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perjuicio i aprovecharnos de aquella gran felicidad.

"Las naciones mas cultas que han logrado mucho menores proporciones, el modo que han hallado de aprovecharse de ellas, i de disfrutar mas comodidades que nosotros, no ha sido otro que el de procurar a su juventud una educacion a proporcion para emprender por reglas i principios todas las artes i oficios de que es un hombre capaz. Esto es lo mismo que en el dia se trata de entablar a beneficio de la nuestra. Debemos prometernos adelantamientos mui grandes; porque a mas de ser ella de la mas ¡bella disposicion para este objeto, tiene en este excelente país un espacioso campo en que podemos mui luego manifestar su aprovechamiento, i hacernos sentir la utilidad i ventajas que traen consigo estos benéficos establecimientos" (1).

La mas rica de las corporaciones indicadas por Sálas para costear la escuela de matemáticas era la junta o tribunal de minería, que a la sazon tenia veinte i seis mil quinientos pesos en arcas, i setenta mil en créditos segurísimos, calculándose sus entradas anuales en doce mil pesos, i ascendiendo sus gastos solo a cuatro mil; pero fué precisamente la que se negó con pretestos mas o ménos especiosos a conceder una subvencion de mil pesos por año, aunque por sus estatutos estaba obligada a sostener un colejio de minería, que jamas habia pensado en abrir (2).

Gobernaba por entónces el reino de Chile el teniente jeneral don Gabriel de Aviles, quien acojió

(1) Informe del procurador de ciudad don José Joaquin Rodríguez de Zorrilla al Cabildo de Santiago, fecha 13 de enero de 1797.

(2) Acuerdo de la Junta de Minería, fecha 26 de noviembre de 1796. —Informe de Salas a la Junta de Gobierno del Consulado, fecha 19 do diciembre del mismo año.

con favor el proyecto de Sálas. Aquel majistrado, en 6 de marzo de 1797, ordenó que se abriese la escuela propuesta de aritmética, jeometría i dibujo bajo la denominacion de Academia de San Luis en obsequio de la reina de España María Luisa; se declaró protector del establecimiento; le asignó por entradas los mil pesos ofrecidos por el consulado i los cuatrocientos acordados por el cabildo; mandó que se representara al rei la justicia de que la junta de minería, miéntras no fundaba el colejio a que era obligada, contribuyese con algo para el nuevo instituto, que podia preparar a los jóvenes para aprender científicamente la mineralojía i metalurjia; i en fin, nombró por director de la academia a don Manuel de Sálas, "en quien concurrian las circunstancias necesarias, con la de ser individuo de los dos cuerpos contribuyentes, i considerando que ninguno podia ser mas a propósito para promoverla, que el mismo que la habia ideado, propuesto i obtenido de la bondad del soberano" (1). Para lograr que aquel plan tan humilde fuera mandado ejecutar, habia necesitado Sálas quince largos meses de un empeño diario, constante, infatigable, yendo como pretendiente porfiado del consulado al cabildo, del cabildo a la junta de minería, de la junta de minería al presidente del reino, del presidente al rei; i volviendo en seguida a recorrer de alto a bajo la misma escala de autoridades con solicitudes i demostraciones; i teniendo en tan fatigosa carrera, que halagar el amor propio del uno, que responder a la necedad del otro, que apelar al patriotismo de éste, que ponerse serio con aquel, en una palabra, que recurrir a toda especie de insinuaciones i de esfuerzos.

(1) Decreto del presidente de Chile Aviles, fecha 6 de marzo de 1797.

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I tantos pasos ¿para qué eran?—Para conseguir que se planteara una escuela cuyo sostenimiento demandaba un gasto anual de solo dos mil trescientos setenta i cinco pesos.

Todavía al fin de aquellos quince meses, todo lo que habia obtenido era el decreto del presidente Aviles que acabo de mencionar, el cual, como vamos a verlo, era únicamente el principio del principio.

Quizá haya quien considere demasiado prolija mi narracion; pero continuaré dando detalles minuciosos, porque los juzgo indispensables para acertar a pintar el atraso estremado de aquella época i la perseverancia heroica de don Manuel de Sálas.

Verdaderamente merece admiracion la grandeza de ciertos hombres en medio de tantas pequeneces.

Estaba el promotor de la academia de San Luis tratando de establecerla lo mejor que se pudiera, aunque solo contaba para ello con los mil cuatrocientos pesos ofrecidos por el cabildo i consulado, cuando la segunda de estas corporaciones salió diciendo que en atencion a haber sido disminuidas sus entradas por la guerra declarada entre España e Inglaterra, no podia por entónces entregar la cantidad que habia prometido (1).

Sin embargo, este inesperado contratiempo no desalentó al inquebrantable Sálas, que resolvió abrir luego la academia del modo que fuese posible, i con las únicas clases de gramática i dibujo. "Se creyó, i es necesaria, la cantidad (mil quinientos pesos por una sola vez i dos mil trescientos

(1) Representacion de la Junta de Gfobierno del Consulado al presidente de Chile. fecha 10 de mayo de 1797.

setenta i cinco pesos por año) que se calculó para , su plantificacion i entretenimiento, decia en la solicitud que dirijió con este objeto al presidente Aviles; i solo hai efectiva la moderada (cuatrocientos pesos por año) que franqueó el ayuntamiento. Con ésta sola, puede ponerse en planta la escuela, invirtiendo la asignacion del primer año en costear mesas, bancos, colocacion de modelos i demas necesario, obligándome yo a satisfacer los salarios de los maestros de dibujo i gramática, i alquiler de la casa, miéntras Su Majestad, informado de la necesidad, estado i facilidad del establecimiento, se sirve proveer a su subsistencia por los medios que presenta el espediente. Cuando llegue la determinacion favorable (de que no dudo), ya las jentes habrán sentido las ventajas, i no se dejarán alucinar por los interesados en frustrarlas; i yo me compensaré de los suplementos i pequeños s acrificios que haga al bien jeneral" (1).

VI.

Habiendo sido aceptada en 17 de junio la indicacion por el presidente Aviles, se abrió la academia el 18 de setiembre de 1797 en una casa de la calle de San Antonio, situada frente a la habitacion de Sálas, que al decir de éste era adecuada entre las raras de alquiler que se presentaban, i le proporcionaba la gran ventaja de facilitarle una asistencia inmediata i frecuente al establecimiento (2).

Tuvo desde luego tres clases: una de primeras

(1) Sálas, Representacion al presidente de Chüe, fecha 23 de mayo do 1797.

(2) Sálas, Informe al presidente interino don José de Santiago Concha, fecha 10 Je abril de 1801.

letras segun el método adoptado en la corte i sitios reales; la segunda de gramática latina i castellana; i la tercera de dibujo.

Entiendo que aquella fué la primera vez que hubo en Chile enseñanza pública de la lengua patria. Los españoles modernos se vanaglorian mucho de habernos trasmitido un hermoso idioma; pero por los documentos de la época que ya he citado, i los que seguiré citando, se conocerá que no se habian cuidado de enseñárnoslo con mediana perfeccion siquiera. Ha sido despues de la independencia cuando los chilenos hemos venido a aprenderlo regularmente, habiendo tenido la gloria de que el señor don Andres Bello haya compuesto i dado a luz en nuestro país la mejor de las gramáticas conocidas.

Era tanta la escasez de hombres de alguna instruccion en cualquier ramo, que la clase de dibujo no habria podido abrirse si por casualidad no hubiera llegado un profesor italiano.

Por lo que tocaba a las de matemáticas, el mismo Sálas declaraba que aun habiendo fondos, habria sido imposible comenzar su enseñanza por falta de maestros (1).

En 31 de enero de 1798, el rei tuvo a bien aprobar la fundacion de la academia de San Luis, ordenando que para su sostenimiento dieran anualmente: mil pesos, la junta de minería; mil, el consulado; i cuatrocientos, el cabildo de Santiago.

Gracias a esta real disposicion, Sálas pudo contar con los dos mil cuatrocientos pesos que tanto habia anhelado; "pero la falta de un profesor de matemáticas, decia en el informe a que he aludido varias veces, nos redujo a pensar solo en dis

(1) Informe ántes citado.

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