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Colchagua, i le repartió cantidades de ropa a don Pablo Jiráldes cuando pasó a ser correjidor de la provincia de Cuyo i ciudad de Mendoza por el mes de noviembre de 1709, a quien entregó el dicho don Miguel de Vicuña una memoria de ropa a fatoraje, de que otorgó la escritura que está en los autos en 27 de febrero de 1710. I asimismo le entregó una memoria de ropa que por menor se refiere en la partida del libro del dicho Vicuña, de que otorgó escritura de obligacion a su favor el dicho don Pablo Jiráldes en 27 de febrero de 1710, que está en estos autos, para que se chancele en 11 de agosto de este presente año pendiente el juicio de esta residencia. I el mismo don Pablo otorgó otra escritura de obligacion a favor del dicho don Miguel de Vicuña por dos mil pesos en 3 de febrero de 1710, ante Gaspar de Valdes. I a don Pedro Prado, correjidor del partido del Maule, entregó el mismo don Miguel de Vicuña en ropa i mercadurías la memoria que consta de la partida del libro de cuentas del dicho don Miguel de Vicuña, que importa cuatro mil novecientos ochenta i cuatro pesos i cuatro reales, de que otorgó escritura de obligacion a su favor por tres mil ochocientos cuarenta i seis pesos i dos reales, que todo consta i está en estos autos. I a don Juan de Mayorga, dió en ropa i mercadurías el mismo don Miguel de Vicuña la memoria que espresa la partida de su libro que está en estos autos, que importa diez mil doscientos setenta i cuatro pesos i cinco reales, de que otorgó despues otra el dicho don Juan de Mayorga i su mujer a favor del dicho don Miguel de Vicuña, i testimonio de ambas se halla en estos autos. En cuanto al repartimiento de ropa hecho a don Juan de Padilla, correjidor de Colchagua, le absuelvo por no probado, i declaro que las dos escrituras, una de obligacion i otra de fatoraje, otorgadas ambas por don Pablo Jiráldes en 27 de febrero de 1710 años a favor de don Miguel de Vicuña proceden de una misma negociacion; i asimismo declaro que en lo demas ha cometido culpa dicho señor don Juan Andres; i por la que de este cargo i del doce remitido a él resulta, le condeno en mil ducados i en perdimiento de todo lo contratado que se espresa en ambos cargos, cuya estimacion i aprecio remito al superior auditorio de los señores del real i supremo consejo de Indias; i la pena personal de privacion de oficio que le corresponde, declaro estar puesta i comprendida en la determinacion i sentencia dada al cargo nono, al cual la remito.

"En cuanto al cargo diez i seis sobre que dicho señor don Juan Andres nombró por capitan de Calbuco en la provincia de Chiloé a don Alejandro Garzon de Garricochea, siendo su criado, estando esto prohibido por lei real de Indias, i asimismo le concedió ausencias i enfermedades del jeneral o gobernador de Chiloé nombrado por Su Majestad, i con el motivo de esta estraña i reprobada merced se causó un sinnúmero de competencias i ruidos entre el dicho don Alejandro i el gobernador nombrado por Su Majestad desde el dia 4 de enero del año de 1712 en que se presentó con esta merced de ausencias i enfermedades en el cabildo de la ciudad de Castro i capital de dicha provincia de Chiloé, por querer el dicho Garzon gobernar absoluto en las islas i parajes donde actualmente no se hallaba el gobernador; i por haberle querido sujetar, hizo fuga de la dicha provincia, sacando del fuerte de Calbuco cuarenta i dos soldados pagados que tenia de guarnicion con las voces de fuego, pólvora i bandera, i se vino por tierra de esta ciudad, dejando unos soldados en la plaza de Puren i otros en la de Arauco, en cuya desercion i desamparo el dia de ceniza, 10 de febrero del mismo año de 1712, los indios de aquella provincia se inquietaron i rebelaron viéndose sin el freno de aquellos soldados que los contenian, de que resultó matar a algunos españoles, i éstos a muchos indios, i se hace juicio moririan de una i otra parte hasta ochenta personas; i siendo este suceso tan notable, que ha mas de sesenta años que no se presenta otro semejante en este reino, i habiendo llegado a esta ciudad despues de él el dicho don Alejandro i estado públicamente en ella i en el puerto de Valparaíso, no se aprehendió ni procedió contra él por ser criado del dicho don Juan Andres, ántes sí mandó despues de este suceso se le pagasen en la real caja de Concepcion los sueldos que hubiese devengado con el ejercicio de capitan de Calbuco; i habiéndole hecho representacion contra esta paga el veedor jeneral del ejército de Chile don Juan del Pozo i Silva en 10 de febrero de 1712 por deberse hacer estas pagas en prorrata, por decreto de 15 de julio del mismo año, posterior a estos sucesos, mandó que dicho veedor jeneral, luego que fuese requerido, anotase en los libros de su cargo el libramiento dado por cuenta de situados al dicho don Alejandro Garzon sin embargo de la representacion que hacía, por lo cual en 9 de agosto del mismo año, se le libraron dos mil trescientos diez i nueve pesos i un real por los sueldos de tal capitan de Calbuco, siendo así que al tiempo que se dió esta última órden, habian pasado los hechos que espresa este cargo, por lo cual condeno al dicho señor don Juan Andres en dos mil pesos, i reservo su derecho al señor fiscal de esta audiencia para que en ella pida lo que convenga contra el dicho don Alejandro Garzon en los autos que se siguen por esta sublevacion contra don José Marin de Velasco, gobernador de Chiloé, de que se sacó la compulsa que está a f. 13 i f. 26 del segundo cuaderno de esta pesquisa, en conformidad al auto que en ellos proveí, que se refiere en dicha compulsa.

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"En cuanto al cargo diez i siete sobre que en el tiempo de su gobierno hizo muchos capitanes de leva con exceso, con el inconveniente de la libertad en los juegos que hai en las levas, que causan hurtos i otros delitos, i debiendo todos los capitanes pagar media anata, i constando haberse hecho merced a sesenta i ocho de éstos en esta ciudad, solo la pagaron diez i ocho, i asimismo consta haber hecho dicho señor don Juan Andres cincuenta mercedes de capitanes i comisarios en el ejército de graduaciones que debieron pagar media anata por no haber reconocido compañía ni estado ni residido en el ejército, i no la pagaron, dándose estas compañías de leva por algunas cantidades, como sucedió a dos hijos de don Pedro Prado por doscientos pesos a cada uno que le dieron a dicho señor don Juan, i otra de dichas compañías se dió a don José Cruzat por mano de su médico don Miguel Cerdan, a quien dió por ella doscientos treinta pesos, otra a don Antonio Ortiz de Valdivia por doscientos pesos, i en este cargo por lo que mira al ejército, i número de capitanes de leva que hizo, se apercibe a dicho señor don Juan Andres i se remite al real i supremo consejo de Indias dar otra determinacion, i por lo que toca a las partidas de media anata no pagadas, el presente escribano entregue al señor juez dela media anata testimonio de las certificaciones que están en estos autos del escribano de gobierno, del veedor jeneral del ejército i de la caja real citadas en este cargo, por donde consta los provistos i los que solo pagaron media anata, para que con su reconocimiento haga que la paguen todos los que la debieren segun las leyes de Indias i reglas del reino i arancel con que se administra este servicio, i en cuanto a las capitanías de leva que espresa este cargo haberse conferido por dinero, se remite su determinacion a la que se dará en la sentencia del cargo diez i nueve.

"En cuanto al cargo diez i ocho sobre que dicho señor don Juan Andres excedió en el número de graduaciones de cargos militares, i solo de capitanes hizo trescientos sesenta i cuatro, siendo de ellos diez i ocho de tiempo en el ejército i del número catorce, i los demas graduados sin que éstos pagasen media anata, de modo que quedó el ejército sin soldados sencillos por hallarse todos graduados en perjuicio de la disciplina militar, i las mercedes que hizo en el ejército de cabos de él fueron quinientas treinta, i en este cargo se apercibe a dicho señor don Juan Andres i se remite al superior arbitrio del real i supremo consejo de las Indias dar otra determinacion a él, i el presente escribano entregue al señor juez de la media anata copia autorizada del testimonio de las mercedes hechas de cabos del número i batallon de esta ciudad i sus partidos, que está a f. 216, cuaderno primero, i de la certificacion del veedor jeneral de las mercedes hechas en el ejército, que está a f. 50 del mismo cuaderno, para que con su reconocimiento i de la junta de hacienda de 19 de junio del año de 1709, cuyo testimonio se presentó en estos autos, sobre la paga de media anata de los cabos de los batallones, haga que la paguen todos los que la debieren.

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