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rijido a esta real audiencia a fin de que por su parte procure evitar por todos los medios posibles el perjudicialísimo comercio de los navios franceses en los puertos i costas de este reino, que a costa de la calamidad comun que esperimenta han frecuentado, en cumplimiento de su obligacion, esta audiencia ha hecho tambien a Vuestra Señoría en distintos tiempos distintas representaciones para que concurra a lo mismo su celo; i aunque por lo que mira a los gobernadores de los puertos i correjidores de los partidos, ha espedido reales provisiones advirtiéndoles la prohibicion para que si ya no les estimulaba su obligacion, les contuviese el temor de la pena, parece que vence la codicia estos que como mas fuertes respetos debieran tener el primer lugar en la obediencia, tanto que hoi se halla informada la audiencia que sin embargo de su aplicacion, se franquea el puerto de Valparaíso i otras caletas a esta nacion, por donde consigue los intereses de su comercio, i que uno de los tres bajeles que se hallaban en la Concepcion, contraviniendo a lo mandado, ha pasado a lograr la comodidad que le da la inmediacion de Valparaíso, a cuyo efecto se hallan distintas personas en él, que conseguirán sus introducciones, si la aplicacion de Vuestra Señoría no se desvela en cerrarles cuantos pasos pueda su interés abrir.

"Los gobernadores quieren disculparse publicando las pocas fuerzas con que se hallan para recibirlos; i este es formalmente pálido motivo, porque para apartar una nacion tan de paz, no es necesaria fuerza de armas, cuando no es presumible puedan para sus comercios valerse de ellas las naves francesas, cortando los vínculos tan estrechos, que la tienen afianzada entre las dos coronas; i se hace mas claro el artificio con que proceden, si advierto Vuestra Señoría que, aunque se hace por los gobernadores el aparato de notificarles desamparen el puerto, i por los franceses se practica el retirarse algo, no hallará Vuestra Señoría que dejen de gozar la seguridad del puerto, ni que en las riberas del mismo se dejen de admitir sus lanchas todas las veces que por paseo o conveniencia quieren los franceses saltar en tierra, ni ménos el comercio de mantenimientos, que era el modo mas fácil i proporcionado para espelerlos, puntos sobre que reserva la audiencia la providencia mas conveniente, si acaso la afectada escepcion de militares que prevalece para los excesos en los gobernadores no la embarazare.

"I ahora le ha parecido al acuerdo prevenir a Vuestra Señoría sería conveniente avivar las penas en los comerciantes que se propasaren a no atenderlas, declarando serán castigados con todo el rigor de las leyes del título de los estranjeros; a los arrieros que en sus recuas condujeren mozos que asistieren a semejantes trasportes, con la pena legal del perdimiento de recuas, i la de doscientos azotes, que se les darán incontinenti, i destierro de diez años a la plaza de Valdivia a racion i sin sueldo; i asimismo a todos los dueños de chácaras, estancias, viñas i otras cualesquiera posesiones, donde se descargaren, ampararen o encubrieren, con el perdimiento de ellas; i que cualquiera persona tenga facultad de aprender i dar cuenta, que al que así lo hiciere, se le remunerará con puntualidad, i se tendrá presente para lo mas que conforme a su calidad se le deba remunerar.

"De esta providencia, nace embarazar el desorden, advirtiendo que no solo los que conspiran están sujetos a las penas, sino todos los que en alguna manera' concurren ayudando i ausiliando con sus consejos, obras i carruajes, que es mui posible sea medio para que se abstengan los que quizá por ignorancia no han resistido.

"I Vuestra Señoría, en la publicacion de este bando manifestará cuanto desea el mas exacto cumplimiento de su obligacion i prontísima ejecucion que debe a los madatos de Su Majestad, que por lo que toca a los ministros de esta audiencia no se omitirá dilijencia que pueda conducir a comisar e inquirir los trasgresores para que se les imponga el condigno castigo con ejemplo de los demas.

"Guarde Dios muchos años a Vuestra Señoría. Santiago de Chile noviembre 16 de 1716.—Licenciado don Ignacio Antonio del Castillo.Doctor don Juan Próspero de Solis Ovando.Doctor don Francisco Sánchez de Barreda i Vera.Doctor don Miguel de Gomendio."

El presidente contestó inmediatamente a la audiencia como sigue:

"Con vista de la carta-consulta de Vuestras Señorías, su fecha de hoi, sobre lo que se les ofrece en cumplimiento de su obligacion i órdenes novísimas de Su Majestad (que Dios guarde) que han recibido Vuestras Señorías para evitar en cuanto fuese posible los ilícitos comercios con navios estranjeros, i noticia que han tenido de que ha llegado al puerto de Valparaíso un navio frances que bajó de Penco, se sirven de prevenirme Vuestras Señorías convendrá al fin de evitar comercios con dicho navio i demas que llegaren franceses a los puertos de este reino, i en particular al dicho puerto de Valparaíso, que haga publicar bando en esta ciudad imponiéndoles por él las penas que Vuestras Señorías espresan segun las clases de la jente que lo quebrantaren; i aunque tengo hechos publicar repetidos a este fin, i el ultimo con recibo de las reales órdenes de Su Majestad por el mes de junio próximo pasado, hallándome deseoso de poner remedio a todo lo que toca a semejantes ilícitos comercios, luego que recibí la de Vuestras Señorías, mandé se formase el auto del bando poniendo en él con individualidad las conminaciones que refieren Vuestras Señorías en dicha su carta; i haré que se publique mañana entre once i doce del dia, i que se remita testimonio de él luego al puerto de Valparaíso para que se publique en él; i luego que haya correos, se remitirá tambien a la Concepcion i Coquimbo para el mismo efecto.

"A lo que Vuestras Señorías dicen que se ponga remedio en pesquisar los comerciantes que han ido a Valparaíso, se ofrece la dificultad que no se sabe cuándo ellos van con semejante intento, i los mas se van sin que se tenga noticia, i algunos que he sabido, i hecho cargo a qué van, me satisfacen unos a despachar sus navios españoles con frutos de este reino para los puertos intermedios del Perú i del Callao, i los que no tienen navios dicen que bajan al despacho de sus intereses de frutos que embarcan en dichos navíos; i para hacerles la guardia cuando vuelven, i a las recuas, para reconocerlos, es dificultoso, no habiendo jente pagada ni en esta ciudad, ni en Valparaíso para poderla obligar a que haga estas guardias; i aunque se manda a los soldados numeristas que se apliquen a esto, satisfacen que por su trabajo de oficios mecánicos i otras intelijencias se mantienen; i como no hai lei que a nadie se obligue sin darle siquiera el sustento, no se les aprieta; i sin embargo, porque puede ser que les estimule el interes de parte de los comisos que hicieren o denunciaren, se espresaba en el bando.

"I estaré, como lo he estado siempre, pronto a contribuir de mi parte todas las dilijencias que se condujeren al logro de que no se practiquen semejantes comercios con navios estranjeros.

"Guarde Dios a Vuestras Señorías muchos años. Santiago i noviembre 16 de 1716.—Don Juan Andres de Ustáriz.—Señores de la Real Audiencia."

He aquí ahora el testo del nuevo bando que eí presidente promulgó en aquella ocasion.

"Don Juan Andres de Ustáriz, caballero del órden de Santiago, del consejo de Su Majestad, gobernador i capitan jeneral de este reino, i presidente de su real audiencia. Por cuanto con recibo de repetidas cédulas de Su Majestad (que Dios guarde) mandando por ellas que no se practique comercio ninguno con los navios estranjeros ni franceses, que se han consentido en los puertos de estos reinos, tengo publicados varios bandos contra los trasgresores de las leyes i reales órdenes; i sin embargo, se tienen noticias de que con la llegada al puerto de Valparaíso de un navio frances, han bajado algunos comerciantes de esta ciudad, ordeno i mando a los gobernadores del puerto de Valparaíso i a los de la Concepcion i Coquimbo i eorrejidor de Quillota que no permitan desembarque a tierra ninguno de la jente de dichos navíos franceses, ni se embarquen españoles ningunos a bordo de sus navios, ni pase barca de los navíos españoles que estuvieren en dichos puertos a bordo de dichos navios franceses, pena de que el gobernador que lo permitiere o lo disimulare, i se le justificare, será preso i traído a la cárcel de esta ciudad para imponerle las penas que estuvieren dispuestas por

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