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po aceptadas por mui reducido número de individuos.

Constituian el credo político solo de la porcion mas avanzada del partido criollo.

Pero juntamente debe tenerse entendido que era opinion mui aceptada entre los patriotas la de que si la metrópoli continuaba bajo la dominacion de José Bonaparte, o si caia en poder de cualquier otro monarca intruso, Chile debia separarse sin vacilacion.

Segun la doctrina sostenida por la mayor parte de los miembros del partido criollo, los pueblos hispano-americanos estaban obligados a prestar vasallaje a Fernando VII i a sus lejítimos sucesores, pero no a la España sin tomar en consideracion el monarca que la rijiese.

Como se ve, la posibilidad de la independencia era admitida aun por los mas moderados, a lo ménos en un caso que, vista la situacion, no era mui difícil de realizarse.

A principios de 1811, don Manuel de Sálas i Corvalan liizo circular manuscrito un folleto que llevaba este título: La verdad en campaña, o verdades de jente campestre, o la verdad traducida a lengua vulgar. Diálogo entre Argote, portero de la excelentísima junta, i Quevedo, de cabildo, por frai JoErazo del órden de hermitaños.

Sálas defendia mas o ménos las mismas teorías que don Juan Martínez de Rózas en el Catecismo Político Cristiano, pero con una diferencia notabilísima.

Martínez de Rozas se manifestaba dispuesto a reconocer la soberanía de Fernando VII con la precisa condicion de que viniera a residir en la América; miéntras que Sálas se apresuraba a declarar que le prestaria la debida obediencia, con la sola condicion de que fuera restituido al trono de sus mayores.

"Quevedo.—¿I si el rei volviese a Madrid o vencedor de sus enemigos, o por un convenio, o por muerte de Bonaparte, u otro accidente?

"Argote.—¡Ah compadre! moriríamos de gusto yo i cuantos le aman como yo. Entónces, aunque fuese rodando, o pidiendo limosna, iria sirviendo a los enviados de Chile a presenciar el acto mas grande que me he figurado muchas veces cuando he estado con calentura, i se ha exaltado mi imajinacion i mi amor hasta hacerme llorar.

"Quevedo.—Vaya! ¿i cómo se figura Usted que sería eso? ¿i qué es lo que dirian?

"Argote.—Entrarian a un gran salon, cuyas venerables murallas estarian despojadas de los preciosos tapices que robaron los infieles aliados, pero adornadas con la sangre de aquellos pocos heroicos españoles que perecieron el funesto 2 de mayo, víctimas de su lealtad. La guardia sería un pueblo de hombres mutilados por sus malos conciudadanos, i cuyas cicatrices les honrarian mas que las encomiendas i bordados con que se suplia ántes la falta de mérito. En medio de este conjunto de hijos i amigos del soberano, estaria el bueno, el desgraciado Fernando, que estendiendo sus brazos, abriria campo a nuestros chilenos. Llegarian éstos, harian ademan de prosternarse i serian levantados con benignidad. La ternura i sollozos causarian un silencio interesante. Al fin tomaria la palabra alguno de los diputados, i diria"

Sálas ponia en boca del orador un elocuente discurso en el cual resumia los agravios de los criollos contra los gobernantes españoles, i justificaba las precauciones que los primeros habian tomado en la crísis de la monarquía para ser de Fernando VII o de nadie. "Si erraron aquellos remotos vasallos en el modo, concluia diciendo, sus fines eran laudables, i tolerarán con resignacion la desgracia de haberos desagradado por la gloria de haberos servido!"

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"Me parece, continuaba el portero Argote, ver a Fernando con los ojos arrasados de lágrimas, descender del trono, i con la misma majestad con que Fernando el católico quitaba los grillos al que descubrió el nuevo mundo, abrazar a los que lo conservaron; i que mostraba el mismo horror a los Abascales, Elios i Cisnéros, que tuvo aquel a los Bobadillas, Aguados, Cañetes, etc."

Los distintos propósitos de Rózas i de Sálas son demasiado patentes.

Sin embargo, aparece también claro que aun el autor del Diálogo de los Porteros reconocia la necesidad de la independencia en la hipótesis de que el rei lejítimo no recobrara el trono.

Los españoles europeos residentes en el nuevo mundo i sus allegados no aceptaban por nada semejante escepcion, i pretendian que la América quedara sujeta a la Península, sucediera lo que sucediera. Rechazaban por lo jeneral con toda la fuerza de su alma la usurpacion del Bonaparte; pero en el último estremo, si ellos se veian competidos a resignarse a ella en Europa, exijian que los americanos siguieran su destino como simples subordinados.

Aunque no puedo determinar la fecha precisa, poco mas o ménos, junto con el Diálogo de los Porteros, circuló tambien manuscrita una proclama dirijida a los chilenos que habian sido llamados a elejir los diputados de su primer congreso.

Esta publicacion, si de tal puede calificarse, fué mucho mas leída que el Catecismo Político Cristiano, i que el Diálogo de los Porteros, produciendo en los ánimos una impresion profunda.

I a la verdad, habia sobrado motivo para ello.

Sépase que predicaba con la mayor franqueza la justicia i la utilidad de la independencia absoluta.

Sostenia que esta era una simple cuestion de jeografía.

En vez de hacer la reserva de estilo en favor de los derechos de Fernando VII, fulminaba contra él i sus antecesores la mas terrible de las censuras.

Decia sin rebozo de ninguna especie que el gobierno de la casa de Borbon habia sido una tiranía que la imprudencia, la incapacidad i los desórdenes habian arrancado de sus débiles manos.

Representaba que era un absurdo contrario a la naturaleza el que los chilenos fueran a pedir la direccion de sus negocios propios, mas allá de los mares, a un gobierno arbitrario, a un ministerio venal i corrompido, a dañosas i oscuras leyes, a decisiones parciales.

Aseguraba que estaba escrito en el libro de los eternos destinos que habia de haber una República de Chile.

Esclamaba, por último, en el curso de su razonamiento: "¡Qué dicha hubiera sido para el jénero humano, si en vez de perder el tiempo en cuestiones oscuras e inútiles, hubieran los eclesiásticos leído en aquel gran filósofo Aristóteles los derechos del hombre i la necesidad de separar los tres poderes lejislativo, gubernativo i judicial para conservar la libertad de los pueblos!"

Todo aquello era nuevo, atrevido, profundamente conmovedor. • La proclama causó el mayor escándalo entre los españoles europeos i sus parciales; sorprendió a la jente timorata; dió la palabra de órden a los ciudadanos que comenzaban a ver claro en la situacion.

El escrito que acabo de analizar estaba firmado por un seudónimo: Quirino Lemachez.

Sin embargo, era evidente que su autor no pretendia ocultarse, puesto que daba noticias de su persona, por las cuales era mui fácil descubrirle. "Soi, decia a los chilenos, un compatriota que os ama, i que viene desde las rej iones vecinas al ecuador con el único deseo de serviros hasta donde alcancen sus luces, i sostener las ideas de los buenos i el fuego patriótico, i hablaros del mayor de vuestros intereses."

Tales señas designaban perfectamente a un fraile de la Buena Muerte, natural de Valdivia, recien llegado al país, Camilo Henríquez, el cual, en la reducida sociedad de entónces, llamaba la atencion pública, no solo por la fama de talento i de saber, sino hasta por el traje que llevaba, no usado en este país: sotana negra i una cruz roja sobre el pecho.

El Catecismo Político Cristiano i el Diálogo de los Porteros causaron ménos impresion, que la Proclama de Quirino Lemachez, i tuvieron mucha ménos circulacion.

El Catecismo i el Diálogo quedaron manuscritos hasta el año de 1847 en que don Pedro Godoi los dió a la estampa en el Espíritu de la Prensa Chilena.

La Proclama de Quirino Lemachez.tuvo eco fuera de Chile, i aun llegó hasta Europa.

Los españoles europeos de Santiago enviaron inmediatamente una copia de ella al virrei de Lima don Fernando Abascal, denunciando al autor como el mas peligroso de los ajitadores.

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