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Efectivamente, se descubrieron vacas en las cuales se habia producido la vacuna.

Aquello importó una confirmacion espléndida de la opinion optimista de Sálas acerca de su patria.

Debian ser muchos los que, visto el resultado, se repetian por lo bajo: ¡lástima grande que no se nos proporcionen recursos para esplotar como corresponde una tierra tan privilejiada de Dios, i tan desatendida de los hombres!

XVIII.

Para llevar a cabo los mencionados i otros planes relativos al bien público, don Manuel de Salas mantenia una correspondencia seguida con otro gran filántropo de Buenes Aires, el secretario del consulado de esta ciudad, don Manuel Belgrano.

Han venido casualmente a mis manos cinco comunicaciones de Belgrano a Sálas, de las cuales cuatro son cartas confidenciales, i la quinta, un oficio

Voi a insertarlas aquí, tanto para salvarlas del olvido, como porque pueden servir para acabar de trazar el retrato de Sálas.

"Mi estimado amigo. Con el caballero Orguera, remito a Usted varios ejemplares impresos aquí, como recuerdo de mi amistad, para que Usted me diga lo que juzgue merece reforma en mis ideas. Otro tanto quisiera hacer con las demas producciones mias; pero las continuas ocupaciones de mis escribientes no me permiten recargarlos; i asi espero haya un corto hueco para aprovecharlos, i darle a Usted esta prueba mas del afecto que me debe.

"Actualmente tenemos en ésta dos jóvenes gaditanos con mucha habilidad i conocimientos en todo lo perteneciente a una academia de diseño. Uno de ellos profesa la pintura; i el otro, la arquitectura. Ambos han dado pruebas de su instruccion, de modo que a no tener maestro la academia de este consulado, ya se hubieran recibido.

"El pintor, en su nombre i en el de su hermano el arquitecto, me ha pedido escriba a Usted por si se pueden colocar en esa academia, de directores respecto a la ausiencia de Petris; con que, he de estimar a Usted me conteste lo conveniente, dándome parte del sueldo i de todo lo demas que les dé las ideas mas ciertas del destino que apetecen.

"Usted páselo bien, en la intelijencia siempre de que es su amigo de corazon.—Manuel Belgrano. Buenos Aires, diciembre 16 de 1799.

"P. D. Siempre estamos de prisa, porque apuran los negocios.

"Señor don Manuel de Salas."

"Mi estimado amigo. Yo creia que Usted me tenia olvidado, pues le he escrito una i otra carta, i no he tenido su contestacion, bien que sí sus noticias, pues siempre pregunto a los amigos de ese país, interesándome en su salud.

"He estado bastante enfermo de mis ojos, i aun actualmente no noto mejoría mayor. Esto, junto con otras atenciones benéficas a mi país (cierto de que si me separara de él no tendrian efecto) me han hecho posponer mi viaje a Europa, aun prometiéndome ventajas; i me hallo aquí engolfado sin tener tiempo muchas veces ni aun para curarme.

"Romero me ha escrito largamente; pero nada me dice de Usted, i lo he estrañado; así se lo he escrito en las primeras embarcaciones que han salido despues del correo primero que llegó, i pronto espero su contestacion.

"Estamos aguardando de un momento a otro al nuevo virrei que viene a mandarnos en lugar de Pino, quien ha caído en desgracia en la corte; se llama don Antonio Amar, mariscal de campo, i estaba de comandante jeneral de Guipúzcoa. Puede ser que guarde mejor armonía con mi cuerpo que el actual, a quien no han dejado de hacer poco aire nuestras representaciones al ministerio.

"Usted disfrute salud, i viva cierto de que siempre es i será su amigo de corazon, Manuel Belgrano.—Buenos Aires, octubre 15 de 1802.

"Señor don Manuel de Sálas."

"Don Buenaventura Marcó acaba de pasar a la secretaría de este cuerpo una cajita con una nota de las muestras de cáñamo i lino que Usted remitió a don Manuel Cano, vecino de Cádiz, que se han hilado i blanqueado en Madrid, i tejido en la Coruña, a fin de que se le dé la direccion que corresponde. Por el primero que se presente, la dirijirémos a Usted; i entre tanto, le aseguramos que todo nos ha parecido mui bien, como de que nos alegraríamos se llevase esa industria a su último punto para bien i feliedad de ese reino, i quitar de algun modo a la mano estranjera los numerosos tesoros que arranca a la España i sus dominios con ella. Dios guarde a Usted muchos años. Buenos Aires, noviembre 15 de 1803.- Francisco Ignacio de Ugarte.- Ramon Jiménez.- Eujenio Balbastro.Manuel Belgrano, secretario.-Señor don Manuel de Sálas."

Parece que los firmantes eran los miembros del consulado de Buenos Aires.

"Mi querido amigo. Recomiendo a Usted encarecidamente a mi paisano i amigo don Silvestre Ochagavía, tesorero de esa casa de Moneda. Por su mano, remito a Usted los adjuntos cuadernos de muestras para escribir que he encontrado aquí mui a mi gusto; i si se necesitasen mas, sírvase Usted avisármelo para aprovechar su compra ántes que se acaben.

"Dias há que no tengo el gusto de leer una carta de Usted, i deseo que no guarde tanto silencio con su apasionado afectísimo amigo. – Manuel Belgrano.—Buenos Aires, febrero 8 de 1805.

"Señor Don Manuel de Sálas."

"Mi mui querido amigo. Desapareció la esperanza de reforma, i ha venido a sustituirla la ejecucion de un proyecto fiscal, de cuyos efectos se lamentan los habitantes de la metrópoli, con otras noticias análogas al mismo intento, aunque suavi. zadas con un si es no es de buena direccion para los objetos interesantes de nuestra defensa. Sigamos, pues, en nuestros trabajos, dejando al tiem

po su medro. Talvez corriendo, llegarán las circunstancias oportunas para que se conozca el mérito. Entre tanto, nos queda la satisfaccion de obrar como debemos.

"Usted no puede ménos de tenerla, puesto que consigue realizar sus benéficas ideas. Trabaja segun mi modo de ver en un país donde hai patriotismo, i parece que su gobierno las mas veces ha dirijido i dirije sus miras al beneficio jeneral de esas provincias. Este resorte principal casi siempre se observa en las colonias, o mal colocado, o sin la elasticidad necesaria. Por desgracia, una de las que adolecen de ese mal es ésta; i no le encuentro remedio, por mas conato que se ponga. Todo lo halla prematuro, miéntras la urjentísima necesidad no se aparezca, i toque de cerca a los que deben cooperar a la existencia de las buenas ideas.

"Los hornos del célebre Remford solo se conocen aquí por Cerviño i Vieites, que los han establecido para sus fábricas de jabon; i seguramente no debería haber casa donde no los hubiese, mucho mas, notándose la falta de combustible; para lo cual no veo que se tomen disposiciones a pesar de nuestros recursos. Estos habitantes tienen todo su empeño en recojer lo que da la naturaleza espontáneamente; no quieren dejar al arte que establezca su imperio, i tratan de proyecto aéreo cuanto se intente con él.

"Nada me dice Usted del nuevo camino a Talca. Al fin sabemos que hai paso por la cordillera para carretas. Do la Concepcion nos han enviado un diario de un tal Molina, que señala otro paso por el boquete de Antuco, si mal no me acuerdo. tambien para carros. Con mucho gusto mio, veo la competencia de los talquinos i penquistas, aspiran

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