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posicion eran mucho mas consideradas que las de número, por lo que el monarca habia permitido que las últimas pudieran pasar a la categoría de las primeras mediante la correspondiente erogacion.

"Las pulperías de ordenanza (o de número), decia el rei en cédula de 27 de mayo de 1631, no han de ser preferidas ni en sitio ni en privilejio a las que pagaren la composicion; ántes en todo lo justo i posible las habeis de favorecer i preferir; i si por gozar esta utilidad, quisieren pagar todas, como sea voluntariamente, las admitireis a composicion.”

Cuando por la real cédula que acabo de citar, se decretó la planteacion de este injenioso espediente fiscal, se asignaron solo cuatro pulperías de número a la ciudad de Santiago, i tres a la de Concepcion (1); pero andando el tiempo, a causa del aumento evidente de la poblacion i de las necesidades, se fueron concediendo otras nuevas a estas dos poblaciones.

Manifestado lo que eran los impuestos de alcabala i de composicion, seguiré esponiendo como estas gabelas contribuyeron en Chile a la primera concepcion de la idea de independencia.

En el remate de alcabalas que se efectuó el 5 de diciembre de 1772, don Silvestre García, que desempeñaba a la sazon las funciones de contador mayor, hizo que se intercalara entre las condiciones del contrato la de que el subastador, si llegaba alguna resolucion soberana relativa al ramo, habia de conformarse a ella sin reclamacion; pues habia representado que sería beneficioso a la coro

(1) Recopilacion de Indias, libro 4, título 8, lei 12.-Gaznfilacio Real del Perú, libro 2, parte 2, capítulo 24.

na el que aquella renta se pusiera en administracion.

Los postores aceptaron la condicion, rematando uno de ellos, don Joaquin Plaza, en ciento quince mil pesos anuales, i por el término de tres años, el producto de las alcabalas i del almofarifazgo, nombre que se daba a los derechos de importacion i esportacion (1).

Las cosas continuaron por algunos meses el rumbo ordinario, sin que ocurriera novedad dig. na de referirse.

En agosto de 1774, falleció casi repentinamente el contador mayor don Silvestre García.

El presidente de Chile, que lo era entonces don Agustin de Jáuregui, reemplazó interinamente al difunto por un caballero gallego, llamado don Gregorio González Blanco, que era mui instruido en materia de cuentas, i que en otros empleos se habia distinguido mucho, no solo por su actividad i amor al real servicio, sino tambien por su anhelo para promover el adelantamiento de la real hacienda, i por la ciencia de los medios de lograrlo, méritos que le habian valido el que se le dieran las gracias en nombre del monarca, i el ser recomendado al virrei del Perú para una buena colocacion (2).

Este retrato del nuevo contador, trazado, puede decirse, por la mano misma del presidente Jáuregui, hace ver que González Blanco era uno de aquellos individuos cuya economía política consistia solo en arbitrar recursos para incrementar las entradas del real tesoro.

(1) Libro de remates de las Reales Cajas de Santiago de Chile, que comienza en 1772 i concluye en 1798.

(2) Jáuregui, Oficio al Excelentísimo Señor Bailio Frei Don Julian de Arriaga, fecha 8 de agostos de 1774.

Segun aparece de los documentos contemporáneos, se hallaba adornado de las prendas principales que habia menester para seguir con lucimiento la carrera a donde le llevaba su inclinacion natural: poseia claridad de intelijencia i entereza de carácter.

"Constándome que han correspondido los efectos de este nombramiento (el de González Blanco para contador interino) al concepto que formé para hacerlo, i que cada dia se esmera mas en el cumplimiento de las obligaciones de su empleo con absoluta imparcialidad e independencia, escribia el presidente Jáuregui al ministro Gálvez en solicitud de la propiedad del cargo de contador para su protejido, me ha parecido conveniente dar noticia de ello a Vuestra Señoría Ilustrísima a efecto de que pueda, siendo servido, elevarla a la de Su Majestad para su real intelijencia” (1).

González Blanco era hombre a quien no imponian sustos las murmuraciones i maldiciones de los contribuyentes, cuando esponiéndose a ellas podia conseguir que se aumentaran las rentas del monarca; i estas eran aquellas absoluta imparcialidad e independencia que el presidente Jáuregui mencionaba entre las mas laudables calidades que adornaban al contador interino.

En efecto, a la fecha misma en que Jáuregui enviaba a la corte su recomendacion, González Blanco estaba manifestando que la merecia en alto grado.

Aceptando i perfeccionando el plan concebido por su antecesor, a que se referia la condicion inserta en el acta de remate de los derechos de alca.

(1) Jáuregui, Oficio al Excelentísimo Señor Don José de Gálvez, fecha 8 de julio de 1766.

balas i almofarifazgo ejecutado el 5 de diciembre de 1772, habia pedido al gobierno peninsular, i obtenido de éste el beneplácito para llevar a cabo en algunos de los ramos del sistema tributario una reforma que habia de aprovechar en gran manera al tesoro real.

El arreglo ideado por el contador interino consistia en administrar las alcabalas por medio, no de subastadores, sino de receptores, cuya primera operacion debia ser un nuevo avalúo de los frutos de las haciendas.

No era esto solo.

El contador interino habia resuelto tambien reformar en ventaja del erario real el ramo de composicion de pulperías.

Con tal propósito pretendia:

Que se disminuyeran las de número, a fin de que se aumentaran las de composicion;

Que se subiera la cuota ordinaria de composicion establecida en Santiago, cuyo máximo habia sido hasta entonces solo de diez i siete pesos cuatro reales;

Que aun las pulperías de composicion pagaran alcabala de las mercaderías de abastos que vendieran; i

Que se exijiera el derecho de composicion a los hacendados en cuyas casas se espendieran al menudeo vinos i aguardientes cosechados en sus fincas.

Todas estas medidas eran mui lucrativas para la corona, pero por lo mismo mui odiosas para los contribuyentes.

Cuando el público tuvo conocimiento de ellas, hubo al punto una grande i jeneral inquietud.

Como era de costumbre, los colonos hablaron mucho de la innata real benignidad del rei, de las

piadosas intenciones que siempre habia mostrado en favor de sus vasallos, de los repetidos encargos que tenia hechos a los ministros de la real hacienda para que procedieran con la mayor equidad; i se desentendieron voluntariamente, por un respeto ciego al monarca, de que en Chile, cumo en toda la América Española, no se daba un paso sin superior permiso.

Por el contrario, se maldijo en todos los tonos al contador interino don Gregorio González Blanco. “Conmovida la multitud, dice un autor contemporáneo, buscaban al arbitrista para quitarle la vida" (1).

En odio a González Blanco, ensalzaban las providencias de su antecesor García, sin querer recordar que éste era el primitivo autor de lo que sucedia, como lo habia deja lo declarado en el acta de remate de 5 de diciembre de 1772.

El 30 de julio de 1776, el pueblo se reunió en la plaza; i el cabildo, en su sala de sesiones.

Un alboroto como aquel era mas notable por lo mismo que los hechos de esta especie habian sido sumamente raros en la mui pacífica i soñolienta colonia.

Servia a la sazon el cargo de procurador de ciudad don Manuel Sálas Čorvalan, cuyo nombre, para gloria suya no será ésta la última vez que aparezca en la presente obra. Era éste un sujeto, dice el autor contemporáneo poco antes citado, "de juicioso pulso i de rectas intenciones," i se hallaba dotado, agregaré yo, de una intelijencia tan elevada, como sano era su corazon.

A fin de buscar un término a tan desagradable

(1) Carvallo i Goyeneche, Descripcion histórica-jeográfica del reino de Chile, parte 1, libro 6, capítulo 8.

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