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El motivo de ello es que a la reunion del 11 de junio de 1542, siguieron la conquista i el réjimen colonial; i a la del 18 de setiembre de 1810, la independencia i la reforma social.

Así, el segundo de estos acontecimientos es decisivo en la historia de Chile, no por sí mismo, sino por las consecuencias que trajo, por los hechos a que sirvió de antecedente i de preparacion.

Es simplemente el principio de una era nueva.

Para comprender su importancia, es indispensable estudiar los sucesos posteriores, sin los cuales el valor de su significacion habria disminuido sobre manera.

II.

El sistema gubernativo i económico creado en Chile por los monarcas españoles, era sumamente perjudicial a los habitantes de este país.

A pesar de ello, la metrópoli, por medios que he indicado, habia logrado organizar una numerosísima lejion de decididos e influentes partidarios del statu quo.

Estos se hallaban capitaneados por los altos funcionarios; i contaban en sus filas a casi todos los peninsulares, que formaban una verdadera aristocracia investida de valiosos privilejios, a casi todos los individuos del clero secular i regular, que enseñaban como dogma el derecho divino del rei, i a muchos de los mas acaudalados i relacionados criollos, a quienes el hábito i la ignorancia hacian sujetarse con gusto a un réjimen el mas agraviante i oprobioso para ellos.

Sin embargo, habia gran número de oriundos del país que no soportaban con paciencia la marcada desconfianza con que se les trataba, i la esclusion que se hacía de ellos al proveer los altos cargos de honor o de lucro.

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Habia al mismo tiempo entre los descontentos varios que deseaban ardientemente que se prestara mayor atencion al fomento de la instruccion, de la industria i del comercio.

Junto con esto, eran mui buenos i leales vasallos que habrian retrocedido espantados si se les hubiera propuesto desconocer la soberanía incontestable del monarca.

Los individuos de que hablo formaban un partido mui poderoso que habria podido denominarse el de los monarquistas-constitucionales, o mejor dicho quizá, el de los monarquistas-criollos.

Sostenian con sinceridad la dominacion del rei de España sobre los dominios del nuevo mundo, pero no la esplotacion de la América por los peninsulares, ni la superioridad que éstos osaban atribuirse sobre los nacidos en las comarcas hishano-americanas.

Las exijencias mencionadas eran tan razonables, que aparecian patrocinadas aun por algunos de los españoles-europeos avecindados en el nuevo mundo.

Precisamente uno de ellos, don Manuel Fernández, sujeto distinguido, que fué uno de los diputados del congreso de 1811, formuló bastante bien la parte principal de este programa en una cancion que insertó en la Aurora de Chile, número 3, tomo 1.°, fecha 27 de febrero de 1812.

¡Albricias Chile! Ya la hermosa aurora,
Nuncio feliz del bello i claro dia,
Ya saliendo; i verás dentro de un hora,
Cuanto la oscura noche te cncubria.
Saltando de alegría.

Con solo sus crepúsculos te veo.

Aquieta tu deseo,

Pues el sol se apresura

A descubrir al mundo la hermosura

De tu fecundo suelo, que ignorada

Era de muchos, de otros no apreciada.

Cuantos preciosos frutos, cuantos dones,
El sabio Autor de la naturaleza
Repartió en varios reinos i naciones,
A Chilo los dio juntos. ¡Quó riqueza!
Pero el ocio i pereza,
O no los conocía, o sin aliento
Para darles fomento,
Por los lazos i trabas
Con que oprimido tanto tiempo estabas,
Hacía inútil en la mayor parte
A la naturaleza, al jenio, al arte.

¡Pobre Chile! millones de millones
Tu feraz suelo pudo haber rendido
Si te se permitieran estracciones,
I libre tu comercio hubiera sido.
Temporada has tenido
Que por falta de azogue abandonabas
Tus minas, i dejabas .
De sacar plata i oro.
Con eso te privaste de un tesoro,
Que dando vueltas a una i otra mano,
Llenara al labrador i al artesano.

Tiempos tambien tuviste en que comprabas
Tan caros los efectos del vestido,
Que no usabas camisa, o si la usabas,
Quitabas a tu boca el pan debido.
Fácil hubiera sido,

Pues tienes lino i lana, echar telares;
Pero las ausiliares
Manos te hacían falta.
Tu sufrimiento a toda luz resalta,
Viéndote carecer trescientos años
De finos lienzos i de hermosos patios.

Otras manufacturas deseaban

Tus producciones, i tener debias;

Pero los profesores te faltaban,

I traerlos de fuera no podías.

Ya llegaron los días

De que te se permita establecerlas

(¡Quiera el cielo que a verlas

Nuestros ojos alcancen!);

En que muchas familias afiancen

Util i decorosa subsistencia,

'Saliendo do escasez i de indolencia.

La imprenta facilita esos objetos,
Haciendo difundir buenos escritos,
Pues en tu suelo hai varios sujetos
Que a voces te lo piden, i aun a gritos.
Se escusarán delitos
Si tus hijos están bien ocupados,
El afan i cuidados
Do aumentar sus labores
Esforzará a los pobres labradores;
I no habrá un hombre solo que no quiera
Contribuir al bien que tanto espera.

El gobierno ya puso do su parto
Lo que poner debia; puso imprenta.
Esto ha sido arbolar el estandarte
Con que a todos provoca, i nos alienta
Tomar a nuestra cuenta
La parte que podamos en tus bionos.
¡Oh chileno! si tienes
Justo amor a tu suelo,
Alza las manos hacia el santo cielo,
I pídele devoto que bendiga
A quien con tal Aurora así te obliga.

Apénas loa realistas reconquistaron a Chile a consecuencia de la batalla de Rancagua, el español don Manuel Fernández compareció ante el ca

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bildo de Santiago para vindicarse, entre otros actos sospechosos, de haber escrito i publicado la cancion que acaba de leerse.

Este señor presentó en 24 de noviembre de 1814 una esposicion en la cual esplicaba el sentido de su composicion, que tenia la particularidad de haber sido la primera en verso dada a la estampa en Chile.

Fernández desenvolvia para sincerarse los siguientes puntos:

Jamas habia estado por mutaciones de gobierno.

Lo que habia deseado era que se continuase el "reinado feliz de Cárlos III," i que se procurara "estrechar las relaciones de la España Europea con la América, de modo que no se percibiese, si era posible, la distancia de mar que las unia, formando una i otra una monarquía que pudiese aspirar al dominio del mundo con el ejercicio del comercio."

Los males a que habia aludido eran los causados por don Manuel Godoi, príncipe de la Paz, el cual, "empeñado en fabricarse una fortuna sin ejemplar a cualquiera costa, habia dilapidado las rentas del estado, i traído la ruina de las mejores máximas de gobierno."

Era a la desidia i pusilanimidad del pueblo chileno, i no a la mala administracion de la metrópoli, a lo que Fernández habia querido imputar las privaciones de que habia hablado.

Las doctrinas que habia puesto en verso eran las de muchos estadistas españoles, i las mismas que se espresaban en memoriales elevados al soberano, como, verbigracia, uno del secretario del consulado de Guatemala, dado a luz en Madrid a 12 de diciembre de 1799, del cual Fernández tenia cuidado de acompañar un ejemplar.

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