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Al año siguiente de 1776, íecibió del cabildo el cargo de procurador jeneral. i del presidente del reino, el de abogado de este cuerpo.

En desempeño del primero, tomó una parte mui activa en la oposicion que se levantó contra el nuevo sistema de impuestos que, segun ántes lo he - referido, trató de poner en planta el contador interino don Gregorio González Blanco, hasta el estremo de haberle atribuido éste ser uno de los principales promotores de la ajitacion, lo que, como es de suponerse, granjeó al jóven Sálas muchos aplausos i gran popularidad entre Bus compatriotas*

II.

En 1777, don Perfecto Sálas envió a su hijo Manuel por la via de Buenos Aires a España en solicitud de un destino que le diese una mejor posicion, i le asegurase los medios de una ^decente subsistencia, o como se decia en las perífrasis oficiales de la época, que le proporcionase ocasion de prestar mayores servicios al soberano.

Se me asegura que tambien iba encargado de sincerar a su padre de ciertas acusaciones que se le hacian.

Entre los documentos que llevaba consigo para apoyar sus pretensiones, estaban el informe del cabildo de Santiago de que ya he copiado un trozo, i otro de la audiencia de Chile, no ménos lisonjero, en el cual se leian las siguientes palabras: don Manuel de Sálas i Corvalan "se ha constituido acreedor a las atenciones de los mas respetables cuerpos e individuos de esta ciudad, atraídos de au instrucción, amable índole, i juiciosa conducta con que supo desempeñar a satisfaccion comun cuántos empleos i comisiones se han puesto a su cuidado; i siendo la mas relevante prueba, el trato i conocimiento de este sujeto que hoi se traslada a esa corte, espera esta real audiencia que la soberana distributiva de Vuestra Majestad le comunique sus liberalidades, que sean, no solamente remuneracion, sino que principalmente sirvan de ejemplo con que se alienten otros jóvenes a seguir tan honrosa carrera para jeneral consuelo de estos remotos vasallos" (1).

A pesar de tan altas i atendibles recomendaciones, Sálas permaneció por largo tiempo sin lograr cosa alguna en España, "donde se mantuvo cerca de siete años, segun lo refiere el mismo, pretendiendo, observando la mas relijiosa conducta siempre, i procurando instruirse, i viviendo de un modo conforme a sus obligaciones" (2).

El tristísimo papel de pretendientes, i sobre todo de pretendientes desairados, que la corte española obligaba a hacer a americanos tan insignes i meritorios como Sálas es un hecho mui característico de la época colonial, i la mejor prueba que pudiera darse de cuán envilecedor era el sistema establecido.

Don Manuel de Sálas continuó en la Península hasta que fué llamado a Chile por su madre, que habia perdido a su marido i dos hijos i casi todos sus recursos, i que le necesitaba para que viniese a atender a los pocos bienes que a ella le quedaban (3). .

(1) Informe al Rei de la Real Audiencia de Chile, sobre los mériioz i servicios de don Manuel de Salas Corvalan, fecha 12 de diciembre de 1776.

(2) Sillas, Representacion a la Audiencia de Chüe, fecha 19 de noviembre de 1787.

(8) Id.

Se vino sin el empleo que en vano habia buscado con tanto afan; pero con muchos i variados conocimientos, especialmente prácticos, adquiridos en el estudio del mundo, que habian de ser en gran manera provechosos a su patria.

Durante sus viajes por España, i su mansion en Madrid, habia procurado verlo i estudiarlo todo.

Tengo a la vista algunas porciones de un diario bastante desaliñado en que iba consignando al correr de la pluma sus observaciones.

Aparece de él que visitó todas las iglesias i monasterios, i se prosternó delante de todas las reliquias i objetos santos, i cuidó de tocar su rosario con las mas venerables; pero juntamente resulta que asistió a los paseos, a las comidas, a las corridas de toros, a las representaciones de comedias, en una palabra, a toda especie de fiestas.

Pero en fin, las mencionadas eran las ocupaciones de un viajero, i particularmente de un provinciano de América que se paseaba por la corte.

Son otros hechos apuntados en el diario los que revelan la superioridad de su espíritu.

Visitó con atencion todos los establecimientos útiles que podian servir a la comodidad del hombre, como, por ejemplo, las fábricas, i en especial las de tapices, de cristales, de anteojos.

Fué a examinar con la mayor curiosidad un almacen de tocino.

Fijó una particular atencion en una bomba con la cual vió apagar el incendio de la casa de un noble español.

Asistió a un hospital para presenciar la diseccion de un cádaver.

El diario de Sálas revela que su autor era un realista sincero i fervoroso.

Sálas anota en este documento, que no estaba destinado a ver la luz pública, las menores incidencias de la familia real de que tenia noticia, con el mismo interes, o mejor dicho, devocion, que sus visitas a las iglesias i relicarios.

Ha cuidado aun de mencionar dos grandes honores que tuvo la felicidad de recibir.

El 30 de mayo de 1778, dia de San Fernando, fué admitido a besar las augustas manos de las personas reales.

El 25 de diciembre del mismo año, vió comer al rei.

Sin embargo, aquel fidelísmo vasallo habia de volver a Chile a fomentar, sin advertirlo i sin quererlo, el espíritu revolucionario.

III.

Antes de que el laborioso i emprendedor Salas pudiera intentar en su país alguna obra de utilidad pública trascurrieron varios años, probablemente a causa de los obstáculos de toda especie que se suscitaban por parte de las autoridades a los que trataban de promoverlas, i de la poca o ninguna cooperacion de los chilenos en los cuales habia echado raíces el hábito de la desidia.

Solo encuentro que a fines de 1737, perseverando en las perdurables solicitudes de pretendiente, de que jamas desistian los criollos, adelantó su informacion de méritos para implorar del monarca que tuviera a bien colocarle en una plaza togada de alguna audiencia de América, o en algun empleo fiscal, en consideracion, no solo a sus servicios personales, sino tambien a los de su padre i abuelo.

El siguiente oficio, fecha 6 de enero de 1793 en que el presidente de Chile don Ambrosio O'Higgins de Vallenar recomienda al ministro don Pedro Acuña la peticion que Sálas habia comenzado a ajitar desde cinco años ántes menciona algunos de los nuevos trabajos que aquel insigne patriota fué ejecutando gratuitamente en beneficio comun.

"Excelentísimo. Señor. Don Manuel de Sálas ha ocurrido con el memorial adjunto acompañado de relacion impresa de sus méritos propios i heredados, que ha puesto en mis manos, para que lo traslade a la superioridad de Vuestra Excelencia, solicitando sea colocado en plaza togada de alguna de las reales audiencias u otro ministerio de real hacienda de esta América. Siendo uno de los vecinos i rejidores de mejores circunstancias de la ciudad de Santiago, creí conveniente conferirle la comision de superintendente de obras públicas, sin interes, conforme a la lei, en la que ha mostrado su honor, vijilancia i capacidad, proporcionando considerables adelantamientos, con ahorros i buena cuenta de los caudales aplicados para las fábricas que ha gobernado, entre las cuales es de la mayor importancia la de tajamares para resguardo contra las avenidas del rio Mapocho de aquella capital, que se está actualmente ejecutando de órden do Su Majestad. I uniendo a la bella literatura, grados en jurisprudencia por la real universidad de San Márcos, i ejercicio de abogado de la real audiencia de Lima de que está adornado, su acreditada conducta en todos los cargos do república i administracion de justicia que hasta ahora ha obtenido, i consta ser segun espone en su representacion, lo considero acreedor por su parte, i que el real servicio será bien desempeñado en cualquiera de los destinos propuestos que Su Majestad se digne emplearlo; i en consecuencia dirijo

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