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IX.

El resultado de los primeros exámenes de la academia de San Luis produjo una impresion sumamente favorable en muchos de los personajes mas encumbrados de la sociedad de Santiago.

"Para manifestar a los cuerpos protectores i al público la realidad de la enseñanza, i que se habian hecho progresos efectivos i considerables, decia la junta de gobierno del consulado en un informe al rei, el director de la academia don Manuel de Sálas pidió al gobierno que señalase dia para los certámenes públicos de aritmética i jeometría, que por la primera vez se han visto aquí, como lo informaron los diputados de los cuerpos, lo presenció la audiencia i un numeroso concurso, que oyó con satisfaccion las pruebas de la suficiencia de los alumnos, i el discurso pronunciado por uno de ellos, manifestando cuanto debe esperarse de los nuevos conocimientos en un país tan fértil como vírjen, i que necesita mas que otro de estas nociones para desterrar la miseria, ignorancia i despoblacion."

La audiencia compuesta de los oidores Concha, Aldunate, i Herrera, la cual en aquellas circunstancias estaba ejerciendo el gobierno accidental del país, aprobó por auto de 14 de diciembre de 1801, provisionalmente, "miéntras Su Majestad determinaba lo que fuese de su agrado," las ordenanzas que Sálas habia redactado para la academia.

Aquel alto tribunal aprovechó la ocasion para declarar que la realizacion de la escuela mencionada era debida a Sálas "a pesar de los obstáculos que habian ocurrido," i para "dar a éste las gracias a nombre del rei, exhortándole a que continuase como hasta allí procurando i proponiendo cuanto contribuyese a la subsistencia i progresos del establecimento, cierto de que habia de encontrar en aquella superioridad la proteccion i ausilios que necesitase, i merecia aquella utilísima empresa."

El mismo dia, la audiencia espidió un segundo auto, tan honorífico para don Manuel de Sálas, como aquel de que acabo de hablar.

"Santiago i diciembre 14 de 1801. Vistas en la Real Audiencia Gobernadora las cuentas presentadas por don Manuel de Sálas, director i establecedor de la real academia de San Luis, comprensivas de los gastos hechos desde su ereccion en fines de julio de 1796 hasta fin de diciembre de 1800, con setenta documentos que comprueban la inversion de cinco mil trescientos sesenta i ocho pesos dos i medio reales, i la existencia de setecientos ocho pesos tres i cuartillo reales, que componen la suma de seis mil setenta i seis pesos cinco i medio reales, total que ha recibido en el tiempo corrido desde una a otra fecha, con lo que han informado el ilustre cabildo, el consulado i el tribunal de minería, i espuesto el ministerio fiscal, dijeron los señores que la componen que en atencion a las fundadas razones que esponen dicho ministerio, el cabildo i consulado, i mas que todo, al concepto que justamente merece del público i de este tribunal el comisionado, que, no solo emplea sus conatos, sino que ha hecho donaciones a favor de aquel establecimiento, debian por tanto aprobar, como desde luego aprobaban, las espresadas cuentas, que se archivarán despues de darse al interesado testimonio de esta providencia, agregándose otro a los que se saquen del espediente sobre la aprobacion de las ordenanzas que se han mandado compulsar para informar con ellas a Su Majestad; i así lo proveyeron, mandaron i firmaron dichos señores, de que doi fe.-Concha. -Aldunate.Herrera.Ante mí, Antonio Gárfias, escribano sostituto de gobierno."

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Antes de proseguir esta relacion, voi a llamar a la lijera la atencion sobre algunos hechos, aunque me parece que el lector no puede menos de haberlos notado.

Un simple particular hacía por la instruccion pública mas que el presidente i la audiencia de Chile, mas que el rei i su consejo de Indias.

Todos los buenos ciudadanos confiaban en que la tal academia habia de sacar al país del profundo abatimiento en que estaba sumerjido.

Mientras tanto, aquel establecimiento era una simple escuela de aritmética i de jeometría, que en cuatro años i medio solo habia impuesto un gasto de cinco mil trescientos sesenta i ocho pesos tres i cuartillo reales, i cuyo total de entradas habia ascendido solo a seis mil setenta i seis pesos cinco i medio reales.

I esta era la grandiosa i colosal empresa para cuya fundacion i sostenimiento, un ciudadano tan filantrópico e ilustrado, como constante en sus propósitos, habia tenido tanto que batallar, i tantos obstáculos que vencer, segun lo declaraban las primeras autoridades i corporaciones del país.

Estos hechos, demasiado significativos por sí so. los, no han menester de comentarios.

Don Manuel de Sálas, alentado con el entusias- i mo que iba despertando la contemplacion de los

frutos de su institucion, pensó en darle mayor' ensanche.

La junta de gobierno del consulado espone como sigue en un informe al rei cuáles eran los planes de Sálas a que acabo de aludir.

"Con testimonio de todo, la real audiencia informó con fecha de fines de diciembre de 1801, representando la importancia de los servicios de don Manuel de Sálas, i cuánto contribuiria a completarlos la mano que los empezó, si se le sostiene i autoriza con algun carácter que recomiende su influjo i llame la atencion de los que deben concurrir a unas ideas que no bastan a persuadir la razon i los convencimientos, cuando no- se apoyan en la consideracion de quien los profiere, ni en las facultades para hacerlos valer. Sin la calidad de iejidor, no habria conseguido que la ciudad contribuyese con sus fondos. La direccion de minería1 le facilitó los medios con que espera añadir la enseñanza de la mineralogía i química. El sindicato del consulado abrió la puerta a este pensamiento, que de otro modo no habria promovido, i que estaria en el olvido en que están hoi otros de igual magnitud, que empezó i cesaron porque recayeron en otras manos por no haberse entendido como deberia la real órden de 30 de abril de 1798 en que se le mandaba permanecer por el tiempo de la real voluntad en un destino en que fué ántes prorrogado, i en que tuvo tantas aprobaciones de la corte. Concurren otros méritos, que hicieron espedir la real órden de 4 de junio de 1793, a que se agregan los actuales, que labra a costa de continuas fatigas, incomodidades i persecuciones. Si esta gracia se une a la aprobacion de las ordenanzas, se habrá logrado perfeccionar el proyecto, i estimular a otros a seguir estas huellas por un ca

mino que hacen mas escabroso las orgullosas preocupaciones i el mal éxito de los que se atrevieron a quererlas disipar, cuyos efectos ya empieza a sentir el actual emprendedor; i aunque hasta ahora solo han servido a molestarle sin fruto de sus émulos, es mui de recelar que la continuacion le agobie, i frustrando sus buenos designios, retraigan en adelante a otros de imitarle.

"Para completar la enseñanza útil a estos países, i aun a sus habitantes, hizo Sálas en calidad de director de minería una representacion al gobierno en que describe prolijamente el estado actual de las minas, las causas de su decadencia i las ventajas que producirian si se labrasen con aquel conocimiento que requiere su delicadez i la preciosidad de sus frutos. Manifiesta por menor la ignorancia absoluta de estos principios i los males que ocasiona, sofocando la abundancia de minerales, i las bellas proporciones que tiene el reino para florecer por este jénero de industria, i ser tan útil a su metrópoli como cualquiera otro de América.

"Los hechos, documentos i reflexiones que comprueban cuanto espone pasaron por el exámen del procurador jeneral de ciudad del ayuntamiento, consulado del comercio, tribunal de minería i ministerio fiscal, sin la menor contradiccion; ántes sí apoyaron el pensamiento como útil i fácil.

"Este se reduce a practicar aquí lo mismo que hace florecer estas labores, aunque ménos pingües, en los países donde se dirijen por el arte, que es lo que se ha encargado por la corte en diversas reales órdenes i providencias, i sobre todo en las ordenanzas de este gremio, i particularmente en los títulos 17 i 18, sin que hasta hoi se haya podido realizar a pesar de enormes gastos de la real ha

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