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meracion pone al fin de ella una etc, la cual está indicando que aun faltaban algunas por mencionar.

¡Era mui amorosa la reina María Luisa, i mui bueno el rei Cárlos IV!

Pero en fin, los mencionados eran honores cortesanos, puede decirse, cuya concesion no influia en la suerte de la monarquía.

Todavía fué mucho mas grave e inesperado lo que ocurrió en noviembre de 1792, cuando el favorito Godoi reemplazó en el ministerio de estado al insigne i esperimentado conde de Aranda, que de la noche a la mañana habia caído en desgracia.

Vióse entónces que el amor de una reina podia llevar hasta mui alto, i que no consultaba para nada el interes de la nacion.

Habria parecido que el privado habia alcanzado a la cúspide del favor.

Pues no era así.

En setiembre de 1795, el bueno de Cárlos IV, para recompensar a su querido Manuel el haber ajustado con la Francia la paz de Basilea, conferia a Godoi el título de príncipe de la Paz, con que éste fué desde entónces jeneralmente designado.

La estrella del favorito tuvo un momentáneo eclipse.

Las exijencias del gobierno frances, en cuyo desagrado no se atrevia Cárlos IV a incurrir, le obligaron en 28 de marzo de 1798, a separar a Godoi de la direccion de los negocios de la monarquía; pero como lo observa un historiador español, "la admision de su renuncia se hizo en los términos mas lisonjeros para el príncipe de la Paz, i tales como rara o ninguna vez en semejantes documentos se emplean" (1).

"Atendiendo a las reiteradas súplicas que me

(1) Lafuentc, Historia Jeneral de España, parte 3, libro 0, capítulo 5.

habeis hecho, así de palabra como por escrito, para que os eximiese de los empleos de secretario de estado i de sarjento mayor de mis reales guardias de corps, decia el rei a Godoi en cédula espedida en Aranjuez a 28 de marzo de 1798, he venido en acceder a vuestras reiteradas instancias, eximiéndoos de dichos dos empleos, nombrando interinamente a don Francisco de Saavedra para el primero, i para el segundo al marques de Ruchen a, a los que podreis entregar lo que a cada uno corresponda, quedando Vos con todos los honores, sueldos, emolumentos i entradas que en el dia teneis, asegurándoos que estoi sumamente satisfecho del celo, amor i acierto con que habeis desempeñado todo lo que ha corrido bajo vuestro mando, i que os estaré sumamente agradecido miéntras viva, i que en todas ocasiones os daré pruebas nada equívocas de mi gratitud a vuestros singulares servicios."

El alejamiento de Godoi no fué de larga duracion, habiendo sido llamado por segunda vez al ministerio el año de 1800.

Cárlos IV se propuso, a lo que parece, compensar ampliamente a Godoi lo que habia podido perder durante su separacion del gobierno.

En agosto de 1801, le nombró jeneralísimo de los ejércitos españoles.

Por real cédula de 4 de octubre de 1801, el monarca, detallando los honores de tan elevado cargo, declaraba que "teniendo la mayor confianza en la estensa capacidad i en el celo del príncipe de la Paz por su servicio," le habia nombrado jeneralísimo de los ejércitos de mar i tierra, "cuyos cuerpos todos, aunque estuviesen en la corte, o fuesen de la real casa, debian hacerle los honores correspondientes aun jefe superior."

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El jeneralísimo debia usar como insignia una faja azul en lugar de la roja que servia de distintivo a los simples jenerales.

Poco despues, Godoi dirijió a Cárlos IV una representacion en la cual, refiriéndose a lo que el rei le habia dicho, definia como sigue sus atribuciones: "Mi empleo es el superior de la milicia; i mis facultades las mas amplias. Ninguno puede dejar de obedecerme, sea cual fuese su clase, pues mi orden será como si Vuestra Majestad en persona la diese."

El rei, sin pérdida de tiempo, espidió en San Lorenzo a 12 de noviembre de 1801, una real cédula, en que así lo ratificó, i ordenó que se circulara por todos sus dominios de uno i otro mundo.

Don Manuel Godoi quedó declarado la segunda persona, el alter ego del soberano heredero de Cárlos V i descendiente de Luis XIV.

Cárlos IV, que se llevaba inventando como engrandecer a su favorito, a lo ménos con fórmulas i títulos aparatosos, ya que era imposible ensalzarle mas en la realidad, firmó en Aranjuez a 13 de enero de 1807 una cédula por la cual le nombraba gran almirante de España e Indias i protector del comercio con tratamiento de alteza.

Copio de este documento, que no recuerdo haber visto publicado, el siguiente trozo, que me parece harto significativo.

"Cuando por mis reales decretos del 6 de agosto i 4 de octubre de 1801, confié al celo i talentos de vos don Manuel Godoi, príncipe de la Paz, el importante encargo de jeneralísimo de mis armas de mar i tierra, fué mi intencion el revestiros de las mas ámplias i omnímodas facultades para el ejercicio de tan alto empleo, i el arreglo de todo lo concerniente al gobierno militar, político i económico de mis reales ejércitos i armada, habiendo pasado los efectos mucho mas allá de mi espectacion, en cuanto ha sido compatible con el estado de mis reinos, i con la guerra que ha sobrevenido despues por la injusta agresion del rei de la Gran Bretaña; pero como entónces no se hiciese especial discernimiento de aquellas facultades, i convenga ahora a mi servicio i bien de mis vasallos que sean sólidamente establecidas, a fin de que por lo tocante a marina podais sin estorbo proporcionar suficientes fuerzas marítimas con que atender a la vigorosa defensa de mis dominios de España e Indias, concurriendo igualmente a los designios de mi aliado el emperador de los franceses, rei de Italia, de dar a la Europa una paz jeneral i duradera, ha llegado el caso de declarar, como declaro, que os compete i pertenece el goce de la misma potestad i facultades que con el propio nombre de jeneralísimo, o los unívocos de capitan i gobernador jeneral de la mar, i almirante jeneral, gozaron en virtud de sus respectivas patentes e instrucciones el serenísimo don Juan de Austria, hijo del señor rei don Cárlos I; el segundo don Juan de Austria, hijo del señor don Felipe IV; el infante don Felipe, mi mui amado tio i suegro; i las que siempre han correspondido al almirantazgo de los mares, con las solas modificaciones o variedades a que obligan las circunstancias de los tiempos."

El rei seguia ordenando que el príncipe de la Paz fuese tenido i respetado como su propia persona.

Así Cárlos IV no retrocedia ante conferir al amante de la reina un título de que solo habian gozado tres miembros de la real familia, segun lo reconocia la misma cédula ántes citada, i ademas, Cristobal Colon.

Como si todo esto pareciera todavía poco al rei, nombró a Godoi, con fecha 19 del mismo mes i año, decano del consejo de estado, con declaracion de que le correspondia la precedencia- sobre toda clase de personas despues de las de los infantes de España.

Habria sido casi imposible encumbrar mas a un simple vasallo.

Lo único que Cárlos IV dejó de hacer por él fué pedirle que le reemplazara materialmente en el trono, tomando en la mano el cetro, i ciñendo la cabeza con la corona.

II.

I tantos honores i tantos poderes se acumulaban en un personaje a quien no abonaban ni una prosapia mui esclarecida, ni servicios eminentes, ni méritos relevantes de ninguna especie.

Todos sabian demasiado cuál era el oríjen infame de tamaña elevacion.

Se comprende, pues, mui fácilmente el descontento profundo que ella produjo en una nacion tan altiva como la española.

Las adulaciones que siempre se prodigan a los poderosos no alcanzaban a encubrir la inmensa impopularidad de que el valido era objeto.

La antipatía i el odio que el mayor número de los españoles tenian al príncipe de la Paz hacian que se consideraran reprobables i desdorosos para la monarquía aun aquellos de sus actos que habrian merecido aplausos.

Don Modesto Lafuente es un escritor que se distingue por la circunspeccion, i por la repugnancia para hacer alusiones a todo lo que huele a es

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