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ner ocasion de realizar una partida de ovejas a un precio mayor que el corriente.

Criaba cabros, cuyos cordobanes vendia.

Uno de los ramos de comercio en que se ocupó principalmente fué la venta de ropa hecha, que espendia en los diversos partidos del reino, valiéndose de los aj entes subalternos de la administracion, i aun de los mismos correjidores, i cuyo producto se le retornaba en ganado mayor i menor, que hacía matar i beneficiar.

El palacio se convirtió en una verdadera oficina de ajencias i negocios, en el cual, ademas de la habitacion del presidente i su familia, habia un vasto almacen de mercaderías.

Las especulaciones de Ibáñez no se limitaban solo a Chile, sino que se estendian tambien a la provincia de Cuyo i al Perú.

A la sombra del presidente, o por mandado do él, comerciaban su secretario, sus familiares, sus sirvientes, hasta el estremo de que los empleados se olvidaron de copiar las cédulas reales en el libro correspondiente.

El cuidado de los intereses temporales hacía que Ibáñez desatendiera los espirituales. Los colonos observaban con estrañeza que a pesar de ser hombre relijioso, solo comulgaba una o dos veces al año.

El presidente se olvidó tambien de llevar el libro en que se apuntaban las condenaciones i penas impuestas a favor de la cámara de Su Majestad; pero quizá este olvido no fué involuntario. Sin embargo, esta es solo una presuncion que no reposa sobre datos positivos.

En los años que gobernó don Francisco Ibáñez de Peralta, la ciudad de Santiago le debió únicamente el empedrado de algunas calles i una suntuosa puerta que regaló para el templo de la Compañía de teatinos.

En 17 de diciembre de 1701, el marques de Corpa, sobrino i allegado de Ibáñez, como se sabe, remato la estancia de Chocalan en catorce mil novecientos cincuenta pesos.

Para que pueda apreciarse el incremento del valor de la propiedad rural desde aquella época acá, advertiré que dicha estancia comprendia entónces, no solo lo que ahora se llama Chocalan, sino tambien la Vega, las dos haciendas del Cármen i el cajon de Aculeo.

El fundo rematado por el marques de Corpa habia pertenecido al finado capitan don Martin de Santander. Se habia formado concurso a su testamentaría; i a peticion de herederos i acreedores, el predio fué puesto en subasta.

Las malas lenguas sostenian que el marques de Corpa se habia limitado a prestar su nombre a su tio para que éste hiciera aquel negocio, eludiendo los preceptos legales.

En los autos de la residencia, hai dos declaraciones notables sobre el particular.

La primera es del maestre de campo don Francisco del Corral Calvo de la Torre, alguacil mayor de corte, que dice así: "Desde el principio de su gobierno, impulsó a los censuatarios de la estancia de Chocalan a que la ejecutasen; i habiéndola sacado de remate, la sacó en su cabeza su sobrino el marques de Corpa en cantidad de once mil pesos o mas, i sabe que no se han pagado, habiendo dejado a los dueños de dicha estancia, que eran de los primeros caballeros de este reino, en estado miserabilísimo, espuestos a perecer, i que sabe que en dicha estancia hizo muchas poblaciones i viviendas, estrayendo para la asistencia de las obras de ella los indios de sus pueblos, i quitándolos violentamente a sus encomenderos, así para este ministerio, como para las matanzas, que todos los años hacía en dicha estancia de su cuenta, así de ganados vacunos, como cabrios, tan copiosas i crecidas, que pasaban de doce, o catorce mil o mas cabezas, i que éstas sabe que se compraban con ropa que enviaba el gobernador a todos o los mas correjidores de este reino."

La segunda es de don Juan de Rosáles, el cual se espresa así: "Tuvo la estancia de Chocalan en cabeza de su sobrino. La remató en perjuicio grave de todos los acreedores opuestos a ella, pues hizo el remate de contado sin exhibir un real, de que se orijinó el que los censuatarios suspendiesen en la percepcion de sus réditos, sin poderse aprovechar de los principales; i para la dicha estancia compró por medio de muchas personas porciones de ganado, que introdujo en ella, haciendo matanzas crecidas; i estos ganados se compraban con porciones de ropa que remitia i entregaba en su propia casa por don José de Solis, su criado."

El presidente Ibáñez, que, segun aparece, era negociante por mayor, estableció en Chocalan un molino i una curtiembre, cuyos materiales i operarios envió a su sobrino el de Corpa desde Santiago.

Para poblar esta hacienda, Ibáñez hizo al marques merced de una encomienda, que debia pasar a su hijo mayor.

Como uno de los objetos que me he propuesto en esta obra es evocar, por decirlo así, la vida colonial, reproduciendo con las aclaraciones necesarias los documentos inéditos en que ha quedado estampada, no quiero pasar adelante sin dar a conocer prácticamente como se hacia la adjudicacion oficial de las encomiendas.

En el libro de asientos de las medias anatasi existe una partida del tenor siguiente:

"En 26 de marzo de 1704 años, se hace cargo por los oficiales reales de Santiago de Chile de trescientos treinta i cinco pesos que enteró el marques de Corpa por derecho de media anata de sesenta i siete indios a cinco pesos cada uno, treinta i tres tributarios i treinta i cuatro menores, que en número de ochenta i cinco se le han encomendado por el gobierno de este reino, naturales i orijinarios de los pueblos de Rapel i Pacoa; i los diez i ocho restantes no pagan media anata por ser uno cacique, otro ciego i diez i seis reservados (por ser viejos, segun es presion de otras partidas) en conformidad de declaracion del señor juez comisario de este derecho. Su fecha de 7 de enero de este año, i dichos pesos entraron en la real caja.— Don Andres de Silva.Don José Negron de Luna."

Veamos ahora los términos en que el soberano confirmó la adjudicacion de la encomienda de Rapel i Pacoa, a que se refíere la partida precedente.

"El Rei. Por cuanto, por parte de vos don Mateo Ibáñez, caballero del órden de Calatrava, marques de Corpa, vecino de la ciudad de Santiago en las provincias de Chile, se me ha hecho relacion que habiendo por fín i muerte de don Francisco Saravia, marques de la Pica, recaído la encomienda que poseia en primera vida del pueblo de Llopeu en su hijo don Antonio, quedó vaca la que poseia el dicho don Antonio de Irarrázaval en los pueblos de Rapel i Pacoa, a la cual el sarjento j eneral de batalla don Francisco Ibáñez, mi gobernador i capitan jeneral de dichas provincias de Chile i presidente de la audiencia de ellas, hizo poner edictos para su provision; i habiendo precedido los demas requisitos que se acostumbran, atendiendo a los méritos i servicios que concurren en vos don Mateo Ibáñez, marques de Corpa, i a los de vuestros padres i antepasados, os dió i encomendó los caciques e indios de los pueblos de Rapel i Pacoa, que poseia en segunda vida don Antonio de Irarrázaval i Andía, marques de la Pica, i se declararon por vacos por haber renunciado el susodicho esta encomienda, para que gozaceis de sus frutos i tributos por vuestra vida i la de vuestro heredero conforme a la lei de sucesion, como consta del despacho que para ello os dió en 15 de abril de 1704, con que dentro de seis años hubiésedes de llevar confirmacion mia; i habiéndose visto en mi consejo de las Indias un testimonio de autos por donde ha constado lo referido, lo he tenido por bien, en cuya conformidad por la presente confirmo i apruebo el título que el dicho mi gobernador os dió de la encomienda de indios de los pueblos de Rapel i Pacoa, que en segunda vida poseia don Antonio de Irarrázaval i Andía, i mando se guarde i cumpla en todo i por todo, i que contra su tenor i forma no se vaya ni pase en manera alguna, que así es mi voluntad, con que en conformidad de lo resuelto i ordenado por cédula de 24 de octubre del año pasado de 1655, que generalmente se despachó a las Indias, hayais de pagar i pagueis lo que se os hubiere repartido i repartiere por el dicho mi gobernador de esas provincias para las limosnas de vino i aceite que se han de dar a los conventos a quien yo hiciere merced de ello, i con que luego hayais de entrar en mi caja real de la ciudad de Santiago de Chile, si ya no lo hubiéredes hecho, las demoras de un año de la dicha encomienda, que conforme a lo que está ordenado por otra cédula de 17 de marzo de 1657, habia de estar vaca para acudir con sus tributos a la paga de las

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