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Buenos-Aires , que no dc'n licencia, ni consientan dar pasaje, ni embarcación á ninguna persona, aunque la presente del virey del Perú ó audiencia de la Plata , para venir á estos reinos, nial Brasil ni Portugal.

LEY LV.

D. Felipe IV allí a 7 de febrero de 1622. Que el virey del Perú y gobernador de Buenos-Aires, no de'n licencias pura salir por el fiio de la Plata

Porque está prohibido y mandado cerrar el paso, y comunicación de castellanos y portugueses, sus tratos y mercancías de estos reinos, y el de Portugal por el llio de la Plata, y que no vayan ni vuelvan pasajeros por el puerto de BuenosAires, y conviene atajar la entrada y paso: Mandamos á los v¡reyes del Perú y gobernadores de aquel puerto, que por ningún caso aunque se les represente muy importante y grave, no den licencia á ninguna persona eclesiástica, religiosa ni secular, para que venga á estos reinos, ni al Brasil por el dicho puerto de Buenos-Aires, porqae de hacer lo contrario nos tendremos por deservido, y mandare'tnos proveer lo que convenga.

LEY LVI.

D. Felipe III en el Pardo i l.°de noviembre de 1618.

Que la audiencia de los Charcas, no de' licencias para

salir por el Rio de la Plata.

Ordenamos al presidente y oidores de la real audiencia de la Plata, que n ninguna persona, ni en ningún caso de licencias para salir por el puerto de Buenos-Aires, con apercibimiento de que nos tendremos por muy deservido, y mandaremos hacer la demostración que convenga: y asimismo se procederá contra las pers' ñas que obtuvieren las tales licencias y sus bienes, ejecutando las penas impuestas como si no trajeran ninguna licencia. Y mandamos que el fiscal de-la dicha audiencia tenga particular cuidado del cumplimiento, y ejecución de esta nuestra ley y las contradiga.

LEY LVII.

D Felipe III en Valladolid á (¡ de abril de 1601.

Que el gobernador de Tucuman no deje pasar y haga volver d tos que fueren sin licencia.

Porque mucha gente extranjera y natural entra por el Rio de la Piala , pasa á Tucuman y á los Charcas, comercia y vive en todas aquellas tierras y provincias, sin licencia y permisión nuestra, estando prohibido: Mandamos á los gobernadores de Tucuman, que no permitan ni dejen pasar por aquella provincia, á ninguno que no presentare licencia nuestra, y si algunos ha bieren entrado ó entraren sin ella, los hagan volver y echar de la tierra, y no disimulen ni dis pensen , guardando lo ordenado al gobernador del Rio de la Plata.

LEY LVIII.

D. Felipe IV en Madrid ú 28 de febrero de 1625.

Q«e el gobernador del Paraguay no deje entrar por

allí gente del Brasil.

Porque desde el Brasil entran por tierra en la

provincia del Paraguay , y pasan á las del Perú

muflios extranjeros, flamencos, franceses y de

otras naciones, v los gobernadores de aquella pro

TOMO IV.

vincia, por sus fines particulares no se lo impiden como lo deben hacer, y de su asistencia resultan muchos inconvenientes y daños: Mandamos á los gobernadores del Paraguay , que no Consientan ni permitan, que por aquella provincia entre ningún extianjeru, portugués ni castellano, por ninguna razón ni causa de qae se pretenda valer, si no llevare especial licencia nuestra, despachada por el consejo real de las ludias; y prenda y remita á estos reinos a todos los que sin esla calillad hallare en su gobernación, con Sus bienes y hacienda , dirigido al presidente y jueces de la casa de contratación de Sevilla; y si el gobernador lo permitiere, se le hará cargo é impondrá culpa grave en su residencia.

LEY LIX.

D. Felipe II en Monzón B 5 de setiembre de 1585.

D. Felipe 111 en Valladolid á 29 de setiembre

de 1602.

Que el virey de Nueva España, audiencia de Tierra-Firme y oficiales reales, cuiden de que no se desembarquenpasijeros sin licencia.

Mandamos que el virey de la Nueva España, y presidente, y audiencia de Tierra-Firme, pongan y hagan poner muy extraordinario cuidado en los puertos de sus distritos, para que no se deje desembarcar á ningún pasajero que no llevare licencia nuestra, y precisameule sean remit idos a estos reinos los que no la tuvieren, ejecutando y haciendo ejecutar con mucho rigor las penas impuestas; y lo mismo guarden los gobernadores de Cartagena y de los otros puertos , y también procedan contra los arratv.es de fragatas y barcos del trato de cada provincia, que los pasaren á Portobelo, ó a otras partes; con apercibimiento, que en las residencias se les hará cargo de la omisión y descaído, y los oficia'es de nuestra real hacienda de Cartagena, Yucatán, Portobelo y la Vera-Cruz, tengan este cuidado, sin disimulación ó negligencia, con el mismo apercibimiento, de que se les liara cargo eo sus visitas y residencias, y se les impondrá la pena correspondiente al exceso.

LEY LX.

D. Felipe II en Madrid a 29 de marzo de 1597.

Que no se queden ni detengan en la Nueva España tos que llevaren licencias para Filipinas.

Ordenamos íi los vireyes de Nueva España, que hagan ver y examinar las licencias que llevaren los que pasan á las Islas Filipinas, y no consientan que se queden ni detengan en la Nueva España, y provean que irremisiblemente, y sin admitir excusa pasen á ellas, imponiendo sobre esto muy rigurosas penas á los ministros y oliciales que fueren ¡i ocupaciones de nuestro real servicio; y si fueren prelados, les rueguen y encarguen que vayan al cumplimiento de su obligación , y los religiosos donde estuvieren consignados.

LEY LXI.

El mismo. Ordenanza 27. cu Toledo ¡i 25 de muya

de 1596. I). Carlos 11 cu esta Recopilación.

Que las audiencias de Filipinas y Nueva Espina no

den licencias para p tsar al Peni, ni las del Perú íi

Nueva España.

Está prohibido por Nos, que la audiencia de Filipinas, de licencias para pasar á las proviucias de! Perú: Mandamos que asi lo guarden y cumplan todas las audiencia!* de Nueva Espada, T las del Pera hagan lo mismo, respecto á la Nueva España.

LEY LXIL

• D. Felipe II cu Madrid á 29 de marzo de 1597. Que el gobernador de Filipinas «o delicencias para venir d los que fueren d costa del rey.

El gobernador de Filipinas no conceda licencia a ningún soldado, ni otra persona que hubiere pasado á costa de nuestra real hacienda, para venir ni salir de aquellas Islas si no fuere con causas muy urgentes, en que ha de proceder con mucho recato y templanza.

LEY LXIII.

D. Felipe III en San Lorenzo ;¡ 19 de adusto de 1609. En Segovia á 25 ríe julio de 1609.

Que los gobernadores de Filipinas excusen lo posible dar licencias a tos vecinos, pasajeros y religiosos.

Conviene que los vecinos de las Islas Filipinas no salgan de ellas, y particularmente los que son ricos y principales: atento á lo cual mandamos á los gobernadores, que procedan con mucha moderación en dar las licencias para venir ñ estos reinos ó á los de Nueva España, porque asi importa a la conservación de la {jente en aquellas Islas; y atento a que los pasajeros y religiosos que vienen son muchos, y consumen los bastimentos prevenidos para la gente de las Naos: Ordenamos á los gobernadores, que asimismo excusen cuanto sea posible dar licencia á los dichos pasajeros y religiosos, por excusarlos inconvenientes que resultan y se deben considerar.

LEY LXIV.

D. Felipe III en San Lorenzo á 21 de abril de 1618, capitulo 17.

Que tos vireyes, presidentes y golhernadores sepan

qué personas hay en sus distritos que hayan ido sin

Ucencia, y los envíen presos á estos reinos.

Ordenamos á los vireyes, presidentes y gobernadores, que con mucho cuidado y diligencia procuren saber y averiguar, qué personas residen ó rslun en las provincias «le sus distritos y gobernaciones, que hayan pasado á ellas sin licencia nuestra; y manden que exhibín las licencias con que hubieren pasado y si no las tuvieren legitimas, los prendan y envien á estos reinos en la primera ocasión , para que sean castigado severamente como está ordenado, «na\ormente porque semejantes personas ociosas, vagabundas y pobres, son de embarazo al buen gobierno y es jus1o limpiar la república de este género de gente,

Í guardar lo ordenado por la ley a, título 4, lijo 7 de esta Recopilación.

LEY LXV.

I). Felipe Hen«l Escoríala' 13-d-enoviembrc de 1564. Rn Madrid á 7 y «' 23 de julio de 1572. En Segovia a 13 de julio de 1573. En San Lorenzo a 8 de junio

ide 1577. <)ne los vireyes y presidentes gobernadores y las Miidieiicias que gobernaren, puedan dur licencias y no otros.

Mandamos que los vireyes y presidentes de todas nuestras reales audiencias pretoriales y las mismas audiencias si gobernaren en vacante según loque por Nos estuviere ordenado, puedan

dar licencias á los que hubieren de venir a estos reinos, y que los gobernadores, corregidores, alcaldes mayores y otros cualesquier ministros y justicias no las puedan dar, ni las den para venir; y con los que hubieren pasado á ejercer algunos oficios ó arles, se guarden las leyes de este titulo (3).

LEY LXVI.

D. Felipe III allí ;¡ 22 de setiembre de 1612. Qnelos gobernadores de los puertos no dejen pasar d estos reinos d los que no tuvieren licencias legitimas.

Ordenamos y mandamos, que los gobernadores de los puertos de las Indias, no dejen pasar ni embarcar para estos reinos á ningunas personas que no tuvieren licencias dadas por los ministros referidos, y no por otros, las cuales han de ser en la forma y con las circunstancias contenidas en las leyes siguientes.

LEY LXVII.

D. Felipe li en Madrid á 3 de agosto de 1570.

Que para dar licencias para venir de las Indias d

estos reinos, se haga conforme d esta ley.

Para dar licencias los que de Nos tuvieren facultad, lian de ser examinados y preguntados los pasajeros por las licencias con que pasaron a las India», si hubieren ido de estos reinos y si las tuvieren y manifestaren se pondrá razón en las que se les dieren, y si no las tuvieren se ha de deelarar el tiempo que hubieren residido en aquella tierra; y si pasaron por mercaderes ó lo son en ella, y si dejaron hacienda ó casa, chacra ti otra heredad, y si son casados en las Indias.

LEY LXV1II.

D. Felipe 111 en Aran juez á 21 de agosto de 1610. Queen las licencias para venir d estes reinos se pongan las cláusulas de esta ley, y los procuradores de

ciudades ó comunidades, hagan lo que se ordena.

En las licencias que se despacharen para venir á estos reinos, se han de poner y declarar las causas y negocios á que vinieren los pasajeros, y si es para volver ó quedarse, ó competidos á hacer vida con sus mugeres 6 llevarlas,ó por algún delito, ó el que es mercader y viniere á emplear todo con mucha distinción: y en las de procuradores por ciudades, provincias y comunidades (pudiéndolos enviar á sus negocios, según se permite por la ley 5, titulo i i, libro ¿, de esta Hitcopilaeion) se ponga cláusula obligándolos á que habiéndose desembarcado en estos reinos, dentro de dos meses presentarán e* nuestro consejo de Indias los poderes, é instrucciones qne trajeren, ó ^representarán las causas de su detención; y 6¡ no lo hicieren no les ha de correr el salario de todo el tiempo que los dejaren de ¡>re

{3) En real orden de 8 de ¡ibiil de 1783 se prohibió a' los vireves, presidentes v gobernadores dar licencia á persona alguna que uo la pidiese para ir :í seguir pleito en el ^ojisejo, ó a otros ¿nos justos; pero viendo que esto era deimsiado estrecho, en cédula de 27 de febrero de 1793 se declaró, que subsistiendo en su fuerza la precisión de obtener Ioí militares de mano de S. M. estas licencias, y también los individuos de comunidades y cuerpos, puedan concederlas a todos los demás babilonios (aun milicianos) que tengan pleitos, «i en quien concurra «lia justa rnu*a con conocimiento y justificación de ella, y con precisión de dar cuenta de-las que asi se coucedieseu.

sentar. Y ordenamos á las ciudades, provincias y comunidades que asi ¡o h.t¿an pmor eu los poderes.

LEY LXIX.

El emperador D. Carlos en Vdlladolid á 2 de junio de 1537.

Que para dar licencias conste que.no se deba á la real Hacienda.

Mandamos que no se dé licencia i ningana persona para salir de la ciudad y provincia, si no constare primero por certificación que baga fe, que no debe cosa alguna á nuestra real hacienda. Y ordenamos á nuestros oficiales de la ciudad ó provincia, que la firmen todos y en esta forma la despachen sin derechos, y si pareciere que se debe algo á nuestra real hacienda, se suspenda la licencia hasta haber pagado.

LEY LXX.

El mismo allí á 8 de febrero de 1535. D. Carlos II en esta Recopilación.

Que no se Ucencia d deudor de bienes de difuntos

ni d los administradores, tutores y curadores que

no hayan dado cuentas.

Por certificación de la justicia y escribano de la ciudad, villa ó lugar, ha de constar primero que no es deudor á los bienes de difuntos, ni debe dar cuenta de ellos, ni de alguna parle, el que pretcndiere licencia para salir de la provincia ó venir á estos reinos, y de otra sueite no •e le despache, guardando precisamente la ley 38, titulo 3a, libro 2, y la ley 53, título 21 de este libro, que trata de los que tienen pleito pendiente sobre maravedís que les pidan. Y asimismo es nuestra voluntad que esto se entienda, respecto de los que tienen obligación á dar cuenta de administraciones, tutelas y curadurías.

LEY LXXI.

D. Felipe II en Madrid á 19 de abril de 1583.

Que los generales no den nuevo despacho al que laviere licencia, y los escribanos lo guarden.

A los que hubieren salido de las lo,lias con licencias ligítimas, y las hubieren presentado en los puertos para venir i estos reinos, es nuestra voluntad y mandamos que no apremien ni obliguen los escribanos de las armadas y (Iotas, á que parezcan ante ellos y saquen testimonios ni otros despachos de los generales, para que los reciban los maestres y se obliguen A venir, porque esto es ocasión de llevarles algún interés á título de derechos y son vejados y molestados, pena de restituirlo con el cuatro tanto. Y ordenamos » los generales de las armadas y ilotas, que no den tales despachos por escrito y solamente reconozcan la licencia que cada pisajero tuviere para poderle embarcar.

, LEY LXXIL

D. Felipe II en el Pardo á 17 de octubre de 1575. 1 D. Felij e 111 en TordesilUs á 21 de noviembre de 1605.

Que los generales, almirantes, capitanes y maestres no traigan clérigos ni religiosos sin licencia.

Los generales, almirantes, capitanes, maestres de navios de armadas, dotas, escuadras, ó suelto» que vinieren de las Indias, no sean osados i traer, consentí' ni disimular que á estos reinos, ni á otra parte vengan clérigos, ni religiosos de ninguna orden, si no trajeren licencia de los vireyes, presidentes y audiencias (como está declarado con los seglares) y de sus provinciales, según se expresa en la ley 91, titulo i£, libro t, y esta que todas han de concurrir: y si los generales y almirantes no lo guardaren y rumpliereu como en esta ley se contiene, condenamos y hemos por condenado á cada uno en quinientos ducados: y si los capitanes y maestres contravinieren, condenamos asimismo á cada uno á razón de doscientos pesos por el clérigo ó religioso, que viniere en el viaje y á todos los referidos en las demás penas graves, que pareciere á nuestro consejo y las aplicamos á nuestra real cámara. Y mandamos i los jueces visitadores, que con especial cuidado lo procuren averiguar y hagan cargo de la culpa que resultare. Y ordenamos al presidente y jueces de la casa de contratación, que nos den aviso por el dicho nuestro consejo, de los religiosos que en cada armada ó flota vinieren, y de qué partes, y con qué licencias, y si se ha guardado lo que está dispuesto.

LEY LXXIII.

D. Felipe II cu Madrid á 26 de ninrzo de 1577. Y á 7

de mayo de el. En San Lorenzo á 26 de diciembre

de 1572.

Que la casa envíe relación al consejo de los pasajeros en coda armada ó flota.

Conviene saber y entender por particular relación, qué personas vienen de nuestras Indias d vuelven a estos reinos. Y mandamos que el presidente y jueces de la casa, luego que las armadas y (lulas dieren fondo, como se hace lista detodo el oro, plata, géneros, y lo demás que en ellas se conduce, hagan formar otra precisa y particular de todos jos pasajeros que vinieren, especificando sus nombres, y si son clérigos religiosos, seculares, mercaderes, factores, ó de otra cualquier profesión y de las licencias: y habiendo tomado la razón en libro aparte la remitan luego ú nuestro consejo.

Su Magestad por discreto firmado del duque de Lerma, en Madrid á cinco de octubre de mil y seiscientos y nueve, matulo (¡ue en el consejo se tenga mucho la mimo en consultar y conceder licencias para pasar á las Indias, y encarga á los secretarios el cuidado de advertirlo cuando se trate de esto, Auto 52^

TITULO YEIUTE 1 SIETE.

De los extranjeros que pasan á las Indias , y su composición y naturaleza que en ellas pueden adquirir para tratar

y contratar.

LEY PRIMERA.

D. Felipe II en Valladcdid á 27 de julio de 1592. Don

Felipe 111 en Venlorjlln á 25 de abril, y un Valla

dolid á 11 de mayo de 1605. En Madrid a 2 do octubre

de 1608. Y á 25 de diciembre de lfiiü.

Qiie ningún extranjero ni persona prohibida pueda tratar en las Indias ni pasar á ellas.

Ordenamos y mandamos que ningún extranjero, ni olro cualquiera prohibido por estas leyes pueda tratar y contratar en las Indias, ni de ellas a estos reinos ni otras paites, ni pasar i ellas, «i no estuviere habilitado con naturaleza y licencia nuestra: y solamente puedan usar de ella con sus caudales y no los de otros de sus naciones, así en particular como en compañía pública ni secreta, en mucha ni en poca cantidad por sí ni por interpositas personas, pena de perdimiento de' las mercaderías que contrataren y de todos los demás bienes que tuvieren, aplicado todo por tercias partes i nuestra real cámara, juez y denunciador: y en la misma pena incurran los extranjeros que habitaren en las Indias, y en ellas con estos reinos trataren 6 contrataren sin nuestra licencia: y que asimismo incurran en la misma pena los naturales de estos nuestros reinos, que fueren personas supuestas por los dichos extranjeros, y trataren y contrataren en su cabeza y cualquier de ellos. Y ordenamos al presi dente y jueces oficiales y letrados de casa de con tratación de Sevilla, y al juez oficial de Indias de la ciudad de Cádiz, si fuéremos servido de permitir este juzgado, y á los vireyes, audiencias y justicias de las Indias e' Islas adyacentes, que con muy particular cuidado h-ígau guardar y cumplir todo lo contenido en esta ley, y las demás que prohiben los tratos y contratos de extranjeros, y ejecuten las penas impuestas sin remisión (i).

LEY II.

D. Felipe II en Araujucz :í 4 de octubre de 1569. D. Felipe 111 en Madrid á 25 de diciembre de 16l6.

Qne la casa averigüe los extranjeros t/ue cargaren en cada viaje y hayo libro de los </uc tienen y no , tienen licencias.

Mandamos que al tiempo de partir los galeones y (Iotas, el presidente y jueces de la casa hagan averiguación de los extranjeros, que cargaren para las Indias sin tener licencia y naturaleza, y procedan contra ellos corno hubiere lugar de derecho, y leyes de este título, y que en la dicha casa haya libro en que se tome la razón de los extranjeros, que pueden tratar en ellas y —, T

(t) En cédula ile 22 de abril de 1796 se ordena, que los extranjeros por contrabandistas ú otros delitos sean castigados en AniAica, ó con pena capital I'i otra moderada que merezcan, y nunca se remitan :i España ¡i cx< usar los recursos que liaren « sus embajadores, y necesidad de dejar imptioidos estos delii.cneutt».

de los que no pueden, para que conste si te cumple lo ordenado.

LEY III.

D. Felipe II en el Escorial á 4 de setiembre de 1569. : Que los q/iciales reales de las Indias averigüen las i mercaderías ile extranjeros que se llevaren en flotas f y armadas.

Nuestros «riciales reales de los puertos y partes de las Indias, con toda diligencia, luego que llegaren las armadas y flotas, inquieran y procuren saber qué mercaderías van en ellas que sean de extranjeros y las envian por terceras personas sin nuestra licencia ni permisión, y las tomen por perdidas y apliquen á nuestra cámara y fisco, y procedan contra las personas en cuya cabeza se hubieren enviado por lodo rigor de derecho, dándonos luego aviso de ello, y de los que de estos reinos las hubieren consignada para que mandemos hacer lo que convenga (a).

LEY IV.

El mismo y la princesa doña Juana, gobernadora <•■ Valladolid á 17 de mayo de 155/'. Capitulo 6.

Que los extranjeros, aunque lleven licencias, no pasen de los puertos, y vendan en ellos las mercaderías.

Ningún extranjero que pasare á las Indias con licencia nuestra en navios españoles ó extranjeros, pueda subir ni suba con sus negros, mercaderías 6 géneros del puerto donde llegare, arriba, y los venda alli precisamente trayendo lo procedido á estos reinos y casa de contratación, registrado conforme a lo dispuesto.

LEY V.

D. Felipe IV en Madrid ¿ 8 de agosto «le 1621. Dutt Callos lí en esta Ficcopilacion.

Que los gobernadores de los puertos no dejen pasar tierra adentro d los comerciantes extranjeros.

El gobernador de Cartagena y los demás dé puertos de las Indias, no dejen pasar ¿los portugueses y extranjeros de los puertos ñ la titira adentro. Y porque á esta causa no quieren vender en ellos las ai masones de esclavos negros y se entran por las provincias defraudándolos derechos de alcabala causados en los puertos, es nuestra voluntad y mandamos, que no los dejen pasar adelante, estrechando e,sto con tales medios, e interponiendo tanta diligencia, que |:or ningún caso pueda encubrirse ningún exlranje

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ro y portugués, y con los pasajeros se guarde lo ordenado.

LEY VI.

D. Felipe II y la princesa gobernadora allí, capítulo 6.

Que ningún extranjero rescate oro, ni plata, ni

cochinilla.

Ningún extranjero pueda en las Indias por sí ni por interponías personas , rescatar oro, ni plata, ni cochinilla en tiangues, ferias 6 mercados, ui en otra ninguna parte, pena de perder lo que asi contratare, y la mitad de todos sos bienes aplicados á nuestra cámara y fiseo, aunque tenga licencia general para tratar y contratar en las Indias.

LEY VII.

D. Felipe 111 en San Lorenzo á 3 de octubre de 1614. JJ. Gallos 11 en esta Recopilación. Véase con la lev 8 títulolS, libro 3.'

Q«e en las ladiis no se admita trato con extranjejos, pena de la vida y perdimiento de bienes. Ordenamos y mandamos, que en ningún puerto ni parle de nuestras indias Occidentales, Islas y Tierra Firme de los mares del Norte y Sur.se admita ningún genero de trato con extranjeros, aunque sea por via de rescate ó cualquiera otro comercio, pena de la vida y perdimiento de todos sus bienes á ios que contravinieren á esta nuestra ley, de cualquier estado y condición qHc sean, aplicados por tercias partes a nuestra rea! cámara, juez y denunciador, y que por los excesos y ddilos que «e hubieren cometido por lo pasad» contraviniendo á esta prohibición ín cualquier puerto ó isla de 1as Indias, aunque por ellos hayan tenido indulto ó perdón, se les castigue si hubieren vuelto á reincidir como si no les estuvieran perdonados. Y ordenamos á los vireyes, presidenles y «¡dores <ie nuestras audiencias reales de las Indias, Islas y 1 ierra-Firme del mar Occéano que en sus distritos y jurisdicciones lo hagan guardar y cumplir, deponiendo luego de sus cargos y oficios á los gobernadores, ministros y cabezas principales que hubieren sido culpados en los dichos tratos, ó pudiéndolos estorbar no lo hubieren hecho, las cuales .lidias pe„as se han de ejecutar irreuiisiJflcutcutc (i).

LEY VIII.

D. Frlipe IV en Madrid á 31 de diciembre de 1645.

Qite te procuren evitar las noticias que pueden ad

qtunry dar los enemigos, mediante los extranjeros

que viven en las indias.

Cooaidcrando las noticias individuales que por

j (5LJW?.'"1"das guardaren cédula de 30 de abril de 738. \ en otra de San Ildefonso á 11 de enero de lili

o de 29 de |uIio He-1,96, recordó la pena ,1. esla ley par» el caso de convencerse á alguno de este •rimen; pero en real orden de 23 de octubre de 1797 *e le mandó suspender su ejecución entre tanto se tomaba la providencia que expresa.

Examinado esto en el Consejo,'se ha prevenido « real orden de 14 de julio de 1799. que La pena se rcJ.uca a 6 anos de presidio y trabajo por la primer.ve* en los plebeyos é igual término'de prisión en los nobles; y ,,ue por la segunda se añadan dos -nos a ambas clases, con calidad de mantenerse en les destines h*st.. la i esolueiou de S M

TOMO ÍV.^

no ejecutarse las prohibiciones y órdenes dula» para que extranjeros de estos reinos no habiten ni tengan correspondencia en las Indias, adquieren enemigos de nuestra corona]del estado de lis cosas de aquellas provincias é 'islas: Ordenamos y mandamos á nuestros vireyes, gobernadores y capitanes generales, y deinas nuestro» jueces y justicias de nuestras Indias, que reconozcan las dichas prohibiciones y órdenes; y |a* guarden y cumplan precisa y puntualmente, sin ninguna disimulación ni tolerancia, poniendo en su ejecución lodo el desvelo y diligencia que es menester para que enteramente cesen los inconvenientes y daños que se nos han representado: y particularmente lo encargamos á los que tienen a su cargo los gobiernos de los puertos marítimo» y sos costas: y porque cese el cuidado, nos darán aviso los unos y Jos otros de lo que fuere resultando en las ocasiones que «e ofrecieren con toda claridad y distinción.

LEY IX.

O. Felipe III en Veotosilla á 17 de octubre de 1602 (Jue se procure limpiar la tierra de extranjeros r gente sospechosa en cosas de la/e. X

Porque crecen los inconvenientes de pasar i las Indias extranjeros, y residir en ios puerto, y otras partes y de algunos M ha experimentado que no son seguros en |„ cosas de nuestra Santa' Fe Católica, y conviene atender mucho á que no se s.embre alg,» error entre lo, indios y «„,, ignorante: Mandamos á los vireyes, audlS V gobernares, y encaramos á Jos arzohi.po. y ohispp, que se correspondan, ay,1<lcn P £

lidiarla tierra de esta gente y ¡os hígín «£ de las Indias y embarcar en las primeas o a sionesi costa de elfos, poniendo' siempre cudadosa dil^encia de que nos av¡sari¿

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LEY X.

D Fel.pe IV *n Madrid á 18 de mayo de 1621 Que la expulsión de los extranjeros no se entié / con oficiales mecánico! «'"««<*

Declaramos, que la expulsión de los ex.caoieros que residieren en las Indias, no se e„3a «cuanto a los que sirvieren oídos mecSo. u« les a 1a I epubl.ca, p„rque ,a inf¡ C TM°_« hibic.on comprende ¡í Jos traíanles v á l„. vive,, de vecindad en los pueblos particul res^s" pec.almente marítimo,. V ordenamos ¿ JoS'0 bernadores y jus.icas, que «J¡sPnpfiao e«, „?,. tena en .al forma que |os particulares en qUc" cesa la razón, ,-„ padezcan, porque la prjS causa cunaste en purgar la Hepdblica de „erso ñas que no convienen, y conservar la, q,lc fue eñ útiles y necesarias, guardando la inteWi.jJ , nuestra Santa Fe Católica. ,nttS"dad de

LEY XI.

El mismo allí ;¡ 7 ¿e Wayo d(. 1C^Q Q«e los extranjeros que sirvieren plazas d, soU,,/,. no gocen de sus excepciones cuando se iLrTdeZ composición. Porque en algunas ocasiones somos servido d. cometer a jaeces y ministro* nuesiros la averiguación de las haciendas que tienen en los nuer tos y ciudades tierra adentro de las Indias Jo. extranjeros de estos reinos, que sin licencia nuestra ni de los señores reyes nuestros primogénito

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