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inoculacion; en este suelo privilejiado, bajo un cielo benigno i limpio, deberia haber una numerosa poblacion, un comercio vasto, una floreciente industria i las artes que son consiguientes: mucho mas si se considera inmediatamente colocado cerca del rico Perú, esterilizado por el terremoto que desde fines del siglo anterior lo hace depender de Chile para su subsistencia.

"A pesar de todas estas proporciones, la poblacion, segun los mejores cómputos i razones que se han tomado antes i ahora, no pasa de cuatrocientas mil almas. Siendo capaz cada legua de mantener mil personas segun el mas moderado cálculo, tiene este reino cuando mas la vijésima parte de jente que admite; i esta despoblacion asombrosa, verdadero termómetro del estado de un país, dará una justa idea de su miseria. Es a la verdad de admirar que esté desierta una tierra que corresponde con prodigalidad al cultivo, donde la fecundidad de las mujeres es grande, en que continuamente so establecen forasteros, siendo raro el natural que sale, donde ni la guerra ni la marina consumen los hombres; pero es aun mas portentoso que entre los habitantes de un país tal, cuyo moderado trabajo alimenta a otros pueblos, se hallen muchos cercados de necesidades, pocos sin ellas, i raros en la abundancia. Nada es mas comun que ver en los mismos campos que acaban de producir pingües cosechas, estendidos para pedir de limosna el pan los brazos que las recojieron, i talvez en el lugar donde acaba de venderse la fanega de trigo a ínfimo precio en la era" (1).

(1) Representacion sobre el estado de la agricultura, industria i comercio del reino de Chile, hecha al ministro de hacienda por el síndico del Consulado don Manuel de Salas, en 10 de enero de 1796.

Don Manuel de Sálas completó esta pintura tan triste de lo que era Chile, i tan halagüeña de lo que podia ser en una presentacion que dirijió en 1804 al presidente don Luis Muñoz de Guzman la diputacion o junta directiva del hospicio de la Ollería, de que Sálas era miembro, sobre asuntos del establecimiento, siendo de notar que tales ideas aparecian ya patrocinadas, no por un solo individuo, sino por una corporacion.

"La pobreza estrema, la despoblacion asombrosa, los vicios, la prostitucion, la ignorancia i todos los males que son efecto necesario del abandono de tres siglos, hacía decir Salas a la diputacion del hospicio en aquel documento, hacen a este fértil i dilatado país la lúgubre habitacion de seiscientas mil personas, de las que los dos tercios carecen de hogar, doctrina i ocupacion segura, cuando podrían existir diez millones, sobre mas de diez mil leguas cuadradas de fácil cultivo.

"La preferencia esclusiva que se dió a las minas, i que hizo tanto mal a la Península como a este continente, fué causa del olvido de la agricultura que debió abastecer a la metrópoli de las materias que compra a sus enemigos; orijinó el desprecio del arte mismo con que deberían estraerse estos metales, único objeto de la codicia, i cuya abundancia i permanencia los hace cada dia representar ménos en el comercio, al paso que la tosquedad en su estraccion i la ignorancia de su beneficio hacen mas difícil i ruinosa su adquisicion.

"La limitada esportacion de los frutos propios sostiene apénas un lánguido cultivo; i las ocupaciones temporales que exije éste son mucho mas limitadas que en otras partes donde la naturaleza de las producciones requiere preparaciones que añadiéndoles valor emplean en las estaciones muertas a las mujeres, niños i aun a los mismos labradores. El comercio esterior, que se reduce al cambio de un millon de pesos, valor del oro, plata i cobre que anualmente produce el reino, por efectos de Europa, i el de los granos que lleva a Lima para solo pagarse de la azúcar i tabaco i otros cortos artefactos no presentan ocupacion sino a mui pocos; i el jiro interior que lo constituye la reventa, las segundas compras, las usurarias anticipaciones, hacen la escasa fortuna de algunos, i la ruina de muchos, especialmente de los mas recomendables, de las únicas manos criadoras, del labrador, el artesano, el minero, el jornalero. Estos brazos privilejiados destilan un sudor o sangre que despues de mejorar algo la suerte de tal cual, los estenúa, i hace aborrecer un trabajo sin esperanza, que no alcanzando a sus miseras familias, les hace mirar con horror el matrimonio, i los hijos como carga insoportable; i solo reproducen unos efímeros herederos de su triste vida, de su mal ejemplo i de los vicios que se procuran para atolondrarse, i suspender una existencia insufrible para otros cualesquiera en quienes la misma estupidez i el no conocer mejor destino no contribuyese a hacerles tolerable el suyo. La facilidad de satisfacer de cualquier modo las primeras necesidades les priva de aquel vehemente estímulo que hace al hombre laborioso, i le conduce gradualmente a apetecer la comodidad, i despues la distincion. Los excesos a que los conduce la perversa o ninguna crianza, i la carencia de recursos para vivir, los familiariza con los crímenes que en vano intenta reprimir una justicia severa que con penas inútiles acaba de degradarlos, i abatir aquellos resortes que sostipioTí la virtud, i que conserva mas bien la exactitud que no puede observarse respecto de hombres ya corrompidos, dispersos, i que nada tienen que perder.

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"Esta descripcion melancólica, pero injenua del pueblo que tiene presente Vuestra Excelencia; este análisis lijero, pero fiel, es únicamente capaz de esplicar un fenómeno tal como el ver despoblado un país tan feraz, bajo un clima templado, sin fieras ni insectos venenosos, sin tempestades ni pestes, sin guerra ni emigraciones; solo así se resuelve el problema. ¿Por qué los campos mas fértiles i regados están sin cultivo? ¿Por qué tantos artículos que sirven al comercio, artes i farmacia están sepultados? ¿Por qué muchas materias que podrian venderse a los estranjeros, redimiendo a la Península de la dependencia de comprarlas, no se envían a pesar de las reiteradas órdenes i medios para hacerlo de que tiene noticia la diputación? No es, señor, la desidia la que forma este raro conjunto de necesidad i abundancia, de abandono i proporciones, de privaciones i deseos; no se orijina de alguna causa física, ni de algun principio misterioso que se figuran los que no se han detenido a examinarlo. No hai otro motivo que el mismo que ha producido iguales efectos en todos los terrenos como éste en que solo se prestó atencion a las minas, pastos i granos con esclusion de la industria, i cuya constitucion se varió luego que ésta vino a ocupar aquellas manos i aquellos dias que no podian emplearse en tales objetos. En suma, los trabajos sedentarios i perennes llenaron unos vacios que trastornaban las sociedades, disminuyeron los cultivadores i criaron consumidores de los frutos que ántes embarazaban; tuvieron sobrantes con que cambiar los de otras partes; tuvieron nuevas necesidades que satisfacer; tuvieron esperan

zas, costumbres, virtud, educacion, i se acabó la mendiguez i la indijencia" (1).

Las dos calorosas esposiciones que acabo do copiar me parece que deben ser consideradas como el mas formidable ataque que pudiera dirijirse contra un sistema que en tres siglos habia ocasionado tanta miseria i estorbado tanta grandeza; pero a fin de evitar falsos conceptos, no me cansaré de repetir que Sálas estaba mui distante, completamente distante, de ocultar el mas lijero designio de desconocer los derechos del rei, el mas remoto plan de un trastorno político cualquiera. Por el contrario, confesaba que los reyes españoles habian hecho por esta comarca cuanto podia esperarse de su real benignidad (2); i declaraba sin doblez que si buscaba la prosperidad de Chile, era para estrechar los vínculos que lo ligaban a la España. Este país, decia, debe ser "tan útil a la metrópoli, como hasta hoi le ha sido gravoso. España necesita consumidores para sus frutos i artefactos; Chile, consumirlos i pagarlos; para lo primero, es necesaria una gran poblacion; para lo segundo, que ésta tenga con que satisfacer lo que recibe. Se completaría la felicidad de ambos países si los efectos que éste retornase fuesen de los que no produce la Península i compra a otras naciones; así no embarazando su esportacion i conservando a la madre patria la debida dependencia, la libertaria de la que sufre" (3).

Indudablemente, las opiniones i planes de Sálas impulsaban a una revolucion; pero era sin que su autor lo sospechase siquiera.

(1) Representacion de la Diputacion del Hospicio al presidente don Luis Muñoz de Chaman en 1804.

(2) Representacion citada de la Diputacion del hospicio.

(3) Representacion citada al ministro Gardoqui.

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