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su recurso para que Vuestra Excelencia le dé el espediente que a su superior justificacion le parezca mas arreglado. Nuestro Señor guarde la importante vida de Vuestra Excelencia muchos años. Plaza de los Anjeles, 6 de enero de 1793.—Ambrosio O'Higgins Vallenar.—Excelentísimo Señor don Pedro Acuña."

El gobierno español espidió desde luego i sucesivamente en favor de Sálas dos decretos para que se le tuviese presente a fin de colocarle en algun destino de hacienda o de justicia.

Los criollos llamaban chistosamente a las resoluciones de esta clase, que eran mui comunes, hostias sin consagrar, porque la esperiencia habia manifestado que solían no pasar de pura fórmula.

Sin embargo, al fin de cinco años, la corte, al erijir por real cédula de 26 de febrero de 1795 el consulado de Chile, se acordó de nombrar a Sálas, no oidor o empleado fiscal, como lo habia pretendido, sino síndico de la nueva corporacion (1).

El empleo no era de gran codicia, ni por la duracion que solo llegaba a dos años, ni por el sueldo que no estaba siquiera fijado, i que en ningun caso podia ser crecido; pero iba a proporcionar a Sálas una brillante ocasion de distinguirse por el celo i constancia en promover cuanto tendiera a la ilustracion i prosperidad públicas.

El consulado debia ser, no solo un tribunal destinado a fallar las causas comerciales, sino tambien una junta encargada de la proteccion i fomento del comercio, del adelantamiento de la agricultura, de la mejora en el cultivo i beneficio de los frutos, de la introduccion de las máquinas i

(1) Real Cédula de ereccion del Consulado de Chile, espedida en Aranjuez a 26 de febrero do 1795, artículo 89.

herramientas mas ventajosas, de la facilidad en la circulacion interior, en suma, de cuanto pareciera conducente al mayor aumento i estension de todos los ramos de cultivo i tráfico, la cual debia proponer al soberano todas las providencias que ella estimara provechosas a la agricultura, industria i comercio del país (1).

Don Manuel de Sálas, en su calidad de síndico, trató de realizar seria i concienzudamente los diversos artículos de tan grandioso prospecto. Precisamente aquella materia habia sido el objeto de sus constantes meditaciones i observaciones. Así concibió i ejecutó en favor del progreso agrícola, industrial i comercial de Chile, mucho mas que todos sus colegas juntos, mucho mas que cualquiera de los presidentes, i que algunos de ellos reunidos, escepto el que a aquella sazon iba a concluir el periodo de su gobierno, el baron de Vallen ar don Ambrosio O'Higgins, que fué un realista rabioso, mas español que un conquistador, pero tambien un administrador empeñoso i excelente, a quien debió mucho el adelantamiento material del país. Hubo un tiempo en que habría podido decirse con la mayor propiedad que el verdadero asiento del gobierno estaba, no en el palacio que el representante del rei ocupaba en la plaza principal arla ciudad, sino en la modesta casa que el sínáii del consulado habitaba en la calle de San.

"El nombramiento de síndico de este i que Vuestra Excelencia se sirve hacer en; Sálas al ministro don Diego de Gardo de 10 de enero de 1796, me proporcion* sion de complacerle, i de ser útil a mi; que ha guiado siempre mi aplicacion.

(1) FUal Cedida citada, artículo 22.

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servaciones. Tener oportunidad de llenar estas dos miras de mi ambicion me es mas lisonjero que si viese cumplida la real órden que Vuestra Excelencia espidió en 4 de junio de 1793 para que se me destinase en real hacienda, o si hubiese tenido efecto el real decreto que manda a la cámara consultarme para toga en 13 de octubre de 1794 por varios servicios que informa el actual presidente en 6 de enero de 1793, principalmente por el que hago en la intendencia de obras públicas de esta capital, de que estoi encargado como uno de sus rejidores.

"Ni ésta ni otras atenciones me han impedido contraerme al desempeño de mi nueva obligacion, i sin limitarme a las que literalmente me prescriben, he promovido cuanto se dirije al bien de los ramos que Vuestra Excelencia quiere protejer. A mi solicitud se han señalado ya premios para las memorias que mejor indaguen el oríjen de su decadencia i los medios de reparala. El desórden i abusos que arruinan a los cosecheros i negociantes de trigo, cuya reforma ha ocupado la atencion del gobierno i excitado los clamores del público, un siglo hace contenidos en gruesos volúmenes de autos, se han encargado por la junta a mi cuidado para su exámen. Conociendo la necesidad que hai de una academia de debujo, aritmética i jeometría, promuevo su establecimiento; i para facilitarlo, he ofrecido costearlo, miéntras lo apruebe Su Majestad."

La comparacion de lo que Sálas habia visto en sus viajes con el estado a que Chile se hallaba reducido le habia inspirado la conviccion profunda de que ésta era una de las comarcas mas desvalidas i atrasadas del orbe, cuando podia ser una de las mas ricas i felices.

Segun él, los chilenos formaban un pueblo miserable; podian ser uno poderoso.

Dios habia hecho por esta tierra cuanto era deseable; el hombre, nada!

Sálas tenia el candor de creer que aquel cúmulo de males innecesarios podia remediarse con provecho de los intereses de la metrópoli, sin menoscabar las prerrogativas reales, sin ofender las preocupaciones del pueblo español, que consideraba a la América como dominio conquistado, como tierra de esplotacion. Era, pues, un reformador radical, pero vasallo leal i sincero que habria retrocedido espantado si álguien le hubiera demostrado que sus proyectos filantrópicos podian, andando el tiempo, hacer concebir a los chilenos planes de trastornos políticos.

I sin embargo, era sin pretenderlo un gran revolucionario. La opinion de que Chile no era nada i podia serlo todo, que propagaba de palabra i de obra, halagaba naturalmente a los criollos, infundiéndoles esperanzas i deseos imposibles de realizar bajo el réjimen español. Las trabas del sistema colonial i la satisfaccion de tales aspiraciones eran incompatibles.

Como mi propósito al escribir el presente libro ha sido que los personajes de esta historia sean retratados, no por mí, sino por los documentos contemporáneos, me parece interesante copiar aquí algunas de las elocuentes pajinas en que don Manuel de Sálas desenvolvia una idea que en mi concepto contribuyó sobre manera a ir preparando la concepcion del pensamiento de independencia, o por lo ménos, de una reforma política radical.

Los trozos que voi a citar ofrecen ademas un cuadro acabado de lo que era Chile al comenzar la revolucion, debido a la pluma de un testigo presencial i mui fidedigno.

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En una Relacion sobre el estado de la agricultura, industria i comercio del reino de Chile, que don Manuel de Sálas dirijió en 10 de enero de 1796 eomp síndico del consulado al ministro de hacienda don Diego de Gardoqui, se espresa así:

"El reino de Chile, sin contradiccion el mas fértil de la América, i el mas adecuado para la humana felicidad, es el mas miserable de los daminios españoles. Teniendo proporciones para todo, carece aun de lo necesario, i se traen a él frutos que podría dar a otros. Su estension desde Atacama a la Concepcion, que es la parte ocupada por los españoles, encierra nueve mil leguas en área, que participan de todos los climas, ya por su SÍt tuacion jeográfica (pues empezando en 24°, latitud meridional, termina en 37°), ya por hallarse bañada por un costado de doscientas sesenta leguas del mar, i por otro igual bordada de las altas sierras nevadas de los Andes, como por otras diversas causas subalternas que concurren a variar el temperamento en una misma altura. En este espacio, en que jamas truena, ni graniza, con unas estaciones regladas que rarísima vez se alteran, sembrado de minas de todos los metales conocidos, con salinas abundantes, pastos copiosos, regado de muohos arroyos, manantiales i ríos que a cortas distancias descienden de la cordillera, i corren superficialmente, donde hai buenos puertos i fácil pesca; en un terreno capaz de todas las producciones i animales de Europa, de que ninguno ha dejenerado i algunos mejorado, donde no se conocen fieras, ni insectos, ni reptiles venenosos, ni muchas enfermedades de otros países, i en donde se han olvidadado los estragos de la viruela por medio de la

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