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i reduciéndose el número de alumnos agraciados a cuatro; con lo que ascenderia el total de gastos a solo dos mil doscientos pesos, los que podian darse la mitad por el tribunal de minería, i el resto por el consulado i ayuntamiento. Pero la audiencia gobernadora, atendiendo al estado de los fondos de estos cuerpos, i a que la utilidad de la nueva enseñanza fluye principalmente en beneficio de las minas, de la industria, de la agricultura i del comercio, por lo que el consulado hizo esta misma solicitud en 12 de marzo de 1798, resolvió informar al rei que debia hacerse la erogacion por mitades entre el consulado i tribunal de minería; i al mismo tiempo, apoyar la solicitud, esponiendo que para realizarla, convenia que se encargase la ejecucion al autor de ella, don Manuel de Sálas, que habia manifestado su aptitud para este jén ero de cosas, i por hallarse en él, aquel celo, actividad i luces que rara vez se encuentran unidas con el deseo eficaz de verificar tales empresas, que ordinariamente se han frustrado por falta de un ajente adecuado."

XI.

Estaba aquel ilustre filántropo fabricando castillos en el aire, cuando esperimentó un terrible desengaño, que, no solo desvanecia las lisonjeras esperanzas que habia concebido de mejorar la academia de San Luis, sino que tambien derribaba desde los cimientos lo que tanto habia costado realizar, i lo que ya estaba dando frutos.

Habrase observado que en varios de los documentos copiados se habla de las enemistades i de las persecuciones que se habia atraído Sálas por motivo de sus patrióticos proyectos.

Algunos de esos adversarios que lograron sentarse en el tribunal de minería, consiguieron hacerse oír en la corte.

Lo cierto fué que el presidente don Luis Muñoz de Guzman tuvo que poner el 13 de julio de 1802 el cúmplase a la siguiente real órden:

"En vista de lo representado por el tribunal jeneral de minería de ese reino en 20 de diciembre de 1799 i de la real órden de 31 de enero de 1798 por la cual se mandó establecer ahí una cátedra de aritmética, jeometría i dibujo, se ha servido el Rei derogar por ahora la citada real órden en todas sus partes, i mandar que ese consulado reintegre inmediatamente al fondo de mineros las cantidades que de él se hayan pagado para el espresado fin. Participolo a Usía de real órden para que disponga su puntual cumplimiento. Dios guarde a Usía muchos años. Aranjuez, 7 de junio de 1801.—Soler."

XII.

Una resolucion como la que acaba de leerse habria desalentado a cualquiera hombre que no poseyese la estraordinaria persistencia de Sálas.

Pero éste no se desanimó, i obtuvo un verdadero prodijio.

¿Sabeis qué?

Consiguió que el presidente de Chile suspendiera hasta que el soberano lo reconsiderara la ejecucion de lo mandado por el gobierno central.

I en seguida, alcanzó que la resolucion misma fuera definitivamente revocada.

La siguiente real órden contiene una relacion del caso a que me refiero.

"He dado cuenta al Rei de la representacion de esa audiencia gobernadora de 20 de enero de 1802 i del espediente que incluia sobre la aprobacion de las ordenanzas para gobierno de la escuela de aritmética, jeometría i dibujo establecida en esa capital con el título de San Luis; como así mismo de la carta de Vuestra Excelencia de 8 de mayo de 1803, número 84, en que participó con testimonio que no habia hecho novedad en cuanto a la subsistencia de dicha escuela, suspendiendo el cumplimiento de la real órden de 7 de junio de 1801, derogatoria de la de 31 de enero de 1798 en cuanto a que del fondo de minería se satisfacian mil pesos anuales para la misma escuela, por haberse acreditado la necesidad i utilidad de este establecimiento, particularmente para la minería.

"Enterado Su Majestad de uno i otro espediente, i en vista de lo que acerca de ellos ha espuesto el supremo consejo de Indias en consulta de 23 de julio último, se ha servido resolver que no se haga novedad en las contribuciones que hacian la ciudad, consulado i tribunal de minería para la referida escuela, pues está probado el distinto aspecto i concepto que ésta tiene del que tenia cuando informó a Su Majestad dicho tribunal, i que influyó a la derogacion, quedando por lo mismo relevado el consulado del reintegro o devolucion al tribunal de mineria de los mil pesos anuales.

"Por consecuencia, se ha dignado Su Majestad aprobar lo que dispuso Vuestra Excelencia en auto de 18 de diciembre de 1802 para que no se suspendiese el establecimiento de la escuela, como igualmente las ordenanzas que formó el director don Manuel de Sálas, cuyo celo i desvelos han merecido el soberano aprecio de Su Majestad, i los acuerdos del cabildo secular i tribunales del consulado i minería en que declararon que la asistencia a la academia con aprovechamiento sería un mérito positivo que en igualdad de circunstancias haria preferibles a sus alunnos en la provision de los empleos que les correspondan.

"Finalmente, se ha dignado el Rei resolver que cuando se propongan arbitrios i sueldos proporcionados para los dos profesores de química que se han pedido para la misma escuela, determinará Su Majestad lo que tenga por mas conveniente sobre este particular.

"De su real órden, lo comunico todo a Vuestra Excelencia para su intelijencia i cumplimiento.

"Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. San Ildefonso, 18 de agosto de 1805,- Soler. -Señor Presidente de Chile.”

Gracias a esta nueva disposicion, don Manuel de Sálas conservó siquiera la modesta escuela de aritmética i de jeometría, ya que no le fué posible plantear en ella las clases aplicables a la minería, de las cuales habia aguardado tan provechosos resultados.

La poderosa corte española, en cuyos dominios no se ponia el sol, no encontró tres mil pesos anuales para fomentar en Chile la enseñanza de las ciencias indispensables a la esplotacion de las minas, una de las principales fuentes de produc. cion en este país.

A pesar de tantas contrariedades, el infatigable Sálas no se habia dejado abatir.

Aun antes de que llegara la real órden de 18 de agosto de 1805, habia continuado atendiendo a la academia de San Luis con tanto celo, como si no fuera un establecimiento amenazado de ruina.

En diciembre de 1804, encargó al profesor don Vicente Caballero que levantara un plano de la ciudad de Santiago.

Aquel mismo año habia arreglado una especie de gabinete de historia natural bajo la direccion del ensayador jeneral de la Moneda don Francisco Rodríguez Brochero.

Naturalmente, despues de la llegada de la real órden referida, redobló sus esfuerzos.

I para que se comprenda cuántos debian ser éstos, conviene que se sepa que era tal la escasez de los elementos escolares, como tiza, lapices, compaces, papel marquilla, tinta de China i otros, esperimentada a la sazon en Santiago, que era preciso encargarlos a Lima o Buenos Aires.

En abril de 1808, Sálas trasladó la academia a una casa de la calle de las Monjitas, la cual era mas espaciosa i cómoda.

La academia de San Luis subsistió hasta que durante la revolucion fué incorporada en el Instituto Nacional, cuando éste se fundó el año de 1813.

XIII.

Don Manuel de Sálas no se ocupó solo en los trabajos que tengo enumerados, por muchos que fuesen los afanes que le demandaran.^

Como síndico del consulado, dirijió en 10 de enero de 1796 al ministro don Diego de Gardoqui una larga memoria, de que ya he citado un trozo, i en la cual reunió los datos mas curiosos sobre el estado de la agricultura, de la minería, de la industria i del comercio en Chile, i sobre los arbitrios que podrían tocarse para mejorar estos diversos ramos.

Las principales industrias ejercidas en el campo eran la siembra de trigo i la crianza de ganado.

Sálas calculaba que el precio corriente del tri

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