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le presento solamente en los últimos instantes de su vida, defendiendo a Talca, infundiendo valor al pequeño número de sus defensores, i respeto a los tiranos, i sé que vuestra gratitud hacia las respetables cenizas de este ilustre ciudadano no tendrá límites, i que recordareis su memoria con el mas tierno agradecimiento, mientras exista el nombre sagrado de la Patria

"En fuerza de todas estas consideraciones, he venido en decretar lo que sigue:

"1.° Luego que se reconquiste a Talca, se levantará en medio de la plaza mayor de aquella ciudad una pirámide con esta inscripcion: La Patria agradecida al héroe de Talca, Spano.

"2.° Se grabará tambien su nombre en la pirámide de la Fama con la distincion de que sea ins. crito con letras de oro.

"3.° En todos los cabildos del estado, se rejistrará este decreto.

"4.° Luego que concluya la guerra, el estado hará donacion a su apreciable familia de un fundo cuyos productos sean suficientes para que se sostenga, i en el entretanto se asignará a su viuda una pension de cien pesos mensuales.

"5.° Se celebrarán en esta capital a costa del estado exequias fúnebres por su alma con asistencia mia i de todos los cuerpos públicos, i con la mayor pompa i solemnidad."

"Tal es el premio que la Patria dispensará a los virtuosos ciudadanos que, siguiendo los pasos de este benemérito oficial, no dejen a los tiranos esperanzas de subyugar el país que ha proclamado su libertad, i que tiene hijos esforzados que morirán ántes que ver ultrajados sus derechos; i la gratitud pública será mayor con la preciosa porcion de europeos (españoles) que, contrarios a la opinion jeneral de sus feroces paisanos, miran como su patria el suelo que les ha distinguido i colocado en un grado de fortuna que jamas pudieron esperar.

"Santiago, 11 de marzo de 1814.—Antonio Jode Irisarri.Mariano de Eaaña, secretario."

Todos estos nobles ejemplos de sacrificio eran por una parte un signo manifiesto de la difusion i consolidacion que habian alcanzado las doctrinas de libertad i de independencia; i servian por otra para propagarlas i arraigarlas cada dia mas i mas.

Camilo Henríquez, que era un observador ilustrado i competente, escribia en el Monitor Araucano, número 70, fecha 18 de setiembre de 1813, saludando precisamente el tercer aniversario de la instalacion del gobierno nacional, lo que va a leerse:

"La opinion está mui adelantada i los buenos principios mui jeneralizados. En todas las clases del pueblo, se leen los papeles públicos, i por todas partes oímos con admiracion ideas luminosas. Esta es una satisfaccion mui noble i delicada para los que han influido con tantos riesgos i afanes en la ilustracion universal Tan feliz revolucion empezó a sentirse desde ahora año i medio con el establecimiento de la imprenta i de la Aurora de Chile. Se ve realizado lo que dijo su autor en el prospecto:—Los sanos principios, el conocimiento de nuestros eternos derechos, las verdades sólidas i útiles van a difundirse entre todas las clases del estado.—En dicho periódico, se ve palpablemente por qué grados se ha estendido, i qué marcha ha llevado entre nosotros la opinion pública. Pero su autor nada habría podido hacer a no haber estado a la sombra de un gobierno ilustrado i liberal Algunos lo sostuvieron con su poderoso influk

¡Eterna alabanza a los protectores de la ilustracion! Las proclamaciones, los Monitores, el Semanario Republicano prosiguieron felizmente la grande obra; i la actual guerra en que se han visto, i se ven diariamente tantos sacrificios, i en que se han empeñado i comprometido los principales hombres i las familias mas distinguidas del pueblo, corrió el velo al designio heroico i a la resolucion animosa de la libertad, fruto de los principios liberales."

VI.

Muchos, a la distancia del tiempo, son inclinados a creer que los patriotas de la revolucion chi. lena, por lo menos la gran mayoría de ellos, resolvieron desde el principio el plan de independencia que al fin rea]izaron. Semejante manera de apreciar los sucesos ha sido aun desen vuelta en mas de una obra histórica.

Sin embargo, lo que llevo espuesto hasta aquí manifiesta que tal opinion es completamente equivocada.

Hai mas todavía.

Los mismos que alcanzaron la gloria de patrocinar o de aceptar los primeros con mayor prontitud i enerjía las nuevas ideas, tuvieron luchas interiores, vacilaciones, alternativas de temor i de esperanza.

No es fácil ponerse en pugna abierta contra un órden social arraigado por los siglos, fortificado por la educacion, defendido por las leyes i las costumbres, consagrado por la relijion.

Nosotros contemplamos sin peligro las ruinas del monumento derribado; pero los hombres de la revolucion lo miraban alzarse todavía soberbio, i podian temer con fundamento ser aplastados por él.

Los mismos decaimientos que esperimentaban individuos de almas bien templadas, i de un desinteres demasiado probado, son una demostracion de las dificultades inmensas que tuvieron que superar para darnos patria, libertad, riqueza, ilustracion; i nos advierten cuánto debe ser nuestro reconocimiento a sus eminentes servicios.

El año de 1814, fué para los patriotas chilenos un año de congojosas ansiedades.

Los correos les traian unas en pos de otras las noticias mas desfavorables.

Los aliados i amigos de Fernando VII obtenian en la Península ventajas que hacian prever la pronta vuelta del monarca a su trono.

Se concibe sin necesidad de largas esplicaciones que tal acontecimiento iba a dar un prestijio deslumbrador a la causa realista.

Los ejércitos de Abascal alcanzaban señaladas victorias en el Alto Perú.

Así el virrei iba en adelante a disponer de mayores fuerzas i recursos para someter a los insurgentes de Chile.

Tanto la consideracion de todos estos peligros, como los sufrimientos de una guerra a que no se divisaba un término pronto i afortunado, abatieron los ánimos de muchos, que comenzaron a ver oscuro el horizonte.

He referido poco ántes que Camilo Henríquez se felicitaba el 18 de setiembre de 1813 por los progresos que habian hecho las ideas revolucionarias.

Mui pocos meses bastaron para mudar aquel aspecto halagüeño de los negocios públicos.

Dionisio Terrosa i Rejon (don Antonio José de Irisarri) dirijia en 5 de febrero de 1814 a Cayo Horacio, (Camilo Henríquez), una carta en que se empeñaba por disipar aquel desaliento.

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"Sé que las desgracias del ejército de Belgrano en el Perú, decia, te han hecho tal impresion, que te has puesto flaco, macilento i aun impertinente; i como la amistad que te profeso no me permite ser insensible, procuro darte el alivio que necesitas, i que verás en esta receta. Mucho siento verte tan postrado, mucho mas que esto suceda a un hombre que aspira al renombre de filósofo, ni siento ménos el daño que nos trae a todos tu maldita enfermedad, que es mil veces mas contajiosa i mortífera que la fiebre amarilla, el vómito prieto, la viruela i cualquiera otra de esta clase. Debes, pues, por caridad separarte de la comunicacion de tus conciudadanos al mismo tiempo que te pones en cura, porque si nó, en mui breve término será imposible aguantar la pestilencia del contajio. Ya he visto que algunos amigos nuestros empiezan a manifestarse con los síntomas de la epidemia melancólica, que vas propagando increiblemente: i como nuestros humores se hallan dispuestos en la presente estacion para recibir todo el mal que puede venir del abatimiento de la bilis, me temo muchísimo que en pocos dias se hará jeneral la manía melancólica que te tiraniza.

"Tu complexion es bastante débil, Cayo amigo, i tu cura debe comenzar por fortalecerte el cerebro. La imajinacion demasiado viva te presenta unos fantasmas tan horribles, que te sobrecojen, te amilanan i te hacen cometer mil impertinencias. Tan pronto crees ver a Pezuela en medio de sus cañones vomitando metrallas, granadas i bombas, como se te presenta el verdugo con todos sus instrumentos de muerte, amenazando tu triste gaz

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