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mision concurren, se hallan en estas provincias de Chile, por ser parte tan remota, i mas que las otras que tienen mas continua i fácil comunicacion con las provincias del Perú, i las ciudades mas populosas de ellas, como es la ciudad de las Chárcas; i que en los términos de aquella real audiencia, se hallan comprendidas las dichas provincias; i éstas de Chile, por su grande distancia i separacion, tienen esta real audiencia por haberse considerado que fueran mui dificultosos los recursos en la administracion de justicia, si fuera de ellas se hubiese de ocurrir; i como quiera que las mercaderías que entran por el reino de Tierra Firme i Portobelo pasan en sumas mui cuantiosas a Potosí i a las Chárcas, donde está la mayor grosedad de las contrataciones, de allí se comunican a las dichas provincias de Tucuman, Paraguai i Buenos Aires, porque están debajo del gobierno de aquella audiencia; i si para ellas ha habido motivos i congruencias que justificaron el comercio de las mercaderías que se introducen por el puerto de Buenos Aires, éstas con mayor razon militan en estas provincias de Chile, especialmente porque los términos de ellas se estienden de la otra banda de la gran cordillera nevada, donde están situadas las ciudades de Mendoza, San Juan i San Luis de Loyola, i la frontera, i que estas ciudades no se dilatan i padecen suma pobreza sus habitantes por falta de comercio, con especialidad por lo que toca a la contratacion de los negros esclavos que entran por el dicho puerto de Buenos Aires, se hallará que es urjentísima la necesidad que de ellos tienen estas provincias de Chile, porque falta la labor de los campos i la crianza de los ganados, i se han encarecido grandemente los mantenimientos por no haber trabajadores que asistan a estos beneficios, habiéndose estenuado los indios que se ocupaban en ellos con las repetidas pestes i otros accidentes. Con la que de próximo se ha esperimentado este año, se han muerto en la mayor parte los pocos indios que habia, i se espera que su falta será mui sensible i de grande detrimento al estado público i conservacion de los habitadores de esta tierra, i aunque pudieran pasar a estas provincias negros de los que entran por la via de Portobelo, como es tan larga distancia, i tan dilatadas las navegaciones, i los costos tan excesivos, cuando algunos llegan a esta ciudad, tienen precios tan excesivos, que se venden por setecientos i ochocientos pesos, i no hai caudal para poderlos comprar, i así son mui pocos los que pasan, i no se puede suplir con ellos la necesidad. I puesto que este reino necesita especiales asistencias para poderse mantener en tantas calamidades como ha padecido i padece de terremotos, pestes, inundaciones, e invasiones de enemigos de Europa i de los indios naturales de estas provincias, donde se mantiene guerra interior, será del servicio de la real persona todo cuanto condujere al alivio i conveniencia de los habitadores de ellas, mediante lo cual a Vuestra Alteza pido i suplico mande informar como de suso pido, sobre que pido justicia, i para ello, etc.— Andres López de Gamboa"

III

La jeneral penuria que se describe en el documento precedente, producida por el monopolio i las trabas comerciales, fomentaba el contrabando, i causaba la mas escandalosa desmoralizacion, tanto entre los súbditos, como entre los funcionarios de alta i baja jerarquía.

La elevacion de Felipe V, nieto de Luis XIV, al trono de España, al comenzar el siglo XVIII, dió naturalmente a la Francia una grande influencia en los negocios de la Peninsula i de sus colonias.

Aun ántes que el nuevo monarca pisara el suelo español, ya sus representantes en Madrid dictaban con pocos dias de intervalo las dos siguientes cédulas bien significativas.

Hé aquí la primera.

"El Rei. Mi gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile i presidente de su audiencia real de ellas. Por despachos que se os han dirijido, i los que recibireis en esta ocasion, estareis informado el que por haber fallecido el Rei Nuestro Señor don Cárlos II (que esté en gloria) sucedió en esta monarquía el Rei Nuestro Señor don Felipe V (que Dios prospere), nieto del Señor Rei Cristianísimo; i habiéndose estrechado con este motivo el vínculo de parentesco i amistsd entre esta corona i la de Francia, se hallan tan unidas, que las conveniencias i favorables sucesos de la una se consideran comun interes de las dos, en cuya intelijencia ha parecido poneros para que enterado de estas noticias, i prevenido del estado en que nos hallamos, podais en los casos que se ofrecieren dirijir con acuerdo i seguridad las operaciones de vuestro gobierno, de forma que acreditando en todo la atencion i buena correspondencia, cumplais con las obligaciones de vuestro empleo. De Madrid a 3 de enero de 1701. Yo la Reina.El Cardenal Portocarrero.Frai Don Manuel Arias.Don Fernando de Aragon.El Obispo Inquisidor Jeneral.Don Modrigo Manuel Manrique de Lara.El Conde de Benavente.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Domingo López de Calo Mondragon."

Hé aquí la segunda.

"El Rei. Mi gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile i presidente de la real audiencia de ellas. Por despacho del 3 del corriente, que recibireis en esta ocasion, entendereis la amistad i union de esta corona con la de Francia; i porque en consecuencia de esta alianza i estrechos vínculos, he resuelto se dejen entrar en los puertos de las Indias a los bajeles franceses que llegaren a ellas, i que por su dinero se les den los bastimentos necesarios, i los materiales para carenar cuando sea menester, i que se les resguarde, siendo necesario, de armada mayor i enemiga, por la presente os mando que precisa i puntualmente cumplais i hagais cumplir esta deliberacion, que así es mi voluntad. De Madrid a 11 de enero de 1701. Yo la Reina.El Cardenal Portocarrero.Frai Don Manuel Arias.Don Fernando de Aragon.El Obispo Inquisidor Jeneral.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Domingo López de Calo Mondragon."

Los súbditos de las Indias Occidentales no se lo hicieron repetir dos veces, como se dice vulgarmente.

Lo que mas les molestaba eran las trabas comerciales que los obligaban a vender mui barato, i a comprar mui caro, i que los mantenian en medio de las privaciones i de la pobreza.

Así sucedió que se apresuraron a dar, no solo el mas fiel, sino tambien el mas lato cumplimiento a las disposiciones de la metrópoli en favor de las naves francesas, permitiéndoles entrar en los puertos, procurándoles víveres i cuanto necesitaban, comprándoles lo que sus capitanes o armadores querian venderles, i vendiéndoles lo que querian comprarles.

Los franceses comenzaron entónces a comerciar en grande escala con los colonos americanos por el Cabo de Hórnos.

Les traian, directamente, entre otros, jéneros de la China, que los criollos apreciaban mucho, i que se apresuraban a adquirir considerando los precios mucho mas bajos por los cuales se les suministraban.

El tráfico de los franceses llegó a ser mui estenso en las costas del Pacífico.

Muchas i mui estrechas eran las relaciones que la España mantenia con la Francia a principios del siglo XVIII; pero estuvieron mui distantes de hacer que abandonara, por fomentarlas, el sistema colonial que habia adoptado, i que se empeñaba por consolidar a toda costa.

Apénas la metrópoli advirtió el incremento que el comercio frances iba tomando en el nuevo mundo, cuando a pesar de ser Felipe V nieto harto sumiso de Luis XIV, dictó las providencias mas terminantes i severas para prohibirlo.

Por cédulas de 26 de enero de 1706 i 18 de julio de 1708, ordenó aquel monarca a su presidente de Chile que hiciera caer en comiso todas las embarcaciones francesas que osaran venir a comerciar en los puertos de este país, i enviara a España bajo partida de rejistro a sus capitanes i tripulantes para ser juzgados.

Por lo jeneral, los ajentes de la metrópoli en estas comarcas, i mucho mas todavía los habitantes de ellas, acataban con reverencia los mandatos del soberano; pero no sucedia así en lo relativo al comercio.

Los funcionarios públicos i los simples particu

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