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otra parte, se orientó tambien la corte de que la Inglaterra intentaba tambien apoderarse de la América Meridional. Se le trasladaron al gobernador (don Francisco Ibáñez de Peralta) estas noticias; i premeditada la resistencia que debia hacer, celebró en su palacio junta jeneral del reino (que se compuso de la audiencia con su presidente, del ayuntamiento de la capital con su correjidor, de los correjidores de todos los partidos i de cuatro vecinos de cada uno en calidad de diputados); i se trató en ella de la seguridad de toda la gobernacion amenazada por la guerra que se suscitó en Europa por el fallecimiento sin herederos de nuestro católico monarca don Carlos II, i se resolvió hacer leva de trescientos hombres para aumentar las guarniciones de los puertos de mar, pero con la debida precaucion de que no quedasen desamparadas las familias, ni abandonadas las estancias. Puso en regular estado de defensa los puertos de Valparaíso, Concepcion i Valdivia; i los surtió de armas con las que se remitieron de España al cargo de don Alonso Juan de Valdes, provisto gobernador de las provincias de Buenos Aires” ( Mas adelante agrega:

Don Francisco Ibáñez de Peralta "llevó consigo (a Chile) dos sobrinas. Una casó con el marques de Corpa, i la otra con el hermano de éste. El marques fué sindicado de infidelidad, i acusado de haber solicitado que la corte de Londres hiciese un armamento contra Chile con destino de sostener a aquellos colonos que exasperados del gobierno español (como si éste consistiera en los malos gobernadores, i no en las suaves i equitativas leyes

(1) Carvallo i Goyeneche, Descripcion Histórica-jeográfica del reino de Chile, libro 5, capítulo 16.

que lo prescriben i detallan) intentaban establecer el republicanismo; i aunque se vindicó de esta calumnia i justificó su fidelidad i adhesion a la augusta casa de Borbon, con todo de pronto sufrió los malos efectos de la impostura. Orientado el nuevo gobernador (don Juan Andres de Ustáriz) de esta negociacion por aviso de la corte, envió a Lima al caballero Ibáñez de Peralta, su antecesor, i a las dos sobrinas” (1).

Los historiadores modernos Gay, Eizaguirre, Gervinus i Vicuña Mackenna han aludido a estos sucesos; pero sin agregar nuevos datos a los ya consignados en sus respectivas obras por Córdoba i Figueroa, Pérez García i Carvallo i Goyeneche (2).

Afortunadamente, por mi parte, he podido esplotar un gran número de documentos inéditos, i entre otros, los voluminosos autos de la residencia de Ibáñez, los cuales suministran luces suficientes para comprender lo que en realidad ocurrió en Chile con motivo de las perturbaciones i disensiones civiles producidas por aquella tremenda guerra de sucesion.

Esta esposicion me obligará ademas a mencionar papeles i datos que pueden servir para hacer comprender lo que era la sociedad de estos países americanos en una época ya harto lejana.

II.

El 23 de diciembre de 1700, entró en Santiago,

(1) Carvallo i Goyeneche, Descripcion Histórica-jeográfica del reino de Chile, libro 5, capítulo 17.

(2) Gay, Historia Fisica i Política de Chile, tomo 3, capítulos 39 i 42. -Eizaguirre, Historia Eclesiástica, Política i Literaria de Chile, parte 3, capítulo 1.0-Gervinus, Histoire du Dix-Neuvième Siècle, division 4, párrafo 1.-Vicuña Mackenna, Historia Crítica i Social de la ciudad de Santiago, tomo 2, capítulo 1.

i tomó posesion del gobierno el sarjento jeneral de batalla don Francisco Ibáñez de Peralta, caballero de la órden de San Juan.

A los pocos meses de haberse el nuevo presidente encargado de la direccion de los negocios públicos en Chile, comenzaron a saberse, unos en pos de otros, acontecimientos tan graves como alarmantes.

Primero, fué la muerte de Cárlos II; despues, el advenimiento de Felipe V.

Aun ántes de que se decretara el dolor por el primero de estos sucesos, i el regocijo por el segundo, ya la reina gobernadora, temiendo que los enemigos o rivales de España quisieran aprovecharse de la perturbacion que debia esperarse por la mudanza de dinastía, recomendaba por cédula de 13 de noviembre de 1700, a todos sus ajentes en el nuevo mundo, i entre ellos al presidente de Chile, particular vijilancia para evitar que las naciones estranjeras por fuerza o por industria invadiesen algunos de los dominios americanos.

Lo que al principio se anunció como temores se comunicó pronto como realidades.

Por cédula de 11 de enero de 1701, se avisó a todos los gobernadores, incluso el de Chile, que los ingleses i los holandeses, aliados para este intento, preparaban una numerosa escuadra para conquistar las Indias.

A los pocos dias, el 31 de enero de 1701, se espedia nueva cédula para comunicar que l-se recelaba que ingleses i holandeses enviasen algunas escuadras de bajeles a estos dominios con el fin de perturbarlos i aclamar en ellos al archiduque."

Algunos meses mas tarde, los temores de maquinaciones contra la soberanía de España en América se referian especialmente a Chile.

Se hablaba aun de que chilenos estaban comprometidos en el proyecto.

"El Rei. Mi gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile i presidente de mi real audiencia de ellas. El marques de Belmar, teniente de gabernador i capitan jeneral de los estados de Flándes, me remitió con carta de 23 de diciembre del año próximo pasado una memoria de las noticias que dió un judio que reside en Holanda de cierto cuerpo de mercaderes chilenses que solicitaban que los estados jenerales los proveyesen de armas contra España en la América; i aunque se ha tenido por inverosímil esta noticia, he querido participárosla, i encargaros juntamente, como lo hago, cuideis mucho de las plazas de Valdivia por sí se pensase en ellas, previniéndolas de jente de buena calidad, teniendo entendido que al virrei del Perú se le encarga lo mismo por otro despacho de la fecha de éste; i de su recibo, i de lo que en su cumplimiento ejecutáredes, me dareis cuenta en la primera ocasion que se ofrezca. Fecha en Barcelona a 24 de febrero de 1702.— Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Domingo López de Calo Mondragonr

Los hechos manifestaron que todo aquello habia sido, o pura invencion del judio de Holanda, o plan frustrado; pero en medio de la jeneral perturbacion que esperimentaba por entónces la monarquía española, no desaparecieron los temores que habian concebido las consejeros de Felipe V de que sus enemigos nacionales o estranjeros intentaran arrebatar, o por lo ménos alborotar, las posesiones de América.

La siguiente cédula hace ver que con fundamento o sin él se siguieron abrigando muchos recelos aun respecto del apartado Chile.

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"El Rei. Presidente i oidores de mi audiencia de la ciudad de Santiago en las provincias de Chile. Por cuanto se ha entendido que entre las ideas de los enemigos de esta corona, es una la de enviar a esas provincia algunos relijiosos españoles con pretesto de asegurar a los naturales de ellas en la permanencia de nuestra católica relijion, no siendo éste el motivo, sino el de perturbar esos dominios con los nocivos discursos imperiales; i últimamente se ha sabido se hallan en Lóndres dos relijiosos trinitarios, que el uno de ellos es católico i otro aleman, de las señas que contiene la relacion adjunta, firmada de mi infrascrito secretario, para pasar a esas provincias, i que si pudieren introducirse secretamente en ellas, se pondrán los hábitos de su órden, llevando consigo muchos fardos de papeles impresos en forma de manifiestos del emperador para apoyarlos con discursos en público i en secreto, i tentar la fidelidad de esos vasallos, no siendo misioneros apostólicos; i asimismo se ha entendido que en Lóndres hai otros dos sujetos seglares que dicen irán tambien, i que el uno de éstos ha sido secretario del conde de Arach, embajador que fué de Alemania en esta corte; i para ocurrir a las perniciosas consecuencias que se pueden seguir al servicio de Dios i mio i quietud de mis vasallos de introducirse sujetos estranjeros enemigos de esta corona en esos dominios, he resuelto dar la presente por la cual os mando que si llegasen o se introdujesen algunos relijiosos estranjeros o españoles, u otras personas de cualquier calidad o estado que sean, que puedan motivar sospecha, los hagais salir de esos dominios, embarcar i volver a estos reinos, requiriendo a los prelados de las relijiones que lo ejecuten así, impartiendo para ello el ausilio i brazo

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