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antemano habian hecho venir de la Península i Buenos Aires, han sufrido atrasos, i aun quiebras, de que podrá informar a Usía el real tribunal del consulado, si tiene a bien oírlo sobre la solicitud de don Nataniel Pagge, capitan de la fragata Indus de los Estados Unidos. Este quiere hacer gran mérito en haber conducido en su buque cargamento perteneciente a españoles, i tambien pasajeros de nuestra nacion; pero esto se debe llamar, segun el antiguo refran, pan por su dinero. De estas ocasiones quisieran muchas los bostoneses para engordar a costa de los españoles, como sucede a las demas naciones europeas.

"¡Ojalá nunca mereciéramos a la vista estranjero alguno!

"Entónces nuestra católica relijion se conservaria indeleble, i sin los ataques que sufre por Rousseau, Raynal, Robertson, Montesquieu, i otros herejotes cuyas obras han sido tan citadas por los insurjentes de Buenos Aires i de esta capital; entonces serian los españoles los que disfrutarian de las riquezas que el Todopoderoso ha querido dar a nuestra nacion.

"Cada estranjero debe ser considerado por enemigo, pues el jeneral empeño suyo es sacar el oro, plata, cobre i otros nobles artículos de que abunda mucho nuestro suelo, i carecen otros países, introduciendo efectos de sus manufacturas, que atrasan nuestras fábricas, cuya ruina anhelan.

"El consulado de Cádiz, por órden de la rejencia, parece que hizo manifiestos los males que resultarían a nuestro comercio de accederse a la solicitud que los ingleses hacian de un comercio libre en nuestras Américas; i en el informe que produjo, detalló perfectamente el jiro del comercio de unas provincias con otras, i los males que sentirian. así ellas, como la Península, si se permitia el libre comercio.

"Los españoles, sí, son los que en nuestro concepto debian tener franquicia soberana para hacer el viaje a Canton con los cobres que quiere sacar el capitan de la fragata Indus; i entónces pagando al rei los derechos establecidos, utilizarán sus vasallos lo que quiere ganar en la espedicion este navegante; i si a esto se agrega que el retorno con efectos asiáticos a estos reinos o a España fuese permitido a los españoles, reportarian al erario injentes cantidades.

"Hasta ahora parece que no vemos mas sino aprovecharse a los estranjeros de nuestros mismos artículos, cosa digna de la mayor admiracion; i así es que el señor Ward, consejero que fué del señor Fernando VI, i a pesar de ser irlandes, confiesa que la España es espectatriz de las felicidades de otras naciones.

"Ninguna de ellas piensa mas que en su mayor bien; i nosotros no debemos contar con ellas, si no para ver los males que nos acarrean, como lo hemos esperimentado en el tiempo de la insurjencia de este reino.

"Bostoneses fueron los que maniobraron para llevar cañones de a veinte i cuatro contra los realistas de Chillan. Bostones es don Mateo Arnaldo Hcevel, que a la junta insurjente vendió cañones, hizo venir de su país tres impresores de los. que uno sirvió de oficial de marina en el bergantin Potrillo, bien armado, i vendido a dicha junta por su dueño bostones i capitan Masena Monson. Bostones, por fin, Mr. Poinsett, que, como cónsul de nacion, enarboló sobre el fróntis del edificio del real tribunal del consulado su pabellon, nombró en Valparaíso un vice-cónsul insurjente español, i el que causó los mayores males alumbrando al intruso gobierno con pérfidas ideas contra nuestra España.

"No omitirémos el nombre de den Juan Diego Barnard, de nacion inglesa, que a vista i paciencia de este gran pueblo, vendió al mismo gobierno insurjente noventa i ocho pares de pistolas, que trajo a bordo de la fragata Emilia, de que fué sobrecargo, i acaba de embarcarse para Europa en la fragata inglesa de guerra nombrada Indefatigable.

"Estos datos parecen mas que suficientes para oponernos diametralmente a la solicitud del capitan Pagge de que se le permitiera estraer cobres de este reino. Acaba de negarse igual pretension hecha a esta superioridad por otros dos angloamericanos que aportaron a Valparaíso con dinero físico de nuestra moneda; i siempre serémos de dictámen de que a ningun estranjero se le dé puerto, a ménos que no venga con real permiso de nuestro soberano.

"Desde que nuestra corte permitió a los ingleses la pesca de ballenas, hemos visto que bajo de este pretesto han procurado con actividad el contrabando; i aunque las fragatas Pegasus i Escorpion i otras han sido aprendidas por nuestros buques mercantes armados en guerra, otras han logrado vender no poco en las costas de Chile i Perú clandestinamente, con grave perjuicio de los reales intereses i de nuestro comercio, cuyo atraso ha sido orijinado por el contrabando estranjero.

"El señor marques de Osorno, siendo presidente de este reino, publicó bando de pena de la vida a cualquiera español que se avanzase a negociar con contrabandistas en esta costa; i dando cuenta al rei de ello, resolvió Su Majestad que la pena impuesta por aquel jefe se redujese a destierro.

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"Nos hemos esplayado mucho en este informe a fin de dar a Usía, que acaba de tomar las riendas del gobierno superior, alguna idea de las operaciones estranjeras contra nuestro rei i sus fieles vasallos; i aunque podríamos decir mucho mas, lo escusamos, reproduciendo sí el anterior informe del señor administrador de esta real aduana para que en su vista, i de cuanto llevamos referido, se digne resolver con audiencia del señor fiscal lo mas conveniente al real servicio.

"Santiago 7 de marzo de 1816.—José Ignacio de Arangua.—Francisco Marin (filian"

VI.

Los interesantes documentos que acaban de leerse, escritos por contemporáneos que podian apreciar como testigos de vista las causas de los sucesos, demuestran prácticamente, por decirlo así, la influencia de los Estados Unidos en el levantamiento de las posesiones hispano-americanas contra la metrópoli.

Pero si indudablemente la insurreccion de las colonias inglesas contribuyó a promover la de las españolas, no tuvo ménos parte en esto la gran revolucion que principió en Francia el año de 1789.

Aquel jigantesco trastorno social era la aplicacion de las doctrinas de los filósofos del siglo XVIII, esto es, la negacion i destruccion de los poderes que pretendian fundarse en el derecho divino. En medio de las conmociones mas espantosas, en medio de las hecatombes mas sangrientas, se proclamó i se convirtió en realidad el principio de que los gobiernos de la tierra traian su oríjen de los pactos i conquistas de los hombres, i no de decretos particulares de Dios.

El ruido que se hacía en Europa al practicar la nueva teoría era demasiado estrepitoso para que no atravesara el Atlántico, por mucha que sea la ostension de tan dilatado océano; i para que no penetrara hasta los establecimientos españoles, por minuciosas i suspicaces que fueran las precauciones tomadas por la metrópoli a fin de estorbar la introduccion de ideas contrarias a su sistema e intereses.

Lo que estaba sucediendo en Europa, i especialmente en Francia, tendia a manifestar que el Creador del mundo no habia adjudicado por la boca del papa Alejandro VI a los reyes católicos el señorio del estenso continente descubierto por Colon.

La sumision a la Península, que hasta entónces habia sido un artículo de fe, comenzaba a quebrantarse.

Algunos de los estadistas españoles comprendieron al punto cuán funestas podian ser aquellas nuevas ideas para la dominacion de España en el continente americano.

El mas previsor de ellos, el condo de Aranda, dirijia por escrito sobre el particular a Cárlos IV, entre otras, las reflexiones que siguen.

"La neutralidad armada, no solo es conveniente con respecto a la contienda de Europa, sino que nos conviene tambien para nuestros estados de América. No hai que hacernos ilusiones en cuanto a esto. No se piense que nuestra América está tan inocente como en los siglos pasados, ni tan despoblada, ni se crea que faltan jentes instruidas que ven que aquellos habitantes están olvidados en su propio suelo, que son tratados con rigor, i que les chupan la sustancia los nacidos en la matriz, ni ignoran tampoco que en varias partes de aquel conti

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