Imágenes de páginas
PDF
EPUB

nan sobre el globo, huyendo de los que no las conocen. Las grandes revoluciones que al principio de nuestra era inundaron el mundo de toscos guerreros las confinaron en la Grecia, de donde volvieron a Italia a la menor serenidad. Los hunos con el nombre de godos las arrojaron a Constantinopla; i cuando los turcos se apoderaron de esta ciudad, las impelieron hacia Roma. La guerra las hizo pasar los Alpes, i se mantuvieron como en asilo, hasta que Luis el Grande, protejiéndolas, hizo glorioso su reinado. En un dia, se vió a estos conocimientos apoderarse de todos los espíritus. Las facultades todas del hombre se sometieron a un tiempo. Las artes sujetas a las manos i las que penden del pensamiento se animaron; todo se vivificó a la vez. El honor que caracterizaba a la nacion, i que la elevaba a sus propios ojos, fué el gran motor, e hizo los mismos efectos que la libertad de Roma i Aténas; aquellos que Florencia i Lóndres atribuyen a un fantasma que idolatran, i solo existe en la imajinacion, o mas bien en unas voces cuya significacion aun no está determinada.

"Del mismo modo, pasaron los Pirineos; i encontrándose bajo un cielo mas dulce talentos mas reflexivos, fueron adoptadas con aquella madurez que.presajia la duracion. Las primeras capitales hicieron homenaje a estas ciencias; i el jenio del dibujo hizo nacer las tres artes nobles: la arquitectura, a quien debemos habitaciones cómodas, seguras i agradables; la escultura, que inmortaliza los grandes hombres; i la pintura, que presentando a los sentidos las acciones, nos da continuas lecciones de virtud.

"Habian embargado ántes toda la atencion las ciencias que sirven a la defensa del estado, a mejorar su lejislacion, i a rebatir los errores. Radicadas demasiado estas impresiones, duraron mas qua sus motivos. Ya sea falta de pábulo, o que el destino del hombre es siempre excederse i abusar, so fijó aquel funesto escolasticismo i espíritu de partido incompatible con la razon, verdad i exactitud, que constituyen las ciencias demostrativas, en que solo se enseña lo que se sabe i entiende, i por eso contrarias diametralmente a las que ocupaban los injenios, haciéndoles perder el tiempo, el trabajo i el juicio en cuestiones cuando ménos ociosas, vacías de sentido, indefinibles e interminables por la naturaleza de sus objetos i el modo de tratarlas; manantiales inagotables de disputas, de divisiones, de sectas, de odios, de persecuciones i guerras de relijion o nacionales. Los cegaba la misma luz que debia alumbrarles.

"Se conservaban a pesar de tal desórden algunos conocimientos imperfectos que trajeron los árabes en cambio de innumerables males; inventores del cálculo, cultivaron la astronomía i la jeometría. La medicina, que estriba sobre la química i la física, les debió su adelantamiento. Pero estas luces, adquiridas por erudicion, trasladadas de unos idiomas en otros, adaptadas a los sistemas dominantes, al método abstracto, i sufriendo el embate de los partidos, desfiguradas i defectuosas, formaban el caos de la filosofía de la escuela.

"Ya este monstruo habia sufrido al descubrirse estos países golpes que le desconcertaron. Un monje, estudiando la química, halló la pólvora, i abrió la puerta a la física esperimental. Galileo examinaba la figura de la tierra; i ausiliando los sentidos con el telescopio, resucitaba el sistema de Pitágoras. Gasendi renovaba los átomos de Epicuro. Descartes imajinaba los injeniosos turbillones. Turriceli inventaba el termómetro. Pascal media la altura de la atmósfera. Boile comprobaba las esperiencias de ambos. Verificándose las predicciones del desgraciado Bacon, la filosoiía esperimental descubria los hechos; la racional buscaba las causas; i preparaban el estudio de las matemáticas, únicas ciencias capaces de ayudar al espíritu humano, i asegurar el éxito de sus incubaciones.

"En efecto, el áljebra aplicada a la jeometría, i ésta a la física descubrieron a Newton el sistema del mundo; i con la atraccion i repulsion, esplicó los fenómenos que no pudo el impulso ni el ridiculo miedo del vacio. Estudiando la astronomía i óptica, conjeturó el oríjen de la luz; i las esperiencias hechas con este motivo constituyeron un sistema que estableció los cimientos de la buena filosofía. Al tiempo que Leibnitz con sus vanos esfuerzos manifestaba la inutilidad de la falsa metafísica, i aplicaba a las menores necesidades de la vida alguna produccion matemática, estendian a porfía los límites de esta ciencia los dos mayores jenios de su siglo, los ilustres competidores sobre la invencion del cálculo diferencial. Locke concurria a esclarecer los entendimientos, acabando la obra de Malebranche. Este espíritu estraordinario trataba jeométricamente las materias mas abstractas; nada era pequeño como fuese útil; i hallaba mas filosofía en las artes, que en todos los sistemas i especulaciones de los filósofos.

"Dos naciones rivales hasta en el saber establecen a un tiempo dos academias en que reuniéndose los sabios, i fortificándose sus luces, todos las ministran i reciben. Allí se han descubierto los mas importantes misterios de la naturaleza; allí se han desvanecido los prestijios de la tímida ignorancia; allí han tenido principio las empresas mas benéficas i las esperiencias mas interesantes: la electricidad, la aurora boreal i austral, la purificacion del aire, la dulcificacion del agua marina, los instrumentos para fijar las lonjitudes i determinar la figura de nuestro planeta, para perfeccionar la agricultura, adelantar el comercio i mejorar la industria; allí el bien público es una cosa real, i no una palabra sonora i vaga. Unidos con aquella buena fe i docilidad que caracterizan a la sabiduría, prodigando su direccion a las artes i ciencias, han manifestado que nada puede hacerse bien sin ideas regladas i sin principios. El jénero humano los mira como sus antorchas; solo son censurados de los ciegos que no quieren ver, o de los orgullosos que no quieren ser vistos.

"Nada habrian adelantado tales hombres ni cuerpos a pesar de sus talentos, i sus conatos hubieran sido vanos, como los de otros muchos que en todos tiempos han deseado couducir los pueblos a su bien, ilustrándolos, si un feliz concurso de causas físicas, morales i políticas, o un conjunto de circunstancias imposible de prever ni de proporcionar, no hubiera determinado sus inclinaciones, i dispuesto a escucharles. Entre las naciones, como en los individuos, hai una fuerza de accion i reaccion, que alternadamente hace dominar las pasiones, o la razon. La violencia arrastra a veces a los que debian siempre guiar, i solo gana terreno la verdad cuando es sostenida de la autoridad. Cuando los depositarios de ella tienen la calidad que los hace mas recomendables, cuando los príncipes son sabios, i protejen las letras, es cuando las luces obran en toda su fuerza, cuando se logran los conatos de los sabios i academias, cuando se estimula el celo de las sociedades de beneficencia pública, i cuando caminan las naciones a su prosperidad con rapidez.

"Por esto, nuestro augusto soberano, queriendo afianzar la fidelidad de sus vasallos en su misma felicidad; mirándose mas como padre que como su dueño; no creyendo en la utilidad que se atribuye a la ignorancia i miseria; conociendo que el grande arte de gobernar, sin el que nada importan las demas virtudes de los héroes, consiste en amar a sus pueblos, en hacerse amar de ellos, i en procurarles su bien; como éste sea inseparable de las luces; para conseguirlo, prefiere a todas las demas glorias, la de establecerlas. Así, a la mas pequeña insinuacion, manda que se ilustre el mas pobre, distante i fértil de sus dominios; ordena lo mismo que pedimos como gracia; lo ordena con enerjía; lo ordena con estension; quiere que sepamos en la matemática lo mas útil. Mas; desea la última perfeccion en las artes; para esto es el dibujo.

"Apénas se sabe la voluntad del monarca bienhechor, se conmueven los cuerpos instituidos para el bien de los demas; se suscita una noble contestacion, deseando cada uno ser preferido en la fatiga i en la gloria de verificarlo. Al fin, vencidos los obstáculos de toda cosa nueva, útil i grande, hemos ya pasado el dintel de un edificio suntuoso a todas luces, que debe valuarse en razon del provecho que traerá i de las dificultades que encuentra. Lo último solo es conocido por los que lo fabricamos; del resto juzgará la posteridad.

"Si fuese necesario persuadiros, estudiosos compañeros, yo me estenderia sobre la importancia de unas ciencias que hoi se han hecho el pórtico de las otras, i que se cultivan en todo el mundo; pero ya es inútil. Conoceis que por ellas se adquiere aquel espíritu de órden, esencial en cualquiera raciocinio; que el hábito de buscar la verdad conaturaliza con ella, i hace a los hombres rectos, since

« AnteriorContinuar »