese, ni motivo que hubiesen dado para desconfianza. Mantúvose con esta mortificacion de pundonor, poco atendido hasta de los suyos, e indijente; i por fin terminó el periodo de su vida con la sotana de la Conpañía, por donde esta caritativa i atenta relijion le hizo funeral competente a su carácter, viéndose bien que el hombre es jeroglífico de la inconstancia en sus edades diversas i singulares mutaciones" (2).

Don José Pérez García, que redactaba su obra en 1788, amplifica i comenta como sigue la precedente relacion de Córdoba i Figueroa.

"Si fuera cierto lo que vierte don Pedro de Figueroa que le llegó al gobernador don Francisco Ibáñez i Peralta, su sucesor don Juan Andres de Ustáriz el año de 1707, pudiéramos creer que, pues el rei le quitaba el gobierno, sin darle ascen

(1) Córdoba i Figueroa, Historia de Chile, libro 6, capítulo 14.

(2) Córdoba i Figueroa, Historia de Chile, libro 6, capítulo 15.

so, ántes que cumpliese en él los ocho años de su acostumbrada concesion, sería por no haber gobernado bien, o por recelarse de su fidelidad, creyéndole a favor del archiduque por motivo de estar casado con su sobrina el marques de Corpa; mas sabiendo nosotros que duró en su gobierno hasta el dia 27 de febrero de 1709, no le hizo agravio Su Majestad en darle sucesor, ni creemos se le dió por los recelos que se le inferian por el parentesco con el marques de Corpa, pues le dejaron en aquel entónces establecido en el reino. Concluyamos los sucesos del gobernador don Francisco Ibáñez, aunque algunos de ellos correspondan en el tiempo al siguiente gobierno. Ello es, vierte don Pedro de Figueroa, que se hallaba en Madrid el citado marques de Corpa, cuando entró el archiduque en aquella corte, i le reconoció en ella por rei de España con nombre de Cárlos III; i despues, a su regreso, salió como otros muchos; mas pudo ser que estos hechos fuesen mas compulsos que voluntarios; pero estos acasos, ciertos o imputados, le fueron a don Francisco Ibáñez mui contrarios, pues habiendo recibido su sucesor la real cédula de Corella, dada por el señor don Felipe V en 20 de julio de 1711, en que le da aviso habia ya dado órden a su virrei del Perú para que le ausiliase a custodiar el reino de Chile, porque a solicitud del marques de Corpa va un armamento ingles a invadirle, el gobernador don Juan de Ustáriz, conociendo que no estaba bien en Chile su antecesor don Francisco Ibáñez, como que tenia en su casa sus dos sobrinas casadas, la una con el citado marques de Corpa, i la otra con el hermano del citado marques, con presura mandó embarcarle con la marquesa de Corpa i la hermana de ésta para la ciudad de los Reyes, mirándolos como inconfidentes si venía, como se anunciaba, la armada inglesa al Mar Pacífico; i se hizo sin figura de juicio, ni motivos que hubiesen dado éstos para desconfianza. Mantúvose en Lima don Francisco Ibáñez con esta mortificacion de pundonor, poco atendido, así de los estraños, como de los suyos; mas le sería feliz este desprecio, si su desengaño le resolvió a terminar el periodo de su vida con la sotana de la Compañía, donde permaneció hasta su fallecimiento, en el cual esta caritativa i atenta relijion le hizo los funerales competentes a su carácter, demostrando bien don Francises Ibáñez en tantos trámites que el hombre es jeroglífico de la inconstancia en sus edades. Aunque no se nos dice el tiempo en que falleció don Francisco Ibáñez, creemos que sería despues de haber tenido el gusto de ver vindicado a su sobrino de la infidelidad a la corona, pues nos vierte don Pedro de Figueroa que el rei despues le reintegró sus honores i sus bienes (que se le habian confiscado) al marques de Corpa; i verosímilmente declararia Su Majestad que fueron infundamentales los recelos de infidelidad a su corona que echaron de Chile a don Francisco Ibáñez" (1).

Veamos ahora como se espresa sobre estos sucesos el último de los cronistas de la época colonial, Carvallo i Goyeneche.

"El marques de Belmar, teniente de gobernador i capitan jeneral de los Estados de Flán des, dice, avisó a la corte que por un judio, residente en Holanda, habia sabido que algunos mercaderes chilenos solicitaban de los estados jenerales los proveyese de armas contra el reino de Chile. Por

(1) Pérez García, Historia Natural, Militar, Civil i Sagrada del reino de Chile, libro 9, capítulo 14.

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otra parte, se orientó tambien la corte de que la Inglaterra intentaba tambien apoderarse de la América Meridional. Se le trasladaron al gobernador (don Francisco Ibáñez de Peralta) estas noticias; i premeditada la resistencia que debia hacer, celebró en su palacio junta jeneral del reino (que se compuso de la audiencia con su presidente, del ayuntamiento de la capital con su correjidor, de los correjidores de todos los partidos i de cuatro vecinos de cada uno en calidad de diputados); i se trató en ella de la seguridad de toda la gobernacion amenazada por la guerra que se suscitó en Europa por el fallecimiento sin herederos de nuestro católico monarca don Cárlos II, i se resolvió hacer leva de trescientos hombres para aumentar las guarniciones de los puertos de mar, pero con la debida precaucion de que no quedasen desamparadas las familias, ni abandonadas las estancias. Puso en regular estado de defensa los puertos de Valparaíso, Concepcion i Valdivia; i los surtió de armas con las que se remitieron de España al cargo de don Alonso Juan de Valdes, provisto gobernador de las provincias de Buenos Aires" (1).

Mas adelante agrega:

Don Francisco Ibáñez de Peralta "llevó consigo (a Chile) dos sobrinas. Una casó con el marques de Corpa, i la otra con el hermano de éste. El marques fué sindicado de infidelidad, i acusado de haber solicitado que la corte de Lóndres hiciese un armamento contra Chile con destino de sostener a aquellos colonos que exasperados del gobierno español (como si éste consistiera en los malos gobernadores, i no en las suaves i equitativas leyes

(1) Carvallo i Goyeneche, Descripcion Hittórica-jeogrdfica del reino de Chile, libro 6, capítulo 16.

que lo prescriben i detallan) intentaban establecer el republicanismo; i aunque se vindicó de esta calumnia i justificó su fidelidad i adhesion a la augusta casa de Borbon, con todo de pronto sufrió los malos efectos de la impostura. Orientado el nuevo gobernador (don Juan Andres de Ustáriz) de esta negociacion por aviso de la corte, envió a Lima al caballero Ibáñez de Peralta, su antecesor, i a las dos sobrinas" (1).

Los historiadores modernos Gay, Eizaguirre, Gervinus i Vicuña Mackenna han aludido a estos sucesos; pero sin agregar nuevos datos a los ya consignados en sus respectivas obras por Córdoba i Figueroa, Pérez García i Carvallo i Goyeneche (2).

Afortunadamente, por mi parte, he podido esplotar un gran número de documentos inéditos, i entre otros, los voluminosos autos de la residencia de Ibáñez, los cuales suministran luces suficientes para comprender lo que en realidad ocurrió en Chile con motivo de las perturbaciones i disensiones civiles producidas por aquella tremenda guerra de sucesion.

Esta esposicion me obligará ademas a mencionar papeles i datos que pueden servir para hacer comprender lo que era la sociedad de estos países americanos en una época ya harto lejana.

II.

El 23 de diciembre de 1700, entró en Santiago,

(1) Carvallo i Goyeneche, Descripcion Histórica-jeográfica del reino de Chile, libro 5, capítulo 17.

(2) Gay, Historia Física i Política de Cliíle, tomo 3, capítulos 39 i 42. —Eizaguirre, Historia Eclesiástica, Política i Literaria de Chile, parte 3, capítulo 1.°—Gervinus, Hisloire du Dix-Neuvihme Siicle, division 4, párrafo 1.—Vicuña Mackenna, Historia Crítica i Social de la ciudad de Santiago, tomo 2, capítulo 1.

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