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nente ha habido fuertes conmociones i costado jentes i caudales el sosegarlas; para lo cual ha sido necesario que fuesen fuerzas de Europa. No se les oculta nada de lo que por aquí pasa; tienen libros que los instruyan de las nuevas máximas de libertad; i no faltarán propagandistas que irán a persuadirles, si llega el caso. La parte del Mar del Sur está ya contajiada; la del Mar del Norte tiene, no solo el ejemplo, sino tambien el influjo de las colonias inglesas, que estando próximas pueden dar ausilios. Rodéanla tambien muchas islas de varias naciones que en caso de levantamientos se mirarian como americanas" (1).

Efectivamente los temores del conde se realizaron en todas sus partes, por muchas i minuciosas que fuesen las providencias que se dictaron para prevenir el peligro. Los hispano-americanos, inclusos los chilenos, fueron adquiriendo el conocimiento, aunque imperfecto, de las ideas propaladas por la revolucion francesa, i de los sucesos estraordinarios a que iban dando oríjen. Aquello causó a la mayoría un horror mui natural; pero a otros los fué haciendo pensar. Algunas convicciones comenzaron a flaquear.

Las ideas revolucionarias eran tanto mas peligrosas, cuanto que se aunaban para apoyarlas la razon, i la conveniencia de los colonos, a quienes elréjimen establecido perjudicaba en estremo, segun la confesion del mismo Aranda.

VIL

Creo que interesará el conocer una de las primeras manifestaciones, de que han quedado vesti

(1) Aranda, Representacion al Rei, fecha 23 de febrero de 1793.

jios, producidas en Chile por la influencia de la revolucion francesa.

Vivia en la Serena un presbítero llamado don Clemente Moran, que se distinguia por lo desaseado en el vestir i lo cáutisco en el hablar, a quien se acusaba de morder en prosa i verso al prójimo, en vez de ejemplarizarle con el buen desempeño de su ministerio sacerdotal. A lo ménos tal es el retrato que nos ha dejado de él en unas décimas el padre López, poeta popular de aquella época.

Moran, por desengañarte,
movido de caridad,
pretendo con claridad
el evanjclio cantarte.
No hai en esto mundo parto
que no sepa tu simpleza;
ya no hai estrado ni mesa
donde no so hable de ti,
pues no se ha visto hasta aquí
tan trabucada cabeza.

¿No es mejor que te destines
a cuidar solo de ti
i no andar de aquí i de allí
poniendo a todos pasquines?
¿Es posible que imajines
que esta es obra meritoria?
Basta. Dile a tu memoria
quo estos yerros olvidando,
siga siempre contemplando
mundo, juicio, infierno i gloria.

¿No es locura, estar, demento,
cual Diójenes encerrado
en un tinajon quebrado
sin comunicar con jente?

¡Miserable penitonte,
oh! qué poco te aprovecha
pasar vida tan estrecha
sin ser por el Dios eternol
En fin allá en el infierno
te harán aguantar la mecha.

Si a los mandamientos vas a ver cuál has quebrantado, del sesto te habrás librado, pero no de los demas. De dia i de noche estás como leon devorador; jamas hablas en favor de ninguno que aquí viene; i mui poco de Dios tiene hombre que es murmurador.

Tú, sin saber predicar, no hai sermon que no motejes, ni obra ninguna que dojes do morder i criticar; Moran, esto no es estar sirviéndole a aquel buen Dios; recuerda, hombre, vuelve en vos, deja esa vida altanera, mira que allá se te espera un castigo mui atroz.

Si por un solo pecado tantos ánjeles cayeron i en un momento perdieron el bien que habian logrado, ¿por que vives tú confiado en que te puedes salvar, si no dejas do quitar crédito, fama i honor, que es el pocado mayor que se puede imajinar?

¿Para qué es la confesioD que ejercitas con frecuencia, si la misma reincidencia te priva la absolucion? ¿Para qué es la aplicacion a los libros de moral si no has de evitar el mal que al diablo das por tributo? Eso es trabajar sin fruto para perder el caudal.

Dirás que yo soi el peor que en este mundo ha nacido; pero acuérdate que ha habido un diablo predicador. Providencia del Señor Berá que yo te aconseje, o para que no se quoje tu corazon dé ignorancia, o para que con constancia tu alma tanta maldad deje.

Tú responderás que en mí se encuentra toda maldad; yo confieso la verdad, i te digo que es así;

Í>ero aparemos aquí a materia de algún modo, pues cuando yo me acomodo a vivir con modo injusto, pierdo a Dios, mas no mi gusto, pero tú lo pierdes todo.'

Tú estás pasando una vida que no es vida en propiedad, porque tu incomodidad es notoria i conocida; i si acaso la comida es lo propio que el vestido, di que todo lo has perdido, pues no gozando del suelo, menos gozarás del cielo, que no tienes merecido.

¿Que le importa a tu simpleza que te halles en ese cuarto metido como lagarto asomada la cabeza? Deja el poncho i la pereza, ponte de chatre cabal, gasta todo tu caudal en vida gustosa i tierna, pues ya que pierdes la eterna, no pierdas la temporal.

I si esto mal te parece ten una vida arreglada, sin meterte mas en nada, que es lo que te pertenece; i si acaso prosiguiese tu lengua siempre voraz, todo cuanto hai perderás, pues perderás este mundo, i en un infierno profundo el alma te tostarás.

Un hombre que no se sabe si es seglar o monigote, indefinible pegote en quien todo refran cabe; que no es pez, bruto ni ave, trasgo, fantasma, ni duende, en fin, uno que pretendo solo como el can morder ¿quién ¡diablos! lo ha de entender cuando él mismo no se entiende?

A sus apóstoles Cristo los lavó los piés postrado; no sé si hubiera lavado a ésto si lo hubiera visto.

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