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seminario; como hoi lo miro por la primera obligacion de mi empleo; i estoi penetrado de que es el objeto mas propicio a mi patria, dedico a sus progresos todas mis meditaciones i tiempo. Por eso deben persuadirse a que no será infructuosa la venida de los jóvenes que se destinen a estos estudios, i a que velaré sobre su educacion i adelantamiento con preferencia a mis hijos. Si consigo el efecto de esta proposicion, será alguno de los pasos que he dado con buen éxito; si nó, lo contaré entre los innumerables que he perdido, de que no me arrepiento, i que no me desanimarán" (1).

Como el anhelo de Sálas era propagar una instruccion sólida i verdaderamente científica, cuidó de formar como pudo un gabinete de física i una biblioteca.

Esta constaba en 1801 de doscientos ocho volúmenes, de los cuales ciento quince habian sido obsequiados por Sálas i doce por el marques de Aviles, don Luis de Álava, don José de Resabal, don Pedro Diaz Valdes, don Juan Martínez de Rozas, frai Francisco Sánchez i don José de Santiago Concha.

Habia donado ademas gran número de modelos de dibujo, algunos planos de obras públicas, varias cartas jeográficas, dos esferas, un microscopio, un reloj, un retrato del marques de Aviles, durante cuya presidencia se habia planteado la academia de San Luis, el cual habia sido trabajado por don Martin Petris, primer profesor de dibujo del establecimiento.

En 10 de abril de 1801, don Manuel de Sálas i Corvalan dirijió al presidente interino del reino,

(1) Salas, Circular a las Diputaciones Territoriales de minas, fecha 24 de mayo de 1801.

el oidor don José de Santiago Concha, un informe sobre el orijen, progreso i estado actual de la academia de San Luis, que comprende, no solo la historia de aquella casa de educacion referida por su fundador, sino tambien una esposicion de sus ideas sobre instruccion pública, i de las esperanzas que habia concebido.

Sálas comenzaba su memorial con el siguiente exordio, el cual hace ver la elevacion de sus miras.

"El conocimiento de que a este país ofrece recursos su rara feracidad para hacer dichosos a los habitantes, i aun para contribuir de un modo grande i eficaz a la opulencia de su metrópoli, a quien es gravoso, me sujirió siempre varios pensamientos hacia su bien. De unos desistí, porque la reflexion i esperiencia me manifestaron que no eran oportunos; otros desvanecieron las circunstancias; i algunos luchan con embarazos inseparables de la novedad. En lo que jamas encontré razon de dudar, o que no sirviese a confirmar mi primer concepto, fué el de que el remedio radical es la enseñanza de las ciencias naturales. Me ratificó la vista de la Europa, donde se abrazaron con ansia desde que se conoció que las palabras valen ménos que las cosas, i que de éstas son precarias i pequeñas las que no se tratan científicamente, o se fundan en el conocimiento de sus elementos. El ejemplo de España, donde trabajaron inútilmente los mejores economistas, cifrando los adelantamientos de la nacion en el fomento de algunos artículos, hasta que con la venida de la casa reinante se descubrió el camino verdadero; los establecimientos de Felipe V i Cárlos III, que harán perpetuamente gloriosos sus nombres, manifestaron la gran mina de talentos i riquezas reales, i que ántes todo era empírico i defectuoso. Estudiando la naturaleza, conociendo las cosas por sus causas i principios, se halló la senda única i mas corta, de hacer felices a los pueblos, dándoles las luces i ocupacion cuya falta los arruinaba.

"Convencido de la insuficiencia de todos los medios de que se ha usado hasta hoi para fomentar este reino, i que cada dia decaen sensiblemente sus primeras riquezas, especialmente la poblacion, fuente de todas, creí que solo podria dársele la enerjía que desea la corte, por aquellos caminos que, aunque lentos, condujeron con seguridad otros estados a la prosperidad; que puede recuperarse aquella que nos recuerdan la tradicion, historia i vestijios, siguiendo las huellas de los que con menos proporciones la consiguieron.

"Siendo éste, i no habiendo otro, el de vulgarizar los conocimientos que facilitan el cultivo de las producciones propias, i que por eso han merecido justamente el nombre de ciencias útiles, lo he procurado constantemente. En realidad, nada puede ser un punto mejor de union de todas las opiniones, un símbolo de todas las clases que buscan la verdad i comodidades, que la evidencia misma i el modo cierto de lograrlas. No encontrándose en los medios practicados, debe buscarse en otros, que tienen a su favor el consentimiento jeneral. Las ciencias especulativas, necesarísimas a la conducta del hombre, no pueden ocuparlos todos, ni servir a todas sus necesidades. Una agricultura sin consumos ni reglas, una sombra de industria sin enseñanza ni estímulo, un comercio, o propiamente mercancía de rutina, sin cálculos, combinaciones ni elementos, necesitan para salir de la infancia i tosquedad los ausilios del arte de medir i contar, por cuyo defecto no se ve aquí en estas profesiones pasar de la mediocridad, como sucede a cada paso en todo el mundo, i por eso la comun prosperidad, que nace de la individual, no avanza una línea.

"Las facultades abstractas que exijen previamente metodizar el discurso hallarán su perfeccion en las demostrativas, si ántes se enseña por ellas a buscar por órden práctico i progresivo los conocimientos útiles i sólidos de que es capaz el injenio humano. Así se rectifica acostumbrándolo a la exactitud en el raciocinio, si de ese modo se purgan los ánimos del escolasticismo i espíritu de partido, que despues de trastornar el juicio, inspira una terquedad que trasciende a la sociedad i costumbres, que siempre se resienten de aquella futilidad i orgullo consiguientes a los estudios de memoria, mui diversos de la sinceridad i modestia inseparables de los que solo estudian la verdad, que se habitúan a ella a fuerza de buscarla, i que fundan sus mas sublimes discursos en principios sencillos i ciertos.

"Sobre todo (porque nos toca de mas cerca), la desacreditada, la ruinosa, la desesperada ocupacion de las minas, que debe ser la primera en estimacion, en utilidad i en adelantamiento, jamas tendrá el que puede, si el arte no suple a las ventajas que tenian cuando se labraban en la superficie por enjambres de operarios, si no se sustituye la razon a la fuerza. Nunca los tesoros que oprimen los montes para reservarlos de la mano ignorante i avarienta, i franquearlos a la diestra i laboriosa, nos darán en los signos de todas las riquezas, aquellas con que nos dotó la Providencia con predileccion. En vano pisamos las preciosas producciones del reino mineral; las mas nobles se solicitan con ímproba fatiga e incertidumbre; las demas se esconden a nuestra escasa vista. Los desperdicios en todo sentido de las primeras i el absoluto desconocimiento de innumerables fósiles útiles para las artes, farmacia i fábricas, nos privan de objetos que bastarian a constituir el bienestar de naciones enteras. Nada hai mas obvio; todos lo conocemos, i nos lo recuerdan los viajeros, escritores i cuantos tienen sentido comun."

La reiterada comparacion entre el miserable estado a que Chile se hallaba reducido, i la prosperidad floreciente a que le llamaban sus recursos naturales, halagaba las imajinaciones, i causaba tristísima impresion en los ánimos de muchos.

La repeticion de estos proyectos de mejoras i las dificultades que el réjimen existente oponia a su realizacion, debian a la larga predisponer contra la metrópoli a gran número de chilenos.

Salas hacía en su memorial una reseña de la fundacion i de los progresos de la academia de San Luis, i de algunos de los planes que habia concebido para mejorarla.

Por último, aquel ilustre filántropo terminaba con esta sentida peroracion:

"Tales son las ideas i los recursos que me he propuesto. No todo e3 asequible de un golpe, pero todo se hará sucesivamente. El total es un plan a que se irán adaptando las partes segun se presenten aquellas felices ocurrencias que nunca faltan, si se esperan con celo i buena voluntad. Aunque Varíe, o no se logre en la plenitud que se desea, a lo menos se conseguirá, i ya se ha adelantado bastante para dar por bien empleado el trabajo. Confieso injenuamente que me lo hubieran hecho abandonar los cuidados que me cuesta, si no tuviese a la vista ejemplares de iguales dificultades que venció la constancia, aunque de jenios superiores, i con ausilios para poder resistir a los Aris

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