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El decreto a que se alude en el auto anterior era uno en que el presidente negaba lugar a que se nombrase otro asesor.

"En la plaza de San Cárlos de Austria, en 12 dias del mes de marzo de 1703 años, el señor sarjente jeneral de batalla don Francisco Ibáñez de Peralta, caballero del órden de San Juan, del consejo de Su Majestad, gobernador capitan jeneral de este reino de Chile i presidente de su real audiencia, habiendo visto los autos que de oficio de la real justicia se siguen contra los soldados de esta plaza por los crímenes i excesos que los susodichos cometieron, amotinándose diferentes veces, vagando por la campaña en escuadron formado con las armas en las manos en son de guerra, hasta llegar a los altos de la ciudad de la Concepcion en la forma referida, obligando a los soldados i demas moradores i forasteros de dicha ciudad a ponerse en armas para defenderse de los insultos que recelaban de dichos amotinados, ante los cuales hubo voces de que intentaban matar a diferentes personas i ministros decorados residentes en dicha ciudad, i obligando al sarjente mayor don Pedro de Molina, cabo principal de esta dicha plaza, con amenazas a salirse de ella, negándole la obediencia, i a los otros cabos a quienes la debian tener, amedrentando i escandalizando a todos los de esta comarca con sus arrojos, dando motivo con las públicas i notorias sublevaciones a que los indios fronterizos tomasen las armas contra los españoles, viéndolos en tanto desórden, i obligando a Su Señoría a que con la jente de guerra que pudo juntar viniese al castigo de dichos soldados, i por todo lo otro que de dichos autos resulta, dijo que habiendo condenado en pena capital a seis de los principales en dicho tumulto, i a otros en otras diferentes penas que no son capitales- segun cada uno de ellos se halló mas o ménos culpado, i no convenir en semejantes excesos, en que incurren todos o los mas del vulgo, quitar la vida a todos, i resultando culpados algunos otros soldados con quienes no se ha sustanciado el juicio por todos sus términos por las razones que se espresan en uno de los autos de esta dicha causa, i no convenir queden en dicha plaza i sin algun castigo, que condenaba i condenó al alférez Antonio Chavarría i alférez Lorenzo de Arcos a destierro perpetuo ala plaza i presidio de Valdivia i a Márcos de Chavarría, sarjento Francisco de Espinosa, José de Rójas, alférez Mateo Lepe i alférez Agustín Ramírez en destierro asimismo perpetuo al castillo de Chagre en la provincia de Tierra Firme, i que a todos los susodichos se les borren las plazas en la veeduría jeneral con ignominia, anotándolos en las listas, i que a todos los demas soldados de esta dicha plaza concedia i concedió perdon jeneral de todas i cualesquiera culpas en que hayan incwrido por razon de tres tumultos, i que este perdon se publique en forma de bando para que llegue a noticia de todos, i así lo proveyó, mandó i fimó Su Señoría.— Don Francisco Ibáñez.Licenciado Quiros.—Ante mí, Don Juan Vázquez de Novoa, escribano público i de cabildo."

Leandro de Contréras, Antonio Ortiz i Juan de Moya fueron ejecutados.

Juan Contréras i Fernando Vallejo lograron escapar, segun parece.

Don José Marin de la Rosa, que al principio habia logrado esconderse, fué capturado i ajusticiado.

El siguiente certificado manifiesta la triste suerte de este caudillo:

"Certifico en la mejor forma que debo i puedo como ayer juéves, que se contaron cinco de abril de mil setecientos i tres años, se le dió garrote al capitan José Marin de la Rosa de órden del señor sarjento jeneral de batalla don Francisco Ibáñez de Peralta, caballero del órden de San Juan, del consejo de Su Majestad, gobernador capitan jeneral de este reino i presidente de su real audiencia, por haber cometido delito de crimene lesee majestatis i haberse declarado por traidor, habiéndose hecho cabo principal, tumultuando los soldados de la plaza del tercio de Yumbel; i para que sirva de ejemplar, hice poner su cuerpo colgado en una horca en el morro i pasaje del Barco del Maule, camino real de la Concepcion a Santiago; i para que conste ser cierto lo certifico así por ausencia del escribano, que es fecho en este asiento de Talca en seis dias del dicho mes i año, actuando por mí i ante mí i testigos en este papel comun por no haber del sello.—Testigo Ignacio de Bezoain.—Testigo Pedro José de Obregon.—Testigo Don Francisco de Leon.—Por mí i ante mí, Don Juan de Obregon."

Don José Marin de la Rosa era natural de la provincia del Maule, tenia treinta i tres años i habia servido diez i siete en el ejército.

Los demas reos salieron a cumplir sus condenas.

El 13 de marzo de 1703, don Francisco Ibáñez ordenó que se pusiera preso i se enjuiciara al veedor jeneral don Juan Fermin Montero de Espinosa por aparecer como cómplice en la conspiracion referida.

Al dia siguiente, el correjidor i justicia mayor de Concepcion don Juan de Espinosa pasó a casa del veedor jeneral con el objeto de ejecutar dicha órden. Para que el reo no se escapara, colocó la jente que le acompañaba en la puerta principal i en la puerta falsa, i entró en busca del acusado; pero don Juan Fermin Montero de Espinosa saltó a la casa vecina, i salió por ella a la calle. El fujitivo llevaba debajo del brazo su espada, i en la mano derecha una pistola, con la cual impuso a los guardianes que querian seguirle. El reo se asiló en el convento de San Agustin, i de allí logró pasar secretamente a Lima.

La revuelta mencionada no habia tenido ningun carácter político ni social. No habia sido una revolucion contra el rei de España, sino una sublevacion contra un gobernante concusionario. Los soldados do Yumbel, Arauco i Puren, enojados por la falta de sus pagas i raciones, habian convenido, a lo que parece, en el último parlamento celebrado con los indios, marchar juntos contra el capitan jeneral; pero no habia habido plan ni concierto en la ejecucion del proyecto. Habia faltado una cabeza que combinase aquellos elementos dispersos.

VI.

Felipe V desaprobó la conducta de don Francisco Ibáfíez en este asunto, segun consta de la real cédula que sigue:

"El Rei. Sarjento jeneral de batalla don Francisco Ibáñez, mi gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile i presidente de la real audiencia de ellas, habiéndose visto en mi junta de guerra de Indias los autos que, así vos, como los ministros de. la junta que asistieron a la distribucion del situado del ejército de ese reino, habeis enviado con diferentes cartas del año de 1703 sobre lo sucedido en el repartimiento que se pasó a hacer el de 1702 en la ciudad de la Concepcion del situado que pertenecia al año de 1694, i reconocídose los ruidos i disturbios acaecidos sobre la forma en que se debia ejecutar dicha distribucion por las dudas i reparos que en ello se ofrecieron, he resuelto por lo que mira a los reos que condenasteis a diferentes presidios i destierros, habiéndolos estraído de las iglesias donde estaban refujiados, ordenaros i mandaros, como por la presente os ordeno i mando, que luego que la recibais los restituyais a la iglesia que elijieren todos o cada uno, i envieis testimonio i le pongais con los autos, lo cual ejecutareis sin réplica ni dilacion alguna, que así conviene a mi servicio. De Madrid a 30 de marzo de 1705.— Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Domingo López de Calo Mondragon."

La reprobacion real no se limitó a lo que queda espuesto, sino que todavía se tradujo en un verdadero castigo, como puede conocerse por la cédula que sigue, en la cual se encuentran consignadas noticias mui curiosas de lo que eran la administracion i las costumbres de la época colonial.

"El Rei. Presidente i oidores de la audiencia de la ciudad de Santiago en las provincias de Chile. En 19 de marzo de 1709, mandé dar i di la cédula del tenor siguiente:—El Rei. Presidente i oidores de mi audiencia de la ciudad de Santiago en las provincias de Chile. El doctor don Domingo Sarmiento, canónigo de la iglesia catedral de la ciudad de la Concepcion de ese reino, me ha representado que siendo obispo de aquella iglesia don frai Martin de Hijar, i el susodicho, su provisor i vicario jeneral, se efectuaron diferentes atentados contra la inmunidad eclesiástica por don Francisco Ibáñez de Peralta i otros ministros, cabos i oficiales, procediendo contra ella, estrayendo

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