Imágenes de páginas
PDF
EPUB

de la junta, siendo su empleo temporal, vendria a suceder que el nuevo entable quedase en los principios; porque acaso el que se subrogase en el sindicato para la próxima eleccion, no asienta a ceder su honorario en obsequio de dicho entable, sin que por ello la junta se desdeñe de dar, como da, al síndico las gracias del interes que manifiesta en el progreso i adelantamiento del comercio, no reparando en propios desembolsos. Aumentado que sea el fondo del cuerpo, se tendrá presente tan loable empresa; para lo que no será fuera del caso premedite el síndico los medios oportunos a la asecucion de este intento, promoviéndolos en la forma que corresponda."

V.

Don Manuel de Sálas, que se distinguia por lo empeñoso en lo referente al bien jeneral, no se entretuvo conforme a la indicacion de la junta de gobierno del consulado en idear planes i arbitrios cuya realizacion se aplazaba para época incierta i lejana, quizá la de sus nietos. La resolucion que he mencionado tiene fecha 12 de enero de 1796. Aquel mismo dia, probablemente junto con terminar de leerla, Sálas, sin pérdida de momento, dirijió al soberano una solicitud análoga a la que acababa de serle rechazada, siendo esta segunda vez mas feliz que la primera, como consta del siguiente oficio fecho en San Ildefonso a 24 de julio de 1796, que le pasó el ministro don Diego de Gardoqui.—"Enterado el rei de lo que Usted espone en su representacion de 12 de enero próximo pasado, en que da cuenta de haber propuesto a la junta de gobierno el establecimiento de una escuela de aritmética, jeometría i dibujo, i que no ha condescendido a este útil proyecto por la falta de caudales, reservándolo para mas adelante, se ha servido resolver que el consulado lleve a efecto dicho establecimiento, luego que sus fondos alcancen a satisfacer el gasto, despues de cumplidas sus cargas indispensables; a cuyo fin ha espedido con esta fecha la real órden correspondiente, i lo participo a Usted para su intelijencia i satisfaccion. Dios guarde a Usted muchos años.—Diego de Gardoqui."

Animado Sálas con la aprobacion de la corte, trató de fundar, en vez de una simple escuela nocturna en la antesala del consulado, un establecimiento algo mas serio, que tuviera un local propio i adecuado.

Espero que se me dispense el que siga entrando en pormenores algo minuciosos., pues creo que este es el mejor medio para dar idea de lo que era Chile en la época que precedió a la revolucion.

Don Manuel de Sálas principió por formar un presupuesto del cual aparecia que se habian menester mil quinientos pesos por una sola vez para gastos de instalacion, i dos mil trescientos setenta i cinco anuales para gastos ordinarios; pero como por modesto i económico que fuese este presupuesto, era dificilísimo proporcionarse fondos para llenarlo, Sálas indicó que fuese satisfecho por los tres importantes cuerpos del cabildo, tribunal de minería i consulado (1).

Gracias a sus influencias i empeños, consiguió que la última de estas corporaciones acordase al instituto proyectado una asignacion de mil pesos anuales, aunque segun cálculo prudencial, el resi

(1) Salas, Presentacion a la Junta de Gobierno del Consulado, fecha 22 de noviembre de 1796.

duo de sus rentas, deducidos los gastos, solo llegaba a dos mil por año (1).

Igualmente feliz fué con el cabildo. A pesar de que éste contribuia al sostenimiento de la universidad de San Felipe, i de que pagaba las poquísimas escuelas primarias que habia en la ciudad de Santiago, concedió un ausilio de cuatrocientos pesos anuales al nuevo establecimiento, a condicion de que se abriera en él una clase de idiomas (2).

El siguiente trozo del informe en que el procurador de ciudad don José Joaquin Rodríguez de Zorrilla apoyó aquella idea es bastante notable, entre otros motivos, porque testifica que la opinión de que Chile no era nada, i de que podia ser mucho habia cesado de ser personal de Sálas.

"Se me atropellan, decia Rodríguez de Zorrilla, las diversas especies de imponderables ventajas que se siguen precisamente, verificándose el gran proyecto de que se establezca la escuela de que se trata. Su autor es acreedor a que se le levante una estatua, pues es el único i el primero que manifestando aquí su patriotismo, se ha empeñado en facilitar un camino por donde podamos salir de la inutilidad i necesidad en que vivimos, capaz por sí solo de hacernos felices a nosotros i nuestra posteridad.

"Tenemos la dicha de haber nacido en un país de los mejores del mundo, un país en que nada nos falta, en que la misma abundancia nos es perjudicial, i en que por la falta de industria i de principios, no hemos podido hasta ahora remediar este

(1) Presentacion del Consulado al presidente Aviles, fecha 22 de noviembre de 1796.

(2) Oficio del Cabildo de Santiago al presidente de Chile, fecha 13 da enero de 1797.

perjuicio i aprovecharnos de aquella gran felicidad.

"Las naciones mas cultas que han logrado mucho menores proporciones, el modo que han hallado de aprovecharse de ellas, i de disfrutar mas comodidades que nosotros, no ha sido otro que el de procurar a su juventud una educacion a proporcion para emprender por reglas i principios todas las artes i oficios de que es un hombre capaz. Esto es lo mismo que en el dia se trata de entablar a beneficio de la nuestra. Debemos prometernos adelantamientos mui grandes; porque a mas de ser ella de la mas ¡bella disposicion para este objeto, tiene en este excelente país un espacioso campo en que podemos mui luego manifestar su aprovechamiento, i hacernos sentir la utilidad i ventajas que traen consigo estos benéficos establecimientos" (1).

La mas rica de las corporaciones indicadas por Sálas para costear la escuela de matemáticas era la junta o tribunal de minería, que a la sazon tenia veinte i seis mil quinientos pesos en arcas, i setenta mil en créditos segurísimos, calculándose sus entradas anuales en doce mil pesos, i ascendiendo sus gastos solo a cuatro mil; pero fué precisamente la que se negó con pretestos mas o ménos especiosos a conceder una subvencion de mil pesos por año, aunque por sus estatutos estaba obligada a sostener un colejio de minería, que jamas habia pensado en abrir (2).

Gobernaba por entónces el reino de Chile el teniente jeneral don Gabriel de Aviles, quien acojió

(1) Informe del procurador de ciudad don José Joaquin Rodríguez de Zorrilla al Cabildo de Santiago, fecha 13 de enero de 1797.

(2) Acuerdo de la Junta de Minería, fecha 26 de noviembre de 1796. —Informe de Salas a la Junta de Gobierno del Consulado, fecha 19 do diciembre del mismo año.

con favor el proyecto de Sálas. Aquel majistrado, en 6 de marzo de 1797, ordenó que se abriese la escuela propuesta de aritmética, jeometría i dibujo bajo la denominacion de Academia de San Luis en obsequio de la reina de España María Luisa; se declaró protector del establecimiento; le asignó por entradas los mil pesos ofrecidos por el consulado i los cuatrocientos acordados por el cabildo; mandó que se representara al rei la justicia de que la junta de minería, miéntras no fundaba el colejio a que era obligada, contribuyese con algo para el nuevo instituto, que podia preparar a los jóvenes para aprender científicamente la mineralojía i metalurjia; i en fin, nombró por director de la academia a don Manuel de Sálas, "en quien concurrian las circunstancias necesarias, con la de ser individuo de los dos cuerpos contribuyentes, i considerando que ninguno podia ser mas a propósito para promoverla, que el mismo que la habia ideado, propuesto i obtenido de la bondad del soberano" (1). Para lograr que aquel plan tan humilde fuera mandado ejecutar, habia necesitado Sálas quince largos meses de un empeño diario, constante, infatigable, yendo como pretendiente porfiado del consulado al cabildo, del cabildo a la junta de minería, de la junta de minería al presidente del reino, del presidente al rei; i volviendo en seguida a recorrer de alto a bajo la misma escala de autoridades con solicitudes i demostraciones; i teniendo en tan fatigosa carrera, que halagar el amor propio del uno, que responder a la necedad del otro, que apelar al patriotismo de éste, que ponerse serio con aquel, en una palabra, que recurrir a toda especie de insinuaciones i de esfuerzos.

(1) Decreto del presidente de Chile Aviles, fecha 6 de marzo de 1797.

[graphic]
« AnteriorContinuar »