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Declaración.

LEY LV.

Los mismos allí.

Que si el seguro se hiciere en nao señalada, diga

la póliza el nombre de la nao y maestre.

Si el seguro se hiciere en nao señalada , diga

la póliza el nombre de la nao y del maestre, asi

de ida como de venida de Indias.

Póliza general para asegurar los cascos de navios.

LEY LVI.

Allí. Que la póliza general para los cascos de navios, sea y se haga en laforma siguiente. ín Dei Nomine, sainen. Otorgamos y conocemos los que aqoi abajo firmamos, que aseguramos á vos 1N. sobre el casco de la nao, que Dios salve, nombrada N., de que es maestre A'.. ú otro cualquiera que vaya por maestre, la cual dicha nao al presente está surta en el puerto de las Muelas, que es en esta ciudad de Sevilla , ó en tal parte, para de aquí seguir su presente viaje con la buena ventura, para tal parte, perteneciente lo susodicho á vos el susodicho, ó á quien pertenecer deba , en cualquier manera que sea, y también vos aseguramos sobre todas las costa» y costo de este seguro : el cual riesgo corremos desde el dia y hora que la dicha nao se hiciere á la vela en el dicho puerto de las Muelas , donde está para comenzar el dicho viaje, hasta que sea llegada á salvamento al dicho puerto N. para donde va , y pasen veinte y cuatro horas naturales primeras siguientes, después que en el dicho puerto hubieren echado la primera ancla, y dende en adelante este seguro sea en sí ninguno. Y es condición , que la dicha nao pueda hacer y haga todas las escalas que quisiere, y por bien tuviere , asi forzosas, como voluntarias, entrando y saliendo en cualesquier puertos, dando y recibiendo carga, especialmente si quisiere las escalas, conforme á la póliza de ida á las Indias sobre mercaderías que están en estas ordenanzas , el cual seguro se entiende de mar, viento y fuego, y de enenvgos y amigos, y de otro cualquier caso qne acaezca ó acaecer pueda; excepto de baratería de patrón : y si lo que Dios no quiera, caso acaeciese y necesario fuese para beneficio de lo susodicho ponerla mano, y beneficiarlo y adobarlo, damos licencia al maestre lí otra cualquier persona que de la dicha nao llevare cargo, que lo pueda hacer, beneficiar y adobar adonde quisiere , como si no estuviese asegurado , y sin que vos pare perjuicio alguno: y decimos , que las costas que sobre ello se hicieren, lo pagaremos, quier se salve lo susodicho 6 parte de ello, quier no. Y es condición que el maestre ó persona que de la dicha nao llevare cargo, pueda navegar con ella á toda su voluntad, adelante ó atrás, i do quisiere, y por bien tuviere', no mudando viaje, si no fuere por juntarse con alguna compañía ó armada ; y si, lo que Dios no quiera , algún daílo aconteciese, que trayendolo por certificación hecha por parte ó sin parte , ó

. hecha en el lugar adonde se perdiere , ó en otra cualquier parte, que pasados seis meses cumplidos primeros, siguientes después que la póliza se firmare, luego pajaremos llanamente, y desembolsaremos ante todas cosas, y depositaremos en vos JN. lodo lo que aqui pareciere escrito <"> firmado de nuestros nombres, ó la parle que del daño recibido nos cupiere pagar , con tanto que nos deis fianzas llanas y abonadas, para que si fuere nial pagado, nos lo volvereis, con mas trein ta y tres por ciento. Para lo cual obligamos nuestras personas y bienes, y damos poder a los jueces de la casa de Sevilla y á las otras justicias, para que nos lo hagan cumplir, y renunciamos nuestro propio fuero y jurisdicción, } la ley si ronveneril, y nos sometemos al fuero y jurisdicción de los dichos jueces de la casa de Sevilla , y al prior y cónsules que son ó fueren de aqui adelante de la universidad de los mercaderes tratantes en las Indias, de esta dicha ciudad, para que por todo rigor de derecho , asi por via ejecutiva, como en otra cualquier manera nos compelan y apremien á lo asi guardar y cumplir, como si fuese juzgado y sentenciado por sentencia definitiva, dada por juez competente en contradictorio juicio, y por nos y cada uno de nos consentida y pasada en cosa juzgada.

Declaración de esta póliza.

LEY LVII.

Los mismos allí. Que el asegurador por otro lo diga en la póliza, y pueda cobrar el riesgo y hacer dejación sin poder.

Si alguna persona ó personas se aseguraren de ida ó venida de Indias en nombre de alguna persona ó personas, á cuyo riesgo va ó viene lo que asi se asegura , y el que asi se aseguró en nombre de otro ú otros, si riesgo hubiere , lo ha de poder cobrar, aunque no tenga poder de la persona, á cuyo riesgo va ó viene lo que asi se aseguró, y esta tal persona pueda hacer la dejación, y valga como si la hiciese parte, á cqyo riesgo va ó viene lo que se aseguró , aunque no lo diga en la póliza.

LEY I,VIH.

Los mismos allí. Que se guarden las leyes de este titulo, so lis penas contenidas, y cincuenta mil maravedís para la cámara. Las cua'cs dichas leyes y ordenanzas en este titulo contenidas es nuestra voluntad , y mandamos que sean guardadas, cumplidas y ejecutadas , con las declaraciones y limitaciones referidas , y los de nuestro consejo de Indias, presidente y jueces oficiales y letrados de la casa de Sevilla, vireyes, presidentes y oidores de nuestras reales audiencias de las Indias, gobernadores, alcaldes mayores y otras justicias de ellas, y de estos reinos y señoríos , y el prior y cónsules de la universidad de los cargadores de la dicha ciudad , las guarden, cumplan y hagan guardar, cumplir y ejecutar, pena de la nuestra merced, y cincuenta mil maravedís para nuestra cámara.

TITULO OTARBXCTiL.

De los jueces oficiales de registros de las Islas de Canaria.

LEY PRIMERA. i

D. Felipe 11 cii Moiujn rio Aragón á 17 de cuero de 1561. En el Pardo a 19 de octulire y 10 de diciembre de 1566. En Madrid á 20 de enero de 1567. Ordenanza 2. 1). Carlos 11 en esta Recopilación.

Que tn las Islas de Canaria, Tenerife y la Palma haya jueces de registros, como se ordena.

Ordenamos y mandamos que en las Islas de la Gran Canaria , Tenerife y la Palma, en cada ana resida un nuestro juez oficial proveído, como por estas leyes se dispone, conforme al que reside en la ciudad de Cádiz, y traigan nuestra rara de ¡islicia para mejor ejecución y cumplimiento de nuestras órdenes en aquellas Islas: y entiendan , según se dispone , en el despacho de los navios que de ellas salieren para las Indias, guardando en el uso y ejercicio lo ordenado y mandado en este titulo.

LEY II.

D. Felipe II, Ordenanza 11 de 1567. Que los jueces de registros tengan la jurisdicción que se declara. Los jueces oficiales de registros de las Islas de Canaria , en todas las causas civiles y criminales, tocantes á la guarda y ejecución de estas leyes, y á lo demás por Nos proveido y mandado, cerca de la carga que se ha de hacer en aquellas Islas , y por las leyes y ordenanzas de la casa de Sevilla, y á la ejecución de las penas en que incurren los que contravienen á ellas, tengan toda jurisdicción y la puedan usar y ejerce/ en todo lo susodicho, aneio y dependiente, si se viniere á registrar y ser illi despachado algún navio, que Nos por la presente se la damos j concedemos , bien asi y tan cumplidamente como Nos lo habernos y tenemos.

LEY III.

D. Felipe 11, Ordenanza 13 de 15G6.

Que las jueces de registros puedan proceder contra

las culpados en ¡os despachos de navios y sus

jiadores, aunque sean vecinos

Nuestros jueces oficiales de las Islas de Canaria puedan proceder y procedan contra los que hallaren culpados ó hubieren sido fiadores en alguna cosa perteneciente al despacho que les toca, sin embargo de que sean vecinos y moradores de las dichas Islas ó de otras parles.

LEY IV.

,E1 mismo, Ordenanza 11 de 15C7.

Que en los casos que los jueces de registros conocieren , procedan luego d secuestro , y no le alcen sino conforme d derecho.

En los casos que los jueces de registros de ¡as Lias de Canaria conocieren , conforme a las leyes y ordenanzas , procedan luego á hacer secuestra de los bienes que se trajeren ó llevaren á las Indias contra las leyes y dichas ordenanzas, y no »e pueda alzar el secuestro , si no fuere conforme a derecho , aunque las parles apelen y ofrezcin fianzas depositarías. TOMO IV.

LEY V.

El mismo, Ordenanza 12. En Madrid á 27 de enero

de 1572.

Que puedan poner los jueces oficiales los presos que

prendieren en las cárceles públicas.

Los dichos jueces de registros puedan poner y pongan los presos que tuvieren en las cárceles públicas de las Islas, y castigar los alcaides y carceleros que no los guardaren bien. Y mandamos á todas nuestras justicias , que los hagan recibir y tener á buen recaudo.

LEY VI.

D. Felipe IV en Madrid á 25 de octubre de 1623. Que en las Canarias se guarde el titulo de la escribanía mayor del consulado de Sevilla.

Mandamos al regente y jueces de apelaciones de nuestra real audiencia de Canaria, y á otros cualesquier nuestros jueces y justicias de la dicha Isla y los de Tenerife y la Palma, y las demás , que no se introduzcan ni consientan dar nuevos títulos á los escribanos de las naos que fueren nombrados por el prior y cónsules de la universidad de los cargadores de la ciudad de Sevilla, ó por la persona que tuviere su poder, ni cobren de ellos derechos ningunos por esta razón, guardando y cumpliendo el título que para ello tiene la dicha universidad eu todo y por todo, como en el se contiene.

LEY VIL

D. Felipe II allí á 21 de octubre de 1571.

Que los jueces de registros en ausencia de sus et

cribanos puedan nombrar otros.

Durante la ausencia del escribano , que por Nos estuviere proveido y nombrado para el juez de registros, pueda el juez oficial nombrar el escribano que le pareciere , siendo hábil y suficiente, ante quien despache los negocios que se ofrecieren en aquel juzgado, y el escribano nombrado para el dicho efecto ios despache y haya, y lleve los derechos que por esta razón le pertenecieren.

LEY VIII.

D. Felipe 111 en Valladolid a 6 de noviembre de 1601.

Que los escribanos de las Islas de Canaria cumplan

los compulsorios que dieren los jueces de

registros para sacar autos.

Mandamos á cualesquier escribanos ante quien pasaren, ó en cuyo poder estuvieren autos y otros instrumentos y papeles, locantes á negocios de que conocieren los jueces de registros, que obedezcan los compulsorios que dieren para sacarlos tocantes al oficio de juez de registros, en que no pongan excusa ni dificultad.

LEY IX.

D. Felipe II en Cobeja á 28 de mayo de 1593. Que ningún juez que no fuere por el consejo de Indias , visite ni residencie los escribanos de los jueces de registros.

Ordenamos que el juez de escribanos, nom

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brado para tomar visita 6 residencia á los escribanos de las Islas de Canaria por nuestro consejo real de Castilla, no se introduzca ;\ tomar visita, ni residencia á los escribanos de registros de nuestros jueces oficiales que residen en aque Has Islas, porque estas se les han de lomar por orden y comisión de nuestro consejo real de las Indias.

LEY X.

El misino, en Madrid ;i 10 de diciembre de 1566. Don

Felipe 111 en Valladolíd ¡i 15 de enero de 1602. Dou

Felipe IV en Madrid a 8 de octubre de 1627.

Que los jueces de registros puedan nombrar al~

glldCilcS.

Damos licencia y facultad á los jueces de registros de las Islas de Canaria, para que puedan tener alguaciles á su nombramiento que ejecuten los mandamientos y lo que tocare á aquel juzgado, los cuales puedan traer vara de justicia continuamente en todas las Islas, siendo por los dichos jueces ó por Nos nombrados. Y inaodamos que hayan los salarios, derechos y otras cosas pertenecientes á los dichos oficios: y permitimos que cuando el caso lo pidiere pueda el juez nombrar otra persona por alguacil, para que acuda con-el otro á lo que se le ordenare y tocare al juzgado, y esto no se entienda por mas tiempo del que pi diere la ocasión, y sin salario; y tenemos por bien que por via de ayuda de costa le de' alguna cantidad de poca consideración.

LEY XI.

D. Felipe 11 en San Lorenzo á 18 de mayo de 1567.

Que los jueces de registros puedan nombrar guardas

para los navios.

Los jueces de registros puedan nombrar y nombren los guardas y personas que les parecieren necesario y conveniente, en los navios que se cargaren y despacharen para nuestras Indias, y dar las ordenes y despachos. Y mandamos á todas nuestras justicias y personas de las Islas, y Otras cualesquier que no 'o impidan, pena de nuestra merced y de diez mil maravedís para nuestra cámara á cada uno que lo contrario hiciere.

LEY XII.

El mismo, en Madrid a'2 de febrero de 1593. Que las penas de (amara se depositen en los receptores de las Islas.

Ordenarnos que las condenaciones que se hicieren y aplicaren para nuestra cámara por los jueces de registros, se pongan y depositen en poder de los receptores nombrados por ¡Nos en aquellas Islas, con que tengan Mitro cuenta y razón aparte, v los ¡mees de registros tomen primero de ellos la misma seguridad que hubieren dado á las justicias ordinarias de aquellas Is'as, con sumisión á los juzgados de los dichos jueces de registros, guardando la orden de sustituios.

LEY XIII.

D. Felipe 11, Ordenanza 17 de 1566

Que los jueces de registros envíen d la casa de con

trataricn las penas de cámara, y al consejo

razón da todo, conforme á esta ley.

Mandamos, que los jueces oficiales de registros euvitii en cada un año a nuestros jueces oficiales de la casa las penas que aplicaren á nues

tra cámara y fisco, para que se haga cargo de ellas al tesorero de la casa, y también envien á nuestro consejo de Indias razón en cada un año de las dichas condenaciones, para la cámara, denunciadores y jueces, y de lo que hubieren enviado á la casa, con razón especial de las condenaciones que fueren y personas» quien se hubieren hecho.

LEY XIV.

El mismo en Madrid á 27 de febrero de 1569.

Que los ¡ucees de registros puedan gastar de penas

de cámara lo que fuere menester y envíen.

Concedemos á los jueces de registros qae puedan librar, lomar y gastar de cualesquier penas, que en las Lias de Canaria cada ano hubiere aplicado á nuestra cámara y fisco lo que fuer» necesario para ejecución y gastos de justicia, que en ellas se ofrecieren y fueren menester, con que sean obligados de avisarnos en fin de cada un año, por nómina particular de todos los maravedís que para el dicho efecto hubieren tomado y gastado, y en qué tiempo y á qué causa, y en qué se distribuyeron, para que haya cuenta y razón de todo.

LEY XV.

Ordenanza de 1565.

Que los jueces de Canaria tengan libro de cédulas,

despachos r prorogaciones.

Los jueces oficiales de Canaria tengan libro aparte, en que asienten todas las cédulas nuestras y despachos que les fueren dirigidos y librados por nuestro consejo de Indias, y presidente y jueces de la casa de contratación, y por nuestros oficiales reales que residen en otras cualesquier partes de las Indias, y asimismo traslado autorizado de las licencias y prorogaciones que se hubieren dado y dieren á las Islas de Canaria por nuestro mandado y de las demás que de oficio se proveyeren sobre esto.

LEY XVI.

Ordenanza 11.

Que no traten los oficiales de Canaria en las Indias,

ni ca'guen para ellas , ni reciban dádivas ni

presentes.

Ordenamos y mandamos á nuestros jueces oficiales de registros de las Islas de Canaria, que no puedan directa ni indirectamente tratar en las dichas Islas, ni en alguna de ellas ni en otra ninguna parle de las Indias, ni cargar ni recibir dadivas ni presentes ni otra cosa, pena de perdimiento de sus oficios é incurran en las demás penas de derecho estatuidas contra nuestros ministros, que faltaren en tales delitos á lo que deben observar.

LEY XVII.

D.Felipe 11 en Madrid á 10 v íi 30 de diciembre de 1566. Y á 6 da octubre y 3 de diciembre de 15/1. En San Lorenzo á 3 de noviembre de 1593 Ln Madrid

á 21 de diciembre de 1595. Salario de los jueces de registros y su consignación. Han de gozar los jueces de registros doscientos mil maravedís de salario en cada un año, cien mil maravedís dados y pagados de las penas y condenaciones que hubieren hechoé hicieren para nuestra cámara, lodo el tiempo que sirvieren sus oficios; y los otros cien mil maravedís han de cobrar del concejo, juslm.i y regimiento de la Isla desde que se embarcaren en Sanlúcar o CaMiz, para seguir su viaje á las Islas en adelan'e por todo el dicho tiempo que sirvieren, para cu/a paga dimos licencia y facultad,que se pudiese echar de sisa en cada un año hasta esta cantidad y no mas, en todas y rualesquier mercaderías, mantenimientos y otras cosas que de allí se cargaren a las Indias. ¥ mandamos que si en otra parle y consignación menos gravosa á los cargadores pareciere al concejo, justicia y regimiento, que se puede y debe imponer, nos envié relación con su parecer á nuestro consejo de Indias, para que se provea lo que convenga: y si en la nueva resolución de que no sea mas que un juez superintendente de todas las Islas de Canaria, se hallare innovado en cuanto á la cantidad y consignación de este salario: Ordenamos y mandamos que se guarde y cumpla, reconociendo el título dado por Nos cuyo tenor se ha de cumplir.

LEY XVIII.

D. Felipe IV en Monzón á 25 de febrero de 1626.

Que los jaeces de registros no lleven cosa alguna para alquileres de sus casas.

Ordenamos á los jueces de registros, que por ningún caso se apliquen ni lleven cosa alguna phra los alquileres de sus posadas, aunque sea con condición de tener en ellas tribunal ó cárcel, y pongan los presos en las cárceles públicas, como se ordena por la ley 5 de este título, y el tribunal en las posadas donde vivieren, con apercibimiento de que se cobrará de sus bienes y no te recibirá en cuenta al receptor.

LEY XIX.

El mismo en Madrid a' 22 de junio de 1625.

Que los jueces de registros no lleven de las pipas de

vino mas derechos que los permitidos.

Porque los jueces de registros han introducido llevar de cada pipa de vino que despachan, en virtud de las permisiones que tienen las Islas, á cuatro reales de cada ana á título de derechos, no debiendo llevar mas de lo permitido por los aranceles de su juzgado: Ordenamos y mandamos que no lleven tales derechos ni otros, sino los que tuvieren permitidos por los dichos aranceles, so las penas que estuvieren impuestas.

LEY XX.

D. Felipe II, Ordenanza 11 de 1566. En Madrid á 2

de mayo de 1568. D. Felipe 111 en San Lorenzo á 1.°

de junio de 1607.

Que la real audiencia de Canaria , y los demás jueces y justicias no se introdutgan en la jurisdicción de tos jueces de registros.

Ordenamos y mandamos al regente y jueces de apelaciones de las Islas de Canaria, y á todos y rualesquier nuestros jueces y justicias de ellas, que no se introduzgan á conocer ni impedir á nuestros jueces de registros de aquellas Islas, la visita y conocimiento de los navios que llegaren a ellas de las partes para donde d.in registro los jueces oficiales de la casa de contratación de Sevilla, y los dichos nuestros jueces de registros, ni conozcan de las causas y negocios tocantes á los dichos jueces en primera ni en segunda instancia, ni en grado de apelación ni por otra via ni recurso alguno, ni les impidan el ministerio y

oficio por Nos dado y proveído, antes se lo dejen y consientan usar libremente, conforme al título y comisión que de Nos tuvieren y les den y hagan dar todo el favor y ayuda que pidieren y fuere necesario.

LEY XXI.

El iniiino allí iá 27 de julio de 1613.

Que d los jueces de registros se de' en los actor blicos el lugar que les toeai c.

Porque es justo que los jueces de registros de las Islas de Canaria tengan el lugar que les toca y se les debe dar, como á jueces nuestros y conforme á la autoridad del oficio que administran: Mandamos al regente y jueces de apelaciones y á los gobernadores y capitanes generales de aquellas Islas, que guarden y hagan guardar en el asiento y lugar que han de tener los dichos jueces de registros en las precesiones y demás actos públicos, la costumbre que se hubiere observado con sus antece ores y la ley 5o, título t5, libro 3, de esta Recopilación, teniendo buena correspondencia con ellos.

LEY XXII.

D. Felipe IV en Bueu-Reliro á 10 de julio de 1657.

La reina gobernadora en Madrid á 6 de setiembre

de 1673.

Que en las Islas de Canaria haya un juez superintendente y dos subdelegados.

Por hacer bien y merced á los vecinos y naturales de las Islas de Canaria, y que tuviesen salida y aprovechamiento de los frutos de sus heredades: Tuvimos por bien de concederles por el tiempo contenido en diferentes prorogaciones, que compusiesen mil toneladas de buque en la forma contenida en los despachos dados: y asimismo resolvimos que se excusasen los tres jueces de registros que había en aquellas Islas, y para que en los dichos navios no se pudiesen llevar mercaderías prohibidas, ni se excediese en el porte y número de la permisión se pusiese en lugar de los trc3 un juez superintendente, que asistiese en la Isla de Tenerife y Subdelegase en las de la Palma y Canaria á personas de su satisfacción, que observasen lo mismo: y siempre que conviniese pasase el dicho juez á las demás Islas al despacho de los navios, y al que para este efecto fuese nombrado se le señalasen mi! y doscientos ducados de salario, y se le consignasen en los trescientos mil maravedís que pagan las ciudades de la Laurina, la Palma y Canaria , ñ los dichos tres jueces de registros, que asisten en sus puertos y lo que faltase se cobrase en los descaminos y denunciaciones que se hiciesen, y si r.o los hubiese, lo pudiese repartir en las mercaderías permitidas que se llevasen á las ludias, sin perjudicar al derecho de dos y medio por ciento que cobran las aduanas de las Islas, de los géneros que cargan para las Indias con licencia: Mandamos que asi se guarde y cumpla, sin embargo de las le\es anteriores que determinaren lo contrario ó diferente.

LEY XXIII.

La reina gobernadora allí.

Que el juez superintendente asista en Tenerife, y

no se despachen mas navios que los de

permisión.

El juez superintendente lia de estar obligado á asistir en la Isla de Tenerife, y subdelegar su comisión en las de Canaria y la Palma, en personas de su satisfacción que observen lo mismo que el dicho juez ha de ejecutar, durante el tiempo que el dicho juez ha de poder usar y ejercer la superintendencia, entendiendo en el despacho y regislro de los navios de permisión, en los cuales han de poder navegar los contenidos en ella sus vinos y frutos y no otras mercaderías, y no se han de poder despachar para las Indias mas navios de los que estuvieren concedidos, ó se les concedieren y con las calidades y porte que les estuviere permitido ó permitiere, de que no puedan exceder, aunque sea á título de que no se hallan bajeles de aquel porte, porque aunque sean menores no se ha descachar mas número de navios del que estuviere permitido ó se permitiere.

LEY XXIV.

Allí. Que los navios de las Islas puedan volver d ellas, y no traigan lo que esta ley prohibe. Los navios que salieren de las Islas guardando lis calidades susodichas han de poder venir de vuelta de viaje i las Islas, donde los admitan los jueces de registros con las mercaderías que trajeren de retorno, pagando los derechos de avería consulado y almojarifazgo de Indias, que de ellas debieren como las que entran en la ciudad de Sevilla, con que no traigan ni puedan traer oro, plata, perlas, añir, grana y cochinilla, y después que aquellas Islas hayan recibido lo que necesitaren de las mercader/as que trajeren, particularmente de la corambre para su consumo y habiendo pagado los dichos derechos, y los de millones y otros menores que se pagan en Sevilla de la entrada, se pueda comerciar en aquellas Islas y sacarse de ellas para los puertos de estos reinos de Castilla y Vizciya, pagando los cargadores en las Islas los derechos de la salida, almojarifazgo mayor de Sevilla y los demás que debieren pagar allí, y llevando testimonio de haberlos satisfecho, se admitan en los dichos puertos adonde se podrán comerciar, romo si fueran mercaderías de Indias recibidas y despachadas por la casa de Sevilla.

LEY XXV.

La reina gobernadora allí Que cesen las arribadas á las Islas, y pasen los navios con sus registros d la casa. Concedemos la dicha permisión, con calidad de que hayan de cesar de todo punto en las Islas de Canaria las arribadas que suelen hacer los navios de Indias, que estilan venir á ellas con diferentes pretextos. Y mandamos a' los jueces, superintendente y á sus subdelegados que no tengan jurisdicción para conocer de ellas, sino que hayan de obligar á los dueños de los bajeles que ron cualquier accidente arribaren, que pasen con ellos y con la carga que trajeren á la casa de contratación de Sevilla, donde es nuestra voluntad y ordenamos se conozca de sus causas, y que para ello obliguen los dichos jueces de Canaria á los maestres de navi'03, y que den seguridad de que se prescutarán i la casa.

LEY XXVI.

Allí. Que. el superintendente y sus subdelegados guarden las ordenanzas de la casa. En todo' lo iknias locante al comercio de In

dias, y despacho de los navios de permisión y sa recibo, han de guardar el juez superintendente y subdelegados, lo dispuesto por las ordenanzas de la casa de contratación y las que están dadas para los juzgados de Indias y de las Islas de Canaria, en lo que no estuviere revocado por leyes de este libro, según aquí vá declarado: y el dicho juez superintendente ha de entender en «1 registro y despacho de los navios, que en ellas *• cargaren y despacharen para las Indias, y á ella» vinieren á hacer sus registos de las Islas de Lanzarole y Fuerteventnra, y otras cualeiquier partes de las dichas Islas, y los otros ca«os y cosas anejas y concernientes con la superintendencia del comercio con las Indias, en todas aquella» Islas, usando de la jurisdicción, en conformidad de la de sus inmediatos antecesores.

LEY XXVII.

Allí. Que el superintendente nombre subdelegados, dónde y en la forma que dd esta ley. Para que el juez superintendente pueda nombrar y nombre subdelegados, que asistan en las Islas de Canaria y la Palma, le damos y concedemos tan bastante jurisdicción y facultad como de derecho se requiere y es necesario, con los cuales con solo su nombramiento en que irá inserta esta noestra ley, sean admitidos al uso y ejercicio de sus oficios, removiéndolos siempre que tuvieren causas legitimas para ello. Y por lo que conviene que los sugetos en quien subdelegaren sean de toda satisfacción, e independientes del comercio, mandamos que ponga muy particular cuidado en la elección que hiciere de personas, procurando quesean déla integridad y las demás partes que se requieren para el ministerio.

LEY XXVIII.

La reina gobernadora allí. Que los subdelegados guarden la misma orden que el superintendente^ no den lugar d fraudes. Los jueces subdelegados han de observa la misma orden que el superintendente en el despacho y recibo de los navios de Indias, no dando lugar á que de ninguna forma se cometan fraudes en el número de toneladas de la permisión y en los frutos y mercaderías, que se han de poder llevar y comerciar y derechos que se han de pagar según lo declarado.

LEY XXIX.

Allí. Que pueda el superintendente pasar d las otras Islas y asistir al despacho.

Siempre que juzgare el superintendente que conviene, ha de pasar desde la Isla de Tenerife á las demás, para asistir al despacho y recibo de los navios y hacer se guarJe y ejecute en ello y en lodo lo demás tocante al comercio de Indias, lo dispuesto por ordenanzas cédulas y provisiones dadas y que se dieren por Nos, ayudando mucho á su observancia y cumplimiento.

LEY XXX.

Allí.
Que el superintendente jure en el conse/o , y sea
obedecido.
Mandamos al presidente y los de nuestro con-

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